INICIAR SESIÓNÉrika Camel
Me desperté temprano como de costumbre, debían ser cerca de las seis de la mañana, pero me sentía agotada como si hubiera dormido a penas un par de horas y el tiempo restante hubiera corrido una maratón por todo New York. Creo que en el fondo mi subconsciente no me permitio descansar nada.
Tanto tiempo de estrés ya le estaba pasando la factura a mi cuerpo y los síntomas de cansancio ya se reflejan en mis horas de descanso que no estaba resultando efectivas. El embarazo me ponía aún más vulnerable y aunque estaba feliz me mantenía constantemente cansada. Aunque había leído que me sentía constantemente cansada por los descensos de la presión arterial de los primeros meses durante la gestación.
Me obligue a desperezarme y aparte las cobijas se encima de cuerpo. Palpé y acaricié mi abdomen, continuaba demasiado plano pero algo maravilloso vivía allí, sonreí ante la idea de tener un bebé pequeñito formándose justo debajo de mis manos.Mire a mi alrededor y las gruesas cortinas marrones de la habitación habían quedado algo corridas dejando entrar un poco de claridad. Ya había amanecido, así que no era tan temprano como sospechaba, mire al cielo que se dejaba ver por las rendijas entre las cortinas y el día estaba oscuro, nublado y continuaba lloviendo, no era la lluvia fuerte y constante del día anterior pero la llovizna no menguaba.
A mi lado Julie estaba hecha un ovillo acurrucada con las rodillas al pecho, el pelo era un lío y tenía la boca un poco abierta. No recordaba en qué momento nos habíamos quedado dormidas, pero sabia que ella no se marcharía de mi lado desde que llegó con las tazas blancas de porcelana en conteniendo el delicioso y ya extinto chocolate caliente, a ninguna de las dos nos simpatizaban mucho las tormentas y mucho menos estar solas con este clima. Así que ella más que a hablar venía a dormir para hacernos compañía como tantas veces lo habíamos hecho.
Ya estaba despierta, no tenía sentido quedarme en cama. Me puse de pie despacio e hice un intento en recogerme la maraña de pelo negro que tenía hecha todo un desastre. Había mechones sueltos y enredados que me caían por el rostro y la espalda.
Tenía un propósito importante para el día de hoy, y miles de planes que fragüar y contratar. Uno no se largaba del país prácticamente huyendo sin planear muy bien las cosas. Necesitaba hablar con mi padre, era imperativo que bajara antes que se marchara a su oficina. Aunque pensándolo mejor era casi imposible que se marchara a alguna parte con esta lluvia incesante. Seguro los caminos estaban interrumpidos y los puentes de acceso a Manhattan estarían cerrados, así que era contraproducente salir de casa. Papá de seguro trabajaría desde su despacho en el primer piso durante todo el día, y se tomaría el resto del día para descansar.
Me encaminé al baño en silencio, y tratando de ser lo más sigilosa posible para no despertar a Jul. Aunque ella tendía a tener el sueño muy profundo y pesado no quería despertarla, una orquesta sinfónica en pleno apogeo no lograría despertarla si de verdad dormía profundamente, pero al amanecer los sentidos se agudizaban. No quería molestarla.
Entré en el cuarto de baño y lo primero que hice fue cepillarme los dientes. Las nauseas matutinas se hicieron presente y respire profundo tratando de alejar la terrible sensación de vértigo en el estómago. Me lave el rostro y me seque con cuidado.
Me mire en el espejo y continuaba con unas ojeras terribles. Puse un serum hidratante en mi rostro para mitigar los efectos del estrés. Esta situación no podía continuar, debía cuidar de mi salud física y emocional.
Localicé con la vista los frasco de píldoras que Julie me había entregado en la tarde anterior. Leí otra vez las etiquetas y saqué una píldora de cada contenedor respectivamente. Ácido fólico, hierro y vitaminas, era lo necesario de momento para mi embarazo. Tome un vaso de agua y me trague las tres píldoras juntas. Me metí en la ducha y dejé que el agua caliente me terminara de despabilar. Termine de ducharme envolví una toalla en mi cuerpo, camine hasta el vestidor y me vestí como indigente con la pijama más suelta que pude encontrar en mi cuarto vestidor.
Salí de la habitación juntando la puerta con sumo cuidado. Y camine por el corredor iluminado aún por las luces blancas de las paredes. Era evidente que era necesaria luz artificial aunque fuera de día, porque el sol se negaba a brillar
Baje las escaleras y pensé en desayunar primero, pero las nauseas continuaban con menor intensidad pero ahí estaban muy en el fondo. Me dirigí directamente al despacho de mi padre encontrando la puerta cerrada. Toque levemente y empuje la puerta al no obtener respuesta. Aunque parezca rídiculo la fragancia de Derek me golpeó los sentidos como si él aun estuviera allí. Era increíble el poder de los olores para transportarnos en el tiempo, para hacernos volver a sentir lo que ya habíamos experimentado. Reivivir las sensaciones d ayer era más d Eli que podía soportar ahora mismo.
La nostalgia se apoderó de mi, poniéndome sentimental. Las lágrimas mojaron mis mejillas, y me tome el trabajo de limpiarlas ahogando los sollozos en mi garganta.
«Son las hormonas Érika» me repetí «Tranquila ya pasará» trate de calmarme.
Ese olor no solo me recordaba la tarde de ayer. Me recordaba otra película de momentos deliciosos... Derek en Alemania, Derek en su apartamento en las torres de la salida d ela ciudad, Derek en el yate.
No quería dudar de lo que me proponía hacer. No quería imaginar qué tal sería Derek cómo esposo y cómo padre si yo cedía. Él estaba dispuesto a quedarse conmigo, y con el bebé, se quedaría con nosotros por mi embarazo…
Y yo viviría con la incertidumbre y con la conciencia hecha añicos por saberlo siempre ajeno. Era muy duro para mi amor propio saber que había cambiado de idea cuando supo de mi embarazo.
Me costó mucho controlar mis sentimientos, pero finalmente lo conseguí. Me trague las lágrimas y seque mi rostro lo mejor posible. No quería que nadie se percatara que había estado derramando una que otra lágrima por quien no las merecía. Salí de aquel despacho donde estuve con Derek por última vez. Lo tenía que arrancar de mi corazón completamente . Sé que sufriré y es inevitable hacerlo, porque él muy mendigo se instaló en el fondo de mi corazón y allí echó raíces profundas. También es imposible que deje de pensar en él, ya que llevo conmigo a todas partes y a todo sitio que vaya un recordatorio en mi vientre, una prueba viviente de lo que ocurrió entre ambos.
Busque a mi padre por la primera planta, era imposible que estuviera aún durmiendo. Si a alguien le daba comezón la cama al amanecer ese era Alejandro Camel. Ese viejo emprendedor tomó la costumbre desde que era un don nadie de levantarse a las cinco de la madrugada, y aunque se hizo una inmensa fortuna, aún no se da el lujo de dormir a piernas sueltas hasta media mañana. Cuando Jul o yo le sugerimos que descanse siempre responde de la misma manera..." No puedo dormir... tengo dos hijas hermosas que procurar. Dormiré cuando muera".
Papá estaba en el comedor, con su tableta en una mano y un croissant en la otra. Me detuve a observarlo desde el marco de la entrada del gran salón y me la garganta para llamar su atención al pasar los segundos sin que él notara mi presencia. Me observo por encima de los lentes de lectora y me sonrío.
—No hay nada mejor que tenerte en casa Érika— admitió feliz reparándomela d e pues a cabeza— ¿Pero que diablos es eso que llevas puesto?—pregunto enarcando una de sus pobladas cejas. —¿Robaste el uniforme de reclusa de la comisaría?
—No seas payaso. Es una pijama— me limite a responder sentándome a su lado.
—Una pijama bien fea — me aguijoneó y le respondí con una mueca que lo hizo reir. — ¿pagaste eso con mi dinero? Dime que no.
—No compró mis cosas con tú dinero. Soy adulta e independiente— le respondí disfrutando de nuestro pequeño juego de palabras. — No necesito tus escasos dolares.
— Cancelaré tu tarjeta de crédito entonces— espetó hablando seriamente —Si, esa que es una extensión de mis cuentas bancarias.
—¡ No te atrevas!— lo amenacé dramatizando que estaba ofendida o preocupada.
Me acomodé con cuidado en la silla continua a la de él. Me tome mi tiempo para servirme un vaso de jugo de naranja. Probé el zumo recién exprimido y me preparé para hablar con mi padre, era necesario. Plante mis manos en la mesa dejando a un lado el vaso y solté el aire que estaba aguantando. Hasta ese momento no me había dando cuenta que estaba conteniendo la respiración.
—Necesito tú ayuda. Hoy más que nunca necesito de ti— le informé con decisión, mi padre me había enseñado a eso, a decir lo que necesitaba de frente y sin preámbulos.
Alejandro Camel era un ejemplo, y me acabó educado en consecuencia. Yo podía haber perdido la cabeza por Derek, pero anteriormente había manejado mi vida d Euán modo intachable.
—No tienes que pedir mi ayuda Érika. Tienes mi apoyo todo el tiempo. Veinticinco horas al día y ocho días a la semana. Para lo que desees cuentas conmigo— me confirmó poniendo su mano sobre la mía.
—Quiero... —busque una forma sencilla de decir lo que quería, pero no la había, ais que lo dije tal cual—. Quiero irme del país…— él me miró expectante— y del continente si es posible— agregué escogiendo las palabras .— No estaría mal tampoco cambiar de hemiferio, pero me conformo con salir de America.
— Lo supuse— admitió tranquilo, ¿cómo podía estar tan tranquilo? eso si no lo entendia, pero ahí estaba él tan tranquilo como si lo fuesen a operar — Escogí Santorini para nosotros— agregó y me quede boquiabierta— No me mires así y si algo— exigio sonriendo— Me pienso ir contigo. No te dejaré llevar sola ese embarazo.
Sus palabras hacen eco en mi cabeza y no le acabo de creer lo que me acaba de decir. Cuando vine a él por su ayuda todo imagine, excepto que me acompañaría. Le agradecí tanto a la vida por tenerlo, por tener a un padre tan bueno. Era demasiado bueno para ser real. Alejandro Camel era un compinche y un cómplice Perfecto. Santorini... el destino escogido para irnos me resultaba un lugar de ensueño. Me emocionó la idea de dar a luz y pasar los primeros meses de vida de mi hijo allí. Santorini es una la isla situada más al sur del conjunto de las islas Cícladas de Grecia. Existen multitud de pueblos con encanto que ver en ese mágico lugar del mundo. En ellos destaca sus casas pintadas de blanco y tejados azules, asomando en el vértice de un barranco con vistas al azulado y transparente mar.
No me resulta extraño que papá haya escogido Grecia para desaparecer por un tiempo. Allí cuenta con dos navieras gigantes y negocios que atiende muy poco. No son de sus empresas más cotizadas o valoradas, pero reportan ganancias considerables año tras año. Era lógico que en algún momento fuera a revisar el funcionamiento de el andamiaje empresarial que tiene desplegado en las islas Griegas. Además está el hecho de que ese tipo de propiedad empresarial no cotizan en la bolsa de valores, así que es poco probable o casi imposible que Derek dé con nosotros aunque indague sobre las propiedades de mi padre a través se todo el mundo. Le quedará muy difícil seguirnos las pista, aunque se vuelva loco buscanosnos cosas que dudo. En el fondo creo que una vez me haya marchado dejará las cosas así y se olvidara que tenemos algo en común o que tuvimos una historia juntos.
Solo es cuestión de días para que todo acabe y vuelva a comenzar mi vida, reseteando desde cero.
Mi padre, mi hijo y el mar Egeo serán a partir de ahora mi nueva realidad. Solo en eso debo pensar, solo en eso debo ce enfocar mis energías.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







