INICIAR SESIÓNDerek Mayer
Aún no supero el contenido del documento que Dominico acaba de leer, tampoco mi hermano lo asimiló del todo vale destacar, hay total desconcierto en su rostro. Se le nota perdido y ausente como si estuviera buscando en su memoria un indicio por más mínimo que fuera de que su madre querida fuera capaz de hacer eso con nosotros, con sus dos hijos.
Debo decir que el luce mas desencajado que yo. Está en total shock, pero arde de ira contenida contra el viejo venenoso que tenemos en frente y contra todo lo que le recuerde a los Aubrey.
«¿Dominico enojado y sorprendido?» «¡El fin del mundo ya está cerca sin temor a equivocarme!»Me duele el corazón por verlo así, su amor platónico por la alemana que lo trajo al mundo se acaba de romper irremediablemente. Esto a mi hermano no se le olvidará jamás, ni en mil años y la decepción que veo en su rostro es más dolorosa que quedarme sin un euro o perder las propiedades que pertenecieron a mi padre en Alemania .
Con dolor en el alma y profundo pesar tengo que admitir que pienso pasar por encima de la última voluntad de mi madre. Jamás imaginé que yo sería de ese tipo de hijos malagradecidos que se atreven a impugnar el testamento de un padre. Nunca espere llegar a tanto por dinero. Mas hoy me pongo en el lugar de esos tantos que pasaron por encima de lo que fuera por exigir los derechos que les fueron arrebatados, tal y como ahora ocurre con nosotros.
Esto es inconcebible y bien dificil de digerir. Me siento burlado y ultrajado, lo más fatídico y triste es que todo esto este ocurriendo a causa de las acciones inescrupulosas de la persona que debió procurarnos más que nadie en el mundo, mi propia madre nos jugó tan sucio que no pudo recordar su imagen sin guardar rencor o imaginar que en sus últimos días no reveló nada, no dio un solo indicio de la insensatez que había cometido,simplemente se guardó este pequeño detalle y prefirió que nos enteráramos de esta forma atroz.
¡Por Dios! Ni siquiera teníamos conocimiento que existía tal documento. Nunca nos contó que fue con un notario para el que el día que ya no estuviera dividir los bienes que tenía bajo su custodia. No le perdono que nos haya puesto de albacea al maldito viejo ladino que no esperaba otra cosa que quedarse con todo.Lo normal hubiera sido testar, si eso es normal, frente a un notario, pero no inventarse esa farsa para meter a su estupido y ambicioso hermano en nuestros asuntos financieros. Lo correcto sería habernos beneficiado a partes iguales, no estafarnos con esa m****a de cláusula. Si quería vernos casados lo que tenía que hacer era influenciarnos más en vida para que lo hiciéramos, y no obligarnos de esta estupida forma ridícula.Sería más fácil encontrarse la terrible sorpresa de que no hubiera dejado un euro para nosotros y aceptar que nuestra progenitora nos desheredó que lidiar con su cláusula de matrimonio forzado. Esto es una ofensa abierta y declarada para nuestra independencia, contra nuestro buen juicio, y contra nuestra hombría.
Por muy conservadora y remilgada que haya sido, por muy enclavada en el siglo diesisiete que haya vivido y se haya manejado… eso no le daba derecho a condicionar lo que nos correspondía heredar, nada la autorizaba a forzarnos a entrar a su molde y obligáramos a regirnos según su semejanza. Creo que en el fondo lo que no nos perdonaba era el parecido físico a nuestro padre y con la familia de los Mayer. Los hermanos d emi padre eran todos unos mujerirgos, al final de su vida papá también lo fue, un poco porque que ella misma lo arrincono a eso. Aún así ella logró que mi padre le fuera fiel durante el tiempo que vivieron juntos, antes que obligara al pobre hombre a marcharse por sus constantes ataques de celos, o sus maltratos constantes .
Ahora nos enterábamos que dispuso a su antojo la herencia que había heredado de su esposo, sin consideración con sus hijos y para colmo la pretendía desparramar sobre su lado de la familia. Me parecía inconsecuente, sobre todo porque ella no fue la que aportó un dólar a nuestra herencia y patrimonio familiar, nada era de ella, solo era la esposa del hombre que debió procurar... porque esa herencia que se propuso regalar dedpues de muerte era lo que nuestro padre había trabajado durante toda la vida y dispuesto para su familia cuando él faltara.
—¿Qué m****a es esto Derek? — inquirió Dominico soltando el documento de entre las manos, como si le quemara los dedos con ácido. — No pienso ceder a esta payasada. Ni muerto acepto llevar a cabo esta payasada. ¿casarme por obligación? ¿Por designio divino de mi madre muerta? ¿que se supone que le diga a una mujer? ¿Quieres cásarte conmigo a cuatro meses de conocerte? Lo hago para lograr cobrar lo que me pertenece... Ah!!! Espera!!! hay más!!! Aunque lo nuestro no resulte tenemos que seguir casados porque la cláusula dice de que tendremos que estar casados dos años completos. Viviremos en la miseria hasta que el momento de cobrar la herencia. Para ese momento el viejo descarado ya habrá acabado hasta con el último euro de esa herencia.
—Así es. El plazo para cobrar será de dos largos años de espera en los que me demuestren que continúen casados. Lo que acaban de leer es perfectamente legal y no es posible impugnar el testamento ya que todo es correcto en él— se apuró a responder mi tío señalándole el papel al abogado para que se inclinara a recogerlo. Ni muerto ese viejo cínico se inclinaría ante nosotros ni aunque se le hubiera caído su propia dentadura postiza. — Todo se hizo como era debido, vuestra madre; mi dulce hermana fue especialmente cuidadosa para cumplir con los canales establecidos para hacer su acto de ultima voluntad. Todos sabemos que su madre era la más lúcida al momento de su muerte a pesar de haber sido minada por esa penosa enfermedad que la adolecía. Ni siquiera pueden alegar demencia para demostrar que cuando ella hizo redactar eso no estaba en sus cinco sentidos.
Guarde silencio pensando en las posibles connotaciones de pegarle un tiro a un familiar en el interior de mi propiedad. «¿Cuantos años de cárcel darían por ello?». También existía la posibilidad de tomarlo por el cuello y apretárselo hasta que dejara de respirar. Mis instintos violentos estaban por las nubes, el estrés de los últimos días sumado a esto habían destruido mi tambalente autocontrol. Conté hasta diez y de diez al cero más de una vez ganando en cordura, pero no creía podré resistir una provocación más de su parte.
Las venas del cuello se hincharon, sentía las pulsaciones de mi sangre repicando en mis oídos. No era humanamente posible sentir más decepción de la que yo estaba experimentando en este momento. El pecho se me apretaba aún más con cada respiración. Lo que mi madre había hecho no sólo era tan solo personal… sino que lo hizo claramente con la intención de ir en contra del estilo de vida que llevábamos Dominico y yo en New York. Nunca dijo nada de frente, nunca mencionó esta cláusula ni se opuso a nuestra forma de llevar nuestras respectivas vidas, y ahora sale con esta estupidez.
—No pienso caer en esta absurda comedia —siseó Dominico terminando de releer en voz baja la cláusula de condición—¡Sal de esta casa viejo colmilludo! ¡Si no sales por las buenas patearé ese flaco trasero que te cargas pero de que te saco te saco.
—Me pueden sacar mil veces… — chilló enloquecido y tentando a su buena suerte. Si seguía en esa actitud no disfrutaría de nuestra fortuna, porque lo mataríamos ante —. Pueden negarse a la última voluntad de su madre— dijo entre carcajadas— eso no impedirá que toda la fortuna de mi hermana sea mía en menor tiempo del que creí, ya que el tiempo previsto de plazo que es de un año del fallecimiento de vuestra madre comenzó a correr hace varios meses. Tick tock. El reloj está contando— terminó canturreando y mi paciencia se terminó. — Si no se casan en unos pocos meses no tendré que esperar esos dos años para saber si cumplirán...
No pude soportar más la impotencia. Las manos me cosquilleaban por sacar a puños al vejete asqueroso y ladino.
Dos zancadas acortaron el espacio entre nosotros. Lo tomé del cuello del saco y lo volví a levantar del piso zarandeadolo como si un trapo viejo se tratara. Cuanto lo odie en ese momento, a él y a todo lo que representaba.
—¡Sal de mi casa! O no respondo— lo amenacé con los dientes apretados y los ojos entrecerrados por el odio con que lo observaba, me miró espantado pero aún así lo desprecie tanto que las bilis se me acumularon en mi garganta. No me importaba su miedo, tampoco las consecuencias de mis actos solo quería que se quitara de mi vista. Había sido estupido en venir aquí y no en citarnos frente a min notario de la ciudad de Nueva York para informarnos de esta estupidez.
Dimitri de Aubrey sabía que yo no jugaba y no sería tan estupido para retarme en este momento, no esta noche, de sobra sabía mi condición física comparada con la de él. El entrenamiento militar que recibí durante años bastaría para romper cada hueso de su senil cuerpo.
Dominico me imitó sacando al abogado dando trompicones tras de mi. Caminé arrastrando al viejo y no me detendría hasta lanzarlo fuera de mi propiedad.
Dejé al viejo frente a la puerta de entrada y me aferré a la idea de no lastimarlo solo por consideración a su edad. No me consideraba un abusador, no me gustaban las injusticias ni abusar del poder, pero su clara intención era provocarme y burlarse de mi y d emi hermano. Eso no se lo permitía a nadie y menos a él.
—¡Largo de aquí!— rugí con voz fuerte que hizo ecos en las parede de piedra de la casa — y si tienes alguna estima por lo que te resta de vida, no vuelvas a aparecer en esta casa. Aprende tu lugar y no cantes victoria antes de tiempo, no te saldrás con tu objetivo.
—Ya tendrás noticias nuestras — me secundó Dominico siendo bastante agresivo, cosa muy extraña en él— Nuestros abogados no se detendrán hasta lograr impugnar esa burla de testamento— siseó con furia.
La lluvia no había menguado nada, y las ráfagas de viento seguían haciendo la noche fría e infernal. Ambos hombres se metieron en el coche de alquiler en que habían llegado y se marcharon del patio no sin antes maldecirme en nuestra lengua natal. S e habían ido pero su desagradable visita me había dejando la ira latiéndome en la sien.
—¿No estarás pensando cumplir con esa cláusula?— me interrogó Dominico echándole leña al fuego que ya estaba en su punto más alto. Ni siquiera fui capaz de mirarlo. Apreté los puños con fuerza odiando a todo lo que quedaba de los Aubrey sobre la faz de la tierra.
—Si un abogado no logra impugnar esa m****a, ¡si!.— respondí cortante. Solo quería una noche tranquila después de lo de Érika y me encuentro con esta bola enorme de estiércol rodando hacia mi.
—¿Si qué ?— inquirió Dominico con ojos enloquecidos— no estarás pensando que nos casemos… no puede salirse con la suya. No lo permitiremos...
Me apreté ambos lados de la cabeza que amenazaba con estallarme. Ya no estaba siendo capaz d manejar mi pésimo temperamneto.
— ¡Que nos casaríamos! Todo excepto dejar que ese maldito viejo se salga con la suya. Los Aubrey no nos privarán de lo que nos pertenece por derecho. No se quedarán con un solo centavo d ello que fue de nuestro padre.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







