ANMELDENAntonella:
Estamos frente al escenario donde se encuentran varias tinajas de madera, que si no me equivoco su nombre es lagar, ahí depositan los racimos de las uvas para que luego ingresen personas que aplasten las uvas y consigan el jugo de la uva para fermentar.
—Apúrate, hemos llegado a tiempo — Giancarlo y en menos de un minuto estamos en el estrado atrás de uno de esos lagares. – Quítate los zapatos, enjuágalos en cualquiera de esos depósitos de agua e ingresa ahí.
—Estás loco — Le susurro.
—Es un concurso de pisado de uvas, se hace en parejas. Solo tenemos que saltar, bailar hasta que salga el jugo suficiente para llenar una botella antes que los otros competidores… El premio te va a gustar — Me explica mientras se quita los zapatos. — Te ayudo — se ofrece.
—Puedo sola — Le demuestro mi enojo por ni siquiera consultarme si deseaba participar en esto debía informarme, es un desconsiderado.
—No te molestes — Me ayuda a quitarme mi otra sandalia, me tiende la mano para entrar al agua, los enjuago y lo que no esperaba es que él me cargara y me pusiera en el largar. Estoy avergonzada.
—Te vez bien cuando te sonrojas — Me dice.
Doy un bufido como respuesta.
—Participantes, como ya conocen el concurso del pisado de uvas, los primeros en llenar la botella serán los ganadores — me dice como todo un experto.
—Sus marcas, listos, ya — Presenta el maestro de ceremonias
—Pisa lo más fuerte que puedas — Me indica, por no decir que me ordena.
—Eso hago — Le contesto, piso con todas mis fuerzas incluso la canción que pusieron es lo suficientemente animada como para bailar, lo hago. No me preocupo por ganar porque lo importante en toda competencia es divertirse y eso hice. Lo mejor fue escuchar las porras Si le sumo las porras que nos daba el público incluso están mis enanos animándonos.
—Sigue así — Me dice. — Toma mis manos y ponte a saltar —
Hago lo que me dice, saltamos, bailamos, hasta que en eso sonó una campana indicando el final del juego.
—Tenemos un par de ganadores y son ¡La señorita Antonella Adatto y el señor Giancarlo Madicci! — Anuncia el maestro de ceremonias. Me emocione mucho, me puse a saltar, gritar y termine abrazando a Giancarlo. Varios aplaudieron y gritaban nuestros nombres.
—Lo hicimos, ganamos — Le grito todavía invadida por el éxtasis que me provocaba ganar, hace mucho tiempo que no ganaba una competencia.
—Si. Mira lo que nos van a dar — Me avisa.
—A los ganadores los coronaremos como los reyes de la vendimia y su premio es una cena junto una noche en el hotel, Carlo Magno — Dice el maestro de ceremonia. Eso no me lo esperaba, lo suelto y le doy una mirada asesina. No pronuncio ni una palabra sólo acepte el premio y cuando bajamos del estrado, le entregue el sobre con los premios: Espero que los disfrutes, con otra persona.
—Antonella, espera — Lo escucho, pero corro y me pierdo entre la gente.
Giancarlo:
Acabo de echar todo a perder, no pensé que cambiaran de premio. Hasta el anteaño pasado había sido una canasta con muchos quesos, panes y vinos. Creí que ese premio le agradaría y estaría contenta. Tantas cosas son ahora diferentes en tan solo un año de ausencia. Tengo que buscarla y explicarle que desconocía los cambios.
—Giancarlo, ¿Por qué miente? Dice no tener nada con esa mujer y ahora resulta que si — Viene Adam a reclamar. Lo ignoro, no tengo tiempo para eso. —Giancarlo, me preocupa su bienestar — Me sujeta para detenerme.
—No te lo he pedido — Son mis palabras terminando esta absurda discusión.
Trato de buscarla entre la multitud, no hay señales de ella, la oscuridad se adueña del día y pronto las luces de los diferentes puestos hacen apto de presencia, en un intento fallido por facilitar mi búsqueda. Tal vez debería rendirme, dejarla tranquila. No debí volver, concluyo al final.
Miro al cielo, llamando mi atención la atracción principal de la feria, la rueda de la fortuna.
Antonella:
Pago mi boleto y subo a la rueda de la fortuna. Si de dependiera de mi creo que me quedaría toda la noche, no deseo volver a casa, la verdad es que ni siquiera lo es. No quiero ir allí y escuchar sus excusas, mentiras porque tengo miedo de caer de nuevo, de cometer el mismo error. Quizás, soy demasiado dura con ese hombre que realmente no me ha hecho nada malo, pero tengo tanto miedo de volver a enamorarme que prefiero alejarlo antes de que sea tarde. No quiero amar de nuevo y no pretendo hacerlo, no volveré a ser lastimada.
—¿Va pasar sola? – Me pregunta el encargado.
—Si — Respondo secamente ingresando en una de las canastas.
Lentamente la rueda va moviéndose, puedo distinguir los distintos lugares del pueblo como el campo junto a varios árboles que si no me equivoco son de manzanas, a lo lejos se distingue el mar. No pensé que estuviéramos cerca a la playa. Quizá convenza a la directora para ir con los niños de paseo a la playa y hacer una clase, estoy segura que a los niños les encantaría la idea. Aunque ese trabajo es solo provisional en lo que logro levantar a la constructora, realmente me siento tranquila entre los niños.
Al menos está vista consiguió que me olvide un poco mis penas, pero sé que no las voy a poder evadir siempre, aunque sea lo que más quiera. Me pregunto si toda mi vida será así, llena de dudas, miedos, temor a que encuentre a alguien que me ofrezca tantas cosas y resulte ser igual que Giovanni. Qué termine de la misma forma. Ya no quiero. Me cubro la cara con mis manos.
—Lamento hacerte daño…. En serio creí que el premio sería una canasta, no me entere hasta ese momento que lo habían cambiado. Toma, si quieres puedes ir ahí con quien desees, tiene vigencia de un año — Me dice alguien mientras me abraza, reconocí esa voz.
—Giancarlo — Susurro, dejando que continúe con su abrazo. Se siente tan reconfortante. Pero en eso viene a mi mente — ¿Cómo llegaste hasta aquí? Estamos a unos 8 o 10 metros de altura — le digo sintiéndome espantada.
—Vi cuando subías, no me quedo de otra que meterme en el siguiente y de ahí trepe hasta llegar aquí — Habla como si nada. — Quedamos en ver los juegos artificiales juntos —
—Estás loco, pudiste caer y matarte — Lo regaño realmente angustiada.
—Recuerdas que esa noche te dije iba perder la cabeza por ti, me contestaste que lo haga — Comienza a decirme.
—¿Recuerdas esa noche? — Le pregunto avergonzada.
—Si, por lo menos el comienzo lo demás son un poco vagos — Me contesta.
—Yo, no mucho — Le respondo en voz baja.
—Mira ya van a encender los fuegos artificiales — Señala hacia la plaza del pueblo.
Tuvo razón, pronto el cielo se ilumina por las luces junto al fuerte ruido que hacían, debo aceptar que la vista desde aquí es impresionante. La gente gritaba, aplaudía, en verdad que no imagine que las cosas fueran así aquí, llegue a pensar hace un momento que venir fue un error, pero estar con él me hace cambiar de opinión en tan solo segundos y eso me hace dar miedo.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







