ANMELDENGiancarlo:
Gran parte de la mañana la he pasado buscando a Antonella, no la he visto en todo el día. Me pregunto si le gustaran esta clase de festividades, tal vez ha decidido quedarse en casa. Voy para allá y en el camino la encuentro junto a Sebastián cerca del puesto de la madre de Sarah, voy de inmediato.
—Antonella ¿Quieres tener una cita? – Le pregunta Sebastián, no pienso escuchar la respuesta que le dará ella. Tomo la mano de Antonella, la alejo de Sebastián lo más rápido que puedo, perdiéndolo de vista.
—Espera – Planta los pies en la tierra.
—¿Qué sucede? – La cuestiono.
—¿Cómo?, ¿qué sucede? La que debe hacer esa pregunta soy yo…Dime ¿Por qué me alejaste de Sebastián? Estaba hablando con él y de la nada me sacas de ahí — Me recrimina.
—Te salve de meterte en un problema muy grande. Ese sujeto no te conviene — Le advierto, conociendo los negocios sucios en los que está metido Sebastián. Él no será una mala persona según el resto del pueblo, pero tarde o temprano su secreto va a salir a la luz y todos los de su entorno cercano van a salir perjudicados. Estoy convencido de que el provoco a propósito la muerte de esposa y que aquello no fue una mala praxis.
—¿Y tú sí? Es mi problema con quien ando — Rechaza mi consejo. — Acaso yo intervengo en tus amistades.
—Si lo hago es porque me preocupas…— Soy sincero. — No quiero que te lastimen — esto último lo digo en un susurro, estoy seguro que antes de conocerla el sujeto con él que estuvo la maltrato, le hizo cosas que la han dañado probablemente hasta lo más profundo de su alma, no quiero que venga otro y la haga sufrir.
—Digamos que te hago caso, dime ¿Con quién crees que debería andar? Contigo — Quiere ser razonable, pero se molesta.
—No estoy metido en tantos problemas como Sebastián — Le respondo. — Así que no sería una mala elección, puedo ayudarte a volver a creer en el amor — digo con sinceridad.
—Eres un sin vergüenza, un cínico, mentiroso…. Vienes y me dices eso, pero bien que en la mañana te besabas con quien sabe quién…. Además, la otra noche te aclare que no tengo planes de tener algo contigo ni con nadie — Está más enojada a parte que noto los celos en sus palabras. Pero de que beso me habla, a menos que me viera con Sara.
—Jajajajajajaja, crees que tengo algo con Sara…Ella es una amiga de la infancia. – Le contesto. Esta celosa de ella.
—Déjame en paz — Cierra los ojos y respira profundo, trata de calmarse, susurra. — Es un maldito mentiroso — Se gira para irse.
Le sujeto de la mano. — No te enojes, es que me causa gracia que sientas celos, eso quiere decir que te intereso más de lo que crees — estoy seguro de ello.
—Tal vez tenga razón, sin embargo, le repito que no quiero tener nada con nadie — Me reta con la mirada — Ahora déjame tranquila, vete con ella.
—No soy un mentiroso, no me voy a ir con ella y no pienso dejarte tranquila, dame una oportunidad para mostrarte que no soy como él, no tienes que juzgarme sin siquiera conocerme — Le pido
—Discúlpame, pero no puedo, es algo que no puedo evitar — Agacha la mirada.
—A Sara la conozco desde que era un niño, jugábamos, ella siempre presume que tiene el poder de ver el futuro, Teodora le creía, pero para que nos leyera el futuro teníamos que pagarle, no teníamos dinero así que acordaron que yo en pago le diera un beso…. Un juego de niños que hasta ahora se mantiene, aunque en si es un simple roce de labios…. Eso fue todo — Le muestro que soy sincero con mis intenciones.
—No tienes por qué contarme tu historia… No esperes que haga lo mismo — Me advierte.
—No quiero eso, sin embargo, aceptarías pasar el resto del día conmigo — Le pido.
—No le veo el caso — Contesta.
—Vamos, lo pasaremos bien… — Le insisto y ella me ve carita de miedo. — Me refiero sanamente… Si que tienes una mente muy cochina — Le bromeo, valla no creí estar haciendo esto en mi vida, yo bromeando con alguien y tratando de sacarle una sonrisa, de salir con alguien… Normalmente si no acepta a la primera suelo dejar ahí las cosas e irme.
—Contigo ¿Quién sabe? — Se ve dubitativa.
—Sebastián es un total desconocido y aceptas su invitación, mientras que ambos nos conocemos mucho más, me rechazas — Estoy fastidiado.
—Ahora ¿Quién es él celoso? — Sonríe victoriosa.
—Estoy molesto por lo injusta que eres — Le respondo.
—Ok, ya no te tratare mal, acepto pasar el resto de la tarde contigo, pero como amigos nada más que eso. ¿De acuerdo? – Me dice, tomando mi mano.
El resto de la tarde la paso junto a Giancarlo ¿Quién lo imaginaría? Ambos nos reímos, jugamos en diversas atracciones como el de pescar peces, tiro al blanco, derribar latas o ese en el de tirar una pelota a un blanco para que caiga una persona al agua, ese fue uno de los mejores porque ese sujeto era tan molesto e irritante no paraba de hablar babosadas, cuando Giancarlo lo derribo todo el mundo aplaudió.
Otros juegos en los que participamos fue el de reventar globos, derribar pinos y demás, hasta hubo uno de atrapar manzanas en el agua. Luego también había una tómbola, compramos varios tickets, ganamos tazas, brillantes, un peluche, un juego de cubiertos, una cartuchera, y un pase gratis para dos personas en la rueda de la fortuna. El pase lo pensamos utilizar en la noche cuando lancen los juegos artificiales, Giancarlo me comento que desde ahí se verá espectacular.
No imagine pasar el día de esta forma, al principio creí que estaría con Sebastián, pero en eso vino Giancarlo y cambio todo. La tarde ha estado más entretenida que en la mañana y me he sentido mejor encontrándome junto a Giancarlo. El ambiente es diferente al que experimente con Sebastián, con el osco ranchero todo es más ameno y como si hubiera cierta confianza entre ambos. “¿Cómo no la va haber? Terminaste en su cama, te hizo sentir cosas que en tu vida creíste sentir” Dice una parte dentro de mi provocando que me sonroje, puedo sentir la sangre caliente en mis mejillas.
—¿Qué tanto piensas? — Me cuestiona mientras toma su vaso de vino de uva morada.
—Nada, ahora ¿A dónde vamos? — Lo evado.
—Mmm— Revisa su reloj. — Apresúrate, debemos llegar a uno de los eventos principales — me dice.
—¡¿Evento principal?! — Me sorprendo, pero me dejo guiar por él.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







