ANMELDENGiancarlo:
Me pareció extraña la petición de él, pero me di cuenta de sus intenciones cuando me hizo señas que lo siguiera. Llegamos a su despacho, supongo que no desea interrupciones. Es raro sin embargo si busca pelea lo evitare en lo posible, aunque si no queda otra alternativa.
—Toma asiento. – Me pide.
—Estoy bien. – Lo veo serio.
—(Suspira) Disculpa si no te ofrezco nada. Como comprenderás estoy en un proceso rehabilitación y no hay una sola gota de alcohol en el lugar para evitar tentaciones. – Me cuenta.
—¿Qué deseas? – Le pregunto, no quiero perder el tiempo en cosas sin importancia.
—¿Por qué estás aquí? ¿Por qué me ayudas? — Me cuestiona.
—Antonella — Es mi respuesta. — Suficiente ha padecido contigo como para agregarle más problemas —
—¿Es una especie de tregua? — Está incrédulo.
—Velo como quieras. Solo te aviso que si intentas algo en su contra no me quedare de brazos cruzados — Le advierto. — Espero que no seas tan estúpido de lastimar a la niña. Si quieres golpear algo utiliza la pared y rómpete la mano —
—Gracias. Ustedes dos han sido los únicos que han aceptado darme una mano — Se noto lo incomodo que le resulta la situación.
—A quien se la debes dar es a Antonella. Con permiso — Le digo para volver a la sala.
Me da lástima su situación, esta solo cuidando a una niña que no es suya. Por lo que informo Antonella la razón fue que él se encariño con ella. Tal vez no sea tan malo sin embargo sus errores los está pagando ahora, ademas, no confió en él. Además, que debe ser duro para él tener que dejar el alcohol y por lo visto está tomándolo enserio.
Me pregunto cómo habrá sido su infancia con ese miserable de Coppola, por lo visto no una de las mejores, se puede ver el resultado en lo que es. Hizo cosas que avergonzarían a cualquiera y quien sabe que más haría porque Antonella se encuentra renuente a contarlas. En verdad debo sentirme afortunado que aquel hombre me negara sino tal vez hubiese sido yo quien lastimara a Antonella.
En la sala esta Antonella esperándome sentada al darse cuenta de mi presencia: —Giancarlo. Creo que lo mejor será irnos —
—Si, ha sido un día largo — La apoyo.
—Tan pronto— Pueden quedarse, pido algo para el almuerzo — Intenta convencernos.
—Lo sentimos, mi madre nos está esperando y no quiero dejarla plantada — Se excusa Antonella.
—Está bien — Suena decepcionado.
—Hasta la próxima Giovanni, cuida a Alexandra — Se despide Antonella.
—Ok, cuídense — Le responde.
—Adiós — Le digo.
Todo transcurre normal en el ascensor, aunque Antonella luce muy pensativa. Le habrá sucedido algo o estará preocupada por otro motivo. Tal vez estoy paranoico, en el carro lo único que se oye es la música de la radio.
—Giancarlo ¿Qué hablaste con Giovanni? — Pregunta de pronto.
—Él pidió que habláramos y en si cuestionaba mi accionar — Le cuento.
—¿Qué le respondiste? — Me pregunta dudosa.
—Tu — Le contesto.
—¿Yo? Explícate. – Me ve sin entender.
—No ganaba nada comportándome como un bruto insensible. Nada — Le digo. — ¿Acaso querías que me peleara con él? — Y no pensaba darle la razón a ese tipo.
—Es verdad ¿De dónde conoces a Reinaldo? —
—Era socio de Sebastián, lo he visto unas cuantas veces — Le respondo.
—¿Tu hacías tratos con él? — Sigue cuestionándome.
—No estado tan desesperado para involucrarme en los negocios de Reinaldo — Me expreso sin medir sus consecuencias.
—¿Tan desesperado? Sospechaba que Reinaldo no es de fiar sin embargo ¿Qué clases de negocios hace ese tipo? —
—Es mejor que no te involucres. Por mi parte prefiero ignorarlos — Intento que se olvide del tema.
—Supongo que a ti te los propuso al igual que a Sebastián y he de suponer que esa es la razón de la misteriosa muerte de Sebastián ¿Verdad? — Concluye, por desgracia no está del todo equivocada.
—Antonella no voy a decirte ni sí ni no. Sólo advertirte que aquello no lo comentes con nadie. Ignora todo ese asunto y olvídalo por completo. Es muy peligroso involucrarse — Le sugiero, aunque sonó más a una orden.
—¿Qué lo ignore? ¿Si eso ayuda a resolver el asunto de Sebastián te dejaran tranquilo? — Interviene.
—Antonella, esos tipos no son ningunos santos y los que están más arriba que ellos son peor que el mismo diablo. Si incluso negarse a sus mandatos es casi como un insulto imagínate el ir contra ellos… — Quiero que entienda los riesgos, admito que tuve que aprender a las malas cuando les dije que no. Por esa época lo mejor fue enviar a Teodora a estudiar en el extranjero. Luego cuando introdujeron esas plantaciones y las queme atentaron contra vida de Antonella si se mencionara algo a la policía o los mismos medios todos terminaríamos muertos.
—Pero… Deberían, deberíamos hacer algo. – Continua.
—Antonella, esas mafias están involucradas hasta en lo más profundo del poder, en la política, la policía, los mismos medios y que no decirte del poder judicial. Sé que callar te convierte en cómplice sin embargo a veces si no quieres que tus seres queridos salgan heridos, debes hacerlo porque no depende solo de ti, mejor concéntrate en tu nuevo negocio, yo tambien ya regresare a la constructora — le expongo mi punto de vista.
—Es que me parece tan injusto — Se resigna.
—La vida no es justa Antonella… Además, Sebastián conocía las consecuencias de sus actos incluso sus hermanos porque crees que ninguno se apareció para el funeral… — Paro un momento y sigo. — Aquello fue una forma sutil de aconsejarnos que si alguien habla del asunto terminara tres metros bajo tierra ¿Por cierto tú de dónde lo conoces? —
—Alexandra, era uno de sus amigos. Un sujeto que parecía acosador, hasta el final insistía en que saliera con él incluso llego a proponer que fuéramos amantes. Por supuesto me negué. Pero hasta ahora insiste — Me cuenta.
—Supongo que él debe ser uno de los tantos amantes de tu amiga —Le afirmo.
—Él y sus cinco hermanos, solo uno se salvó por ser gay. A pesar de ser hermanos Jai es muy agradable siempre me advertía sobre Alexandra. Debí hacerle caso — Habla mientras ve por la ventana.
—¿Cuántos hermanos eran en total? — Me causa curiosidad y sobre todo sorpresa que ella conozca acerca de la historia de Reinaldo.
—En total son 7, Reinaldo es el menor sin embargo es quien lidera el grupo de hermanos, Jai es el mayor quien apoya a Reinaldo y a la vez corrige, los otros 5 los conozco de vista sus nombres son Arnoldo, Calvino, Ramiro, Epifanio y Roberto. Alexandra salió con todos. —Me relata.
—¿Cómo conoces a los familiares de Reinaldo? —
—Jai es diseñador de modas, Alexandra iba a verlo y me cruzaba muchas veces con los siete además que Reinaldo me contaba su vida. Como que sus padres no se ocupaban de ellos y que Jai asumió ese papel y que gracias a eso pudieron salir adelante — Me cuenta.
—mmm… ¿Por qué no saliste con él? – Le cuestiono.
—Giovanni además que siempre andaba con Alexandra supuse que salían. No me equivoque. – Vuelve a ver por la ventana.
—Ahora estoy contigo. Te quiero a ti — la ánimo.
—Yo también a ti y no hay alguien que te persiga — Al oírla se cruzó por mi mente el nombre de Teodora. — Eso es lo mejor de todo — Me sonríe.
Teodora decidió hacer su vida con Leandro y yo he decidido estar con Antonella. Ella me ve como esperando una respuesta, lo único que se me ocurre es desordenarle el cabello.
—No soy una niña para que estés haciendo eso —Me riñe.
Simplemente río, ella no es Teodora sin embargo Antonella ha conseguido que sienta cosas que nunca creí ser capaz de hacerlo.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







