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Sospechas

Autor: Yubel Writer
last update Fecha de publicación: 2022-03-29 05:41:24

Giovanni:

Antonella me envió el nombre esa misma noche. Hable con mi amigo y me dijo que teníamos que estar el jueves a mas tardar a las dos de la tarde con el cuerpo para el entierro, así que quede encontrarnos a las 7 de la mañana en la casa donde vivimos.

Fui antes para ir avanzando, aunque fue difícil porque tuve que llevar a Alexandra conmigo. No quiero que Laura se preocupe ni dar explicaciones así que mejor le dí el día libre. Además, no deseo que se entere de lo que hice, puedo soportar que todos me miren como un monstruo menos ella.

Antonella llego a las siete en punto tal vez antes, se sorprendio al verme todo sucio cavando en el jardín junto al monitor de Alexandra, ya que la bebe se encontraba dormida en la de poner la tierra en su sitio.

—Por lo visto ya casi terminaste. – Se percibía la melancolía en su voz.

—Si, está envuelto en la manta.— Le señalo el lugar, ella va y lo recoge.

—Sigue igual a como lo recordaba. – Son sus únicas palabras.

—Ya está listo ¿Él no vino? –Pregunto sonando casual.

—No. Hay que apurarnos, no debemos llegar tarde. – Habla hasta que es interrumpida por el llanto de Alexandra. — ¿Trajiste a la bebe?

—Si, no tenía con quien dejarla. – Me excuso mientras entramos y toma a mi pTeodoracesita. – Tranquila, papi está aquí. – La arrullo.

—Te vez muy tierno con ella. – Sonríe.

—No esperaba cumplidos de tu parte. – Le contesto con una Alexandra más calmada en mis brazos.

No me responde, solo sale de la casa, va a subir a su carro.

—Espera, será mejor que vallamos juntos. Iremos más rápido si yo manejo. – Le sugiero.

—Bien. – Contesta, le abro la puerta de la camioneta para que suba hago lo mismo con la de Alexandra para colocarla atrás.

—¿Te ayudo? – Se ofrece.

—No te preocupes ya puedo solo. – Coloco a la pequeña en su sillita.

Cuando llego ella ya se encuentra sentada. – Ahora si a ponernos en marcha.

Al principio solo hablamos de Alexandra y del estado de Alexandra, le conté que pensé seriamente en divorciarme de ella. Que caso tenía seguir con alguien que esta conectada a un respirador. Antonella solo me dijo que era mi decisión que ella no podía recomendarme nada. Cuando intente preguntarle sobre ella su respuesta fue todo bien junto con un gran bostezo. Por lo que después de esa corta charla se durmió al igual que la bebe.

Aproveche mientras dormían para imprimir más velocidad, no paso mucho hasta que ella se despertó y me pidió detenernos por que sintió muchas ganas de ir a vomitar. Por suerte estábamos cerca a una gasolinera, paramos y ella fue corriendo al baño. En ese momento revise y cambie su pañal a la bebe, jugué con ella un ratito.

—¿Estás mejor? ¿Quieres que te compre algo? – Le pregunto.

—No te preocupes. Es normal… Voy por unas cosas, quieres algo. – Cambia de tema.

—Nada… Tal vez una bebida helada esta haciendo mucho calor, también agua para mi pequeña. – Contesto rápido porque Alexandra se comenzó a quejar por no prestarle tanta atención.

No tardo mucho en volver con varias bebidas heladas, junto unos chocolates y algo de fruta. No creí que comiera tanto, esta vez fue atrás para acompañar a la pequeña, jugaron un rato a las manitos y cantamos varias canciones para niños. En si parecía un viaje familiar, por esas horas creo que fuimos una familia. Si no lo hubiera fregado esa noche, en este momento tal vez estaríamos yendo de viaje con nuestro hijo pero vivo y no como ahora llevándolo en un frasco cubierto con una manta.

De solo imaginar a nuestro hijo riendo como lo hace ahora Alexandra y Antonella cantándole. Si pudiera dar lo que sea con tal de no haberla golpeado esa noche. Lastima que el tiempo no se puede volver atrás, Antonella está ahora con un hombre que por lo visto de verdad la quiere y la respeta. Aunque me preocupa que no sea vea tan bien de salud, eso de los vómitos no es bueno para nada. Uno solo se pone así cuando esta mal.

—Debes cuidarte ¿Haz ido al médico?— Le pregunto cuando Alexandra se canso de jugar y volvió a dormir.

—Ya te dije que es normal. – Me contesta.

—¿Haz ido al medico?— Le repito.

—Si, ya me dieron todo y estoy bien. – Sigue con lo mismo.

—Por lo visto no me dirás lo que tienes pero al menos él sabe lo que tienes. Te está cuidando. – Me inquieta lo que tenga.

—Todo bien. Ok. ¿Laura por qué no vino? – Me interroga. – Porque eso de su día libre no te lo creo

—Debería preguntar lo mismo. –Soy esquivo.

—¿Ella no sabe nada cierto? ¿Te gusta? – Me pregunta de improviso.

—Que dices….— Digo concentrándome en mi camino.— Laura es demasiado buena para estar con un sujeto como yo, no deseo volver a lastimar a otra persona como a ti.

—Que tiene de malo, es una mujer bonita que quiere a tu hija. – Intenta animarme.

—Un ser como yo no merece nada… Incluso ese angelito es mucho para mi. – Es mi respuesta.

—Te castigas demasiado… Además debí ser más inteligente y dejarte antes que ocurriera aquello o no sé, esa noche defenderme darte con algo en la cabeza, huir, esconderme y ser más fuerte. Soy una tonta. – De nuevo se culpa de algo de lo que no tiene responsabilidad alguna.

—Nada será suficiente y tú eres la víctima en toda esa historia. No quiere que Laura se convierta en una.— Le digo.

—Haz cambiado mucho Giovanni…. Ya no eres aquel demonio con el que me case. – Comenta. –Como me hubiera gustado que fueras así en ese tiempo.

—Pero los hubiera no existen ¿Cierto? Tu ahora eres feliz con un hombre que te quiere, te respeta que ha sido capaz de mostrarte lo bueno que puede ser el amor.— Soy sincero, no tiene caso pensar que ella y yo podríamos volver.

Se ríe: Creo que a sido mucha charla por ahora. Me dormiré otro ratito, Alexandra me contagio su sueño.

—Descansa lo que gustes, faltan todavía un par de horas para llegar.— Le sonrío. Aunque me parece extraño que rehúya hablar de él ¿Las cosas estarán bien con él?

Giancarlo:

Desde que se fue Antonella todo se ha puesto de cabeza. Por una parte el accidente que tuvo Giancarlo hizo que todos confirmaran sus sospechas sobre los sentimientos que este profesaba por Teodora. Aunque por lo visto Teodora ni enterada que existían pensaba que todo ese tiempo era una especie de amor de hermano celoso.

La mayoría se sintió indignado por su comportamiento hacia Antonella, al final resulto que la uso para olvidar a Teodora, según la carta no funciono la relación entre ellos. No sé que fue lo que sufrió ella y menos sobre ese sujeto Giovanni pero supongo que es el causante de todas sus desgracias en el pasado.

Lo peor es que cuando despertó Giancarlo lo fue a ver Teodora y terminaron discutiendo, ella salió llorando diciendo que se regresaba a Italia y no pensaba volver. Esto causo un desbarajuste en especial en mi esposo que no sabía que hacer si estar a favor de su casi hermano o hermanita pequeña.

Según él Giancarlo no seria capaz de lastimar a Teodora apropósito a menos que surgiera el tema sobre el origen de ella, ese era un tema muy espinoso para ambos en los que peleaban por que Teodora culpaba a Giancarlo de ocultarle la verdad de ser egoísta, de quitarle a su familia. Mientras que él se seguía diciendo que lo hizo por su bien por no querer que termine en un orfanato a merced de algún desgraciado.

Adam me conto que cada vez que le preguntaba a Giancarlo sobre lo que sufrió en el orfanato o sobre si lo lastimaron o hicieron algo. Siempre fue esquivo o no respondía sólo una vez hablo de aquel lugar y fue cuando él intento llevar a la pequeña Teodora con la policía, sus palabras fueron no voy a permitir que la lleven a ese lugar a que la lastimen que la hagan llorar. No, no y no. Se puso como un loquito dice y fue una de esas pocas veces que lo vio llorar. Por eso permitió que se quedara la bebe.

Luego supimos años después que en ese lugar donde fue enviado él hacían una serie de atrocidades a los niños que caián en ese lugar. Comprendimos que fue lo mejor que hizo Giancarlo con Teodora. Sin embargo Teodora nunca lo vio así, por lo menos no desde que se entero que la verdad. Con esto es como si echaran sal en la yaga de la herida.

Lo extraño en todo ese asunto es que él está desesperado por localizar a Antonella, quiso escaparse del hospital, le ha suplicado a todo el mundo que lo ayuden a salir de ahí o que le den un teléfono para llamarla. Porque por el bien de ella le hemos quitado el teléfono a Giancarlo.

Supimos que la pobre muchacha esta destrozada, en verdad estaba enamorada de Giancarlo y saber que la utilizo que todo fue una mentira, la dejado muy mal. Lo mínimo que podemos hacer es no martirizarla con un insistente Giancarlo que por lo visto no sabe lo que quiere.

—Mami, vamos a ir a la tienda del señor Timoteo. Lo prometiste. –Me jala Su hijo de la ropa.

—Está bien cariño. Vas a ser rápido que el ruido de los carros no le gusta tu hermanita. – Le digo.

—Hai. – Asiente.

Cruzamos la calle, pasamos la gasolinera que esta al costado de la tienda y veo algo que me llama la atención. Me acerco para asegurarme si es Antonella la que esta durmiendo en esa camioneta. No puedo mucho porque mi hijo comienza a jalarme. Lo que pude ver es a ella junto a un bebe y luego un hombre que subió a la camioneta para encenderla y partir. Esa mujer se parece mucho a ella pero es imposible porque bueno ahí lo que se vio era a una familia. De seguro es el deseo de querer verla lo que hace que este alucinando si eso debe ser.

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