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Trece

last update publish date: 2025-08-08 02:36:24

El silencio guía a mi mente a tu cintura y a más abajo.

Sebastián

Me refugio en el calor de mis pensamientos para poder soportar lo monótono de la ceremonia. Debería de estar en la empresa atendiendo asuntos importantes y no aquí perdiendo mi tiempo. Despierto de mi trance cuando Amelia se desliza de mi lado y camina hacia el altar. Su andar es elegante, como el de la nobleza. Toma el micrófono y se acomoda a un lado del ataúd de su madre, pasea su mano sobre el vidrio al tiempo que una lágri
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  • Contrato Entre Caperucita y el CEO   Final

    Sutil, ligero, así llegó tu voz a mi vida.FreyaEl eco de los aplausos y la música de la recepción todavía vibran en mis oídos, pero el silencio que nos rodea ahora es absoluto. Estamos a diez mil metros de altura, cruzando el cielo nocturno en el avión privado de Sebastián. Es un gesto que, hace meses, habría rechazado por orgullo, pero hoy lo acepto como lo que es: una tregua definitiva. El lujo del jet, con sus acabados en madera oscura y asientos de cuero crema, es la burbuja perfecta que nos protege del resto del mundo.Miro a mi lado. Gabriel se ha quitado el saco y tiene la camisa ligeramente desabrochada. Se ve relajado, pero sus ojos no dejan de buscar los míos cada pocos segundos, como si todavía estuviera asegurándose de que esto no es un espejismo.—¿En qué piensas? —me susurra, entrelazando sus dedos con los míos.—En que, por primera vez, no tengo miedo de aterrizar —respondo, y es la verdad más pura que he pronunciado jamás—. Siento que, esté donde esté, ya llegué a ca

  • Contrato Entre Caperucita y el CEO   61.- Empezar De Nuevo

    El sol hoy brilla por nosotrosFreyaEl aire de la habitación está saturado con el aroma de las flores frescas y el sutil vapor de los perfumes caros. Hay un ajetreo constante a mi alrededor; manos expertas que pulen mis uñas, que retocan el rubor de mis mejillas y que transforman mi cabello en una obra de arte celestial. Pero extrañamente me siento en paz, como si mis nervios estuvieran anestesiados.—No te muevas, por favor. Si arruino el delineado, Victoria me hará exiliarme a una isla desierta —bromea la maquilladora, pero noto que sus dedos tiemblan ligeramente.Cierro los ojos y tomo una bocanada de aire. No es el aire viciado de la clínica, ni el aire pesado de la soledad. Es un aire que sabe a nuevo.—¡Ya está! —exclama Victoria, entrando en la habitación con un estruendo de seda y elegancia provocando que por poco no solo el delineado, sino todo el maquillaje quede arruinado—. El champán está en su punto exacto de congelación y el fotógrafo está a punto de tener un colapso ne

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    No, no es un sueño. Y si lo es, no quiero despertarFreyaLa luz de la mañana en Londres no es dorada; es de un gris pálido y suave que se filtra tímidamente por entre as rendijas de las cortinas. Me despierto lentamente, con esa confusión de no saber si todo es un sueño o en verdad está pasando. Siento la suavidad de las sabanas contra mi piel y el peso reconfortante de la respiración rítmica de Gabriel a mi lado, pero hay algo más. Algo más sólido, una sensación nueva que se extiende desde mi mano izquierda por todo mi cuerpo.No me atrevo a abrir los ojos de inmediato. Quiero retener en mi mente el recuerdo de anoche: el retumbar de mi corazón, la luz cálida a nuestro alrededor, las miradas de nuestros amigos, la mirada de Gabriel sobre mí y el temblor de su voz cuando pronunció mi nombre como si fuera una oración sagrada.Suspiro y finalmente levanto la mano, la sitúo frente a mi rostro al tiempo que abro los ojos. Ahí está…La esmeralda brilla orgullosa, rodeada por una docena de

  • Contrato Entre Caperucita y el CEO   59.- Empezar De Nuevo

    Un sí es todo lo que te pidoGabrielHan pasado tantas cosas y cada una me reafirma en mi decisión de estar con ella, con la mujer que amo. Hoy, dos meses después de aquella desastrosa cena, puedo decir que las cosas no podrían estar mejor. Mi madre, aunque no ha cedido del todo, empieza a aceptar a Freya, es amable con ella y hasta suele llamarla por teléfono para invitarla a su casa o de compras. Mi padre está encantado por su sencillez y Emilia, mi hija le pidió permiso para llamarla mamá, le aseguro que Sarah estaba de acuerdo y que si ella aceptaba al fin podría irse al cielo.No sé hasta qué punto esa conversación sea real, nunca he creído en esas cosas de espíritus, pero si lo es, me siento en paz al saber que ella aprueba mi relación con Freya. Suspiro al ver la escena delante de mí, hasta hace poco solo éramos Emilia y yo, una pequeña familia de dos, mis padres y mis dos amigos eran nuestro único apoyo, ahora somos diecisiete personas compartiendo una mesa.Personas que valor

  • Contrato Entre Caperucita y el CEO   58.- Empezar De Nuevo

    Libre… así me haces sentirFreyaUn silencio incómodo se cierne sobre nosotros. Estamos en el despacho de Amelia, los señores Aston, Gabriel y yo. Ninguno se atreve a ser el primero en hablar. El aire es pesado, denso. Tengo el pulso acelerado y tengo las palabras atoradas en medio de la garganta. La mano de Gabriel se aprieta contra la mía una y otra vez, como si necesitara recordarse que esto no es un sueño.—Solo estamos perdiendo el tiempo —dice de pronto la señora Aston—, lo mejor es que nos retiremos. —Se pone de pie, pero no se mueve. Su esposo se queda sentado, advirtiendo con ese gesto que esta vez no la apoya.—No sé cuánto saben o como lo descubrieron, pero no todo lo que se ve en esas imágenes es cierto —pronuncio mirando mis rodillas—, si soy yo, pero estaba enferma; sufrí el abandono de mis padres, fui maltratada en los centros de acogida, escapé y viví en la calle, sobreviví. —Hago una pausa para respirar. Alzo la mirada y fijo la mirada en los señores Aston comprendien

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    Empiezo a vivirFreyaLos días se pasan uno tras otro, borrando las huellas del rencor y del miedo. Max adora a Emilia tanto como a su propia hermana, cada vez que están juntos los tres, él vuelca todas sus atenciones en ellas, es como si todos los demás dejáramos de existir. Por suerte, el trauma de su secuestro, poco a poco queda atrás, se vuelve un recuerdo borroso que ya no lo despierta por las noches ni perturba sus sueños.Hoy decidimos hacer una especie de pícnic en el jardín de Amelia, su padre regresó de su viaje con su nueva esposa, una mujer agradable y sencilla, aunque por lo que escuché, es una dama con una muy buena posición económica y no necesita del dinero de la familia Van Der Beek, Sebastián está mucho mejor, su recuperación fue rápida, yo también estoy bastante bien, ya no siento dolor al caminar y he estado pensando en algo que no deja de dar vueltas en mi cabeza.Necesito un empleo. No puedo vivir el resto de mi vida dependiendo de la caridad de Sebastián y Ameli

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