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Capítulo 3 Condición sin sentimientos

Author: Juccy
last update publish date: 2026-09-21 16:08:17

La pregunta frontal de Alexandro quedó suspendida en el aire con una pesadez asfixiante, golpeando el pecho de Valentina hasta dejarla casi sin aliento. ¿Cuál es el precio que necesitas? Aquellas palabras sonaban profundamente humillantes, como si Valentina no hubiera acudido a esa sala como una potencial socia comercial, sino como una mendiga.

Valentina se apretó los dedos por debajo de la mesa. Reclinó la espalda hacia atrás, haciendo un esfuerzo sobrehumano por erguir la cabeza de nuevo.

—No he venido aquí a venderme ni a suplicar piedad, Alexandro. Esto es estrictamente una inversión de negocios.

Alexandro no respondió. Se limitó a beber otro sorbo de whisky, dejando que el silencio intimidara a Valentina. Su mirada oscura, sin embargo, le exigía en silencio que continuara hablando.

—Morales Nusa Group aún conserva la licencia exclusiva para la ruta de distribución en la región norte —prosiguió Valentina, intentando adoptar un tono tan frío y profesional como le fue posible. Abrió la carpeta que tenía enfrente y señaló las cifras que había calculado durante toda la noche—. Elena y Nicolas solo se están aprovechando de una racha de pérdidas temporales para tomar el control. Si Castillo Group entra adquiriendo tan solo un treinta por ciento de las acciones, podremos revocar la decisión de la junta de esta tarde. En dos años, te garantizo que el retorno de tu inversión se duplicará.

Alexandro inclinó ligeramente la cabeza, escuchando la explicación de Valentina sin proyectar la más mínima emoción. Las facciones simétricas y atractivas de su rostro lucían implacables bajo la luz tenue de la lámpara del restaurante.

—¿Dos años? —habló al fin Alexandro. Su voz era plana, desprovista de interés—. ¿Me estás pidiendo que inyecte cientos de miles de millones en una empresa cuya administración se está apuñalando por la espalda, solo por la dulce promesa de un retorno en dos años?

—¡No es una simple promesa! Estas cifras son reales, Alexandro...

—Esas cifras son basura, Valentina —interrumpió Alexandro con firmeza, tajante y sin titubear. Se inclinó hacia adelante, fijando sus ojos en ella desde una distancia tan corta que Valentina pudo percibir el aroma a madera de sándalo que desprendía su piel—. Tu negocio está agonizando. Tu madrastra mantiene el control interno y tu exprometido posee legalmente los activos. Desde la perspectiva de un inversor, poner dinero en tu empresa equivale a tirarlo al mar.

Valentina se quedó helada. Las palabras de Alexandro eran tan directas y desgarradoras que destruyeron los últimos vestigios de esperanza que le quedaban. El hombre que tenía enfrente definitivamente ya no era el Alexandro de antaño, aquel que era capaz de empaparse bajo la lluvia con tal de llevarle un tazón de sopa caliente. Este hombre era un empresario desprovisto de toda compasión.

—Entonces... ¿lo rechazas? —la voz de Valentina decayó, y el temblor de decepción que tanto intentaba ocultar terminó por escapársele.

—Rechazo tu propuesta de negocios —respondió Alexandro con frialdad. Volvió a reclinarse en su asiento e hizo un leve gesto con la mano.

Desde la penumbra de la esquina del salón, el asistente personal de Alexandro se acercó a paso firme y colocó una carpeta de cuero negro sobre la mesa, justo al lado de la propuesta descartada de Valentina.

Valentina observó la carpeta negra con el ceño fruncido.

—¿Qué es esto?

—Una alternativa —expresó Alexandro con brevedad—. No tengo ningún interés en las acciones de Morales Nusa Group. Pero tengo una oferta propia para ti.

Con las manos temblorosas, Valentina tomó la carpeta negra y la abrió. En la primera página, un título en letras gruesas captó de inmediato toda su atención:

BORRADOR DE ACUERDO DE MATRIMONIO POR CONTRATO.

El aire se le atascó a Valentina en la garganta. Sus ojos se abrieron de par en par al leer cada una de las cláusulas allí plasmadas. Una duración de un año. Confidencialidad absoluta ante la prensa y el público. Separación total de bienes y derechos financieros. Y una suma de compensación con una cifra fantástica, un monto más que suficiente para saldar la totalidad de las deudas de Morales Nusa Group y comprar de vuelta todas las acciones en manos de Elena y Nicolas.

—¿Qué significa esto, Alexandro? —Valentina lo contempló con una mirada incrédula, entre una furia y una confusión desbordantes—. ¿Un matrimonio por contrato? ¿Acaso te volviste loco?

—Estoy bastante consciente —respondió Alexandro sin pestañear. No había el menor rastro de broma en su tono de voz.

—¡¿Para qué?! —la voz de Valentina subió una octava, rompiendo finalmente la contención emocional que guardaba desde hacía horas—. ¡Te marchaste hace cinco años sin decir una sola palabra! ¡Te esfumaste como la niebla! Y ahora reapareces, te niegas a ayudarme de manera profesional y ¿me sales con este documento desquiciado? ¿Cuál es tu objetivo, Alexandro? ¿Quieres volver a jugar conmigo?

Alexandro permaneció inmutable en su asiento, dejando que la rabia de Valentina se desahogara. Sin embargo, sus ojos oscuros destilaron un brillo intenso, ocultando una profundidad de emociones que Valentina era incapaz de descifrar.

—Mi junta directiva requiere que mantenga un estado civil estable para la adquisición de un megaproyecto el próximo mes. Y tú necesitas dinero fresco mañana por la mañana, antes de que Elena venda los activos de tu madre —explicó Alexandro de forma ecuánime, exponiendo sus razones como si estuviera negociando una simple compraventa.

Se puso de pie, ajustándose el botón del saco, y contempló a Valentina desde las alturas.

—No necesito las acciones de tu empresa —susurró Alexandro con una voz grave e intimidante—. Si quieres mi dinero, cásate conmigo.

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