LOGINSERAPHINA
¿Quién eres para mí? Ese era un nombre tan extraño para una prueba.
«Todos...»
«Tomen el pasillo de la derecha y continúan derecho hacia la sala sagrada. Sigan las instrucciones de los asistentes», ordenó Alfa
PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONA—Yo también te amo.Los labios de Petal y Dread colisionaron con una desesperación; sus dientes chocaron y sus lenguas se entrelazaron. Él la atrajo aún más hacia sí, presionando el cuerpo de ella contra el suyo, sintiendo el calor de su piel a través de la ropa. Su respiración se aceleró mientras sus dedos se enredaban en el cabello de él, atrayéndolo más profundamente hacia el beso, hasta que este se volvió salvaje y los consumió a ambos. Cada mordisco suyo en su labio inferior enviaba una sacudida de deseo por sus venas, robándole el aire de los pulmones. Su mente se nubló y pronto se olvidó de quién era la respiración que estaba inhalando. Cuando sus labios se separaron, ella se quedó jadeando en busca de aire, pero sus miradas nunca se apartaron la una de la otra.Sus frentes se tocaron mientras él susurraba: «Te estaba esperando».Petal cerró los ojos, vencida por la vorágine de emociones que bullían en su interior.Sus respiraciones se fundiero
PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONATras aquel día, Petal no visitó el reino de los Lycan para ver a Dread. Sencillamente, no sabía qué decirle si se encontraba cara a cara con él. La sola idea de hablarle la dejaba paralizada de miedo. Durante toda la semana había estado debatiéndose con sus emociones, luchando con el dilema de lo que estaba bien y lo que estaba mal. Y ahora, ya era el día de su cumpleaños.De pie en el claro del Refugio del Elíseo, podía sentir a sus protectores del templo decorando alegremente el santuario —decorándolo como si fuera para una novia recién casada— y preparándose para el banquete vespertino de su fiesta de cumpleaños. El corazón se le encogió con fuerza.No podía abandonarlos. Pero Dread también estaría esperándola. Aquella semana de separación había resultado insoportable; cada día sin él la dejaba asfixiada, con el cuerpo dolorido por el vacío y el corazón hueco.Sabía lo frenético que debía de estar Dread sin ella, con qué desesperación anhelaba su p
PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONAPetal regresó a su territorio aturdida. De pie en el bosque, miró hacia el templo y luego hacia Elysium Haven. Ambos lugares habían sido los cimientos de su vida; sitios de los que jamás podría desprenderse, tal como nunca podría desprenderse de Dread. De su amor.Pero sus palabras —pronunciadas poco antes, acerca de que la reclamara en su vigésimo primer cumpleaños— la carcomía por dentro. Solo ella sabía cuánto anhelaba estar con él y poner fin a ese ciclo constante de marcharse y regresar. Sin embargo, su declaración sobre marcarla —sobre no dejarla ir jamás— la inquietó hasta lo más profundo de su ser.Porque hacerlo expondría su verdadera identidad: la de Petalo de Sangre. Este templo, sus protectores, Elysium Haven... todo aquello que tanto se había esforzado por proteger podría ser destruido. Exponerse ante el mundo pondría a todos en peligro. Convertirse en su Reina significaba revelar la misma identidad que tanto había luchado por mantener oc
EL TEMPLO—Theo, ¿dónde está Petal? —preguntó Silas, con un tono más serio de lo habitual.Theo, que se había detenido a mitad de camino mientras se salpicaba el rostro con agua, lo miró con perplejidad. —Aún no ha regresado de Elysium Haven. ¿Por qué preguntas?La mirada de Silas se desvió en dirección a Elysium Haven. —Últimamente, pasa más tiempo allí que en el templo. Solía regresar para las comidas y pasar tiempo contigo cuando tenía momentos libres, pero he notado algo durante los últimos quince días. Sólo regresa cuando alguien necesitado tropieza y llega al templo, o cuando hay alguna ocasión especial; pero, acto seguido, desaparece de nuevo rumbo a Elysium Haven.Theo soltó una risita suave. —Te preocupas tanto por ella, pero nunca lo demuestras cuando ella está presente. No me extraña que la gente te llame su padre —dijo, dándole un codazo juguetón en el costado a Silas—. Oí de boca de los ancianos que solías hacer cosas como recogerle el cabello en pequeños moños, cantarl
PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONADesde aquel día, Petal regresaba al reino licántropo cada atardecer, y Dread la esperaba en el mismo lugar, con la mano extendida, como si temiera que ella pudiera desvanecerse en cualquier momento. Él sostenía su mano hasta que llegaba la hora de su partida; siempre la soltaba con reticencia, pero no sin antes hacerle prometer que regresaría al día siguiente, sin llegar tarde jamás.Pasaban cada instante juntos, y su vínculo se fortalecía con el paso de los días. Petal se acostumbró a su tacto, a la calidez de su presencia, a la forma en que parecían gravitar el uno hacia el otro, sin separarse nunca por mucho tiempo, ya fuera en los pasillos, en la biblioteca, en el comedor o en el dormitorio. Y cada noche, cuando ella se recostaba a su lado en la cama, la mano de él recorría suavemente su espalda, sin que su mirada se apartará jamás de ella, como si estuviera memorizando cada detalle de su ser. Justo como ahora.Las mejillas de Petal se ruborizan m
PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONA—¿Qué te hace sonreír? —preguntó él, alzando una ceja mientras le levantaba la barbilla, con el rostro peligrosamente cerca del de ella—. ¿Quieres un beso, Petal?Ella esbozó una sonrisa pícara. —¿Acaso no eres tú quien quiere un beso?Él sonrió ampliamente; el hambre en sus ojos se volvió aún más intensa. —¿Me han descubierto? —dijo, inclinándose para besarla.—Por supuesto —respondió ella, apartándose con un empujón juguetón antes de salir corriendo lejos de él.—¿Crees que puedes escapar de mí? —gruñó él, con un matiz burlón en la voz mientras la perseguía.Petal soltó una carcajada mientras corría, pero podía sentir cómo él ganaba terreno con su velocidad; la ráfaga de aire alrededor de su cuerpo hacía que su corazón se acelerara. Antes de que se diera cuenta, él la había alcanzado; sus fuertes brazos se envolvieron alrededor de ella, atrayéndola hacia sí en un ataque suave, aunque lleno de juego. Ambos cayeron sobre la cama tamaño *king-size*, y






