LOGINMI HIJASTRO 4.
Grité, el dolor mezclándose con placer, cuando su mano cayó con fuerza sobre mi culo desnudo, antes de acariciarlo suavemente.
Me dio dos azotes más en cada nalga antes de dirigirse a las escaleras.
Siguió dándome palmadas en el culo de vez en cuando mientras subía los escalones.
—¿Qué coño se dice a eso, mamá?
Gemí fuerte, sin saber exactamente qué quería que dijera, y me soltó otro azote brutal. El escozor me atravesó la carne, dejando marcas.
—Gratitud, Annie… vamos, dilo.
—Ahhh… ¡Graciasaa! —Mi voz se quebró cuando cayó otro azote—. Gracias, papito…
—Así me gusta más —gruñó mientras entrábamos en la habitación mía y de Kenny.
Con un movimiento rápido, me bajó, me giró y pegó mi espalda contra su pecho. Sus manos recorrieron mi cuerpo antes de levantarme sin esfuerzo, posicionando mi culo justo sobre su polla.
Mis muslos temblaron mientras soltaba un gemido entrecortado, con mi coño mojado brillando bajo la luz tenue de la habitación.
—Quieres portarte mal, ¿verdad? —gruñó en mi oído, con un brazo rodeándome la cintura con fuerza mientras con el otro guiaba su gruesa polla hasta mi entrada—. Vamos a ver hasta qué punto puedes ser perversa.
—Voy a follar este coño tuyo justo aquí, en la misma cama donde papá te folla a ti.
—Mmnnnmm… ¡joder! —gemí, arqueando la espalda mientras me metía la polla de un empujón, llenándome por completo.
Mi respiración era agitada mientras mi coño se estiraba alrededor de su polla, que se hundía profundamente con un sonido húmedo y obsceno.
Me mordí el labio, con los ojos dilatados, cuando la sacó completamente y volvió a clavármela con fuerza y sin piedad, haciendo que mis tetas rebotaran contra mi pecho con cada embestida.
—¡Joder! Sí… así, no pares, por favor… —grité, clavándole las uñas en los brazos mientras me follaba. La fuerza hacía que todo mi cuerpo se sacudiera con cada golpe, y mis gemidos se volvían más altos y desesperados.
—Te encanta que te folle, ¿verdad? —murmuró con voz ronca.
—Apuesto a que papá no te folla así. Apuesto a que tu coño lleva tiempo pidiendo una polla mejor. Más grande. Una que te estire bien hasta el fondo.
—Mmmhhhm… sí… por favor, Lucien, sí… —gemí.
Me mordí el labio mientras miraba hacia abajo, viendo cómo la polla de Lucien desaparecía dentro de mí con cada embestida.
—Joder, estoy cerca —gruñó, con las embestidas cada vez más erráticas. Me folló unas cuantas veces más y, con una última embestida profunda, se corrió, su polla palpitando mientras se vaciaba dentro de mi coño. Parte de su semen chorreó sobre la alfombra.
Me contraje con fuerza a su alrededor mientras mi orgasmo me golpeaba con violencia.
—Ungghh… ¡ohhh… joder! —grité, corriéndome a chorros mientras mi pulgar izquierdo frotaba mi clítoris rápidamente.
Jadeando, me derrumbé contra el pecho de Lucien con una sonrisa satisfecha en los labios.
Él soltó un suspiro tembloroso, me bajó hasta que mis pies tocaron el suelo. Su semen seguía goteando de mi coño, deslizándose por mis muslos y formando un charco en el piso.
Me dejé caer sobre la cama, dudando que mis rodillas temblorosas pudieran sostenerme.
Me derrumbé en la cama, débil y sin aliento.
—No creas ni por un segundo que he terminado contigo, nena. Confía en mí, apenas estamos empezando —dijo con una sonrisa perversa. Respiré con fuerza ante su amenaza, y mi coño se contrajo en el vacío, anticipándolo.
Se subió a la cama conmigo y su boca se estrelló contra la mía. Sin aviso, sin suavidad. Solo pura y sucia posesión. Su lengua invadió mis labios, lamiendo dentro de mí como si ya fuera dueño de cada centímetro.
Gemí antes de poder contenerme. Mis manos se enredaron en su cabello y tiré con fuerza. Él gruñó contra mi boca y me mordió el labio inferior hasta que gemí.
Gemí en su boca, tirando de él más cerca como si lo necesitara contra mí como el oxígeno.
Lucien me apretó las caderas con fuerza, dejando moretones, mientras me colocaba en la cama a cuatro patas, con el culo levantado en el aire de forma invitante. Arqueé la espalda, mostrándole mi coño rosado, aún mojado y necesitado, brillando de excitación.
Se detuvo un momento, admirando la vista: cómo temblaban mis muslos, cómo se balanceaban mis tetas debajo de mí con cada respiración agitada.
Con un gruñido ronco, se agarró la polla y se acarició lentamente al principio, luego más rápido, con la mano firme y precisa mientras el precum perlaba su punta. Observó cómo mi coño se contraía en el vacío, suplicando que lo llenara.
—Joder, estás chorreando —gruñó, inclinándose para escupir directamente sobre mi raja. La saliva se mezcló con mi propia humedad, haciéndome jadear por el contraste frío contra el calor entre mis piernas.
Sin avisar, se alineó y me penetró de un brutal empujón, enterrándose hasta el fondo.
Grité, arañando las sábanas mientras su polla me estiraba, mis paredes palpitando alrededor de su grosor.
—Oh, Dios… —Mi voz se quebró cuando se retiró y volvió a clavármela, marcando un ritmo castigador desde el principio.
Sus manos me sujetaron las caderas con tanta fuerza que dejarían marcas mientras me follaba con embestidas profundas y rudas, sus huevos golpeando mi clítoris con cada golpe. Mis tetas rebotaban salvajemente debajo de mí, y la sensación me llevaba cada vez más alto mientras el placer se enroscaba en mi interior.
—Te encanta esto, ¿verdad? —gruñó, con la voz cargada de lujuria—. Te encanta cómo te follo, destrozando tu coño apretado y mojado de formas que papá nunca podría.
Mi mente estaba demasiado ocupada para responder. Mis gemidos se volvían más fuertes con cada embestida.
Los sonidos húmedos y sucios de nuestros cuerpos chocando llenaban la habitación, mientras mi excitación chorreaba por mis muslos y él me follaba sin piedad.
Su ritmo se volvió aún más rápido, su polla entrando y saliendo como un pistón, golpeando ese punto dulce en lo profundo que me hacía ver estrellas. Lo sentía en todas partes: el calor de su cuerpo contra el mío, el escozor de sus dedos clavándose en mi piel, la plenitud abrumadora mientras me estiraba.
—Voy a hacer que te corras otra vez tan jodidamente fuerte —gruñó, rodeándome para frotar mi clítoris en círculos bruscos, sus dedos marcando el ritmo con sus embestidas.
El aire estaba cargado de sudor y lujuria, el sonido de piel contra piel llenando la habitación mientras seguía follándome hasta que me corrí violentamente alrededor de su polla una vez más.
Gruñó fuerte, sujetándome la cintura mientras soltaba chorro tras chorro de semen caliente dentro de mí.
Nuestros cuerpos se debilitaron y nos derrumbamos en la cama.
Me atrajo hacia él en un abrazo, con su polla aún dentro de mí, apretándome con los brazos mientras me besaba con urgencia y determinación, mordiéndome los labios suavemente.
—Joder… me ha encantado. Ahora eres mía durante todo un puto mes —susurró en mi oído, besó mi frente y enterró el rostro en el hueco de mi cuello.
USANDO A MI HERMANASTRA 5.Jadeó y se estremeció ante mis palabras, el coño apretándose alrededor de mi polla mientras imaginaba la humillación y la excitación de que la pillara su marido. Sabía que lo tabú de la situación la estaba volviendo loca de lujuria.—Por favor, no digas eso… —suplicó en voz baja—. Joder, se siente demasiado bien…Gimió fuerte, el cuerpo temblando entre el miedo y la excitación ante la idea.Sabía que la excitaba. Podía sentirla contraerse a mi alrededor como si la idea de que papá entrara y la viera también la excitara tanto como a mí.Una puta absoluta.—Joder —maldecí entre dientes al salirme de golpe con un chasquido húmedo.Se desplomó sobre el mármol, respirando con dificultad mientras se giraba a mirarme, la
USANDO A MI HERMANASTRA 4.Jadeó y se estremeció ante mis palabras, el coño apretándose alrededor de mi polla mientras imaginaba la humillación y la excitación de que la pillara su marido. Sabía que lo tabú de la situación la estaba volviendo loca de lujuria.—Por favor, no digas eso… —suplicó en voz baja—. Joder, se siente demasiado bien…Gimió fuerte, el cuerpo temblando entre el miedo y la excitación ante la idea.Sabía que la excitaba. Podía sentirla contraerse a mi alrededor como si la idea de que papá entrara y la viera también la excitara tanto como a mí.Una puta absoluta.—Joder —maldecí entre dientes al salirme de golpe con un chasquido húmedo.Se desplomó sobre el mármol, respirando con dificultad mientras se giraba a mirarme, la
USANDO A MI HERMANASTRA 3.Sin previo aviso, me retiré y le di una fuerte nalgada en el culo. El sonido resonó por la cocina, seguido de su grito de sorpresa. Le froté la piel enrojecida, amasando sus mejillas regordetas antes de azotarla otra vez, más fuerte esta vez.—Quédate quieta —le recordé.Gimoteó mientras la azotaba una y otra vez, cada palmada dejando una marca roja brillante en su piel pálida.Le separé las nalgas y también le azoté los labios del coño, haciéndola saltar y gritar. Sus jugos empezaron a fluir todavía más abundantes.—Abre más las piernas…Obedeció al instante, abriendo más las piernas para mí, y aproveché para azotarle el coño más fuerte y más rápido.El sonido de mi mano chocando contra sus pliegues mojado
Sus caderas se mueven contra mí, frotando su coñito caliente contra mi boca hasta que me empapa la barbilla con sus jugos dulces.Gruño contra ella, la lengua trabajando cada vez más rápido en su clítoris y los dedos entrando y saliendo, hasta que sus gritos empiezan a ahogar toda la habitación. Paso la lengua una vez más por su clítoris duro, gimiendo contra ella mientras mis dedos empujan profundo, y de pronto ella explota.Grita cuando el orgasmo la atraviesa, las caderas saltando salvajemente de la cama contra mi boca exigente y las manos aferrando las sábanas con los nudillos blancos. Soy implacable, y además jodidamente adicto a su sabor, así que sigo jugueteando con la boca a través de todo su clímax, hasta que su cuerpo entero tiembla en la cama.Gimotea cuando me separo, el cuerpo temblando y el pecho subiendo y bajando mientras busca aire.&md
FOLLANDO A MI HERMANASTRA 1.Punto de vista de DanEsto estaba mal.Eso era seguro.Pero con cada firme caricia de mi mano sobre mi polla dolorosamente dura, no podía apartar la mirada mientras me escondía junto a la ventana, respirando con dificultad.No era la primera vez.Mirando a mi padre embestir a mi nueva hermanastra en la habitación. Sus jadeos llenaban el aire: agudos y disparando directo a mi polla cada vez que los veía.Sus pechos pálidos y lechosos rebotaban con cada embestida brusca y yo luchaba contra el pensamiento de apretarlos. De deslizar mi polla entre esas tetas enormes.Joder.Reajusté la mirada para ver cómo la polla de él desaparecía en su coño, sus labios húmedos y brillantes pareciendo envolver toda su longitud.Quería enterrarme en ella, follarla tan bien que se olvidara de él.Era lit
DESEOS CUMPLIDOS 2.Sus caderas se mueven contra mí, frotando su coñito caliente contra mi boca hasta que me empapa la barbilla con sus jugos dulces.Gruño contra ella, la lengua trabajando cada vez más rápido en su clítoris, y los dedos entrando y saliendo, hasta que sus gritos empiezan a ahogar toda la habitación. Paso la lengua una vez más por su clítoris duro, gimiendo contra ella mientras mis dedos empujan profundo, y de pronto ella explota.Grita cuando el orgasmo la atraviesa, las caderas saltando salvajemente de la cama contra mi boca exigente y las manos aferrando las sábanas con los nudillos blancos. Soy implacable, y además jodidamente adicto a su sabor, así que sigo jugueteando con la boca a través de todo su clímax, hasta que su cuerpo entero tiembla en la cama.Gimotea cuando me separo, el cuerpo temblando y el pecho subiendo y bajando mie







