Share

Capítulo 63

Author: Olga Sombra
Samuel seguía metido en su habitación. El mayordomo acababa de ir a llamarlo y él había respondido que estaba ocupado.

Era obvio que solo estaba haciéndose el importante y armando problemas por puro gusto.

Tanto la familia Cejudo como los empleados lo tenían clarísimo: aunque ese hombre ya pasaba de los cincuenta, ni en visión ni en capacidad le llegaba a los talones a Javier.

Cuando le entregaron el mando de la familia, la empresa iba viento en popa. Pero en cuanto él tomó el control y empezó a
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • De Gorda a su Obsesión   Capítulo 100

    Guardó el celular en el bolsillo y Javier soltó la cintura de Sonia. Luego cruzó hasta el sofá a grandes zancadas.Sus zapatos negros resonaron sobre el piso de mármol con un golpe seco y grave.Se dejó caer en el sofá. Su cuerpo alto y sólido se hundió un poco entre los cojines, con las piernas abiertas en una postura despreocupada.Apoyó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos. Las pestañas largas proyectaron una sombra tenue sobre la piel clara de su rostro.Se le veía algo cansado.Sonia caminó hasta él, se sentó a su lado y, con la voz suave, le preguntó:—¿Se te complicó algo en el trabajo?—No. Supongo que anoche no descansé bien. Me siento un poco cansado.Sonia sonrió para sus adentros.La noche anterior habían estado juntos desde las diez hasta las cuatro de la mañana. Ella, dentro de todo, estaba bien: no había sido precisamente la que más se había esforzado. Pero él sí había estado activo todo el tiempo, sin tregua, y además se levantó a las siete.Si alguien tenía derecho a

  • De Gorda a su Obsesión   Capítulo 99

    Pablo chasqueó la lengua y soltó, sin dejarla salirse con la suya:—Ya volviste a ponerte tan cerrada, ¿no? Solo porque tú no pudiste, das por hecho que nadie más puede. Eso ya es creerte demasiado y mirar a los demás por encima del hombro. Cuando a alguien le va bien, lo correcto es felicitarlo con sinceridad y tener la humildad de aprender.Nancy lo miró con los ojos ardiendo.—¿Y por qué tendría yo que aprender de ella?Pablo esbozó una sonrisa afilada.—Si eres tan buena, entonces ¿por qué te salió mal la entrevista?Aquello le cayó a Nancy como una puñalada directa al corazón.Después de lanzarle una mirada llena de rabia, se dio media vuelta y se fue hecha una furia.Sonia miró a Pablo y preguntó:—Si le hablas así, ¿no te da miedo que te despida?Pablo sonrió con total calma.—En el área de clases en línea, yo soy el que más vende. Hay otras empresas queriéndome contratar todo el tiempo. Yo me gano la vida con lo que sé hacer, así que ¿miedo a qué?Luego se acomodó el mechón de

  • De Gorda a su Obsesión   Capítulo 98

    Sonia notó la intensidad de su mirada, levantó la cabeza para mirarlo y preguntó con total inocencia:—¿Qué pasa?La voz de Javier salió más grave, más áspera que antes.—Tienes algo en los labios.Sonia tomó una servilleta para limpiarse, pero él se le adelantó.Su dedo, firme y bien marcado, se apoyó directamente sobre sus labios. La yema estaba tibia, pero los nudillos duros y la ligera aspereza de su piel se hicieron sentir con demasiada claridad al rozarle la boca.Le limpió los labios con el dedo, despacio, con una presión que no tuvo nada de suave.Cuando terminó, la crema de champiñones ya no estaba en la boca de Sonia.Ahora estaba en sus dedos. En cambio, en los labios de ella quedó una sensación extraña: caliente, adormecida.Javier le quitó la servilleta de la mano y se limpió el dedo con toda calma.A Sonia se le cruzó una duda. Si quería limpiarle la boca, ¿por qué no había usado directamente la servilleta?Así no se habría ensuciado la mano. ¿No estaba complicando algo q

  • De Gorda a su Obsesión   Capítulo 97

    Javier no mostró ni el menor aire de querer que le reconocieran nada. Con esa calma fría y sobria de siempre, actuó como si prepararle el desayuno fuera lo más natural del mundo.—Calculé tu tiempo y sabía que no ibas a alcanzar a desayunar, así que te lo dejé listo desde antes.—Gracias.—No hay de qué. Es lo que me toca hacer.La seriedad con la que lo dijo hizo que a Sonia de pronto le entraran ganas de reír.Con los ojos brillantes, entornados por la sonrisa.Javier giró la cabeza para mirarla.—¿De qué te ríes?Sonia ladeó un poco la cabeza y lo miró a esa cara impecable, hermosa y demasiado llamativa.—Es que a veces me pareces un poco tierno.Las pestañas largas y rectas de Javier bajaron apenas, dibujando una sombra tenue sobre sus párpados, y luego volvieron a alzarse.Tras un segundo de reflexión, respondió:—"Tierno" es una palabra que suele usarse más para las chicas.Sonia le preguntó:—¿Y no puede usarse para un chico?—Puede. Pero yo no soy un chico. Soy un hombre.Sonia

  • De Gorda a su Obsesión   Capítulo 96

    La noche anterior se habían desvelado hasta casi las cuatro de la madrugada.Haciendo cuentas, apenas habían pasado cuatro horas desde que se durmieron cuando Javier ya volvía a buscarla.¿De verdad tenía tanto deseo?Por un momento, Sonia sintió que se había casado con una máquina de energía infinita.La mano que tenía sobre su muslo siguió subiendo hacia el centro de sus piernas, y el corazón de Sonia dio un vuelco.—Voy a llegar tarde al trabajo.La mano de Javier se detuvo.Luego le dio una palmada firme en la parte interna del muslo.—¿Entonces esta noche?Sonia estuvo a punto de decirle que, si por ella fuera, esa noche descansaran.Hasta en el trabajo había días de descanso, y con el entusiasmo que él traía parecía que quisiera hacerlo todos los días. De verdad, eso empezaba a sentirse más agotador que trabajar.Además, Sonia ya podía imaginarse perfectamente lo que pasaría si se negaba.Con lo perfeccionista que era Javier, seguro se lo tomaría con la misma seriedad con la que

  • De Gorda a su Obsesión   Capítulo 95

    La mirada de Javier se quedó fija.Se le clavó encima sin moverse, tan intensa que casi parecía tener peso, como si una llama invisible le estuviera quemando el pecho a Sonia.Ella pasó junto a él con la vista al frente, como si nada, y fue directo al clóset. Llevaba el rostro sereno, los rasgos tranquilos, igual que siempre.Claro, siempre que uno pasara por alto lo rojas que llevaba las orejas.Cuando su figura fina y femenina pasó a su lado, Javier percibió en ella ese aroma limpio y delicado mezclado con el suyo.Ambos aromas se enredaban entre sí, suaves y persistentes, como si todavía llevaran encima algo del otro.Él vio la calma de su cara. Y también vio, al deslizar la vista un poco más atrás, esas orejas completamente encendidas.Una sonrisa se le dibujó en los ojos.Sonia abrió el clóset y vio sus diez brasieres colgados cada uno por su cuenta, con todos esos colores vivos salpicando el blanco, el negro y el gris de la ropa de Javier.Uno aquí, otro allá, incluso había uno e

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status