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Capítulo 564

Author: Dulcita
Laia la tomó del brazo y preguntó:

—¿Ya desayunaste?

Valentina se quedó pasmada un instante y negó con la cabeza por instinto.

—Entonces acompáñame a desayunar. Hoy también llegué temprano, los demás todavía no llegan y comer sola me resulta un poco aburrido.

Laia rebosaba entusiasmo y, mientras hablaba, se llevó a Valentina a rastras.

Valentina no se negó. En ese momento sentía un enorme vacío en el pecho, y dejarse llevar por la joven al menos le ayudaba a distraerse un poco.

Al llegar a la sa
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    Laia la tomó del brazo y preguntó:—¿Ya desayunaste?Valentina se quedó pasmada un instante y negó con la cabeza por instinto.—Entonces acompáñame a desayunar. Hoy también llegué temprano, los demás todavía no llegan y comer sola me resulta un poco aburrido.Laia rebosaba entusiasmo y, mientras hablaba, se llevó a Valentina a rastras.Valentina no se negó. En ese momento sentía un enorme vacío en el pecho, y dejarse llevar por la joven al menos le ayudaba a distraerse un poco.Al llegar a la sala de descanso, Laia sacó su desayuno del refrigerador y le ofreció la mitad a Valentina. Era una edición limitada de pastel de queso por la que había hecho fila el día anterior para comprársela a Hugo. Su intención original era que el muchacho se lo llevara entero a la universidad, pero él insistió en cortarle una porción grande para que lo probara. Como de todos modos no podía comérselo sola, Laia lo dividió y le dio una parte a Valentina.—Comer algo dulce te pone de buen humor. Si sientes q

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