Share

Del matrimonio falso a esposa del heredero supremo
Author: T. Lili

Capítulo 1

Author: T. Lili
En el segundo aniversario de su matrimonio, Bruno del Valle fue detenido tras pelearse con alguien. Elena Suárez recibió la llamada, tomó sus documentos y se fue de inmediato a la comisaría.

El personal policial le explicó con seriedad y apego a las normas:

—Señora Elena, lo sentimos, pero usted y Bruno no figuran como matrimonio. No tiene derecho a firmar la fianza.

Elena se quedó paralizada. Miró el acta de matrimonio que le devolvían y tardó unos segundos en reaccionar.

—Pero llevamos dos años casados. ¿No será que su sistema tiene algún error?

El agente negó:

—El sistema no registra ningún vínculo conyugal entre ustedes. Sus datos personales indican que está soltera. Además, el acta de matrimonio que presentó no está impresa en papel de seguridad con marca antifalsificación. Es falsa. La falsificación de documentos es un delito, tendrá que pagar la multa correspondiente.

Al final, Elena fue multada con quinientos dólares, el documento falso fue confiscado y recibió una advertencia formal. En caso de reincidencia, enfrentaría quince días de detención administrativa.

Cuando terminó de escribir la declaración y salió, una figura conocida cruzó su campo de visión. La voz de una mujer sonó clara:

—Soy la esposa de Bruno. Esta es nuestra acta de matrimonio. Él se peleó con esa persona para defenderme.

Fue como si a Elena le hubieran dado un golpe en la cabeza, se quedó completamente atónita.

Reconocía demasiado bien ese rostro y esa voz. Era Valentina Castillo, la niña con la que había sido cambiada al nacer.

Tres años atrás, cada una había vuelto a su lugar. Solo que Elena se había quedado sin hogar, mientras Valentina lo tenía todo.

Como una intrusa, Elena vio cómo Bruno abrazaba a Valentina y se la llevaba fuera de la comisaría. Él tenía el rostro marcado por los golpes, pero no dejaba de tranquilizarla:

—Tranquila, amor. Mientras yo esté aquí, nadie se va a atrever a tocarte. Si vuelve a molestarte, lo mato.

Valentina era bailarina y tenía cierta fama. Sus seguidores la llamaban una diosa. El hombre al que Bruno había golpeado era un fan obsesivo que la había seguido varias veces.

—No vuelvas a actuar por impulso. Solo quiero que estés bien. Por suerte aceptaron arreglarlo en privado. Si no, ¿qué iba a ser de mí y del bebé? —dijo Valentina, bajando la cabeza y acariciándose el vientre, con el rostro lleno de una felicidad delicada.

La frialdad habitual de Bruno se convirtió por completo en ternura. Se inclinó y besó a Valentina, y con los ojos llenos de amor le prometió:

—Está bien, haré lo que digas. Vamos, te llevo a casa.

Los dos se fueron alejando hasta subir al auto y marcharse. Solo entonces Elena salió de donde estaba y volvió a exponerse a la luz del día.

Las lágrimas se le desbordaron y se mordió los labios con fuerza. El dolor en el pecho casi no la dejaba respirar.

¿Valentina estaba embarazada de Bruno?

Entonces, ¿qué era ella?

Había estado con Bruno cinco años. Tres años de novios y dos como esposos. Pero al final, la relación protegida por la ley era la de él con Valentina, y ella no era más que la tercera en discordia.

Si lo contaba, daba risa de lo absurdo que era.

Elena guardó todo su dolor y los siguió hasta la casa de la familia Castillo, el hogar que debería haber sido suyo. Incluso después de haberse reconocido como hija biológica, Valentina seguía viviendo entre ambas familias.

Ella, en cambio, era prescindible tanto para los Castillo como para los Suárez.

Apenas llegó a la entrada, escuchó la voz de Bruno haciendo promesas:

—Señores, quédense tranquilos. Cuando se complete el cambio de nombre de las acciones que están a nombre de Elena, haré pública mi relación con Valentina. Por ahora, ella tendrá que aguantar un poco más. Si Elena se entera antes, temo que pueda hacerle daño.

—Todo esto es culpa de tu abuelo. Aunque tú también eres hija de la familia Castillo, se empeñó en ese asunto. Si no fuera por eso, no tendríamos tantos problemas y las acciones del grupo serían solo tuyas.

La Señora Castillo miró con dolor a Valentina, a quien había criado con tanto esmero. Para ella, la sangre no importaba. Solo importaban los sentimientos.

Adela Moreno, la Señora Suárez, también se apresuró a tomar la mano de Valentina, con los ojos llenos de cariño:

—Bruno, hagas lo que hagas, solo te pedimos una cosa, no lastimes a Valentina. Ella es nuestro tesoro.

Ambos lados de la familia asintieron. Todos sabían que Valentina y Bruno estaban juntos, y que esa relación era aceptada.

Con el apoyo de todos, Valentina mostró una expresión de culpa y tristeza:

—Bruno, te amo demasiado. No pude controlar ese amor a primera vista. Sé que esto puede herir a mi hermana, pero estoy dispuesta a aceptar cualquier reproche. Mientras ella nos permita estar juntos, no quiero nada más, solo te quiero a ti.

—No te preocupes, Valentina. La persona a la que amo eres tú. Fue al conocerte que entendí lo que es el amor de verdad. Además, si no hubiera ocurrido ese cambio al nacer entre tú y Elena, ya hubiéramos estado juntos desde el principio.Todo esto es algo que ella te debe.

Bruno la abrazó con fuerza. En cada palabra se percibía su desprecio hacia Elena. Parecía haber olvidado que fue él quien la persiguió sin descanso y quien juró que la amaría toda la vida.

Al final, las palabras se las lleva el viento, total, hablar es gratis cuando no piensa cumplir nada.

Elena podía aceptar la frialdad de los Suárez y de Bruno. Nunca la habían querido, y si no fuera por su hermano Adrián Suárez, ya habría muerto quién sabe cuántas veces.

Pero jamás imaginó que la familia Castillo, sus padres biológicos, también se pondrían del lado de Valentina sin dudarlo.

Pensó que menos mal no había esperado demasiado de ellos, de haberlo hecho, ahora mismo estaría hecha pedazos.

Se dio la vuelta y se fue sin hacer ruido. Mientras manejaba, recordó esos tres años.

Antes de reencontrarse con la familia Castillo, Bruno y Valentina no tenían forma alguna de conocerse.

Eso significaba que su relación se había torcido a partir del tercer año.

En ese año, aunque había reconocido a sus padres biológicos, fue el más doloroso de su vida.

Su cuerpo desarrolló una condición incurable. Hubo momentos en que quiso huir de todo muriendo.

Pero ahora, con todo lo que hacía Bruno, le resultaba imposible no dudar. ¿Su cuerpo realmente tenía un problema o alguien había actuado con mala intención?

La idea surgió y empezó a crecer sin control.

La irritación se apoderó de su calma. Manejó hasta el bar más concurrido de la ciudad Norte.

La música ensordecedora, las luces parpadeantes y el aire cargado de alcohol y hormonas la mareaban, pero también ocultaban el colapso que llevaba dentro.

Se sentó en la barra, levantó la copa y se lo bebió de un trago.

El líquido ardiente le quemó la garganta hasta el estómago y, de forma extraña, le dio una sensación de entumecimiento.

Después de unos cuantos tragos, todo empezó a girar frente a sus ojos.

Pero su mente estaba despierta. Solo pensaba en cómo demostrar que quizá su cuerpo no tenía ningún problema.

Pensó: "¿Cómo tengo que hacerlo?"

"Ah, ¿y si lo pruebo con un hombre?"

Sí, con un hombre.

Elena se puso de pie y, con la mirada borrosa por el alcohol, buscó entre la gente. Sin querer, vio a un hombre alto y esbelto entrar por la puerta.

Llevaba una camisa blanca sencilla, con las mangas arremangadas. Su presencia era distinguida y distante, totalmente fuera de lugar en medio del ruido.

Cuando pasó frente a ella, impulsada por el alcohol, Elena le agarró el brazo de golpe:

—¿Te animas a una noche conmigo?
Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Del matrimonio falso a esposa del heredero supremo   Capítulo 20

    Si ella no podía dormir, entonces había personas que tampoco.Movida por un impulso casi involuntario, Elena abrió la aplicación de las cámaras de vigilancia de Villa Montegrande.Eso se lo debía a Lulu. Cuando había comprado muebles de segunda mano, de paso había mandado instalar varias cámaras.Abrió varias pantallas a la vez y, en la de su dormitorio principal, vio a alguien.Valentina estaba recostada en su cama, sin el menor reparo, incluso con una expresión de autosatisfacción descarada.Era repugnante, sencillamente repugnante.¿De verdad le gustaba ese tipo de perversión?Está bien. Algún día les mandaría un gran regalo a los dos.En la pantalla, Bruno salió del baño con una toalla alrededor de la cintura. Caminó directo hacia la cama y se lanzó sobre Valentina, con una mezcla de pericia e impaciencia.Elena no tenía ningún interés en seguir viendo algo tan desagradable. Tomó el celular que usaba para el trabajo y, sin apartar la vista de la pantalla, marcó el número de Bruno.

  • Del matrimonio falso a esposa del heredero supremo   Capítulo 19

    Aquella señora era, al parecer, la segunda esposa.La primera había fallecido joven y había dejado un hijo, aunque su relación con la familia Aguirre no era precisamente cercana.Pero, al fin y al cabo, donde hay madrastra, suele aparecer también un padrastro. Ni siquiera las familias adineradas se salvan de eso.A las diez de la noche, Elena volvió a ducharse y luego hizo una videollamada a Lulu. Quería saber si había algún avance con el asunto de Bruno.Colocó el celular sobre la mesa de noche y, mientras se aplicaba crema corporal, esperó a que la llamada se conectara.En cuanto escuchó el sonido de conexión, habló sin mirar la pantalla:—Cariño, te digo algo. En la próxima vida sí o sí voy a conquistar al heredero de la familia Aguirre, te voy a llevar conmigo a vivir rodeada de lujos. Lástima que en esta vida ya no se pueda.Levantó una pierna y la apoyó en el borde de la cama, presionó el dispensador y extendió una buena cantidad de crema por la pantorrilla.—Por cierto, ¿hay alg

  • Del matrimonio falso a esposa del heredero supremo   Capítulo 18

    El primer día de trabajo de Elena en la mansión Aguirre fue todo un éxito.Durante la cena volvió a ganarse el gran reconocimiento de Doña Aguirre, quien incluso la invitó a que, de ahora en adelante, comieran juntas.Con la cena terminada, también daba por finalizada su jornada laboral.Aun así, no se quedó quieta. Fue a buscar al chef y le pidió un frasco de vidrio. Dentro colocó algunas verduras que había pedido al mediodía a AndrésLos cubrió con sal y agua limpia, añadió unos granos de pimienta fresca y unas gotas de licor fuerte. Tras dejarlos en remojo alrededor de una semana, servirían como un acompañamiento fresco y apetitoso.El mayordomo Andrés sonrió y comentó:—Señorita Elena, con todo el cuidado que pone para la Doña Aguirre, seguro que le va a encantar.—Andrés, mejor llámeme por mi nombre —respondió ella mientras llevaba el frasco a un lugar fresco—. Cuando esté listo, que todos lo prueben. Si hay algo que mejorar, díganmelo.—De acuerdo, entonces te llamaré Elena.—Gr

  • Del matrimonio falso a esposa del heredero supremo   Capítulo 17

    Todas las miradas se dirigieron entonces hacia Elena, que estaba de pie junto a Doña Aguirre. Mantenía la espalda recta, vestida con una camisa blanca y pantalón negro. Su rostro era sencillo, pero delicado.Inclinó levemente la cabeza ante los presentes.—Las enfermedades de base de Doña Aguirre no son compatibles con alimentos altos en grasa ni en azúcar. Eso dificulta el control de su condición.Habló con calma y claridad.—El arroz integral es rico en fibra y tiene un índice glucémico bajo. La cocción al vapor es la forma más saludable de preparar los alimentos. Las verduras se adaptan a sus preferencias y, además, son adecuadas para el otoño, ayudan a aliviar la sequedad del organismo.Blanca puso los ojos en blanco mientras giraba el enorme diamante de su anillo.—Hablas muy bonito. Pero quién sabe si no nos estás tomando el pelo.—Basta.La voz de Doña Aguirre sonó de repente. Sus ojos, aunque velados por la edad, lanzaron una mirada fulminante a Blanca.—No eres quién para cues

  • Del matrimonio falso a esposa del heredero supremo   Capítulo 16

    Elena siguió al mayordomo Andrés hasta el salón principal. Un aroma elegante de sándalo la envolvió de inmediato.Detrás de un biombo tallado en madera noble, Doña Aguirre estaba sentada en un diván de caoba. No tenía ni un solo pelo canoso fuera de su sitio y lucía un vestido de seda oscura que denotaba su rango, pasando con calma las cuentas de madera entre sus manos.Al oír los pasos, alzó ligeramente los párpados. Su mirada era profunda y serena.Andrés anunció en voz baja:—Doña Aguirre, la nutricionista, la Señorita Elena, ha llegado.Elena habló con respeto:—Hola, Doña Aguirre.No respondió de inmediato. Se limitó a examinarla de arriba abajo, con una mirada cargada de la autoridad que da el poder y los años, como si pudiera ver a través de las personas.El ambiente quedó en completo silencio.Tras unos segundos, Doña Aguirre habló por fin:—Si fue recomendada por la profesora Silvia, entonces probemos. Pero si no quedo satisfecha, no piense que por venir presentada por alguien

  • Del matrimonio falso a esposa del heredero supremo   Capítulo 15

    No pudo evitar maldecir por dentro.Levantó la colcha y se bajó de la cama. Al ver la alfombra hecha un desastre, las mejillas le ardieron. Las imágenes de la noche anterior daban vueltas en su mente."La verdad es que sabe hacer de todo", pensó.Se vistió y salió descalza. Apenas llegó a la puerta de la habitación, escuchó voces conversando.—Señor, la trampa ya está lista. Ahora solo falta que muerdan el anzuelo.—Sigue vigilando.—Entendido.Cristian alcanzó a ver la silueta en la puerta y dijo con tono indiferente:—Déjame el auto.Tomás se quedó un segundo en blanco y enseguida entendió.Asintió.—Iré a la empresa en taxi.Dicho eso, se fue sin mirar atrás, apurando el paso.Solo cuando oyó el sonido de la puerta al cerrarse, Elena salió finalmente.Se adelantó y explicó:—No estaba espiando a propósito.Pero tenía demasiadas dudas.Caminó hasta el sillón individual frente a Cristian y se sentó. Lo miró una y otra vez, sin disimulo.—¿Qué quieres preguntar? —dijo él.Tenía un rost

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status