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Aún su recuerdo duele (3era. Parte)

last update publish date: 2026-08-03 02:02:39

El mismo día

Texas, Austin

Olivia

Las palabras de Ethan solo aumentaban mi rabia. Abrían esa herida que todavía me costaba cerrar, pero, al mismo tiempo, también sembraban dudas. ¿Cómo era posible que jugara con el recuerdo de nuestro hijo? ¿Por qué regresaba después de tanto tiempo? ¿Era solo un acto desesperado para impedir mi boda? ¿O era su ego incapaz de aceptar que por fin seguía adelante?

Porque mientras él me abandonaba sin una maldita explicación, yo me quedaba sola, sobreviviendo al infierno de aceptar la muerte de Noah. Y, aun así, un día decidí levantarme. Volví a caminar por los pasillos de la empresa, convencida de que, aunque nunca volvería a ser la misma mujer, debía aprender a seguir respirando.

Todavía podía ver a Daniel apoyado sobre la mesa de la sala de juntas, fingiendo hojear los porcentajes del contrato mientras yo solo pensaba en escapar de aquella interminable negociación.

Poco a poco los ejecutivos abandonaron la sala de juntas. Esperé unos segundos antes de recoger mi carpeta, convencida de que por fin podría escapar de aquella reunión interminable. Ya tenía la mano sobre el respaldo de la silla cuando su voz volvió a detenerme.

—Tampoco disfruto de las reuniones de negocios... —comentó a mi espalda—. Pero debo admitir que esta vez resultó bastante productiva.

Me giré despacio y fruncí el ceño.

Daniel permanecía apoyado contra la mesa con una sonrisa ladeada, como si hubiera estado esperando el momento exacto para quedarse a solas conmigo.

—No cantes victoria... Los números no van a cambiar a tu favor.

Él dejó escapar una risa baja y cerró la carpeta con tranquilidad.

—Poco me importa el contrato... —replicó sin apartar los ojos de mí—. Hablo de ti.

Arqueé una ceja, divertida pese a mí misma.

—¿Estás coqueteando conmigo?

Él anuló parte de la distancia que nos separaba y apoyó una mano sobre la mesa, sin dejar de sostenerme la mirada.

—Busco algo más que un simple coqueteo... —declaró con una seguridad desarmante—. Quiero una cita. Velas, buena comida y música de fondo... si te atreves, Olivia.

Una sonrisa incrédula terminó por escapárseme.

—Estás en modo de cacería... Será mejor que busques otra presa.

Di media vuelta convencida de que la conversación había terminado, pero cuando mis dedos ya rozaban la perilla de la puerta, su voz volvió a alcanzarme.

—Soy muy persistente... —advirtió con un tono cargado de confianza—. No me rindo a la primera negativa. ¿Paso por ti a las ocho de la noche?

La voz de Daniel termina por apagarse en mi mente, pero no la confusión ni la rabia que siguen revolviéndome por dentro. Ethan continúa sosteniéndome la mirada con esos ojos cargados de desesperación... y de algo más que todavía soy incapaz de comprender.

—De acuerdo, Olivia... —cede al fin mientras asiente con la cabeza—. Lo haremos a tu manera.

Cruzo los brazos sin bajar la guardia.

—El tiempo corre, Ethan...

Él sostiene mi mirada durante unos segundos, como si buscara la forma de atravesar toda la rabia que llevo encima.

—Sé que ahora mismo me odias. —admite con la voz cansada—. Y también sé que piensas que inventaría cualquier cosa para impedir esa boda… pero si hubiera otra forma de demostrarte que no estoy mintiendo, la usaría.

Baja la vista durante un instante, como si reunir fuerzas también le doliera.

—Solo mírala... después, si quieres volver a echarme de tu vida, no voy a detenerte.

Él traga con dificultad, desliza una mano dentro del bolsillo de la chaqueta y, después de vacilar apenas un instante, saca una fotografía que extiende hacia mí.

Frunzo el ceño.

— ¿Una foto? —suelto una risa sin humor mientras la tomo entre los dedos—. ¿Eso es todo lo que tienes?

Apenas le dedico una mirada. Es un parque de diversiones lleno de familias caminando de un lado a otro, niños corriendo entre los juegos y parejas disfrutando del día. No encuentro nada fuera de lo común.

Extiendo la mano con intención de devolvérsela.

—Ya la vi... ¿Qué tiene de interesante?

Ethan ni siquiera intenta tomar la fotografía. Deja la mano inmóvil a un costado del cuerpo y sostiene mi mirada con una calma que empieza a ponerme nerviosa.

—No estás mirando donde debes... —me pide sin apartar los ojos de los míos—. Vuelve a mirarla... por favor.

Resoplo con impaciencia y vuelvo a bajar la vista hacia la fotografía. Mis ojos empiezan a recorrerla con más calma. Una pareja caminando tomada de la mano, dos chicas riéndose mientras sostienen unos vasos de refresco, un hombre empujando un coche de bebé... Y entonces mi respiración se corta.

Un niño de unos seis años aparece al fondo de la imagen. Lleva un conejo de peluche apretado contra el pecho, igual al que Noah no soltaba ni para dormir.

El corazón empieza a golpearme con violencia.

Niego una y otra vez.

No...

Acerco la fotografía hasta casi rozarme el rostro. Mis ojos vuelven a recorrer al pequeño y entonces lo descubro.

Una fina cicatriz le cruza la frente.

La misma que Noah se hizo al caer de la bicicleta mientras Ethan intentaba enseñarle a andar sin rueditas.

El suelo parece desaparecer bajo mis pies. El aire deja de entrar en mis pulmones mientras mis dedos empiezan a temblar alrededor de la fotografía.

—No... —susurro sacudiendo la cabeza una y otra vez, incapaz de aceptar lo que tengo delante de los ojos—. No... tiene que ser una coincidencia... una maldita coincidencia...

Vuelvo a mirar la fotografía, buscando cualquier detalle que me permita convencerme de que Ethan está equivocado.

Levanto la cabeza de golpe.

Daniel acaba de entrar al atelier.

Su mirada viaja de Ethan hasta mí y termina deteniéndose en la fotografía que todavía sostengo entre las manos.

Frunce el ceño al descubrir las lágrimas deslizándose por mis mejillas.

—Olivia... —pronuncia mi nombre mientras acorta la distancia entre nosotros—. ¿Qué sucede?

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Comments (7)
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Petit
Y si es Noah, que hará Olivia?
goodnovel comment avatar
Petit
Será Noah?
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Sara Aguilar
Huyyy se le junto el ganado, pero no sé a mí Daniel me da mala espina
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