LOGINHannah miró a Harold con los ojos muy abiertos por la sorpresa. Era lo último que esperaba que sucediera.López jadeó, atrayendo la atención de Harold.—¿Estás bien, López?Hannah fingió rápidamente inocencia, manteniendo la voz firme.—Señor, ha llegado justo a tiempo. Algo le pasa. No lo entiendo.—¿López?Harold se acercó a ella. López agarró la punta de su camisa, luchando por respirar. Harold comprendió lo que estaba pasando.—Respira, López. Respira.Se volvió hacia Hannah.—Vigílala un momento.Corrió hacia su coche y regresó unos segundos después con un dispositivo de asistencia respiratoria.Justo entonces, Adrián llegó sin aliento, después de correr hasta el parque al recibir el mensaje de López. Llevaba un rato buscándola porque ella no contestaba el teléfono. El corazón le latía con fuerza por la preocupación cuando vio a los tres.—¡López! —la llamó Adrián con voz desesperada.Se acercó rápidamente a ellos, con el pánico reflejado en los ojos.—¿Qué está pasando? ¿Está to
Adrián sintió que se le hundía el estómago. Dejó con cuidado la cuchara y el huevo sobre la encimera más cercana, mientras su mente buscaba desesperadamente una explicación que pudiera aliviar el dolor que veía en los ojos de López.—Sí, cené. Pero no es lo que piensas. No salí a divertirme.Los ojos de López estaban fríos y llenos de dolor.—Mentiste. Me mentiste, Adrián. Dijiste que no habías cenado, pero aquí está la prueba. Estuviste con una mujer, pasándolo bien mientras yo te esperaba.—No fue así —intentó explicarse Adrián—. Es Ida. Era una reunión importante. Te lo prometo.—¿Y eso debería hacerme sentir mejor, saber que cenaste con Ida? —espetó ella, aunque mantuvo la voz baja.—No. No quise decir eso. Yo...—Ni siquiera me llamaste. Ni siquiera te molestaste en darme una explicación —volvió a espetar, esta vez alzando más la voz.—Lo siento muchísimo. Surgió a última hora y no pensé en llamarte. —Adrián intentó explicarse, pero podía ver que López no estaba dispuesta a escuc
Los ojos de Adrián se abrieron de par en par por la sorpresa ante la acusación de Ida. Instintivamente, le cubrió la boca con la palma de la mano.—Shhhh. Alguien podría escucharte.—¿Porque tengo razón?—No, porque estamos en público —replicó Adrián.—Nadie nos escuchará aquí, Adrián. —Ella lo miró con preocupación—. Aunque tampoco es extraño que se te haya pasado eso por la cabeza. Yo pensaría lo mismo si estuviera en tu lugar. Y, sin duda, sería divertido involucrarme en algo así contigo. Solo quiero saber exactamente en qué me estoy metiendo.Adrián suspiró.—¿Matar a mi padre? ¿En serio? No, Ida, ¡me conoces mejor que eso! —Hizo una pausa, escogiendo cuidadosamente sus palabras.—He estado distante durante demasiado tiempo. Tal vez sea por la culpa, o quizá me he dado cuenta de que el tiempo se está agotando. Necesito saber qué le está pasando a mi padre. Y... hay otros factores en juego.Ida arqueó una ceja y lo miró con atención.—Entonces, ¿por qué tanto secretismo? ¿Por qué n
—Hola —saludó Ida mientras subía al coche.—De verdad tienes una afición por hacerme esperar, ¿no? —se quejó Adrián.—Esta vez no es culpa mía. Tuve un paciente de emergencia —respondió ella.Adrián la observó detenidamente. Llevaba un vestido diferente al atuendo de oficina que tenía puesto por la mañana. También llevaba un poco de maquillaje, del tipo adecuado para una cena.—¿Te cambiaste de ropa? —La pregunta de Adrián era retórica—. Pensé que tenías un paciente de emergencia.—¿Y qué? ¿Eso significa que tengo que ir a cenar contigo con mi uniforme médico? Vamos, no lo conviertas en un problema. De todos modos, iba a cambiarme de ropa.—¿Y el maquillaje? —Adrián arqueó una ceja.Ida suspiró, claramente frustrada.—Sí, también el maquillaje. Mira, quería verme presentable para la cena. ¿Eso es un delito?—No, no lo es.—Bien, ¿podemos irnos ya? —espetó ella.Una vez más, el coche quedó sumido en el silencio, salvo por las pocas ocasiones en que Ida habló con el conductor. Sin embar
Gabriel se apresuró a salir para recibir a Adrián. Tenía una reunión programada, pero Ida ya lo había retrasado más de lo debido. Los inversionistas con los que iba a reunirse ya estaban en la sala de juntas esperándolo.—¿Cuánto retraso llevo? —preguntó Adrián mientras entraba apresuradamente al edificio.—Unos veinte minutos, señor.—¡Mierda!Les quitó el ascensor a dos de sus empleados para poder llegar a tiempo a la sala de juntas. Esperaron a que las puertas del ascensor se cerraran antes de empezar a cotillear.—Creo que el problema de su matrimonio ya está empezando a afectarlo. Nunca había llegado tan tarde al trabajo desde que su padre dejó el cargo.—Ni siquiera en un día en el que tiene una reunión con inversionistas. Normalmente, si a estas alturas no ha aparecido, significa que no va a venir.—Su esposa tampoco está aquí. Quizá estuvieron ocupados peleando en casa antes de que él saliera. Además, parecía angustiado.El ascensor volvió a abrirse. Lucas estaba dentro, así q
—Déjame ver. —Adrián se acercó para poder ver con más claridad el contenido de la pantalla del teléfono.—¿Por qué tiene una planta tan peligrosa en casa? —La pregunta de Adrián era retórica.López negó con la cabeza, sin apartar la mirada de la pantalla.—No lo sé, pero esto no puede ser una coincidencia. ¿Verdad? Harold mencionó que el tejo inglés es altamente tóxico. Una pequeña dosis podría ser mortal. Ella negó tener flores de ese tipo. ¿Crees que no lo sabía?La mente de Adrián empezó a trabajar a toda velocidad.—¿Crees que sabe lo peligrosas que son? Tal vez las tiene por alguna otra razón, como decoración o algo así.—Solo hay una manera de responder a esa pregunta. Primero debería revisar las demás —dijo López, poniéndose manos a la obra incluso antes de que Adrián aprobara la idea.Adrián asintió, observando cómo López examinaba metódicamente las demás plantas de las fotografías que había tomado.—Ahora, esta es una flor de Pascua, y puede…—…¿Puede qué? —la interrumpió Adr







