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OLIVIA Olivia apartó juguetonamente la mano de un hombre corpulento que intentó agarrarle el trasero. —Lo siento, amigo, soy solo el modelo de exhibición. Puedes mirar, pero no tocar. Su tono era ligero y juguetón, pero la expresión de su rostro le dejó claro al hombre que hablaba en serio. Él le sonrió y luego dijo: —No eres nada divertida. Entonces, ¿qué tal una cerveza y unas papas fritas con chile y queso? —Eso sí puedes tenerlo —respondió Olivia. —Bien hecho —dijo Sean—. Ese es Rory. Intenta hacer eso con todo el mundo al menos una vez. Jade no fue tan amable. Le estampó la cara en un plato de pastel de pastor y casi le rompe el dedo meñique. Jade sonrió. —Nunca volvió a intentar tocarme, ¿verdad? —No creo que siquiera vuelva a mirarte directamente —dijo Sean entre risas. Una pareja entró y se sentó en la sección de Olivia. —Enseguida estoy con ustedes —les llamó. Dejó las cervezas en la mesa de Rory y se dirigió hacia la pareja, que acababa de sentarse. —Ya era hora —dijo la mujer, apretando los labios—. Tenemos hambre y no tenemos toda la noche. Literalmente acaban de sentarse, pensó Olivia. En lugar de decir lo que pensaba, sonrió. —Entiendo lo que es tener hambre. Aquí tienen los menús, a menos que ya sepan lo que quieren. —¿Y cómo se supone que vamos a saber lo que queremos? Estamos de paso para visitar a mi hija en Albuquerque y nunca hemos estado aquí. Hemos estado conduciendo todo el día porque venimos desde Carolina del Norte. El hombre miró a Olivia con expresión de disculpa y extendió una mano hacia su esposa. —Denise, no hay necesidad de ser grosera. Ella solo está haciendo su trabajo. Olivia le lanzó una mirada agradecida. —Mientras revisan los menús, ¿puedo traerles algo de beber? —¿El té es preparado o instantáneo? —preguntó Denise. —Preparado. —Té helado dulce. Con azúcar de verdad. Nada de esa porquería artificial. —Dos, por favor —dijo el hombre. Denise fue desagradable durante toda su estancia. La comida tardó demasiado en llegar. La comida estaba fría. No sabía bien. Olivia no llevó la salsa para el filete lo suficientemente rápido. No había suficiente mantequilla para la papa al horno. No tengo idea de cómo este hombre sigue casado con ella. No es de extrañar que su hija se haya mudado tan lejos. Cuando terminaron, Olivia llevó la cuenta. El hombre pagó con tarjeta de crédito. Denise arrebató el recibo y escribió un cero como propina con un gesto exagerado. Olivia simplemente mantuvo aquella sonrisa pegada a sus labios. Cuando salían, el hombre puso discretamente un billete de veinte dólares en la mano de Olivia y se llevó un dedo a los labios antes de salir detrás de su esposa. Al final de la noche, los pies de Olivia le gritaban de dolor y sentía como si sus brazos fueran a caerse. Solo quería meterse en la ducha y después caer rendida en la cama. —Lo hiciste muy bien, chica —dijo Sean con una sonrisa—. Te encargaste perfectamente de Rory y de esa mujer de pesadilla. Habría pensado que llevabas haciendo esto toda la vida. —Sí confundí un pedido y dejé caer una jarra de cerveza —dijo Olivia—. Lo siento. —Eso nos pasa a todos —la tranquilizó Sean—. ¿Volverás mañana por la noche? —Por supuesto —respondió Olivia. Él estudió su rostro durante un minuto antes de preguntar: —¿De qué estás huyendo? Olivia no estaba muy segura de qué decirle, así que respondió: —De un exnovio prometido. Lo cual era completamente cierto. Sean la miró y luego suspiró. Olivia supuso que sabía que había más en la historia de lo que ella estaba contando, pero decidió no preguntar. Probablemente pensaba que ella le contaría más cuando llegara el momento adecuado y lo conociera mejor. Ella planeaba haberse ido mucho antes de que eso ocurriera. Sean le entregó algo de dinero en efectivo. —Te pago el salario mínimo y te quedas con el cien por ciento de tus propinas. Aún no he sumado todas las propinas de las tarjetas de crédito, pero te las daré mañana. El agua caliente se sintió tan bien como Olivia había imaginado cuando finalmente regresó a su habitación de hotel. Se sentó en la bañera y dejó que el agua recorriera su cuerpo, derritiendo los dolores y el cansancio. Cuando sus dedos comenzaron a arrugarse y parecían pequeñas redes, decidió que era mejor salir antes de que le crecieran branquias. Mientras estaba acostada en la cama, el rostro de Zac apareció en su mente. Podía imaginar sus ojos marrón chocolate, que parecían capaces de ver directamente dentro de su alma. Era increíblemente sexy, y aquella sonrisa le quitaba el aliento. Había visto hombres atractivos antes, pero había algo diferente en Zac. Tenía un aroma particular a cedro y a algo que no lograba identificar. El aroma permanecía en su habitación de hotel, aunque él nunca había estado allí. Olivia se tocó los labios y se preguntó cómo sería besar a Zac. ¿Sería un beso dulce y delicado, o uno apasionado y exigente? Aunque no lo conocía, Olivia estaba segura de que Zac nunca hacía nada a medias. Imaginó su cuerpo presionado contra el cuerpo firme de él, sus brazos rodeándose mutuamente mientras él devoraba sus labios con los suyos. El calor recorrió su cuerpo y Olivia se encontró deseando a un hombre con el que apenas había hablado durante unos minutos. —Debes de haber perdido la cabeza —le dijo Olivia al aire—. No lo conoces y aquí estás, prácticamente arrastrándolo a la cama. Lo atribuyó al enorme estrés por el que había estado pasando y al hecho de que había algo en él que simplemente había capturado su imaginación. Aun así, su aroma la persiguió mientras caía en un sueño profundo. Jade ya estaba en Howlers' cuando Olivia llegó al día siguiente. —¿Cómo están tus pies? —preguntó Jade. —Me odian —respondió Olivia entre risas. —Te acostumbrarás. Desarrollarás unos músculos increíbles en las pantorrillas y tus brazos serán tan grandes como los de un levantador de pesas. —Entonces, lo que me estás diciendo es que uno de los beneficios de ser camarera es tener una membresía gratuita en el gimnasio mientras trabajo. Olivia se echó a reír. —Precisamente —respondió Jade. Olivia quería a Jade. Pensaba que, si decidía quedarse, las dos incluso podrían llegar a ser buenas amigas. Durante toda la noche, Olivia observó la puerta. No solo buscaba cualquier señal de que Declan la hubiera encontrado, sino que también esperaba que Zac volviera. Necesitaba saber si la atracción había sido unilateral y si sería igual de intensa la segunda vez que se encontraran. Su corazón se hundió cuando se acercó la hora de cerrar y él nunca apareció. Se dijo que era estúpido sentirse tan decepcionada. Él solo era un chico agradable que había estado coqueteando con ella. Había varios otros que también coqueteaban con ella. Simplemente ignoraba sus insinuaciones y actuaba como si no las hubiera notado. Pero ninguno de ellos provocaba en ella lo mismo que Zac. Al final de la noche, Olivia estaba feliz porque había ganado suficiente dinero para pagar algunas noches más en el hotel y comprar comida. Sean permitía que todos comieran gratis mientras trabajaban, así que eso reducía considerablemente sus gastos. Podría ahorrar una buena cantidad antes de irse de la ciudad. Estaba tan cansada cuando regresó al hotel que simplemente saltó a la ducha y se quedó dormida inmediatamente después. Zac entró en Howlers' aproximadamente una hora después de que comenzara su turno. El corazón de Olivia retumbó en su pecho y su respiración se detuvo. Era un hombre impresionante. Zac medía más de un metro ochenta y su camiseta y sus jeans dejaban ver que tenía un cuerpo muy musculoso. No el cuerpo exagerado de un levantador de pesas profesional, sino el de un hombre bien formado que cuidaba de sí mismo. Sus rasgos perfectamente esculpidos lo hacían parecer más un supermodelo que un hombre que pasaba el tiempo en un pequeño pueblo de Nuevo México. Se sentó en su mesa habitual y la sonrisa que le dedicó a Olivia fue suficiente para dejarla sin aliento. —¿Cómo está mi camarera favorita? —preguntó. —Excelente. ¿Y tú? —Estoy muy bien. ¿Me extrañaste ayer? —preguntó. —¿Por qué? ¿No viniste? Ni siquiera me di cuenta —respondió Olivia. Él se echó a reír con una carcajada profunda y cálida. —Ay. Eso hirió mis sentimientos. —Lo dudo mucho —dijo Olivia—. Sospecho que necesitaría mucho más que eso para herir tus sentimientos. Pareces un hombre bastante fuerte. —Sabes, incluso los hombres más fuertes tienen sentimientos —replicó él. —Tal vez por su mamá, los cachorros y los gatitos —dijo Olivia—. Dudo mucho que la opinión de una humilde camarera pueda hacerle una pequeña abolladura a la armadura de un hombre fuerte. —No existe una camarera humilde. Cualquier persona que trabaje duro para cuidar de sí misma y de su familia es importante y valiosa a mis ojos. —Estoy de acuerdo —dijo Olivia, sintiendo que le agradaba aún más. Él pidió un par de chuletas de cerdo con las guarniciones habituales y Olivia anotó su pedido. —Cuéntame sobre Zac —le dijo a Jade. —Es bastante atractivo, ¿verdad? También es un tipo increíblemente amable. Cuida de todos los que lo rodean. Dirige una organización enorme y se asegura de que todos estén felices y tengan lo que necesitan —dijo Jade—. Viene aquí casi todas las noches a cenar. —Suena demasiado bueno para ser verdad. ¿Tiene una esposa loca encerrada en el sótano o algo así? Jade se echó a reír. —Que yo sepa, no. Y si la tuviera, todos lo sabrían. No hay muchos secretos importantes en Angel's Creek, especialmente entre las personas cuyas familias han vivido aquí durante generaciones. Debo asegurarme de irme antes de que la gente comience a descubrir mis secretos, pensó Olivia. La comida de Zac estaba lista y Olivia se la llevó. —Disfruta tu cena —dijo. Estaba a punto de alejarse cuando él le sujetó la muñeca. —Espera un momento. Me preguntaba si te gustaría salir conmigo en tu próximo día libre. Hay muchos lugares increíbles para visitar en esta zona y estoy seguro de que te encantarán. —Lo siento, no tengo días libres —respondió ella. —Supongo que tendré que hablar con Sean sobre eso —dijo Zac. —Ni se te ocurra —Olivia se echó a reír—. No creo que sea una buena idea salir con los clientes. —Dejaré de venir y entonces ya no seré un cliente —replicó Zac. —No deberías hacer eso, porque mi respuesta seguiría siendo no. —¿Por qué? ¿Soy tan horrible? ¿Tengo algún olor corporal del que no me haya dado cuenta? —preguntó, fingiendo tener los sentimientos heridos. Olivia se echó a reír y le dijo que disfrutara su cena. Casi regresó para decirle que había cambiado de opinión y que saldría con él, pero decidió que era una mala idea. No podía permitirse involucrarse con nadie. Además, no iba a quedarse el tiempo suficiente como para establecer ningún tipo de relación. Comenzaría a encariñarse con él y su corazón se rompería cuando tuviera que marcharse. Pero si tan solo pudiera... Hay algo en él, pensó Olivia. —Vi que te invitó a salir. ¿Por qué no aceptaste? Realmente es uno de los pocos hombres verdaderamente buenos que quedan en este mundo —dijo Jade. Olivia se encogió de hombros. —Estoy segura de que lo es, pero acabo de salir de una relación realmente mala y todavía no estoy lista para volver a intentarlo. —Comprensible —dijo Jade. —¿Dónde hay un buen lugar para hacer senderismo, lejos de la gente? Necesito un poco de paz y tranquilidad. Jade le dio indicaciones para llegar a un sendero cercano que comenzaba al pie de una montaña muy popular. —Las personas valientes se aventuran fuera del sendero, pero no te lo recomiendo. Muchos recién llegados y turistas se pierden en los densos bosques de la montaña y luego tienen que llamar a los equipos de búsqueda y rescate. La mayoría son encontrados, pero de vez en cuando, algunos no. A la mañana siguiente, Olivia siguió las indicaciones de Jade y encontró fácilmente el sendero. Subió un poco y luego se desvió del camino. Mirando cuidadosamente a su alrededor para asegurarse de que estaba sola, se desvistió y dobló cuidadosamente su ropa. La guardó en una bolsa de plástico y la escondió en un árbol alto. Olivia se transformó en una hermosa loba blanca y trotó hacia el bosque. Inhalando profundamente, disfrutó del aire fresco y limpio. El intenso aroma de los pinos llenaba el ambiente y los pájaros cantaban alegremente. Durante un tiempo, Olivia pudo olvidarse de Declan y de todas sus preocupaciones y simplemente disfrutar de la gloria del sol que se filtraba entre las ramas. Se alegró cuando encontró un arroyo. El agua fresca y cristalina corría sobre las rocas, haciendo que pareciera que el arroyo estaba cantando. Se sentó y disfrutó de aquella sensación de libertad. De repente, el pelo de su nuca se erizó cuando percibió a otro lobo cerca. Un lobo alto, casi negro, apareció entre los árboles. No parecía agresivo, así que, aunque Olivia permaneció alerta, no huyó ni mostró los dientes. Entonces, de repente, el lobo se transformó en forma humana. —Sabía que había encontrado tu aroma —dijo Zac.20ZAC—¿Por qué fueron los azotes? —preguntó Olivia.—Porque has sido una chica traviesa —respondió Zac—. ¿Quieres más?—He sido una chica muy buena y sí, pero no ahora mismo —dijo Olivia, bostezando.—¿Soy tan aburrido? —preguntó Zac.—No, pero ha sido un día largo. Antes de que Jade y yo saliéramos a correr, descubrí que mi abuela había muerto.—Oh, cariño, lo siento muchísimo. Si quieres volver a casa, iré contigo y te protegeré —dijo Zac.—Sé que lo harías y te lo agradezco, pero no quiero problemas, y lo último que mi abuela querría sería que hubiera problemas. Ella sabe que la amo y, después de todo, los funerales son para los vivos —dijo Olivia.—Eso es cierto —respondió Zac.—Además, creo que siempre estará viva porque tengo todos mis recuerdos de ella. También creo en los fantasmas, así que estoy segura de que, una vez que se instale, vendrá a verme. Ella sabe lo mucho que significa para mí —dijo Olivia, hablando de su abuela en tiempo presente porque la mujer mayor no se ha
19OLIVIADe repente, todo golpeó a Olivia de una sola vez. El pequeño drama con Tami, la muerte de su abuela y luego el ataque y secuestro por parte de Marsden. Era demasiado.Zac se dio la vuelta y la envolvió entre sus brazos, sosteniéndola contra su pecho mientras ella lloraba. Después de unos minutos, Olivia dejó salir todo lo que sentía y se apoyó en él.—Te mojé la camiseta —dijo ella.—Se secará —respondió él.Olivia se apartó, tiró del borde de la camiseta y se la quitó a Zac por encima de la cabeza. Presionó los labios contra su pecho, saboreándolo. Lo rodeó con los brazos mientras sus dedos se hundían en su espalda.—Eres jodidamente sexy —dijo ella.—Nunca te había oído usar esa palabra —dijo Zac, sorprendido.—Normalmente no lo hago, pero es perfecta para la ocasión.—Bueno, entonces diré que tú también estás jodidamente buena —respondió Zac.Ella se puso de puntillas, colocó las manos detrás de su cabeza y lo atrajo hacia sí. Olivia gimió cuando Zac capturó sus labios co
18OLIVIAOlivia tenía el estómago gruñendo cuando se despertó a la mañana siguiente. Unas donas glaseadas con jarabe de arce sonaban perfectas. De hecho, cuanto más pensaba en ellas, más se le antojaban.La tienda de donas estaba al final de la calle. Miró los diferentes dulces y pensó: No sé si Zac ya ha comido, pero quizá le apetezca un capricho aunque ya lo haya hecho.Para ser sincera, Olivia simplemente quería verlo. Casi le aterrorizaba lo atraída que se sentía hacia él. Su alma le decía algo que su mente aún no estaba segura de estar preparada para aceptar. Olivia se estaba enamorando de Zac.Pidió un par de tipos diferentes de pasteles y dos cafés, y fue a su oficina.Tami estaba sentada en su escritorio, frente a la oficina de Zac. Su falda era un poco demasiado corta para la oficina y se le subía por el muslo. Su blusa estaba desabotonada y no dejaba nada a la imaginación. La cambiaformas loba parecía estar allí más para conseguir algo de acción que para trabajar.—Buenos d
17OLIVIAEl estómago de Olivia rugía cuando se despertó a la mañana siguiente. Unas donas glaseadas de arce sonaban perfectas. De hecho, cuanto más pensaba en ellas, más se le antojaban.La tienda de donas estaba calle abajo. Miró los diferentes dulces y pensó: No sé si Zac ya ha comido, pero quizá le apetezca un capricho aunque ya lo haya hecho.Para ser sincera, Olivia simplemente quería verlo. Casi le aterrorizaba lo atraída que se sentía hacia él. Su alma le decía lo que su mente aún no estaba segura de estar preparada para aceptar. Olivia se estaba enamorando de Zac.Pidió un par de tipos diferentes de pasteles y dos cafés, y se dirigió a su oficina.Tami estaba sentada en su escritorio frente a la oficina de Zac. Su falda era un poco demasiado corta para la oficina y se le había subido por el muslo. Su blusa estaba desabotonada y no dejaba nada a la imaginación. La cambiaformas loba parecía más vestida para acostarse con alguien que para trabajar.—Buenos días, Tami. He venido
16ZACIan entró temprano a la oficina de Zac a la mañana siguiente con una sonrisa burlona.—¿Y esa sonrisa de idiota que tienes estampada en la cara para qué es? —gruñó Zac.Aún no había tomado su café y no tenía ganas de estar en la oficina. Un día en el bosque, pescando o pasando el rato con Olivia le resultaba mucho más atractivo.Después de cerrar la puerta de la oficina, Ian se dejó caer en la silla frente a Zac. Se reclinó, entrelazó los dedos detrás de la cabeza y soltó una risita.—Amigo mío, tienes un pequeño problema entre manos.Zac gimió.—Tengo un montón de problemas. ¿A cuál problema específico te refieres?—A un problema de amor —dijo Ian—. Anoche, cuando me iba, Tami me apartó y me preguntó por ti. Dijo que estaba enamorada de ti y quería saber todo sobre ti para poder ganarse tu corazón y alejarte de Olivia.—Por favor, dime que esto es solo una de tus estúpidas bromas —suplicó Zac.—Ojalá pudiera, hermano. Te lo juro por Dios —dijo Ian—. Creo que hasta tenía el tel
15OLIVIAOlivia estaba acostada en su cama, repasando en su mente la conversación que acababa de tener con Zac. ¿Por qué demonios quería hablar sobre compañeros destinados? Estaba bastante segura de que no era algo de lo que la mayoría de los hombres hablara. Era un tema para escritores, cantantes y poetas.¿Qué estaba tratando de decirme? ¿O simplemente sacó el tema porque estábamos hablando de un apareamiento arreglado con Declan?Miró fijamente el techo de su habitación, siguiendo con la mirada los patrones circulares. ¿Qué habría dicho si él le hubiera confesado que creía que ella era su compañera destinada?—Supongo que tendría sentido. Hay algo en su aroma, en su esencia, que tiene un poder sobre mí. Nunca tuve la intención de involucrarme con él y, sin embargo, algo me atrajo hacia él —le dijo a su oso de peluche—. No estoy enamorada de él, pero sí me importa. Puede que me esté enamorando de él, porque dejar Angel's Creek y no volver a verlo me habría dolido. Supongo que tendr







