LOGIN—Viéndolo así, Natalia es una necia. ¿Cómo se le ocurrió pensar que Vanessa y Rafael eran pareja?—Yo digo que si una mujer que ni Alexis quiso, mucho menos la va a querer Rafael. Qué bueno que no me dejé engañar.—¿Vanessa? ¿Te refieres a la muchacha que estaba detrás de Alexis?Camila guardó la polvera y rio con desprecio.—Nada más es una mocosa. A Rafael no le gustan de ese tipo. Además, nadie me lo va a quitar.Anahí, al ver su aire arrogante y seguro, no dejó de darle la razón.—Con la señorita Zárate presente, Rafael ni voltea a ver a otras mujeres. ¿Que está con Vanessa? Eso es un chiste...Las dos se rieron con burla y salieron del baño taconeando.Vanessa, al escuchar todo, sintió que las piernas no la sostenían.Abrió la puerta del cubículo con la mirada perdida y caminó hasta el lavabo a lavarse las manos.La cabeza le daba vueltas. Terminó de lavarse y se miró al espejo; de pronto, esbozó una sonrisa amarga.Así que era verdad: ella no era más que la mujer que Rafael había
Como si percibiera su mirada, Rafael volteó hacia ella y se acercó a paso largo.—¿Dónde estabas? No te vi hace un momento y tampoco contestaste mis mensajes —preguntó Rafael con gravedad, preocupado.Vanessa lo observó detenidamente, sonrió apenas y respondió:—Vi que no estabas y fui a buscarte.Hizo una pausa y dirigió la mirada hacia Leonardo y Sergio, que estaban a poca distancia. La curva de sus labios se mantenía tirante.—¿Y tú dónde estabas? No te vi por ningún lado.Los ojos oscuros de Rafael destellaron con una sonrisa.—Así que mi esposa salió a buscarme. Tuve que atender un asunto y bajé un momento. Disculpa, te vi dando tu discurso en el escenario y no quise interrumpir.Al notar que él no mencionaba ni una sola palabra sobre aquella mujer, Vanessa apenas forzó una sonrisa y asintió con un murmullo.En ese momento, Leonardo y Sergio se acercaron a saludar.—Vane, felicidades por convertirte en guionista estrella —dijo Leonardo con una sonrisa.Vanessa sonrió con modestia.
Vanessa iba con toda su atención puesta en Rafael cuando, a medio camino, chocó sin querer contra una silueta oscura.Era una figura robusta e imponente cuya sombra la cubrió por completo.—Disculpe.Vanessa se apresuró a bajar la cabeza para disculparse sin siquiera mirarlo, y por instinto volteó hacia donde estaba Rafael.Pero él ya no estaba.Vanessa se quedó quieta y recorrió el lugar con la mirada.No había rastro de él en el salón.Al recordar a la mujer llamativa y elegante de hacía un momento, Vanessa sintió que no podía quedarse quieta y quiso ir a buscarlo.De pronto, alguien le sujetó la muñeca, y una voz grave impregnada de un tinte frío le dijo:—¿Así de desganada es tu disculpa?Le habían atrapado la mano. Vanessa giró para ver de quién se trataba y quedó atónita.El tipo tenía facciones duras, cejas afiladas y un aire que dejaba claro que no era alguien con quien convenía meterse.Era él.Rodrigo Zárate, el líder del Corporativo Zarza.La última vez, Vanessa lo había vis
—Gracias, Leonardo.La sonrisa de Vanessa era dulce y limpia, segura y serena. Incluso estando de pie sin hacer nada, irradiaba un brillo propio.Rafael la observaba con la mirada tranquila, contemplando cada uno de sus gestos y sonrisas. En sus ojos oscuros se desbordaba una ternura indisimulable.Esa mirada, vista desde no muy lejos, provocó unos celos intensos.—¿Es ella?La mujer habló con irritación. De pie en un rincón entre la multitud, su mirada era afilada.—Rafael no es de los que se fijan en ese tipo de mujer.—Quién sabe —dijo Anahí Rivas—. Por ella, Rafael echó a su propia hermana adoptiva de la familia Cisneros.Los ojos de la mujer se llenaron de hostilidad y suspiró con desprecio.—Esa carita de niña inofensiva es pura actuación. Además, si ya estuvo cinco años con Alexis y hasta se acostó con él, eso la deja sucia. Rafael es demasiado meticuloso, jamás querría a una mujer así. Seguro solo la ve como una hermanita.Vanessa, de pronto, sintió una mirada clavada en ella.
Rafael entrecerró los ojos.—¿Por qué te metiste a bañar apenas llegaste? ¿No tenías algo que decirme?Con una sonrisa asomándole en la comisura de los labios, avanzó hacia ella.Vanessa retrocedió un paso por instinto y sonrió con tensión.—Hoy hizo mucho calor. Caminé tanto que preferí bañarme primero.Rafael arrugó la frente. Percibía con claridad su resistencia, y la observó con suspicacia.—¿En serio?Vanessa, temerosa de que descubriera algo y se creara un momento incómodo, alzó la cara y le dedicó una sonrisa.—Claro, ¿no tenemos la fiesta de celebración en un rato? Me bañé para estar más cómoda.Rafael se acercó otro paso y le apartó un mechón de cabello de la sien con la mano.—Dijiste que tenías algo que contarme. ¿Qué era?Vanessa sintió la suavidad de ese gesto y tensó la espalda.Pero después de haber escuchado la conversación entre ellos hacía un momento, ya no se dejaba arrastrar por ideas disparatadas como antes.Se apartó ligeramente, lo miró con expresión serena y cam
Rafael notó algo raro en su tono y pensó que había pasado algo.—¿Qué pasó? Estoy en casa —dijo.Vanessa respiró hondo.—Cuando llegue, hablamos.Al colgar, pensó en lo que estaba a punto de decirle y el corazón se le aceleró sin explicación, invadida por una emoción que no esperaba.Del otro lado, Rafael también colgó y arrugó ligeramente la frente.“Ella… sonaba tan urgida por el teléfono. ¿Habrá pasado algo?”—¿Qué pasa? ¿Era tu Vane al teléfono?Leonardo estaba sentado en el sofá de enfrente con las piernas cruzadas, preguntando con toda la calma del mundo.Rafael dejó el celular sobre la mesa y alzó la mirada.—No seas chismoso. ¿A qué viniste ahora?—Pues me enteré de algo y, como no tenía nada que hacer, vine a decírtelo en persona —respondió Leonardo con una seriedad poco habitual en él.Rafael arqueó una ceja.—¿Qué cosa?—Camila Zárate volvió al país.Leonardo tenía la cara tensa.—Dicen que llegó a Cartaluz. ¿Crees que haya venido a buscarte?Rafael levantó la mirada, con la
—¿Bueno?Vanessa deslizó el dedo por la pantalla para contestar y fingió indiferencia. —Felicidades, Rafael. Dime, ¿cuándo piensas volver para que nos divorciemos?La respiración de él se volvió pesada.¿Le hablaba a mitad de la noche solo para mencionar el divorcio?—Dime la razón —exigió Rafael.
Una y otra vez, Alexis se había desquitado con ella por culpa de Natalia, llegando incluso a obligarla a arrodillarse para pedir perdón. Cualquiera que no los conociera pensaría que esa supuesta hermana en realidad era su novia.Mientras Vanessa se perdía en sus pensamientos, la voz profunda de Rafa
Vanessa sonrió para sus adentros. Si de poner a alguien en su lugar se trataba, nadie le ganaba a Bianca.—Bianca, deja de meter las manos por ella —dijo Natalia con la cara desencajada—. Esto no tiene nada que ver contigo.—¿Qué pasa? ¿Te da miedo admitirlo? Fuiste bastante descarada cuando hiciste
Vanessa debía estar volviéndose loca.Por un instante, se le cruzó la idea de que Rafael se refería a ella.Fue un arrebato de narcisismo que no duró más que un par de segundos. El corazón se le desplomó y prefirió no preguntar nada más.Sin embargo, en su interior no solo sentía sorpresa, sino tamb







