FAZER LOGINCAPÍTULO DOS
POV de Kiara
Desperté lentamente. Abrí los ojos y contemplé el techo desconocido que tenía sobre mí, mientras la suave luz del sol se filtraba por las cortinas. Intenté comprender dónde estaba y por qué sentía el cuerpo tan débil.
Durante unos momentos, mi mente se quedó completamente en blanco.
Entonces, los recuerdos de la noche anterior comenzaron a regresar.
Era nuestro quinto aniversario de bodas.
Recordé haber preparado la cena para Maelor y haberlo esperado con el corazón lleno de esperanza. Sin embargo, él había regresado con Elyra, me había humillado delante de ella y después se había marchado con ella, dejándome sola.
Recordé haber tomado la semilla de la fertilidad y el extraño calor que se había extendido por todo mi cuerpo.
Después, recordé que alguien me había llevado a su habitación.
¡Maelor! Había regresado a mí. ¡Por fin habíamos estado juntos la noche anterior!
La semilla de la fertilidad funcionaría. ¡Ahora sí podría quedar embarazada y tener un bebé!
Una pequeña sonrisa apareció lentamente en mis labios mientras recordaba lo que había sucedido después.
Quizá nuestro matrimonio no estuviera completamente acabado.
Me incorporé despacio y me envolví con la manta antes de mirar el lado vacío de la cama.
—¿Maelor?
No hubo respuesta.
Fruncí el ceño y miré a mi alrededor.
No estaba allí. Apenas recordaba en qué momento se había marchado, pero sí recordaba su presencia, su voz y la sensación de sus brazos rodeándome.
Salí de la cama, me acomodé la ropa y abandoné la habitación.
Necesitaba encontrarlo.
Quizá había bajado las escaleras.
Mientras recorría el pasillo, escuché unas voces que provenían del exterior de la casa.
Una de ellas era inconfundiblemente la de Maelor.
Mi corazón se llenó de esperanza de inmediato.
Me apresuré hacia la entrada, pero me detuve en cuanto salí.
Maelor estaba de pie cerca de la entrada principal de la propiedad, rodeado de varios guardias de seguridad.
Elyra estaba a su lado. Él les estaba dando instrucciones a los guardias, indicándoles dónde debían colocarse y ordenándoles que reforzaran la seguridad de la propiedad.
Me quedé mirándolo.
Parecía completamente normal.
No había nada en él que indicara que había pasado la noche conmigo.
Me acerqué lentamente.
—Maelor.
Él se volvió hacia mí. Su expresión seguía siendo fría.
—¿Qué quieres?
Dudé por un momento. Había algo que necesitaba saber.
Lo miré con atención antes de preguntarle:
—¿Viniste a mi habitación anoche?
Su expresión cambió de inmediato.
—No fui a tu habitación.
Su respuesta fue tan rápida y contundente que sentí que el corazón se me hundía en el pecho.
Por un instante, estuve a punto de decirle que recordaba perfectamente cómo había venido a verme.
Pero me detuve.
Había pasado casi un año desde la última vez que Maelor había visitado mi habitación.
Hacía mucho tiempo que había dejado de venir a verme, y me había dejado claro que no quería tener nada que ver conmigo, más allá del matrimonio que todavía nos unía.
Si insistía en que había venido a mi habitación, empezaría a hacerme preguntas.
Podría preguntarse por qué decía algo así cuando él sabía que no había estado allí.
Peor aún, podría empezar a sospechar que alguien más había entrado en mi habitación.
Bajé rápidamente la mirada.
—Lo siento. Debo de haberme confundido.
Maelor me observó durante unos segundos antes de soltar una risa fría.
—Deja de imaginar cosas, Kiara. Nunca te desearé, así que no trames nada.
Sentí que la cara me ardía de vergüenza.
—Lo sé.
Él negó con la cabeza.
—No entiendo por qué sigues comportándote así. Después de todo lo que te he dicho, todavía esperas que de repente vuelva contigo.
Elyra soltó una risita suave.
—Quizá pensó que nuestro aniversario haría que olvidaras lo infeliz que eres con ella.
Apreté los puños.
Maelor me miró con frialdad.
—Deja de inventarte historias en la cabeza y acepta la realidad. Nuestro matrimonio nunca ha sido lo que tú querías que fuera.
Me obligué a asentir.
—Lo entiendo.
No le dije nada más. No podía hacerlo.
Ya había aceptado su respuesta, aunque algo dentro de mí gritaba que el hombre de la noche anterior había sido real.
Recordaba su voz.
Recordaba sus brazos.
Recordaba cómo me había llevado en brazos.
Entonces, recordé algo más.
La cicatriz.
Una pequeña cicatriz que había notado la noche anterior, aunque los efectos de la semilla de la fertilidad habían sido tan intensos que no le había prestado demasiada atención.
Maelor no tenía esa cicatriz.
Lo sabía porque llevaba cinco años casada con él.
Mi corazón comenzó a latir más deprisa.
Si Maelor no había venido a mi habitación, entonces ¿quién había estado conmigo?
Todavía intentaba comprender lo sucedido cuando unos pasos apresurados resonaron cerca de la entrada.
Uno de los guardias de seguridad corrió hacia nosotros e hizo una reverencia.
—¡Alfa, perdone que lo interrumpa, pero acabamos de recibir noticias urgentes!
La expresión de Maelor se volvió seria.
—¿Qué ha ocurrido?
El guardia respiró profundamente.
—Su hermano ha regresado.
Maelor se quedó completamente inmóvil.
La expresión de Elyra también cambió, mientras los demás guardias intercambiaban miradas de sorpresa.
Maelor dio un paso hacia el guardia.
—¿De quién estás hablando?
El guardia bajó la cabeza.
—De su hermanastro, el Alfa Cassian.
Mi corazón dejó de latir por un instante.
Cassian.
El legítimo Alfa.
El hermanastro de Maelor.
Años atrás, Cassian había abandonado la manada junto con los guerreros para luchar en una guerra en las fronteras del norte.
Nunca había regresado.
Al principio, todos lo esperaron.
Después, los meses se convirtieron en años.
Finalmente, los ancianos aceptaron que probablemente Cassian había muerto. Como la manada necesitaba un Alfa, Maelor había ocupado su lugar.
Pero ahora Cassian estaba vivo.
Había regresado.
Me quedé mirando hacia la entrada, incapaz de moverme.
De repente, los recuerdos de la noche anterior volvieron a mi mente.
La voz desconocida.
El aroma diferente.
Los brazos fuertes que me habían rodeado.
La pequeña cicatriz.
Y las palabras que había pronunciado cuando lo llamé Maelor.
No soy Maelor.
Contuve la respiración.
Había pensado que la semilla de la fertilidad había confundido mi mente.
Había creído que simplemente había imaginado aquellas diferencias.
Pero Maelor acababa de confirmar que nunca había estado en mi habitación.
Entonces, ¿quién había entrado?
Abrí los ojos de par en par y miré hacia la puerta principal.
¿Era posible que fuera él?
¿Podía ser que el hombre con el que había pasado la noche fuera Cassian?
CAPÍTULO CUATROPOV de KiaraMe quedé mirando a la sanadora como si hubiera olvidado cómo respirar.—Estás embarazada.Sus palabras resonaron en mi cabeza y se negaron a desaparecer, incluso después de que la sanadora guardara silencio.Embarazada.Durante cinco años, esa había sido la palabra que tanto había rezado por escuchar.Durante cinco años, había visto a otras mujeres de la manada llevar a sus hijos en el vientre mientras yo las observaba desde la distancia. Sonreía cada vez que hablaban de sus embarazos, aunque algo dentro de mí se rompía un poco más cada vez.Había soportado los susurros, las miradas de lástima, las risas crueles y aquel apodo que me perseguía a todas partes.La Luna Estéril.Y ahora, después de tantos años, la Diosa Luna por fin había respondido a mis plegarias.Pero, en lugar de felicidad, el miedo comenzó a instalarse lentamente en mi pecho, porque sabía perfectamente cuándo había comenzado aquel embarazo.Sabía de quién era el hijo que llevaba en mi vie
CAPÍTULO TRESPOV de KiaraHabían pasado dos meses desde aquella noche que lo cambió todo.Dos meses desde que abrí los ojos en una habitación desconocida y creí, durante unos pocos minutos de pura ingenuidad, que Maelor por fin había regresado a mí.Dos meses desde que descubrí que el hombre que me había llevado en brazos hasta aquella habitación nunca había sido mi esposo.Dos meses desde que Cassian, el hombre al que todos creían muerto, regresó a la manada.Y durante esos dos meses, había hecho todo lo posible por evitarlo.Cada vez que me enteraba de que Cassian estaba en la residencia principal, buscaba una excusa para quedarme en mi habitación.Cada vez que lo veía a lo lejos, cambiaba de dirección antes de que pudiera notarme. Y cada vez que escuchaba su voz cerca de mí, el corazón comenzaba a latirme con tanta fuerza que tenía que recordarme a mí misma cómo respirar.No sabía qué me asustaba más: haber pasado aquella noche con el hermanastro de Maelor o ser incapaz de olvidar
CAPÍTULO DOSPOV de KiaraDesperté lentamente. Abrí los ojos y contemplé el techo desconocido que tenía sobre mí, mientras la suave luz del sol se filtraba por las cortinas. Intenté comprender dónde estaba y por qué sentía el cuerpo tan débil.Durante unos momentos, mi mente se quedó completamente en blanco.Entonces, los recuerdos de la noche anterior comenzaron a regresar.Era nuestro quinto aniversario de bodas.Recordé haber preparado la cena para Maelor y haberlo esperado con el corazón lleno de esperanza. Sin embargo, él había regresado con Elyra, me había humillado delante de ella y después se había marchado con ella, dejándome sola.Recordé haber tomado la semilla de la fertilidad y el extraño calor que se había extendido por todo mi cuerpo.Después, recordé que alguien me había llevado a su habitación.¡Maelor! Había regresado a mí. ¡Por fin habíamos estado juntos la noche anterior!La semilla de la fertilidad funcionaría. ¡Ahora sí podría quedar embarazada y tener un bebé!U
CAPÍTULO UNOKIARAColoqué con cuidado el último plato sobre la mesa del comedor y retrocedí unos pasos para contemplar todo lo que había preparado. Me aseguré de que cada detalle estuviera en su sitio, porque aquella noche no era una noche cualquiera para mí.Era nuestro quinto aniversario de bodas.Habían pasado cinco años desde que me convertí en la esposa de Maelor, cinco años desde que la Diosa Luna me concedió al hombre que una vez creí que me amaría más que a nadie en el mundo y cinco años intentando convencerme de que su frialdad era solo algo pasajero.Miré la mesa y esbocé una pequeña sonrisa.Las velas ardían suavemente, la comida aún estaba caliente y no faltaba ninguno de los platos favoritos de Maelor. Había preparado sus comidas preferidas, comprado su vino favorito e incluso colocado un pequeño regalo junto a su plato.Por una noche, quería olvidarme de todo lo que había sufrido durante aquellos cinco años.Quería creer que nuestro matrimonio todavía podía salvarse.Ll







