หน้าหลัก / Romance / El Heredero es mi Esposo Falso / Capítulo 7. El Heredero Altamirano.

แชร์

Capítulo 7. El Heredero Altamirano.

ผู้เขียน: Emily Rose
last update วันที่เผยแพร่: 2026-07-03 02:39:17

Emma mantenía su dedo acusador en alto, con la respiración agitada y la mirada ardiendo.

Lejos de intimidarse, Nicolás bajó la vista hacia la mano de ella y luego volvió a mirarla a los ojos. Una sonrisa lenta y atractiva se dibujó en su rostro.

—No suelo permitir que nadie me levante la voz, y mucho menos que me apunte con el dedo, Emma —murmuró, aunque su tono no denotaba enojo, sino una profunda e inusual fascinación.

Con absoluta calma, metió la mano en el bolsillo interior de su saco, sacó su teléfono y deslizó el pulgar por la pantalla un par de veces antes de tenderle el aparato.

—Lee.

Emma frunció el ceño, recelosa, pero tomó el teléfono.

La pantalla mostraba la portada digital de la revista Forbes de esa misma semana.

Había una fotografía en primer plano del hombre que tenía enfrente, luciendo un traje impecable y una mirada que destilaba poder absoluto. El titular en letras gruesas rezaba:

«Nicolás Altamirano: El titán que consolida el consorcio empresarial más poderoso de Manhattan».

El aire abandonó los pulmones de Emma.

Nicolás Altamirano.

El enorme logo dorado en el lobby del edificio. El ascensor privado sin botones que subía directo al penthouse.

El despacho monumental, el equipo de estilistas de élite a su entera disposición, el terror de Rodrigo...

De pronto, todas las piezas encajaron con la fuerza de un ventarrón.

Se había equivocado de puerta en la agencia de talentos y se había colado en la oficina del hombre más poderoso de Nueva York.

—Eres el dueño de la corporación Altamirano —susurró ella, devolviéndole el teléfono como si quemara—. No eres ningún actor. Me dejaste creer que te había alquilado.

—Entraste a mi despacho privado exigiéndome a gritos ser tu novio falso —respondió Nicolás, guardando el móvil con total naturalidad—. Necesitabas un hombre que destrozara a tus enemigos esta noche. Yo necesitaba una excusa para evadir el absurdo ultimátum de mi familia sobre mi soltería. Me pareció una coincidencia sumamente oportuna.

Emma dio un paso atrás, sintiendo que el suelo se movía bajo sus pies.

—¿Tu familia? ¿De qué estás hablando?

La expresión de Nicolás se volvió impenetrable.

—Mientras mi equipo de estilistas te convertía en la reina de esta fiesta, mi equipo de seguridad hizo su trabajo —declaró él, sin un ápice de remordimiento por la invasión a su privacidad—. Emma Castellanos. Veintitrés años. Asistente administrativa con un sueldo miserable. Tu padre te dio la espalda para meter a su amante en casa, provocándole un infarto a tu madre, quien ahora está en cuidados intensivos en el Mount Sinai. Necesitas doscientos cincuenta mil dólares para la próxima semana, o la trasladarán y morirá.

A Emma se le heló la sangre.

Que un completo desconocido desglosara su tragedia personal con tanta frialdad la hizo sentir desnuda y vulnerable, pero se obligó a mantener la dignidad en alto.

—Investigaste mi vida en menos de dos horas —espetó ella, apretando los puños.

—Es mi trabajo saber con quién me asocio —replicó Nicolás, dando un paso hacia ella para acortar la distancia—. Y por eso, te ofrezco un contrato.

—¿Un contrato?

—Yo pago los doscientos cincuenta mil dólares al hospital mañana a primera hora. Además, financiaré cualquier estudio o proyecto que quieras emprender —ofreció Nicolás, mirándola fijamente—. A cambio, firmas un acuerdo de confidencialidad y sigues siendo mi pareja pública durante seis meses. Asistirás a eventos, sonreirás para las cámaras y mantendrás a mi familia convencida de que estoy a un paso del altar para que me dejen en paz. Serás intocable. Nadie, ni tu padre ni ese cobarde de tu ex, volverá a mirarte por encima del hombro.

Emma se quedó paralizada.

Doscientos cincuenta mil dólares. La salvación de su madre, servida en bandeja de plata. Era la solución a todas sus pesadillas. Solo tenía que decir que sí y su vida entera cambiaría para siempre.

Pero entonces, la realidad de la propuesta la golpeó.

Nicolás Altamirano no la estaba salvando; la estaba comprando. Quería usarla, justo como Rodrigo había intentado usarla a ella y luego a Leah por dinero.

Un calor intenso y lleno de rabia le subió por el pecho. Se negó a ser una transacción más en la vida de un hombre rico.

—¿Crees que puedes ponerle precio a mi vida y comprarme como si fuera una de tus empresas en quiebra? —preguntó Emma, y su voz no tembló.

Nicolás frunció el ceño, desconcertado por primera vez en toda la noche.

—Es un negocio, Emma. Es la solución a tus problemas. Todos ganamos.

—Yo no soy un estúpido negocio —escupió ella, cortando la distancia y mirándolo con un fuego en los ojos que lo dejó sin aliento—. Hoy sobreviví a un cobarde que me mintió y me desechó por dinero. No voy a convertirme en el títere comprado de un ególatra esta misma noche.

Nicolás abrió la boca, pero ella no le dio tiempo a replicar.

—Quédate con tu dinero, Nicolás Altamirano. Salvaré a mi madre por mi cuenta, sin venderme a nadie.

Emma se dio media vuelta y caminó hacia la salida de la terraza, con la espalda recta y sus tacones resonando con fuerza, dejándolo completamente solo en la oscuridad.

Nicolás no intentó detenerla. Se quedó ahí, inmóvil, observando cómo Emma desaparecía por la puerta.

อ่านหนังสือเล่มนี้ต่อได้ฟรี
สแกนรหัสเพื่อดาวน์โหลดแอป
ความคิดเห็น (2)
goodnovel comment avatar
Rocío Giménez
jdjfjfkflfofkfiekflfiemfldod
goodnovel comment avatar
Juana Pérez
gsjfkfirkrksksoekdndkend
ดูความคิดเห็นทั้งหมด

บทล่าสุด

  • El Heredero es mi Esposo Falso   Capítulo 155. Epílogo.

    Seis años después...El sol brillante de la Riviera Maya se reflejaba en las aguas cristalinas del Caribe mexicano.En la zona más exclusiva y privada de la playa, bajo una lujosa cabaña de madera y cortinas de lino blanco, Emma descansaba en una tumbona.Llevaba unas gafas de sol y un elegante traje de baño enterizo, luciendo más radiante que nunca.Nicolás, vestido con una camisa de lino abierta y pantalones cortos, se acercó a ella y le ofreció un cóctel tropical.—¿Te he dicho hoy lo mucho que te amo, señora Altamirano? —le preguntó Nicolás, sentándose en el borde de su tumbona, acariciando sus piernas descubiertas.—Creo que me lo dijiste a las seis de la mañana, de una forma muy... persuasiva —rio Emma, aceptando la bebida y dándole un beso en los labios—. Mira eso, Nicolás. No puedo creer lo rápido que pasa el tiempo.A pocos metros, en la orilla del mar, los gemelos de seis años construían un inmenso castillo de arena.A su lado, con una tabla de surf bajo el brazo, estaba Leo

  • El Heredero es mi Esposo Falso   Capítulo 154. Final.

    La brisa nocturna de Londres era fría, pero en la terraza privada del exclusivo restaurante Aqua Shard, en lo alto de la ciudad, el ambiente era pura calidez.A través de los ventanales, la ciudad se extendía a sus pies como un mar de luces doradas, con el majestuoso Puente de la Torre iluminando la oscuridad del río Támesis.Nicolás había reservado el lugar entero solo para ellos dos.La mesa estaba decorada con velas blancas, rosas rojas y dos copas de la champaña más exclusiva del mundo.Emma, envuelta en un elegante abrigo de seda sobre su vestido esmeralda, miraba la ciudad con una sonrisa serena.Nicolás la observaba desde el otro lado de la mesa, con la barbilla apoyada en su mano, completamente hipnotizado por la belleza de su esposa.—¿En qué piensas tanto, cariño? —preguntó Nicolás, rompiendo el suave silencio que los envolvía, entrelazando sus dedos con los de ella sobre el mantel de hilo.Emma bajó la mirada hacia sus manos unidas y suspiró profundamente, sintiendo una paz

  • El Heredero es mi Esposo Falso   Capítulo 153. Un encuentro en Londres.

    Días después…La Corporación Altamirano celebraba esa noche su exitosa expansión en el mercado inmobiliario europeo, y el evento era un rotundo éxito.Todo marchaba viento en popa. Magnates, lores y los inversionistas más importantes del continente brindaban por la nueva alianza.En el centro del salón, rodeada de la élite británica, Emma lucía deslumbrante en un ajustado vestido de seda color esmeralda que resaltaba sus curvas y contrastaba perfectamente con el impecable esmoquin negro de Nicolás.El magnate se excusó un momento de un grupo de inversores franceses y se acercó a su esposa, rodeándole la cintura con un brazo y acercando sus labios a su oído.—No he podido dejar de mirarte en toda la noche, señora Altamirano —le susurró Nicolás, con sonrisa, depositando un beso fugaz en su mejilla—. Eres, sin lugar a dudas, la mujer más hermosa de todo este salón. Estás eclipsando a toda la nobleza de Londres tú sola.Emma soltó una risa y le acomodó la pajarita del esmoquin con ternura

  • El Heredero es mi Esposo Falso   Capítulo 152. Te amaré por siempre.

    Todos estaban fascinados viendo al pequeño Leo conducir su Mercedes miniatura alrededor de los sillones, riendo a carcajadas.Aprovechando que la atención de la familia estaba centrada en el niño y que los gemelos dormían plácidamente con sus niñeras, Nicolás tomó a Emma de la mano y tiró suavemente de ella.Se escabulleron en silencio hacia uno de los pasillos laterales que daba a la biblioteca, buscando un poco de privacidad.Apenas doblaron la esquina, Nicolás acorraló a su esposa contra la pared, mirándola con esos ojos grises llenos de un deseo palpable.—Por fin te tengo para mí solo —murmuró Nicolás, acariciando la curva de su cintura antes de apoderarse de sus labios en un beso profundo y lleno de pasión.Emma enredó los dedos en el cabello oscuro de su esposo, respondiendo al beso con la misma intensidad, perdiéndose en el sabor a champaña y en el calor de su cuerpo.Estaban tan absortos el uno en el otro que no escucharon el ligero zumbido del motor eléctrico acercándose por

  • El Heredero es mi Esposo Falso   Capítulo 151. El príncipe de la casa.

    Los días transcurrieron rápidamente. El funeral de Gerardo había sido un evento sumamente discreto, cerrado a la prensa y tan frío como su propio final.Una vez que la tierra cubrió su ataúd, una sensación de paz se instaló finalmente sobre la familia Altamirano. Todo estaba por fin, bajo control.Esa mañana, el sol brillaba con una intensidad especial.En los pasillos del centro de acogida infantil, Sandra caminaba de un lado a otro, frotándose las manos con nerviosismo.Hoy era el día. Después de semanas de trámites agotadores, por fin recibiría la custodia total del pequeño Leo.El proceso no había sido nada fácil. Al principio, el juez de menores había puesto muchos obstáculos debido a la edad de Sandra para adoptar a un niño tan pequeño.Sin embargo, Nicolás, demostrando una vez más su lealtad a la familia, había movido todos sus contactos e influencias legales para resolver la situación en tiempo récord.Además, la propia Desiree, desde la cárcel, había firmado voluntariamente l

  • El Heredero es mi Esposo Falso   Capítulo 150. Un adiós en la oscuridad.

    El reloj marcaba casi las cinco de la mañana. Los últimos ecos de la celebración se habían desvanecido por completo de los jardines de la villa Altamirano.Los invitados se habían marchado, dejando tras de sí el recuerdo de una boda perfecta.En la intimidad de la inmensa habitación principal, Nicolás y Emma se encontraban envueltos en su propia burbuja.Ambos estaban un poco ebrios, riendo por lo bajo con una complicidad embriagadora. Emma, descalza y con el vestido a medio abrochar, rodeó el cuello de su esposo con los brazos.Nicolás la tomó por la cintura, atrayéndola hacia su cuerpo con un deseo ardiente que la champaña solo había logrado potenciar.Estaban a punto de dejarse caer sobre las sábanas, listos para hacer el amor y cerrar la noche con broche de oro, cuando el ambiente se rompió de golpe.El teléfono celular de Nicolás, sobre la mesa de noche, comenzó a repicar con insistencia.Nicolás gruñó, apoyando la frente contra la de Emma, negándose a soltarla.—Ignóralo —murmur

บทอื่นๆ
สำรวจและอ่านนวนิยายดีๆ ได้ฟรี
เข้าถึงนวนิยายดีๆ จำนวนมากได้ฟรีบนแอป GoodNovel ดาวน์โหลดหนังสือที่คุณชอบและอ่านได้ทุกที่ทุกเวลา
อ่านหนังสือฟรีบนแอป
สแกนรหัสเพื่ออ่านบนแอป
DMCA.com Protection Status