MasukNo tenía una respuesta ingeniosa. Y lo peor de todo: por primera vez, no quería apartarme. Unos nudillos golpearon la madera de la puerta con fuerza. Toc, toc, toc. El sonido cayó sobre nosotros como un balde de agua helada. Nos quedamos congelados, el pecho de Ethan subiendo y bajando con violencia contra el mío. Apretó la mandíbula tan fuerte que los tendones de su cuello se marcaron, y cerró los ojos un instante, respirando hondo como si estuviera a punto de cometer un crimen. —Espero, por su bien, que el castillo se esté cayendo a pedazos. Tuve que morderme el labio con fuerza para que no se me escapara un gemido histérico entre la frustración y la risa. —Mi señor… disculpe la interrupción —se escuchó la voz cautelosa de Elena desde el pasillo—. Acaba de llegar correspondencia urgente para Lady Aria. Ethan soltó una maldición entre dientes, áspera y resignada, y se separó de mí. El aire frío de la habitación me golpeó de inmediato, haciéndome estremecer. Apro
Durante la cena, Lady Hawthorne se sentó a mi lado y desmenuzó el chisme del jardín de invierno como si fuera el mejor banquete de su vida. Según ella, la furia de Camille era legendaria. —Dicen que su carruaje tomó el camino hacia la finca de unos parientes —comentó mientras cortaba la carne con deleite fingido—. Aunque nadie logra ponerse de acuerdo en cuáles parientes exactamente. Interesante. Yo esperaba que Camille viniera a pedir mi cabeza. Si se había ido tan rápido, era porque no iba a esconderse; iba a buscar refuerzos. Mientras la mujer seguía destrozando la reputación de media corte, me vinieron a la cabeza las palabras de Adrian sobre la noche previa a la boda. La verdadera Aria quiso huir. Y Camille se había tensado de una manera extrañísima cuando se lo solté en la cara. Esas dos cosas tenían que estar conectadas. Camille sabía por qué Aria se había quedado. Y quizá mi llegada a este cuerpo no había tenido nada de accidente cósmico. El problema era
Había una pregunta que no me dejaba dormir. ¿Cómo demonios sabía Camille que yo podía anticipar acontecimientos que todavía no habían ocurrido? Llevaba toda la mañana dándole vueltas a las palabras de Livia. Según la doncella, alguien le había entregado a Camille una carta afirmando que la mujer que despertó después de la boda no era la verdadera Aria Sterling. Una acusación inquietantemente precisa. Y yo tenía dos opciones: descubrir quién había escrito aquella carta o empezar a buscar una nueva profesión como fugitiva internacional. Aunque, considerando que este mundo no tenía aeropuertos, la segunda opción parecía complicada. Mi investigación comenzó con Livia. La encontré descansando en la enfermería, bajo la vigilancia de dos guardias que Ethan había enviado después de descubrir que Camille intentó comprar su silencio. La muchacha seguía pálida, pero al menos ya podía respirar sin parecer un pez fuera del agua. —Livia, piénsalo bien… ¿No recuerdas nada más de la persona
Habían pasado tres días desde la despedida de Adrian y todavía no conseguía quitarme de la cabeza su última revelación.La verdadera Aria había intentado escapar de su boda.Aquello no tenía ningún sentido. En la novela, Aria Sterling estaba tan enamorada de Ethan que habría considerado un privilegio besar el suelo que pisaba. Sin embargo, Adrian aseguraba que había acudido a él llorando, suplicándole ayuda para huir.Y ahora Adrian había regresado a su manada, llevándose las pocas respuestas que podía darme.Como si aquello no fuera suficiente, Ethan estaba más insoportable que nunca. Desde la despedida, parecía convencido de que cualquier hombre que respirara cerca de mí tenía intenciones indecentes.Ayer incluso había interrogado a un jardinero por regalarme una rosa.Una rosa.Estaba considerando seriamente comprarle un bozal cuando Elena apareció con una invitación.Camille organizaba una reunión de damas en el jardín de invierno y solicitaba mi presencia.Sonreí al leerla.Conoc
Camille apareció cuando Ethan fue requerido por uno de los consejeros. Llevaba un vestido plateado y una sonrisa tan dulce que casi podía escuchar el veneno goteando detrás de sus palabras. Desde su disculpa, había adoptado la costumbre de tratarme como si fuéramos las mejores amigas del mundo. Una estrategia admirable, considerando que yo seguía esperando el momento en que intentara apuñalarme por la espalda. Me felicitó por el vestido, elogió mi baile y después mencionó, con fingida preocupación, que Adrian siempre había estado enamorado de mí. Qué descubrimiento tan revolucionario. —Solo quiero evitarte problemas, querida —aseguró—. Ethan puede ser muy temperamental cuando se siente traicionado. La miré por encima de mi copa. —Lo sé. Pero estoy segura de que tú lo conoces mucho mejor que yo. Su sonrisa se tensó apenas. Punto para mí. Camille se retiró poco después, aunque alcancé a verla entregar discretamente un sobre a uno de los sirvientes. No le di demasia
—Ethan —murmuré—, ¿y si Evelyn no huyó? Su expresión se endureció. —¿Qué estás pensando? Miré la carta de candidatura entre sus manos. —Que su padre está demasiado interesado en encontrarla para ser alguien que simplemente quiere recuperar a su hija. Ethan no respondió. Pero vi cómo su mano se cerraba lentamente sobre el documento. Y por primera vez me pregunté si Evelyn Ashford había desaparecido para escapar de su matrimonio… o porque había descubierto quién estaba dispuesto a matar para conseguirlo.Los días pasaron y ese pensamiento no abandonó mi mente, pero ahora tenía un problema mayor. Mi marido tenía un problema con mi vestido. Yo tenía un problema con que mi marido creyera que podía decidir cómo debía vestirme. Y, considerando que llevaba veinte minutos observándome como si estuviera a punto de cometer un delito, sospechaba que nuestra noche sería bastante entretenida. —Cámbiate —ordenó Ethan desde la puerta.Lo miré a través del espejo mientras termina







