Partager

Capitulo 5

Auteur: Yoxi arias
last update Date de publication: 2026-10-17 05:19:40

Morgana

El aroma a café recién pasado impregnaba la cocina, pero el ambiente en la casa se sentía denso, gélido, cargado de un presagio ominoso que me hacía erizar la piel. Desde que me levanté a las siete de la mañana, noté que algo andaba mal. Mi padre no había dormido en su habitación; lo encontré sentado en el rincón más oscuro de la sala, con la misma ropa arrugada de la noche anterior y una botella de brandy vacía rodando sobre la alfombra.

—Papá, me estás asustando —dije suavemente mientras dejaba la taza de café sobre la mesa frente a él—. ¿Qué pasó? ¿Otra vez tuviste problemas?

Dany Caruso levantó la cabeza. Sus ojos, siempre astutos y llenos de una falsa jovialidad, estaban inyectados en sangre, rodeados por ojeras profundas y moradas. Su cuerpo temblaba con un ritmo incontrolable. Me miró como si no me reconociera, o peor aún, como si mirara a un fantasma.

—Morgana.. mi niña —balbuceó con la voz rasposa, quebrada—. Tienes que escucharme. Tienes que entender que yo no quería... yo no quería que esto pasara.

—¿Que pasara qué? —pregunté, sintiendo un nudo amargo formarse en mi garganta. Intenté tomar su mano, pero la apartó bruscamente, escondiéndola entre sus piernas.

—Hice una mala jugada, mi amor. Una muy mala jugada —susurró, mirando frenéticamente hacia las cortinas de la ventana principal, como si esperara que en cualquier momento alguien echara abajo la puerta—. Tú sabes que las cosas no han ido bien. Las deudas... los préstamos para mantener los negocios , nuestro esilo de vida.

—Papá, no me mientas más —lo interrumpí, sintiendo cómo la paciencia se me escapaba de las manos—. Sé perfectamente que la empresa no tiene nada ver por qué ya está quebrada tu la llevaste a la banca rota. Sé que sigues yendo a esos lugares. Te prometiste a ti mismo y me prometiste a mí que no volverías a apostar. ¡Me lo juraste por la memoria de mi madre!

Un sollozo patético brotó del pecho de mi padre. Se cubrió el rostro con las manos temblorosas y comenzó a berrear como un niño castigado.

—¡Estaba seguro de que esta vez ganaría! —gritó entre lágrimas, sin un ápice de dignidad—. ¡Tenía una racha perfecta! Solo necesitaba una mano más para recuperar todo lo que había perdido en el año. ¡Iba a pagar las hipotecas, iba a darte la empresa que siempre quisiste una prospera! Pero él... ese demonio lo tenía todo planeado.

—¿De quién hablas, papá? ¿A quién le debes dinero?

Mi padre bajó las manos lentamente. La mirada que me dirigió en ese instante me congeló la sangre. No era la mirada de un padre protector; era la mirada desesperada de un condenado a muerte buscando un sustituto para la guillotina.

—A Braulio —pronunció ese nombre como si fuera una maldición antigua—. El dueño del imperio de la noche. El dueño de los casinos de la ciudad. Jugué contra él en la mesa privada... y lo perdí todo. Mi casa, mis cuentas, mi vida.

—Pues entregémosle la casa —dije rápidamente, tratando de mantener la compostura mientras la adrenalina comenzaba a recorrer mis venas—. Nos iremos a un departamento pequeño. Yo puedo trabajar más horas, podemos vender las joyas que me dejó mama, vender los muebles... Podemos empezar de cero, papá. El dinero se recupera.

Dany Caruso negó con la cabeza, con los labios temblando convulsamente.

—No lo entiendes, Morgana... A él no le interesaba la casa. Cuando me quedé sin una sola ficha, cuando estaba a punto de recibir un tiro en la cabeza... le mostré tu foto.

El mundo pareció detenerse en ese preciso instante. El sonido del reloj de pared se volvió ensordecedor, retumbando en mis oídos como un martillo de hierro.

—¿Qué... qué dijiste? —alcancé a articular, apenas en un susurro.

—Él... él vio tu fotografía en mi celular —explicó, evitando a toda costa cruzarse con mi mirada—. Vi cómo la miró. Le ofrecí lo único valioso que me quedaba a cambio de mi vida y de liquidar la deuda, él aceptó. Canceló mi cuenta de millones de dólares a cambio de ti.

La verdad me golpeó en el pecho con la fuerza de un impacto devastador. El aire se me escapó de los pulmones. Retrocedí un paso, luego otro, hasta que mi espalda chocó contra el borde helado de la barra de la cocina. Las lágrimas, calientes y traicioneras, comenzaron a rodar por mis mejillas, no por miedo, sino por la pura y desgarradora sensación de haber sido vendida por la persona que debía protegerme del mundo.

—Me apostaste... —susurré, procesando cada maldita sílaba—. Me cambiaste por tu miserable vida en una mesa de juego.

—¡Fue para salvarme, Morgana! ¡Me iban a matar allí mismo! —chilló él, arrastrándose desde el sofá hasta caer de rodillas frente a mí, intentando agarrar la falda de mi vestido—. Él viene hoy por ti. Va a llevarte a su mansión. Me prometió que no te haría daño si te entregabas sin pelear... Por favor, mi amor, hazlo por tu padre. Si huyes, si dices que no, sus hombres nos matarán a los dos.

—¡Suéltame! —grité con todas las fuerzas que me quedaban, dándole un empujón que lo hizo rodar sobre el piso—. ¡Eres un monstruo! ¡Toda mi vida creí que me cuidabas, que me protegías, y solo me estabas guardando como un billete de lotería para cuando te quedaras en la ruina!

—¡No hables así! —gimoteó desde el suelo—. ¡Es Braulio! ¡Nadie le dice que no a Braulio en esta ciudad! Él lo controla todo, la policía, los jueces, la calle... Tienes que irte con él.

Me llevé las manos a la cabeza, sintiendo que las paredes de la casa que consideré mi hogar durante veintidós años se derrumbaban a mi alrededor. La traición tenía un sabor metálico y rancio. Miré las fotos familiares colgadas en el pasillo, los recuerdos de mi infancia, las promesas vacías... Todo había sido una mentira pulida.

En ese momento, el crujido seco de varios neumáticos frenando frente a la casa hizo temblar los cristales.

Mi padre se petrificó en el suelo, palideciendo hasta adquirir el color de la pintura de esta sala. El motor pesado de varias camionetas blindadas rugió en la entrada, apagándose progresivamente hasta dejar un silencio sepulcral en la calle.

Un par de portazos resonaron afuera. Pasos firmes, pesados y coordinados avanzaron por el camino de piedra hacia la puerta principal.

—Ya están aquí... —susurró mi padre con la voz ahogada por el terror purísimo.

Me erguí cuan larga era, limpiándome toscamente las lágrimas del rostro. El dolor del alma se transformó rápidamente en una rabia fría y punzante. Si mi vida había sido vendida en una mesa de póquer, no me entregaría temblando como el cobarde que tenía por padre.

El timbre de la casa no sonó. En su lugar, tres golpes secos y autoritarios contra la madera de la puerta anunciaron la llegada del dueño de mi destino.

Continuez à lire ce livre gratuitement
Scanner le code pour télécharger l'application

Dernier chapitre

  • El azar del destino    Capitulo 6

    Morgana El crujido de la madera antigua bajo el peso de los golpes retumbó en las paredes de la sala como un trueno. Mi padre se arrastró de espaldas hasta quedar acorralado contra la esquina del sofá, sollozando sin control, con la frente pegada al piso en una postura de completa humillación.Yo no me moví. Permanecí de pie en el centro del pasillo, con la barbilla en alto y la mirada fija en el marco de la entrada. El miedo quemaba en el fondo de mi estómago, pero el orgullo y el despecho hacia el hombre que me había engendrado actuaban como un escudo impenetrable.La cerradura cedió con un golpe seco. La puerta se abrió despacio, dejando entrar la luz fría de la mañana y la silueta imponente de varios hombres vestidos con trajes oscuros impecables. Dos escoltas se desplegaron rápidamente a los lados, asegurando el perímetro con la mirada fría de quien realiza una rutina cotidiana. Y entonces, entre ellos, avanzó el hombre que había cambiado mi vida entera en una sola mesa de póque

  • El azar del destino    Capitulo 5

    Morgana El aroma a café recién pasado impregnaba la cocina, pero el ambiente en la casa se sentía denso, gélido, cargado de un presagio ominoso que me hacía erizar la piel. Desde que me levanté a las siete de la mañana, noté que algo andaba mal. Mi padre no había dormido en su habitación; lo encontré sentado en el rincón más oscuro de la sala, con la misma ropa arrugada de la noche anterior y una botella de brandy vacía rodando sobre la alfombra.—Papá, me estás asustando —dije suavemente mientras dejaba la taza de café sobre la mesa frente a él—. ¿Qué pasó? ¿Otra vez tuviste problemas?Dany Caruso levantó la cabeza. Sus ojos, siempre astutos y llenos de una falsa jovialidad, estaban inyectados en sangre, rodeados por ojeras profundas y moradas. Su cuerpo temblaba con un ritmo incontrolable. Me miró como si no me reconociera, o peor aún, como si mirara a un fantasma.—Morgana.. mi niña —balbuceó con la voz rasposa, quebrada—. Tienes que escucharme. Tienes que entender que yo no querí

  • El azar del destino    Capitulo 4

    El sol apenas comenzaba a filtrarse entre las cortinas de mi despacho, proyectando largas sombras doradas sobre la madera caoba del escritorio. No había pegado un solo ojo en toda la noche, el rostro de esa mujer no se sale de mi cabeza, un vaso de whisky a medio terminar reposaba a mi lado, con los hielos completamente derretidos, diluyendo el licor que solía ser mi único anestésico después de una larga noche.Durante muchos años mi familia a gobernado el bajo mundo..He visto a hombres poderosos llorar como niños, a políticos vender a sus propios aliados por una racha de buena suerte y a herederos arruinar familias enteras en una sola mano de póquer. Nada de eso me movía un solo pelo. El azar era mi negocio, y la debilidad humana, mi mayor fuente de ingresos.Sin embargo, esa noche algo había cambiado. La imagen de la muchacha de la fotografía seguía fija en mi mente, debilitándo mi autocontrol, era un sentimiento ridículo, casi humillante para alguien en mi posición.Un golpe firme

  • El azar del destino    capitulo 3

    BraulioAcabo de ganar una hermosa sirenita, fue tan fácil ganarle a este viejo asqueroso el piensa que por qué soy joven y un hijo de puta no se jugar, se equivocó yo cree estos casinos por qué soy una máquina en cada juego de azar en este lugar.— Señor Caruso, acaba de perder el más grande tesoro que tiene en su asquerosa vida— El hombre está en shock empieza a temblar, y cuando menos lo pienso, cae arrodillado en el piso.— Por favor, señor mateme aquí mismo, la he cagado, mi hija es mi más grande tesoro, ella no tiene nada que ver, mateme Pero no se meta con mi hija, ella no me lo perdonará—yo me río, por lo patético, hace un rato andaba feliz con la propuesta.— Sabes algo Caruso, yo no gano nada matandote, por qué perdería dinero y recursos, para que veas que soy generoso, me quedaré con tu hija, y te perdonaré la cuenta, ya a mí no me debes nada—ese hombre empieza a llorar como un niño.Me levanto de la silla, necesito descansar ya no quiero ver a nadie, se me acabó mi poca

  • El azar del destino    Capitulo 2

    BraulioAcabo de ganar una hermosa sirenita, fue tan fácil ganarle a este viejo asqueroso el piensa que por qué soy joven y un hijo de puta no se jugar, se equivocó yo cree estos casinos por qué soy una máquina en cada juego de azar en este lugar.— Señor Caruso, acaba de perder el más grande tesoro que tiene en su asquerosa vida— El hombre está en shock empieza a temblar, y cuando menos lo pienso, cae arrodillado en el piso.— Por favor, señor mateme aquí mismo, la he cagado, mi hija es mi más grande tesoro, ella no tiene nada que ver, mateme Pero no se meta con mi hija, ella no me lo perdonará—yo me río, por lo patético, hace un rato andaba feliz con la propuesta.— Sabes algo Caruso, yo no gano nada matandote, por qué perdería dinero y recursos, para que veas que soy generoso, me quedaré con tu hija, y te perdonaré la cuenta, ya a mí no me debes nada—ese hombre empieza a llorar como un niño.Me levanto de la silla, necesito descansar ya no quiero ver a nadie, se me acabó mi poca

  • El azar del destino    Capitulo 1

    MorganaOdio mi vida, aveces siento que estoy en el lugar que no debo estar, en estos momentos desearía estar en mi cama arropada con mi manta echando una siesta y no en esta aburrida clase.La física no es mi fuerte, cuando decidí estudiar administración nunca pensé que me aburriría tanto. Ya que no tengo más hermanos me toca a mí toda la responsabilidad de las empresas de mi padre, mi madre volvería a morir si llegamos a perderlas.Y por el camino que las lleva mi padre no me sorprendería que mañana las haya apostado o estén en banca rota, mi tío nos a ayudado muchas veces donde casi perdemos todo menos la casa por qué está a mi nombre, que inteligente fue mi mamá.Mi padre fue un gran padre y ejemplo a seguir, digo fue por qué ni en mis peores pesadillas me convertiría en Dany Caruso, desde la muerte de mi madre es otro hombre, pienso que me odia por qué el parecido que tengo a mi madre es impresionante y quizás verme le duele pero que culpa tengo yo.Han pasado 4 años desde que m

Plus de chapitres
Découvrez et lisez de bons romans gratuitement
Accédez gratuitement à un grand nombre de bons romans sur GoodNovel. Téléchargez les livres que vous aimez et lisez où et quand vous voulez.
Lisez des livres gratuitement sur l'APP
Scanner le code pour lire sur l'application
DMCA.com Protection Status