ログインDustin intentó huir, pero su pierna rota lo hacía avanzar con dificultad.Un zombi se abalanzó sobre él y le clavó los dientes en el cuello. La sangre salpicó por todas partes.Emilia se quedó paralizada por un instante y luego se dio la vuelta para correr.Pero no logró escapar de los zombis.Poco después, tres de ellos la rodearon.Retrocedió hasta quedar contra una pared en ruinas, sujetando el arma vacía mientras apretaba el gatillo una y otra vez, sin ningún resultado.Clic. Clic. Clic.Los zombis se abalanzaron sobre ella.Aparté la mirada.—¿Deberíamos grabarlo? —preguntó el copiloto.—No. Sigue adelante.El convoy se alejó de las ruinas, dejando atrás los gritos y la sangre.Aquella noche, Iris vino a buscarme.—El puesto avanzado del norte informó que el suero está funcionando bien. De treinta infectados, veintinueve se curaron. El último llevaba demasiado tiempo infectado y no pudimos salvarlo, pero al menos no mutó.—Es una buena noticia —dije.—Hay más.Iris me miró.—El eq
Uno, dos, cinco, diez...Al final, solo Emilia y Dustin se quedaron allí de pie.Leon se acercó a mí con la cabeza baja.—Vicecapitán... Lo siento. No tuve el valor de hablar en aquel momento…—¿Y ahora lo lamentas?Asintió.—Ahora lo entiendo. Hay personas por las que no vale la pena quedarse.Le di una palmada en el hombro.—Sube al vehículo.Mientras el convoy se preparaba para partir, Emilia corrió de repente hacia mí y me sujetó del brazo.—Zack, llévame contigo. Por favor.Miré su mano, la misma que alguna vez había sido todo mi mundo.Ahora, lo único que sentía era repulsión.—Suéltame —dije.Pero no lo hizo. Las lágrimas le corrían por el rostro.—Me equivoqué... Sé que me equivoqué. Por favor, dame otra oportunidad. Solo una última oportunidad...Aparté su mano de un tirón.—Emilia, ya te di tres oportunidades. La primera vez, elegiste darle el antídoto a otra persona. La segunda, me diste un supresor. Y la tercera, decidiste expulsarme del campamento.La miré.—Tres oportunid
—¿Reubicarnos?Emilia parpadeó.—¿A dónde?—Al Refugio Elysium. Si están dispuestos a aceptar las condiciones.Los ojos de Emilia se iluminaron.Pero al instante siguiente, Dustin salió corriendo del centro comercial. Al verme, su rostro palideció.—¿Vicecapitán?Tartamudeó.—Tú... ¿No moriste?Lo miré.Algo en mi mirada bastó para que Dustin retrocediera tambaleándose, a punto de caer.—No morí. ¿Te decepciona?—No... No...Dustin negó frenéticamente con la cabeza mientras retrocedía hasta esconderse detrás de Emilia.—Emi, ¿cómo es que él...?Emilia se interpuso delante de Dustin y se volvió hacia mí.—Zack, lamento lo que pasó antes. Pero no tenía otra opción. Tenía que priorizar el bienestar de todo el equipo...—Lo entiendo —la interrumpí—. Tenías que ser imparcial, ¿verdad?El rostro de Emilia palideció.—Pero ya no hace falta. Ya no soy miembro de tu equipo, así que ahora no tienes que hacerlo —continué.Me volví hacia Iris.—Capitana Rochester, ¿cuál es el procedimiento para la
Iris me miró.—¿Ese vicecapitán eras tú?No respondí. En lugar de eso, me di la vuelta y me dirigí al estante de armas.—¿Vas a ir hasta allá? —preguntó Iris.Tomé un arma modificada y revisé el cargador.—No voy a rescatarla.—Entonces, ¿para qué vas?—A ver un buen espectáculo —respondí mientras colocaba el cargador con naturalidad, como si lo hubiera hecho miles de veces—. Tal vez también cobre algunas deudas que llevan demasiado tiempo pendientes.El convoy avanzaba a toda velocidad entre las ruinas.Iris iba al mando del equipo, formado por veinte soldados de élite con habilidades especiales, todos fuertemente armados.Yo iba sentado en el asiento del copiloto del vehículo que encabezaba el convoy, observando cómo los edificios en ruinas pasaban a toda velocidad al otro lado de la ventana.Desde que las venas grisáceas habían desaparecido, mi visión se había vuelto increíblemente aguda.Podía ver las larvas retorciéndose dentro de las cuencas de los ojos de un zombi a casi trescie
—Perfecto... Esto es demasiado perfecto... —murmuró en voz baja.—La concentración de anticuerpos es trescientas veces mayor que la de un sobreviviente promedio, y sigue aumentando. Señor Cohen, ¿sabe lo que esto significa?—¿Qué significa? —pregunté.—Significa que podemos producir el suero a gran escala.Los ojos de Uriah brillaban de emoción.—¡No supresores, sino un suero de verdad! Una dosis de este suero bastaría para eliminar el virus del cuerpo en menos de veinticuatro horas, curaría por completo los casos leves y evitaría el avance en los casos graves.Iris estaba de pie a mi lado.—Necesitamos su colaboración para extraerle sangre con regularidad y participar en distintos experimentos. Por supuesto, tiene derecho a negarse.La miré.—¿Y si me niego?—Respetaremos su decisión —respondió Iris con calma—. Pero si acepta ayudarnos, podríamos tener listo el primer lote de suero en tres meses. En un año, podríamos comenzar con la vacunación a gran escala.Tres meses.Un año.Cerré
Cuando desperté, me encontré acostado en una impecable cama de hospital.La luz del sol entraba por la ventana y el aire olía a desinfectante.Seguía vivo.Me incorporé de golpe y bajé la mirada hacia mi brazo.Las venas grisáceas habían desaparecido. Mi piel estaba intacta, más tersa y resistente que nunca.Cerré el puño y sentí una fuerza sin precedentes recorriéndome las venas.No se sentía como el regreso de mis habilidades mutantes. Era otra cosa: era evolución.—Ya despertaste.Una voz femenina llegó desde la puerta.Levanté la vista y vi a una mujer alta en el umbral.Llevaba un sencillo equipo de combate y tenía el cabello oscuro, largo, recogido en una cola de caballo. Sus facciones eran marcadas, y su mirada penetrante.Dos guardaespaldas estaban detrás de ella, pero les hizo una seña para que se retiraran.—Me llamo Iris Rochester.Entró y se sentó en la silla junto a mi cama.—Este es el Refugio Elysium. Yo estoy a cargo de este lugar.Refugio Elysium.Había oído hablar de