FAZER LOGINNunca imaginé que Renata fuera a hacerme una pregunta tan íntima de repente.Quizá, como no había nadie más en el carro, se había vuelto mucho más atrevida y hasta se animaba a hablar de esas cosas sin rodeos.¿Cuánto tiempo llevaba sin tener intimidad con Daniela?¿Por qué alguien en la posición de Renata me preguntaría algo tan privado?Desde la última vez, los dos habíamos mantenido cierta distancia.En teoría, yo era su cuñado y ella mi cuñada. Ninguno de los dos había intentado volver a cruzar aquella línea.No esperaba que sacara el tema justo ese día.Sentí que el rostro me ardía y no supe cómo responder.¿Qué quería decir con que Daniela y yo no habíamos tenido intimidad en los últimos días?Daniela y yo nunca habíamos llegado a acostarnos de verdad.Aunque, pensándolo bien, tampoco podía decirse que jamás hubiera ocurrido nada entre nosotros.No sabía si todo lo que habíamos hecho antes contaba, aunque nunca hubiéramos llegado hasta el final.Tosí un par de veces.—¿Qué tonte
De inmediato me sentí bastante incómodo. Renata me estaba pidiendo que la acompañara al parque de diversiones delante de Daniela y Beatriz.Se viera por donde se viera, aquella propuesta no parecía muy apropiada.Me rasqué la cabeza.—Mejor no. En la mañana voy a quedarme en casa a lavar la ropa.Por la tarde todavía tenía que ir a trabajar a Los Pelones del Centro.Por las mañanas casi no había clientes, así que tampoco había mucho que hacer. El lugar comenzaba a llenarse por la tarde y, sobre todo, por la noche.Sin embargo, a Renata no le importó nada de eso. Hizo un puchero y dijo:—Ignacio, no seas malo. Soy una mujer tan bonita y voy a ir sola a un lugar lleno de gente y bastante alborotado. ¿Qué voy a hacer si alguien me acosa?Puso una expresión afligida, como si estuviera a punto de llorar.Me sentí bastante impotente.Si tanto le preocupaba que alguien la acosara, ¿por qué no dejaba de ir?Aunque, con la figura y la belleza de Renata, si aparecía sola en un parque de diver
Una reunión. Otra vez una reunión.Ya había perdido la cuenta de cuántas veces había escuchado esa excusa de boca de Daniela. Con solo oírla, empezaba a irritarme profundamente.Aun así, traté de contenerme y pregunté como si no me importara demasiado:—¿En serio? ¿Por qué tienes tantas reuniones? Ayer también tuviste una, y antier igual.Daniela soltó una risa forzada.—Ni modo. Ya sabes cómo son esos funcionarios. Es muy difícil tenerlos contentos. Si uno llega a ofenderlos, después pueden buscarte problemas por todos lados.Mientras hablaba, revisaba cuidadosamente su maquillaje frente al espejo.Cuando comprobó que lucía perfecta, salió de la habitación tarareando una canción.Sin embargo, poco después escuché voces en la planta baja.Eran Daniela y Beatriz.Beatriz sostenía dos boletos en la mano.—Daniela, tengo dos entradas para el parque de diversiones. Hoy es fin de semana y no tienes que trabajar. Ve con Ignacio para que se distraigan un rato.Daniela se puso nerviosa de inm
Cuando regresé al salón, Andrea y Noemí no estaban.No aparecieron sino hasta poco antes de que comenzara la clase. Andrea todavía tenía los ojos enrojecidos.Seguramente había buscado un lugar apartado para llorar.Tal como había dicho Renzo, debía encontrar una oportunidad para contarle la verdadera razón por la que la había rechazado, en vez de dejar que siguiera creyendo aquella torpe excusa que me había inventado.Cuando terminaron las clases por la tarde, Andrea parecía haberse recuperado por completo. Apenas sonó el timbre, se acercó a mí llena de entusiasmo.—Hermano, ¿quieres que salgamos a divertirnos al rato? Conozco una heladería buenísima. Vamos por un helado.Sonreía con tanta alegría y se veía tan llena de energía como siempre, como si el rechazo del mediodía ya hubiera quedado atrás.Todavía no alcanzaba a responder cuando escuché un grito a un lado:—¡Espera! ¿Hermano? Andrea, ¿por qué le dices hermano?Solo por la voz supe que era Abril.Se le notaban los celos a ki
Me quedé mirando a Renzo, desconcertado.Venirle con ese problema a un hombre que nunca había tenido novia sí parecía un poco insensible de mi parte.Así que me disculpé con toda sinceridad:—¿En serio? Entonces perdón.Renzo puso los ojos en blanco.—¿Por qué tu disculpa me hace sentir todavía peor? ¿Qué le respondiste? ¿Aceptaste?Me encogí de hombros.—No. La rechacé.Renzo me miró como si estuviera frente a un idiota sin remedio.—¿Estás tonto o qué? ¿Por qué rechazaste una oportunidad así? Primero te acuestas con ella y luego ya ves qué pasa. ¿O estaba muy fea?—No. Tal vez no sea una belleza fuera de serie, pero definitivamente es muy bonita.Renzo se mostró todavía más confundido.—Entonces, ¿por qué la rechazaste?—Porque...Guardé silencio unos instantes y me señalé el pecho.—No tengo nada. Ni siquiera sé cuándo podría perder la vida.Renzo se quedó inmóvil y su expresión se volvió seria poco a poco.No era tonto. Enseguida se dio cuenta de que no estaba bromeando.La verdad
Al volver la cabeza, descubrí que quien había llegado era Renzo.Sin darme cuenta, había terminado otra vez en aquel pequeño bosque.Renzo frunció el ceño.—¿Otra vez vienes a buscarles pleito a Pedro y a los demás? Ya fue suficiente, ¿no? Brayan todavía tiembla de miedo cada vez que escucha tu nombre, y Pancho y Pedro terminaron en el hospital por tu culpa. Sin importar lo que hayan hecho antes, creo que ya recibieron su merecido.Al parecer, Renzo sí se preocupaba mucho por sus muchachos.Chasqueé la lengua y respondí de mal humor:—Esto no tiene nada que ver con ellos. Mientras no se me planten enfrente a buscar problemas, ni siquiera pienso prestarles atención.Miré a Renzo de reojo.—¿Traes cigarros? Dame uno.Quizá, en ese momento, solo el humo podría aliviar un poco la opresión que sentía en el pecho.Renzo frunció ligeramente el ceño, pero aun así sacó una cajetilla del bolsillo, tomó un cigarro y me lo lanzó.Lo encendí y le di una profunda calada. El humo comenzó a envolverm
Renata Quiroz... Daniela Quiroz...Las dos eran Quiroz... vaya coincidencia la de hoy.La idea cruzó fugazmente por mi mente. Luego fijé la mirada en Daniela y la observé con más detenimiento.¿De verdad era ella la que buscaba un marido que se fuera a vivir con ella?Antes de venir, me la había im
Me quedé mirándola, completamente atónito.¿Había oído bien? ¿Qué acababa de decir?¿Así de abiertas eran las mujeres en la ciudad? ¿Que si la salvabas, te lo pagaban con su cuerpo?Mi mente era un caos, me quedé sin saber qué hacer.Y lo peor... estábamos en el baño de mujeres. ¿De verdad era bue
Mis padres eran adictos al juego. Se gastaron todo el dinero de la casa y, cuando ya no tenían con qué apostar, empezaron a pedir prestado... a usureros. Debían, por lo menos, cien mil dólares. Al ver que no podían pagar, simplemente desaparecieron.Cuando los cobradores ya me tenían acorralado y
Abril también alcanzó a notar mi mirada. Su rostro palideció un poco; claramente se había asustado.Yo estaba a punto de perder el control y darle una lección... pero me contuve. Beatriz estaba detrás de mí.—Inútil —murmuró Abril, antes de darse la vuelta y marcharse, moviendo las caderas.—¡Abril