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Capítulo 6: Lo que no se ve

Author: Lirene
last update publish date: 2026-10-14 09:12:08

Victoria Smith había aprendido a distinguir entre las cosas que podía controlar y aquellas que debía limitarse a soportar.

Los rumores pertenecían a la segunda categoría.

Sin embargo, eso no significaba que fuera a permitir que perjudicaran su empresa.

A las cuatro de la tarde, estaba sentada frente al escritorio de Patrick, revisando un informe sobre el impacto de las últimas publicaciones relacionadas con su matrimonio. En la pantalla aparecían titulares, fotografías y comentarios que especulaban sobre la relación entre ella y Jonás Wallace.

La mayoría de las preguntas giraba alrededor de Elise.

Victoria terminó de leer el último informe y cerró la carpeta.

—¿Qué propones?

Patrick deslizó una tableta sobre el escritorio.

—Una aparición pública conjunta. Esta noche, en la gala de la Fundación Harrington. Llegarán en el mismo automóvil, caminarán juntos por la alfombra roja y permanecerán juntos durante la recepción.

—¿Y eso resolverá los rumores?

—No todos. Pero les dará a los medios una imagen distinta de la que tienen ahora.

Victoria examinó las fotografías que Patrick había seleccionado. En algunas aparecía junto a Jonás durante reuniones empresariales. En otras, ambos salían de edificios distintos, sin siquiera mirarse.

—La prensa no necesita pruebas para inventar una historia —observó—. Necesita imágenes que le permitan venderla.

—Exactamente. Por eso tenemos que ofrecerles imágenes mejores.

Patrick abrió una funda negra y colocó sobre el escritorio una fotografía del vestido elegido para la ocasión.

Era de color rojo vino, largo, de líneas limpias y con un escote discreto. Elegante sin resultar convencional.

Victoria lo observó durante unos segundos.

—¿Lo elegiste tú?

—Sí. Favorece tu figura, destaca en las fotografías y combina con el traje que llevará Jonás.

—Espero que hayas dedicado la misma atención a los titulares que queremos evitar.

—He preparado respuestas para las preguntas previsibles. Nada de asuntos personales. Nada de declaraciones improvisadas sobre la relación. Si preguntan por Elise, redirigen la conversación hacia las empresas.

Victoria asintió.

—Bien.

Patrick apoyó las manos sobre el escritorio.

—Hay algo más. Necesito que parezcan cómodos juntos.

—Podemos estar cómodos sin convertirnos en una pareja de exhibición.

—Victoria, las cámaras no fotografían contratos. Fotografían gestos.

Ella sostuvo su mirada.

—Entonces procuraremos que los gestos no contradigan el contrato.

Patrick pareció satisfecho.

—Eso es todo lo que necesito.

Victoria tomó la funda del vestido y se puso de pie.

Antes de salir, volvió a mirar la tableta.

Había una fotografía de Jonás y Elise tomada años atrás. Él tenía una mano alrededor de su cintura y ella apoyaba la cabeza contra su hombro. Ambos sonreían con una naturalidad que Victoria nunca le había visto a Jonás.

No se permitió observarla demasiado.

A las siete y veinte, Jonás esperaba junto a la entrada de la casa.

Vestía un traje negro, camisa blanca y corbata oscura. Revisaba unos mensajes en el teléfono cuando escuchó los pasos de Victoria en la escalera.

Levantó la mirada.

Ella llevaba el vestido rojo vino, el cabello recogido y unos pendientes discretos. No había nada excesivo en su apariencia. Todo estaba cuidadosamente elegido, desde el maquillaje hasta los zapatos.

Jonás guardó el teléfono.

Durante un instante, no dijo nada.

Victoria se detuvo frente a él.

—¿Ocurre algo?

—No.

—Entonces podemos salir.

Jonás la observó un segundo más.

—El vestido te queda bien.

—Patrick lo eligió para las fotografías.

Victoria sostuvo su mirada.

La frase no era extraordinaria. Tampoco lo era el comentario. Pero había algo en la manera en que él la miraba que la obligó a recordar que, por mucho que hubiera practicado la indiferencia, Jonás seguía siendo el hombre capaz de alterar su concentración con una sola observación.

No lo demostraría.

—Gracias —respondió, acomodándose la pulsera—. ¿Nos vamos?

Jonás le ofreció el brazo.

Victoria lo aceptó.

El contacto fue breve y correcto.

Ninguno hizo referencia a él.

Mientras caminaban hacia el automóvil, ella se concentró en los detalles de la noche: los nombres de los invitados importantes, los compromisos pendientes, las conversaciones que debía mantener y los acuerdos que esperaba cerrar antes del final de la semana.

Era una estrategia sencilla.

Ocupar la mente con asuntos concretos.

No pensar en el hombre que caminaba a su lado.

No recordar la fotografía de Elise.

No preguntarse por qué una parte de ella deseaba que Jonás volviera a mirarla de la manera en que lo había hecho unos segundos antes.

Cuando llegaron al vehículo, él abrió la puerta y esperó a que subiera.

Victoria le dio las gracias.

Jonás se sentó a su lado.

El automóvil arrancó.

Y ella volvió a sus pensamientos.

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