FAZER LOGIN— Por fin llegaron —dijo Pablo dirigiéndose a las tres, pero solo viendo a Elena, que llevaba un conjunto de falda tubo color vino que llegaba por debajo de las rodillas y una blusa de mangas largas igual ceñida corta en el abdomen, que dejaba ver su cintura esbelta con unas sandalias altísimas de tacón de aguja color champagne
— Sexi y despampanante —dijo bajito Pablo al oído de Elena, luego puso sus manos ahí donde la tela no tocaba su abdomen y le dio otro beso tierno en los labios, Elena estaba segura que se derretiría.
— Pero que sorpresa tan esplendida —dijo Bernhard colocándose al lado de Pablo y Elena.
— Gracias por invitarnos Pablo —dijo Brenda—, Berni, esto es una fiesta, así que vamos a bailar, de alguna forma debo ponerte hacer ejercicio, ya que no te he visto en varios días en el gym.
— Cariño contigo hago ejercicio de la manera que quieras, bailando será, mírenme y envídienme bailando de primero con esta diosa, Brenda llevaba un vestido color champagne con brillantes hilos de oro súper ceñido con pequeñísimas mangas que se abrochaban en la nuca para dejar la espalda descubierta y llegaba por encima de las rodillas con altísimas sandalias doradas, con cada movimiento resplandecían los hilos dorados que le daban una apariencia de diosa mítica
— Cómo estás Belinda, te ves hermosa, ¿cómo te sientes en Caracas? —Belinda llevaba un vestido color verde menta con mangas cortas y recatado cuello llegaba a las rodillas y era de su talla, así que se le veían las exuberantes curvas, aunque era de lo más recatado, tenía un cinturón marrón con hebilla dorada y sandalias altas con plataformas en marrón con pequeños detalles en verde claro una pulsera y pequeños zarcillos a juego.
— Bien Pablo gracias, me he adaptado muy bien.
— Vamos para que tomen algo —Elena y Belinda siguieron a Pablo hasta una mesa llena de aperitivos y una fuente de coctel donde podía servirse directamente de la cascada de líquido rojo, Pablo les presentó a Patricia y dejó a Belinda hablando con ella mientras fue a bailar con Elena.
— Estoy muy contenta que todo se haya solucionado para tu empresa Pablo, es un edificio muy bonito, y lo versátil, lo transformaron en discoteca en un día, me encanta.
— Y a mí me encantas tú, ¿ya te lo había dicho?
— Pues no me importa que me lo digas cuanto quieras, así quizás hasta te crea.
— Auch, eso dolió, me crees un mentiroso.
— No, pero estaré más a salvo si no te creo, te vas a Margarita muy pronto, no sé cuánto tiempo estarás allá, sería ilógico esperar que nuestra relación continúe de lejos.
— Me estas dejando, pero que mala eres, yo que hoy estoy feliz de que todo haya salido bien y ahora me botan.
— Claro que no, hoy debemos celebrar, hoy soy toda tuya.
— Solo hoy, entonces debo aprovechar, las cosas que se me ocurren.
— Todo lo que se te ocurra me lo dices ahora más tarde, pero en francés.
— Sabes que, ya he celebrado mucho aquí, vámonos.
— No, estás loco —Elena se reía— si acabo de llegar, anda bailemos.
Pablo le susurró al oído
— Nena contigo prefiero bailar a solas y desnudos —Pablo se despegó de ella haciéndola girar bailando— le voy a pedir al DJ que ponga salsa, vamos a bailar como se debe.
Al terminar la canción, Pablo tomó a Elena de la mano y se dirigieron al DJ, este puso a sonar salsa y comenzaron a bailar al son del ritmo caribeño, Bernhard y Brenda salieron de la pista y fueron hasta Belinda a quien Bernhard convenció de bailar con él, Brenda consiguió enseguida otro bailarín para seguir en la pista, Belinda y Bernhard se ubicaron muy cerca de Pablo y Elena.
— Suéltala Pablo, pa´que se defienda le dijo Bernhard a Pablo y al ritmo del instrumental de Salsa, Elena y Belinda bailaban cada una frente a su pareja, ambas bailaban muy bien, Belinda sorprendió a Pablo ya que esta tímida muchacha bailaba con gracia, ahora no parecía una religiosa como al conocerla, pero era Elena la quien lo encendía con solo estar en la misma habitación, era la luz que el sentía que ella emanaba, la alegría, una vez más sintió el anhelo por ella, la iba a extrañar aunque era verdad, él se iría a Margarita, su relación ya tenía fecha de caducidad, pensó en que dentro de un tiempo podría ver a Elena con otro, quizás con su tío y regresó la ira inoportuna, prefirió apartar esos pensamientos, la canción terminó, Belinda y Bernhard se retiraron y Pablo abrazó a Elena fuerte al ritmo de la canción que empezaba a sonar una de esas viejitas pero para bailar enamorados, Bernhard fue a buscar bebidas y Dante aprovechó para llevar nuevamente a Belinda a la pista de baile.
— Epa… yo no quiero bailar, pero si no me lo pediste.
— Monjita, yo creí que ya estabas al tanto que prefiero pedir perdón a pedir permiso, pero está bien, por favor baila conmigo.
Belinda se iba a negar, pero no muy lejos vio a Brenda que estaba pendiente de ella y con mala cara además, pensó que si decía no y Dante insistía, Brenda era muy capaz de hacer una escena, eso le echaría a perder la fiesta a todos, así que resultaba mejor bailar una canción con Dante, y para qué negarlo, ella quería hacerlo.
— Está bien bailemos.
— Gracias, ¿monjita el baile está dentro del pensum de la iglesia? porque lo haces bastante bien.
— Insolente, claro que no. Una amiga de Brenda es profesora de zumba y salsa fit a veces iba al orfanato, ella me enseñó.
— Me hubiera encantado asistir a esas clases
— No creo que te hubieras sentido cómodo con tantas niñas, bueno si vas a la beneficencia podrás ver un video de los bailes y actos culturales que hacen las niñas.
— Es un incentivo si bailas tú.
— ¿Cuándo podré ver las fotos que tomaste en la playa?, tengo mucha curiosidad de ver como quedé.
— Monjita eres toda una caja de sorpresa, y muy bonita además, no podía creer que eras tú cuando te vi, tuve que acercarme para convencerme que no estaba borracho.
— Cuidado tu novia se puede molestar.
— Novia, yo no tengo novia.
— Aja y la mujer con la que estabas bastante acaramelado, cuando llegué.
— Ella es una amiga y no puede molestarse, ella es casada —Belinda perdió el paso, aunque rápidamente se recuperó— ¿te dejé sin palabras?
— No es eso, simplemente no es mi problema, y no te daré el gusto dándote un sermón, tú sabes lo que es bueno y lo que es malo.
Más tarde Elena estaba sentada en la mesa de la sala de reuniones con Bernhard, mientras Pablo atendía una llamada de los clientes nuevos de Francia, quienes se negaban a entenderse con otro que no fuera Pablo.
— Te ves bien Elena, te ves radiante, me alegro mucho por ti y por Pablo.
— Berni, no por mucho, Pablo después de todo se va a Margarita.
— Elena tú y Pablo han pasado por malas relaciones, aparentemente ustedes se llevan muy bien, no veo razón para que no se sigan frecuentando, tú puedes ir a Margarita pasar unos días, él puede venir un fin de semana.
— Puede ser, ya veremos, Berni a ti no te puedo mentir, metí la pata, me enamoré de Pablo y él no me ha dado indicios de querer mantener una relación conmigo, la verdad tenía mucha vergüenza contigo, por eso te he evitado estos días.
Bernhard sonrió y estiró la mano a través de la mesa para tomar una mano de Elena, tratando de consolarla y a la vez mostrarle su apoyo, ya él había notado que Elena estaba enamorada de Pablo, pero su sobrino era muy parecido a él, una traición en la vida era más que suficiente para arriesgarse de nuevo.
— No seas tonta, en qué quedamos cuando viniste a Caracas y acordamos que trabajarías en el Välsmakande, eres libre, vergüenza conmigo, eso sí me pondría molesto contigo.
— Siempre supe que no te opondrías, las cosas están claras entre nosotros, pero me enamoré, definitivamente no sé cómo jugar a las aventuras.
— Nunca has querido hacerlo.
— Soy idiota, por esperar que las cosas podrían ser, no sé diferentes.
— Quizás sea mejor así, Elena si estás esperando que Pablo te diga quiero estar contigo para toda la vida te vas a quedar esperando, no cierres las puertas, no lo ponga a escoger todo o nada, si quieres estar con él, hazlo en medida de las posibilidades de ambos; Y lo más seguro es que se terminen cansando uno del otro después de un tiempo.
Dijo esto último sin la convicción que aparentaba, Elena era una chica que si entregaba su corazón lo hacía por completo.
— Mis opciones son, seguir así y esperar que se me pase el enamoramiento, o las cosas entre nosotros se transformen en algo real.
Elena apoyó la cara en los brazos sobre la mesa, derrotada por el peso de sentirse idiota, Bernhard sonriendo, comenzó a acariciar su cabello y le aconsejó.
— Tú siempre tomando la vida tan en serio, libera tu mente de paradigmas absurdos y disfruta la vida.
—Tío podrías esperar a disfrutar de la vida al menos fuera de edificio donde están mis empleados —Pablo entró a la sala de conferencia, hablaba sarcástico y la sonrisa no llegaba a sus ojos —Claro que pronto no me tendrán por aquí, así que, nada te cuesta esperar un poco y no dejarme como cornudo, la cosa se va haciendo tendencia…
2 años después. Elena estaba muy embarazada, pero era la inauguración del Hotel Larsson Margarita, Pablo insistió en que Elena debía quedarse en Caracas, pero ella no hizo caso, este era un sueño alcanzado tanto para Pablo como para ella, como se le ocurría que se lo iba a perder, ella estaría allí cuando cortaran la cinta del hotel y atendería los primeros clientes de Välsmakande Margarita, el pequeño David Alexander no quería los brazos de su abuela, llevaba el nombre de sus abuelos, era un apuesto niño de cabello oscuro y ojos azules, lloraba desconsolado pidiendo ser cargado por su madre, el pequeño aun tenia 1año y ahora tendría una hermana, Elena cargó al pequeño y lo montó encima de su enorme vientre, secó sus lágrimas y sobó su pequeña espalda, el niño se calmó, estaba en el lobby del nuevo hotel, todo en acero y cristal, arreglos de flores adornaban la barra de recepción y encima las elaboradas letras en color oro Hotel Larsson Margarita, El
Elena estaba vestida para hacer un viaje relámpago a Venecia, la boda fue muy hermosa con Rebeka y Belinda como damas de honor y Brenda y Sebasthian como padrinos de boda, las damas fueros de rosado satín y fajines negros, Brenda había llevado un bello traje plateado brillante como una armadura de sueños había dicho Sebasthian, ahora estaba terminando de arreglar su maleta con Brenda en su habitación del hotel, Pablo estaría muy ocupado en Margarita ahora que había cortado relaciones comerciales con Dante Martino, a petición de Elena no lo denunciaron, pero rompieron sociedad y amistad. — Me vas hacer mucha falta Elena. — Vendré 3 días por semana, no dejaras de verme. — Sí bueno, quizás yo también viaje lo estoy pensando, igual no sé si pueda conservar el trabajo con Discovery. — Es por Sebasthian, siguen mal, pero que necia eres Brenda. — Elena yo para Sebasthia
Una vez en la comisaria, Pablo le dijo al detective que la llamada indicando el paradero de Elena había sido anónima, el detective no vio razones para desconfiar, Pablo no sabía cómo su amigo se había enterado, aun le faltaba ir a casa de Dante. Pablo dio un apretón de mano al detective Raúl. — Muy agradecido amigo, sepa que estoy en deuda con usted y no dude en llamarme si algún día llega a necesitar algo de mí. — No se preocupe, Larsson, es mi trabajo, esperó no tener que visitarlo por trabajo, quizás vaya por visitar a la bonita parlanchina. Pablo sonrío. Elena despertó en la cama de una clínica, se sentía bastante mejor, tenía una vía pegada al brazo, de un frasco el suero caían ráp
Elena quería quedarse encerrada en el baño lejos de Sergio, pero quizás podría escapar cuando viniera el servicio, o pudiera pegarle con algo a Sergio y escapar corriendo, así que se armó de valor, mirándose al espejo notó que tenía el cabello lleno de costras de sangre, el golpe que le dio Sergio en la cabeza, la había rotó y aunque ya no botaba cantidad de sangre seguía húmedo y dolía, quizás necesitaría puntos de sutura, en cuanto salió consiguió a Sergio inhalando polvo por la nariz, así que eso era, Sergio estaba drogado, él no tenía ese vicio mientras estuvieron juntos, ahora entendía su locura. — Sergio, esto es una locura, no podemos estar aquí eternamente, yo me siento mal debo ir a un médico. — Estas bien, solo fue tu primer viaje —Sergio
Dante estaba sorprendido. Se sentó en el sofá cuando sintió el peso de la locura que había hecho su hermana, Donna se privó llorando y no le salían las palabras. Dante Pasó sus manos por el cabello y se obligó a escuchar y ver como hacía para librar a su hermana esta vez.— Yo no sabía que era un asesino, yo solo quería que se desapareciera con la tal Elena y que Pablo pensara que ella lo había traicionado, y entonces él la rechazaría y yo podría tener oportunidad de recuperar a Pablo. Dante abofeteo a su hermana, era la primera vez que lo hacía, no pudo controlarse y se arrepintió en el acto, Donna no era más que una niña malcriada y mucho era su culpa, pero esta vez se había pasado de la raya, Sonia intervino.
Elena despertó, sentía la boca seca y un terrible dolor de cabeza, en realidad le dolía todo el cuerpo, abrió los ojos lentamente ya que el sol le daba de frente a su rostro, estaba en un auto, acostada en el puesto trasero, Sergio iba conduciendo. — Por fin despertaste amor. Amor, Sergio siempre la había llamado amor. — Si a esto que haces le llamas amor, que será si me odiaras. — Ahora eres muy respondona, esa gente te han cambiado, eres presumida y malvada. — Tú me secuestras y yo soy la malvada, ya está bueno Sergio, di tu precio ¿Cuánto por dejarme ir? — No, tú te quedarás conmigo y empezaremos otra vez, tendremos la vida que ese Bernhard nos arrebató. — Sergio es que estás demente, yo no te quie







