LOGIN— Quédense tranquilos esto exonera a su empresa y sus trabajadores, pueden volver a su trabajo normal, eso sí el terreno aún es la escena de un crimen, pero tan pronto el culpable sea procesado liberaremos el terreno ya que el homicidio no ocurrió allí.
— Muchas gracias por todo detectives —Pablo se levantó y dio la mano a Raúl y también a Carolina, lo mismo hicieron Dante y Mauricio, Patricia sonreía.
— Bueno, una vez más Mauricio salva el día, es lo bueno de tener alguien paranoico y metódico en nuestra empresa —dijo Dante a Pablo y Mauricio, después de despedir a los detectives que salieron con Patricia, se acercó a Mauricio y le dio un abrazo de oso.
— De verdad muchachos debieron encontrar una manera de avisarme, y a mí que se me pasó por alto comentarles lo de las cámaras.
Pablo soltó el aire de sus pulmones aliviado y dijo a Mauricio.
— Sabes que viejito no importa, estamos atrasadísimos en las obras, interrumpimos tus vacaciones y utilizaron un terreno a nuestro cuidado como fosa común, pero que ya estemos libres de dedicarnos al atrasado trabajo, merece que celebremos.
Dante interrumpió sonriendo.
— Se supone que yo sea el vago de la partida, no me quites mi línea de dialogo Pablo, por supuesto que vamos a celebrar —presionó el intercomunicador— Paty manda a traer whisky, comida, un DJ hoy la oficina está de fiesta.
Ya había pasado el mediodía y Elena se sentía frustrada en su oficina con Belinda, trabajaban en los presupuestos para la beneficencia, pero no lograba concentrarse, no se atrevía a llamar a Pablo por temor a interrumpirlo en un momento importante, pero se moría de ganas por saber cómo le iba.
— Elena, llama de una vez a Pablo, no estas para nada concentrada en tu trabajo, tengo al menos una hora tratando de entender la hoja de cálculo que hago porque no entiendo nada de lo que has escrito, además yo también tengo curiosidad.
— Temo interrumpirlo en medio de algo importante.
— Llama a Berni seguro él ya sabe.
— Pero entonces se dará cuenta de lo loca que estoy por Pablo y aún no lo he hablado con Berni, me da vergüenza la verdad, o miedo de saber su reacción, podría ponerse muy contento, burlarse un poco o podría poner una mueca que indique Elena eres una hipócrita, te enamoraste del libertino de mi sobrino, la que no aceptaba aventuras.
— Elena, yo no sé qué decirte, o mejor dicho no sé si te ayude de algo, pero no debes ver como una catástrofe enamorarte, el problema no es enamorarse, sino lo mal que te sientes cuando te rompen el corazón.
— Sí, es verdad no me ayudas.
— Espérate, no he terminado, lo que quiero decir es que enamorarse es bello, estar siempre con una sonrisa, sentir electricidad donde su mano te roza, deberías disfrutar de esos momentos, disfrutar del sentimiento, sino qué sentido tiene sufrir antes, durante y después de enamorarte, Brenda te dice que dejes fluir las cosas entre ustedes, bueno ya te enamoraste, disfrútalo si luego toca sufrir, será.
— Para tener una experiencia prácticamente nula en la vida y las pasiones, eres muy sabia.
— Quizás sea por eso, yo no sé lo que estar enamorada y que te rompan el corazón, seguro por eso lo veo más simple.
— Debes haberte enamorado alguna vez.
— No, en realidad, cuando conocí a Sebasthian solía suspirar por su belleza dorada, él era muy amable conmigo, pero nunca tuve ni siquiera fantasías con él, fue una ilusión infantil. Mientras estudié, todos los muchachos me daban miedo y luego esta Dante, él me besó y te confieso que he tenido fantasías inocentes y algunas no tan inocentes con él, pero también siento por él mucha rabia, porque lo conocí estando muy segura de mi destino y él llega me desequilibra sin nada de esfuerzo para mi mayor mortificación, y luego de que me deja en evidencia, se aleja porque soy muy santa, o más bien inexperta y patética para sus entandares de perversidad, así que recordarlo me da más rabia que alegría.
— ¿Quisieras ser perversa para estar en sus estándares?
— Claro que no, no es eso.
— Yo te entiendo Belinda —dijo Elena sonriendo y tomándole la mano entre ambas suyas para que dejara de escribir en la computadora.
— Ya verás Belinda pronto tendrás en tu vida diferentes caminos para escoger, ya sea la iglesia o el camino con un hombre o simplemente tu trabajo, es frustrante no poder complacer todos nuestros más ocultos deseos, por circunstancias por decirlo así, no tienes por qué presionar las cosas encaprichándote con el primer libertino que te pretenda, debes ver a Dante como alguien de quien aprender una lección, la próxima vez que lidies con un muchacho o él mismo, ya no quedaras en evidencia, tendrás armas para tratar la situación con más experiencia.
— Ahora tendré fantasías de cómo lo trataré la próxima vez que lo vea, como un escenario en donde le digo —Belinda batió su larga cabellera en un gesto teatral y puso los ojos entornados y con voz baja y ronca personificó una mujer experimentada—. Hola como te va Desmond, es decir Desiderio, o sí Dante, perdón no… no saldré contigo, veras tengo la agenda muy ocupada, pero yo te llamo bebé, no te preocupes.
Elena se reía a carcajadas y luego también Belinda.
— Me gustaría ver eso; Belinda no te mentiré yo quisiera que encontraras un camino como mujer y no en los hábitos, aunque es porque soy muy egoísta y me encanta estar cerca de ti, así como iguales, pero no te presionaré y te apoyaré siempre, sea cual sea tu decisión.
— Gracias Elena, gracias hermana —Belinda la abrazó sorprendiendo a Elena, que no sabía hasta qué punto se había sentido sola Belinda, mientras crecía rodeada de personas que la querían, pero nunca nadie como su igual, Brenda y Elena se habían tenido siempre una a la otra, Belinda se veía muy cómoda rodeada de las costumbres de la iglesia y Elena pensó que así estaba bien, ahora veía que la mujer que se había convertido Belinda necesitaba de alguien que la guiara como su igual en un mundo desconocido para ella.
— Ahora llama de una vez a Pablo, lo peor que puede pasar es que te diga que ahora no puede hablar, en ese caso le podrás decir que te llame él a ti cuando pueda.
— Belinda no sé, yo le dije temprano que me avisara y mira no me ha llamado.
— Dame el celular, lo llamaré yo.
— Qué... estás loca.
— Llámalo para poder seguir trabajando o algo, pero yo no puedo, no soy nada paciente como tú.
— Ya lo voy a llamar —Elena marcó a Pablo, respondió al quinto repique se escuchaba música y gritos y algarabía.
— Aló Elena, ya un momento déjame salir para oírte.
— Sí Pablo, disculpa que te llamé, pero estaba preocupada, cuéntame ¿Qué pasó?
— Todo bien Elena, Mauricio dio las respuestas necesarias, ahora todo volverá a la normalidad, pero a partir de mañana, hoy estamos celebrando.
— Qué bueno Pablo me alegró mucho, aunque hubiera estado bien que me avisaras, me quede preocupada, pero gracias a Dios todo se arregló y bueno son todos bienvenidos aquí en el restaurante si quieren.
— No tranquila aquí estamos bien, cuando se trata de hacer una fiesta Dante es capaz de hacerla en cualquier parte y a una velocidad impresionante, Y qué tal si vienes tú para acá ¿puedes?
— Bueno Pablo, no sé allá solo está el personal de tu empresa, no me verán como una intrusa.
— Porque, si soy yo el que te invita, anda ven acompañame.
— ¿Puedo ir con las chicas?
— Claro que sí, es una fiesta.
— Entonces sí, pero puedo para el final del día, ¿está bien?
— Claro, pero no te tardes tanto, nos vemos ahora.
— Chao.
— Ah no, yo no voy, anda tú y diviértete con tu novio, yo no tengo nadita que hacer allá —decía Belinda en tono nervioso cuando Elena le contó lo de la fiesta.
— Claro que sí, gracias a ti porque me insististe en llamar a Pablo, nos invitaron a esa fiesta.
— A mí no me invitaron él te invito a ti y tú nos incluiste a Brenda y a mí.
— Semántica, el caso es que Pablo nos espera a las tres, y que hay de la oportunidad de enfrentar a Dante allá estará y con la guardia baja.
— Me dices que Dante no me merece, que no me encapriche y me llevas a una fiesta de él.
— Precisamente, hasta que no lo enfrentes preparada y segura de ti misma, no dejaras de sentir rabia al recordarlo, si quieres superar ese tonto resentimiento que mejor que yendo a su fiesta, además me da cosita ir yo sola, mejor en grupo.
— Esa es la verdadera razón, por la cual quieres que vaya, que absurdo, me veré ridícula y fuera de lugar en esa fiesta.
— No es la única razón, lo que te acabo de decir también, además que hay de las tres mosqueteras.
— Ya está bien, sí voy. No le has dicho a Brenda.
— Ella irá, es una fiesta.
Ya de camino a la empresa Concept LM Group, Pablo le había pasado la ubicación Elena; sentía un nudo en la garganta y un dolor en el pecho, esta mañana había dejado volar su imaginación y sus esperanzas, creyó que Pablo se abría a ella, pero la realidad era que toda la mañana la pasó mortificada y Pablo después de librado no pensó en ella, si ella no lo llama, no se enteraba de nada, eso era lo que pasaba con las aventuras, no había consideración a los sentimientos, todo era mecánico entre 2 personas que tienen química y tienen sexo, ahora Pablo se iría a Margarita, debía aceptar su barranco estaba en el final de su primera aventura, dolía porque como idiota se enamoró, pero debía ser fuerte y salir digna del chasco, disfrutaría con Pablo y al irse a Margarita, la distancia curaría las heridas.
Las tres chicas llegaron a la sede de Concept LM Group y aquello era una verdadera discoteca, el sonido de la música salía hasta el estacionamiento y a traspasar el lobby, todo convertido en una gran pista de baile, un DJ al fondo con luces de diferentes colores, en una barra de recepción, ahora se servían tragos y un Dante bailando de lo más acaramelado con una morena de largas piernas fue lo primero que vieron, siguieron caminando hasta que dieron con Pablo que estaba hablando con Bernhard ambos tomando whisky, Pablo al verlas se dirigió hacia ellas parándose frente a Elena y plantándole un beso en la boca y tomándola por la cintura, Elena se sintió encantada y sorprendida en partes iguales.
2 años después. Elena estaba muy embarazada, pero era la inauguración del Hotel Larsson Margarita, Pablo insistió en que Elena debía quedarse en Caracas, pero ella no hizo caso, este era un sueño alcanzado tanto para Pablo como para ella, como se le ocurría que se lo iba a perder, ella estaría allí cuando cortaran la cinta del hotel y atendería los primeros clientes de Välsmakande Margarita, el pequeño David Alexander no quería los brazos de su abuela, llevaba el nombre de sus abuelos, era un apuesto niño de cabello oscuro y ojos azules, lloraba desconsolado pidiendo ser cargado por su madre, el pequeño aun tenia 1año y ahora tendría una hermana, Elena cargó al pequeño y lo montó encima de su enorme vientre, secó sus lágrimas y sobó su pequeña espalda, el niño se calmó, estaba en el lobby del nuevo hotel, todo en acero y cristal, arreglos de flores adornaban la barra de recepción y encima las elaboradas letras en color oro Hotel Larsson Margarita, El
Elena estaba vestida para hacer un viaje relámpago a Venecia, la boda fue muy hermosa con Rebeka y Belinda como damas de honor y Brenda y Sebasthian como padrinos de boda, las damas fueros de rosado satín y fajines negros, Brenda había llevado un bello traje plateado brillante como una armadura de sueños había dicho Sebasthian, ahora estaba terminando de arreglar su maleta con Brenda en su habitación del hotel, Pablo estaría muy ocupado en Margarita ahora que había cortado relaciones comerciales con Dante Martino, a petición de Elena no lo denunciaron, pero rompieron sociedad y amistad. — Me vas hacer mucha falta Elena. — Vendré 3 días por semana, no dejaras de verme. — Sí bueno, quizás yo también viaje lo estoy pensando, igual no sé si pueda conservar el trabajo con Discovery. — Es por Sebasthian, siguen mal, pero que necia eres Brenda. — Elena yo para Sebasthia
Una vez en la comisaria, Pablo le dijo al detective que la llamada indicando el paradero de Elena había sido anónima, el detective no vio razones para desconfiar, Pablo no sabía cómo su amigo se había enterado, aun le faltaba ir a casa de Dante. Pablo dio un apretón de mano al detective Raúl. — Muy agradecido amigo, sepa que estoy en deuda con usted y no dude en llamarme si algún día llega a necesitar algo de mí. — No se preocupe, Larsson, es mi trabajo, esperó no tener que visitarlo por trabajo, quizás vaya por visitar a la bonita parlanchina. Pablo sonrío. Elena despertó en la cama de una clínica, se sentía bastante mejor, tenía una vía pegada al brazo, de un frasco el suero caían ráp
Elena quería quedarse encerrada en el baño lejos de Sergio, pero quizás podría escapar cuando viniera el servicio, o pudiera pegarle con algo a Sergio y escapar corriendo, así que se armó de valor, mirándose al espejo notó que tenía el cabello lleno de costras de sangre, el golpe que le dio Sergio en la cabeza, la había rotó y aunque ya no botaba cantidad de sangre seguía húmedo y dolía, quizás necesitaría puntos de sutura, en cuanto salió consiguió a Sergio inhalando polvo por la nariz, así que eso era, Sergio estaba drogado, él no tenía ese vicio mientras estuvieron juntos, ahora entendía su locura. — Sergio, esto es una locura, no podemos estar aquí eternamente, yo me siento mal debo ir a un médico. — Estas bien, solo fue tu primer viaje —Sergio
Dante estaba sorprendido. Se sentó en el sofá cuando sintió el peso de la locura que había hecho su hermana, Donna se privó llorando y no le salían las palabras. Dante Pasó sus manos por el cabello y se obligó a escuchar y ver como hacía para librar a su hermana esta vez.— Yo no sabía que era un asesino, yo solo quería que se desapareciera con la tal Elena y que Pablo pensara que ella lo había traicionado, y entonces él la rechazaría y yo podría tener oportunidad de recuperar a Pablo. Dante abofeteo a su hermana, era la primera vez que lo hacía, no pudo controlarse y se arrepintió en el acto, Donna no era más que una niña malcriada y mucho era su culpa, pero esta vez se había pasado de la raya, Sonia intervino.
Elena despertó, sentía la boca seca y un terrible dolor de cabeza, en realidad le dolía todo el cuerpo, abrió los ojos lentamente ya que el sol le daba de frente a su rostro, estaba en un auto, acostada en el puesto trasero, Sergio iba conduciendo. — Por fin despertaste amor. Amor, Sergio siempre la había llamado amor. — Si a esto que haces le llamas amor, que será si me odiaras. — Ahora eres muy respondona, esa gente te han cambiado, eres presumida y malvada. — Tú me secuestras y yo soy la malvada, ya está bueno Sergio, di tu precio ¿Cuánto por dejarme ir? — No, tú te quedarás conmigo y empezaremos otra vez, tendremos la vida que ese Bernhard nos arrebató. — Sergio es que estás demente, yo no te quie







