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Capítulo 40 Extraña inversión.

last update Data de publicação: 2021-05-19 08:31:18

   

   Pablo intervino, para salvar a Sebasthian, por alguna razón no le había contado a su padre nada respecto a Brenda, Pablo pensó “cómo es posible que mi tío tan astuto no se ha dado cuenta de Sebasthian y Brenda”.

   — Bueno, lo importante, es que me llegó el gran día, me voy a Margarita a enfrentar el proyecto más ambicioso que he tenido, para darles a ustedes el hotel que quieren, y a usted señorita el restaurante de sus sueños.

   — Eso es cierto —respondió Bernhard, es muy temprano para alcohol, pero brindemos con jugo y desayuno, porque pronto el Hotel Larsson Margarita será el mejor de la perla del caribe.

   Conversaron mientras desayunaban, Pablo estaba muy contento y Elena en una nube de felicidad, pronto tuvieron que despedirse, los Larsson irían juntos hasta el aeropuerto, allí conseguirían a Dante, por su parte Bernhard iría a New York, los otros a Margarita.

   Elena se despidió de todos empezando por Sebasthian, lo abrazó y le dio un beso en la mejilla.

   — Me alegró poder verte un ratico, no me falles el día de la beneficencia, por favor.

   — Ya te dije que vendría.

   Abrazó a Bernhard después.

   — Tú por favor cuídate, luego vuelves delgado, porque no comes con fundamento.

   — Sí mamacita —Bernhard sonrió con picardía y miró a Pablo—, esperó no te moleste, sería impropio si le digo mamá.

   Pablo sonrió y negó con la cabeza, no estaba molesto.

   — Berni lo que es impropio es decirme mamacita —le dijo Elena sonriendo.

   Finalmente tocó el turno de Pablo, ellos siempre se habían comportado con distancia, cuando estaban en el restaurante, sin embargo, Pablo miró el titubeo de Elena y le dijo.

   — ¿Para mí no hay un abrazo?

   Elena no corrió hacia él, porque no era una niña, había que mantener la dignidad, pero por dentro brincaba de emoción, como quisiera poder meterse en un bolsillo de Pablo e irse con él, lo abrazó y mientras estaba con la cabeza en su pecho, le dijo.

   — Suerte, rezaré por ti, porque todo te salga bien, te espero en la beneficencia, y llámame cuando tengas oportunidad.

   — Debo venir, perdí una apuesta recuerdas.

   Le dio un beso en una mejilla y otro en la frente, sonrió y dijo bajito solo para ella.

   — Hasta luego nena.

   Elena fue a su oficina, estaba sola esta mañana, le dijo a Belinda que durmiera un rato más, seguro no se sentía bien, Elena tomó un ibuprofeno en la noche, pero con su emoción con Pablo, no le dio una pastilla a Belinda, que negligencia, Teresa estaría furiosa, primero le dan alcohol a Belinda, luego la dejan sola con Dante y no fue capaz de acordarse de darle un analgésico para que evitara la resaca, al menos le permitiría dormir, estudiaba la propuesta de un servicio de esculturas para la beneficencia cuando sonó el teléfono de su oficina.

   — Alo, buenos días.

   — Hola amor, como estas, perdón por molestarte, te envié la información que me pediste por correo.

   Sergio no había perdido tiempo y había mandado 3 montos para que por favor enviara 3 cheques.

   — Esta bien Sergio ya lo voy a ver, te agradezco no llamar por teléfono, haré esto por ti, pero no te quiero en mi vida, no me interesa tu amistad y te queda completamente prohibido buscarme.

   — ¿Te lo prohíbe tu amante y jefe?

  — Es mi condición te ayudaré a pagar tu deuda, pero te desapareces definitivamente de mi vida, no más te encontré por casualidad, si me ves en la calle cambias de acera, no me llamarás ni me buscaras más nunca.

   — Esta bien Elena, deberé vivir con el hecho de que no me perdonaras nunca, que lo poco que me quisiste lo superaste al deslumbrarte con Bernhard Larsson, cualquiera con sus millones consigue lo que quiere.

   — Suficiente, voy a mandarte el dinero, arregla tu vida y te deseo suerte, adiós Sergio.

   Elena abrió su antiguo correo electrónico y al ver los 3 montos casi se cae de la silla, eran montos enormes, Sergio detallaba los datos para realizar 3 pagos en transferencia distintas cuentas o si quería enviar cheque los dejara en una agencia de envíos y Sergio los retiraba.

   Elena envió 3 cheques y le encargó a un recadero llevarlos, respondió al correo de Sergio que retirara los cheques, con ese dinero podría comprarse 2 camionetas full equipo del año, ese "perro sarnoso", pensó Elena, descompletó la cuota de 2 meses para su sociedad en el restaurante de Margarita, pasó los cheques de la chequera del restaurante, no tenía tanto en su cuenta personal, recientemente sacó una considerable suma para ayudar a la familia del vecino que se estrelló contra la pared del orfanato, lo anotó y archivo para contabilizarlo, pero si no la molestaba más nunca era buena inversión.

Más tarde Brenda y Belinda almorzaban con Elena en su oficina.

— Soy muy tonta, estoy tan triste porque Pablo se fue, él seguro estará muy ocupado todos los días, y ni se acordará de mí, y yo aquí soñando bobadas, cuando mucho extrañará mi cuerpo, tanto tiempo negándome a las aventuras y caí en una, si termino sufriendo lo tendré merecido.

   — No volveré a beber jamás, respondió Belinda con una mano en la cabeza, también lo tengo merecido, digo el malestar.

   Brenda prestaba más atención a su plato de pollo al grill y ensalada que a las chicas, respondió con su habitual cinismo.

   — Lo mejor de todo era eso, tenía que irse, Pablo está buenísimo, te lo follaste de las formas que quisiste y te regaló más orgasmos que nadie, ya tuviste lo mejor que podías tener, dale vuelta a la página, abre los ojos, te aseguro que no es el último soltero en Caracas y cuando lo veas, te lo follas si te apetece, solo por recordar los viejos tiempos.

   — Eres increíble Brenda, como le sugieres eso a Elena, ella busca en un compañero sexual alguien que también sea su compañero de vida, de que le sirve una relación como la que sugieres, es que acaso Pablo o ella son abrigos caros, que solo se usan si hace frio y luego se guardan.

   — No pudiste describirlo mejor hermanita, eso precisamente son las aventuras, si te gusta mucho un abrigo de piel te lo compras, aunque te quedes sin otras cosas primordiales, pero es que no puedes evitarlo, pero luego simplemente lo guardas porque no es apropiado para llevar a diario, da calor, estorba, aunque te encanta, lo dejas para ocasiones especiales.

   — Yo sabía que llevabas tu vida con libertinaje, pero jamás sospeché que tanto, si las hermanas se enteraran.

  — Seguro se decepcionarían mucho de mí, pero así es mejor, no necesitamos dramas, frescura si hace calor y un abrigo si hace frio.

   Belinda se quedó muda.

  — Vas a contar en donde estabas anoche —Elena cambio el tema antes de que las hermanas siguieran discutiendo, recordó lo seguro que estaba Pablo de que Sebasthian y Brenda estaban juntos, y la verdad es que Sebasthian se comportó un poco sospechoso.

   — Nada, fui a la discoteca, me conseguí con un amigo y me fui a su apartamento, regrese bien temprano, eso es todo —en realidad no dijo ninguna mentira solo omitió que el amigo era Sebasthian pero no importaba, no volvería a suceder.

   — Qué raro —dijo Belinda sorprendida— fuimos a buscarte a la discoteca y no te vimos.

   — No lo sé, obvio no buscaron bien.

   — Claro que te buscamos hasta en los baños.  

   — Entonces Belinda, es un interrogatorio, que pasa no tengo porque llevar un cronograma de mis actos.

   — No tienes que gritar —dijo Belinda ofendida— no te pedí ningún cronograma, solo citaba los hechos, saben que voy ayudar en el restaurante, ya terminé de comer.

   — Belinda, discúlpame no te vayas yo soy la que debo irme, este es tu lugar de trabajo.

   — No —dijo ya desde la puerta— tú termina yo debo familiarizarme con el trabajo del restaurante.

   Elena continuó callada después de que quedaran solas, finalmente Brenda habló en voz baja, apartando el plato sin acabar de comer.

   — Vi a Sebasthian anoche, fui con él a su apartamento, volvimos de madrugada disgustados, como siempre...

   — Lo sé, Pablo lo adivinó, por la excusa que dio Sebasthian para no encontrarse con él.

   — Entonces Pablo lo sabe.

   — Él no dirá nada, no te preocupes, ¿quieres hablar de anoche?

   — Lo de siempre, tenemos el mejor sexo de la vida y cuando hablamos no nos entendemos, él me dijo que peleo con su novia, que siempre pensaba en mí, que no entendía la razón por la cual no estábamos juntos, yo le respondí lo obvio.

   — Y qué es eso, porque al igual que Sebasthian nunca lo entendí.

   — Elena él no puede venir corriendo a Venezuela porque Barbie Malibú tuvo el síndrome premenstrual y le gritó, él decidió casarse con ella porque era la correcta, la dejará por mí, por Brenda doña nadie huérfana de madre adicta, casi vendida por su propio padre, si eso sería buenísimo para su imagen.

   — Él sufre Brenda, cada vez que te abre su corazón y tú lo desprecias lo quiebras.

   — Y crees que yo no, Elena yo siempre he estado muerta por dentro, Sebasthian me da vida, pero me da tanto que un día puede darse cuenta que no valía la pena, si eso llegara a ocurrir yo no podría vivir con su decepción.

   — Brenda eres más terca que una mula, ese hombre te quiere, te quiere de verdad, porque tienes que esperar lo peor, sabes que, no te lo diré más, te lo he dicho muchas veces, pero reflexiona, esta será tu última oportunidad, porque él se ira y se casará y entonces si lo abras perdido. Cambiemos de tema le di dinero a Sergio.

                                                                                                          

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