FAZER LOGINDespués de salir del set de grabación fueron a una cafetería, una qué estaba a las afueras de la ciudad, tenían la mejor pizza que Dante había probado y era un lugar que quería compartir con ella, su favorito. Ahí tenía recuerdos gratos con su papá, lo llevaba cada viernes a comer una rebanada después de las clases de natación. Después de la muerte de su papá no volvió a ir hasta años después, ahí podía sentir cerca a su papá; nunca había llevado a nadie, ni Juliette, pero con Bianca era diferente, además que quería que fuera un lugar donde no hubiera paparazzi queriendo tomar alguna foto de ella, era discreto y podría sentarse en la misma mesa de un lugar público por primera vez desde que había tomado el caso. Entraron tomados de la mano, Dante la llevo a la mesa del rincón,
—Me gusta, nunca había estado en un lugar así— Dante sonrió claro que no, los lugares que ella frecuentaba eran los mejores restaurantes, lo sabía por el informe
—Que bueno que te gusta,— tomo su mano jugando con ella— y espero que te guste la pizza
—Claro, solo que rompería mi dieta— Dante no pudo evitar reír, cuando las probará ya no importaría la dieta. Una mujer mayor llegó con una libreta en mano
—Oh Dante es un gusto verte— el le sonrió con amabilidad y familiaridad— estás en las redes con…— miro a Bianca, Dante había retirado la mano, no quería que la mujer comenzará con sus especulaciones— ella, por dios está Bianca Palmieri aquí
—Si— sonrió como siempre, dónde iba la reconocían
—Ya Greta, no digas nada, solo trae lo de siempre para ella una soda light— Bianca levantó una ceja, no le gustaba que ordenaran por ella— ¿Qué?— levantó los hombros— te va gustar te lo puedo asegurar
—Esta bien confiaré en ti— la mujer sonrió dejándolos solo— veo que te conocen, ¿desde cuándo vienes aquí?
—Desde que era un niño, mi papá me traía todos los viernes después de mi clase de natación,— tomo su mano,— desde entonces conocí a Greta, aunque deje de venir por un tiempo— sus ojos se volvieron tristes de un momento a otro
—¿Por qué?— Bianca tomo su mano, parecía que era algo muy doloroso
—Cuando era pequeño mataron a mi papá y a mi mamá, todo porque no dejo en libertad al hijo de un hombre, le había ofrecido mucho dinero pero mi papá buscaba la justicia y no aceptó y en venganza pusieron una bomba en su auto— al escucharlo se le partió el corazón, tan pequeño había estado solo— me fui a vivir con mi abuela y por un tiempo no pude venir pero cuando estaba en la adolescencia regresé y desde entonces cuando puedo vengo aquí.
—Aunque tengo a Santino como padre la mayor parte de mi vida ha estado ausente— era un paso de confianza que le había mostrado Dante y quería corresponderle— para el ser un buen papá es dar dinero, decidir con quién debo estar, pero siempre me faltó su cariño, hasta ahora que fui a verlo por lo de las amenazas sentí su amor— llevo sus manos a sus labios, cada vez había algo en común en ellos, aunque estaba seguro si hubiera vivido su padre las cosas hubiera sido distintas
—Aquí esta la pizza de Perroni una soda light y una cerveza para tí— Bianca abrió los ojos, era una gran rebanada de pizza, no creía que pudiera comérsela ella sola— provecho— Dante sonrió tomando la pizza con sus manos, Bianca lo veía parecía un niño feliz, era tan extraño, frente a todos tenía una cara dura, fría pero por dentro era un hombre cálido, un hombre tierno
—Pruébala— tomo un trago de la cerveza sin dejar de verla como tomaba la rebanada, son una sonrisa tímida la mordió
—Por Dios esto es delicioso— dijo al probarla, Dante no estaba exagerado era la mejor pizza que había probado, el sonrió al verla comer disfrutando de cada mordida
—Te lo dije— por debajo de la mesa alargó su mano tocando su pierna. Bianca al sentirlo se sobre saltó, miró el lugar estaba casi solo— tranquila no creo que tus paparazzi anden por aquí— sintió como poco a poco iba subiendo su mano
—Dante aquí no— él sonrió con malicia al verla nerviosa, no le importo sus negativa, su mano acarició sus bragas— no puedes esperar para estar en casa
—No, porque falta muchas horas, no creo que tengamos tiempo ahora que lleguemos— miro a todos lados, los ancianos estaban entretenidos en un juego de dominó, Greta tomaba la orden de una pareja que también acababa de llegar. Se acercó rápido para besarla, después de su camerino no había tenido la oportunidad y como lo necesitaba— eres mi adicción Bianca— se separó mirando a todos nadie los había visto, todos estaban en sus asuntos— ¿Quieres postre cara mía?
—Si, un pastel de zanahoria— Dante quitó su mano, llamo a Greta con una mano y ella fue rápido
—¿Tienes pastel de zanahoria?
—Si, en un momento te traigo un trozo— Bianca sonrió, todo era nuevo para ella, le estaba gustando esa vida, los días venidero ya no se veía sola sino con Dante a su lado. Greta llegó con la rebanada de pastel de zanahoria, al probarlo Bianca abrió los ojos,
—Esta delicioso, prueba— parecía una niña pequeña y eso le gustaba a él, se había prometido hacerla feliz y al parecer lo estaba cumpliendo. Bianca le dio un trozo en la boca, si era bueno, ella comió, como nunca había probado la cerveza tomo el tarro que le había llevado a Dante y la probó, estaba buenísima, Dante no podía dejar de mirarla, si a veces era un niña pero cuando necesitaba sacar su valentía lo hacía. De pronto un miedo que se clavo en su pecho, sentía que una amenaza se acercaba, tal vez era lo relacionado con el caso, a partir de esa noche tendría que estar en máxima alerta, aún no podía encontrar de dónde venía y no sabía que tan metido estaba Santino— gracias Dante, tenías razón aquí tienen la mejor pizza y el pastel de zanahoria está buenísimo, ¿Te gustó?
—Si mucho, cuando quieras podemos volver— su teléfono comenzó a sonar, al ver la pantalla era su papá
—Es Santino, ¿Por qué será?— el teléfono de Dante también comenzó a sonar, lo saco era Alfonzo, esto realmente no le estaba gustando. Se levantó de la mesa mirando a Bianca en todo momento.
—Mi hermosura tengo buenas noticias y no puedo esperar para verte está noche— Bianca miró a Dante algo presentía
—¿Qué sucedió papá?— pregunto con temor,
—Ya no vas a tener a De Luca, al fin tendrás tu privacidad— al escucharlo la sangre se le fue a los pies, ¿Qué había pasado?, Porque ahora que ya no quería estar lejos de él, sabía que algún día llegaría que Dante dejará de ser su guardaespaldas pero no tan pronto, sin poder evitarlo comenzó a llorar, ya no tendría a Dante por su departamento,— de la emoción te quedaste sin palabras verdad— como podía decirle que era la peor noticia de su vida, de seguro su padre pensó que brincaría de gusto, que le diría que era el mejor, entre otras cosas pero la verdad era otra
—Perdón estoy ocupada en la noche te veo— ahora veía difícil que Dante siguiera en su departamento, si Santino supiera su relación.
Dante veía a Bianca, de estar contenta se había puesto triste— dime Alfonzo ¿tienes algo nuevo?, ¿Han descubierto quien vigila a Bianca?
—No Dante— soltó un suspiro algo andaba mal— ya acabo nuestro trabajo, Santino ya no necesita de tu servicios, desde esta tarde ya no serás el guardaespaldas de Bianca— al escuchar eso sintió como le caía una balde de agua helada, como era posible si ha habido una amenaza que ponía en peligro a Bianca ¿o ya no? La miro de seguro Santino le había dicho, no podía ser otra cosa; pero que había pasado tenían que tener a la persona para decir eso
—Entonces me imagino que saben y tienen en custodia a los que querían hacer dañó a Bianca
—No, nada de eso, solo ha dicho que ya no eras necesario— Dante no entendía nada si no tenían a los responsables porque le retiraba del cuidado de Bianca, regreso a la mesa con ella y con total disimuló le tomo la mano. Todo esto le estaba pareciendo muy extraño,— la orden es que dejes a la señorita en la fiesta, ya Santino pago— algo no le estaba gustando, tenía un mal presentimiento— Dante me escuchaste
—Si, después te llamo— acarició de arriba a bajo el brazo de Bianca para tranquilizarla. Al colgar vio sus ojos brillosos
—Dime que no me vas a dejar— sin importarle que alguien lo viera la abrazo, beso su cabeza,
—No, pese a lo que diga tu papá aún no ha pasado el peligro no entiendo su decisión— ella se separó para verla, no soportaba verla llorar, odiaba que su padre le estuviera haciendo pasa por eso— tranquila, no llores, no me gusta verte así— le dio un beso casto
—Siento que todo acabo tan pronto, que no podré verte, no podré dormir contigo,— acortó la distancia, no soportaba la idea, no podía creer que ahora que más lo necesitaba Santino lo alejará— ya no quiero ir a esa fiesta, no quiero alejarme de ti
—Vamos a ir, y no creas que te vas a librar muy fácil de mí— la volvió abrazar, ya no importaba que los vieran, Bianca necesitaba sentirse segura con él, necesitaba ese abrazo— yo no pienso dejarte, no ahora, tu eres mía, nuestras almas están unidas y no será tan fácil dejarte— beso su frente— ahora vamos a casa— el camino de regreso fue en silencio, ningún soportaba la idea de separarse, había surgido un amor entre los dos, un amor que los hacía vivir. Aprovecho el alto para verla, sus ojos estaban apagados, y podía ver cómo una lágrima quería salir de sus ojos Bianca aún no podía creer la noticia de su padre, le parecía tan voluble con sus decisiones, desde un principio no lo había querido, si hubiera respetado su decisión no estaría con el corazón roto de nuevo— no llores cara mía, ya te dije que no me iré
—Pero yo no quiero tener la culpa de que te despidan, que no tengas trabajo— Dante tomo su mano y la llevo a su labios
—No la tienes además eso no pasará, Santino no hará nada, eso te lo aseguro— dijo con firmeza queriendo darle fuerzas, aunque por dentro algo le decía que nada estaba bien— se acercó acariciando sus labios— no sé que has hecho pero no me veo lejos de ti— estaba a punto de besarla cuando un claxon lo saco de su mundo, ya estaba en verde el semáforo—creo que el beso será después— Bianca sonrió, si tenía miedo y ganas de llorar de solo verse lejos de Dante, junto a él sentía segura.
Dante al llegar al departamento de Bianca, hace lo de siempre mirar a todos lados, buscando algo que este fuera de su lugar, pero no hay nada de hecho el parque está algo solo, entra al estacionamiento dejando Mercedes aún lado del mini Cooper de Bianca. Al entrar al elevador no suelta la mano de ella, no sabe que le sucede pero siente un mal presentimiento, lo mismo que sintió hace años. Llegan a la puerta ahí en el suelo está una caja, Dante pone a Bianca detrás de él, pero en ningún momento soltó su mano, se acercó a la caja que tenía una tarjeta con letras negras;
“El tiempo ha comenzado”
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







