INICIAR SESIÓNNo, amor, perdóname te juro que nunca te impediré hacer tu trabajo— de nuevo la abrazo— tu sacas un lado posesivo que no tengo— beso su frente— perdóname— Bianca miró sus ojos estaba realmente arrepentido, y la verdad no podría estar enojada, ella ya experimentado algo parecido con los comentarios en las redes sociales,
—Esta bien, te perdonó pero sal nadie puede verte aquí— lo empujó a la puerta pero el antes de salir tomo su mano y atrayéndola a su cuerpo la beso,— pero tendremos una larga conversación tu y yo…
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Unas horas antesHay Santino volvió a fallar— tenía el teléfono en la mano— no me importa, te dije que todo tendría que salir perfectamente, y no fue así— Rafaello colgó el teléfono sin escuchar las protestas de Santino se levanta mirando a Anabella que estaba esperando sus órdenes— hoy mismo quiero a la niña de Santino muerta y no me importa si también muere el idiota que está con ella
—Como diga señor Rafaello— dijo con una sonrisa, se queda un momento pensativa, había jurado a al hijo de su jefe que no le haría nada, sabía que su respuesta era tonta, que no debía preguntar pero tenía que saber para buscar la mejor manera de deslindarse— señor ¿le dirá a su hijo está decisión?
—No y él no debe saber nada, has que todo parezca un accidente, por Dios porque tuvo que enamorarse de esa mujer— levantó al cielo la mirada, siempre había renegado de él, era un ser débil, faltó de carácter, temblaba al tener un arma en sus manos, era mejor su hija la bastarda que había tenido después, ella era fuerte e inteligente, y no tenía miedo, pero nadie confiaba que una mujer pudiera dirigir una organización, así que su sucesor sería su hijo, ese niño que lloró por tres días cuando cumplió con su orden matar a su perrito, su compañero, si no lo hacía lo había amenazado con hacerle daño a su madre, como podía sentir orgulloso de un hijo así— no me importa lo que él quiera, ya vendrá otra que sí lo ame, aquí primero están los negocios— dijo con enfado y molestia, el sabía de lo que estaba hablando— estoy harto de sus sentimentalismos aquí eso no funciona, que voy hacer con él
—No lo sé señor, así son algunos hombres débiles, y cuando ven unas piernas se enamoran así de fácil— hizo una reverencia— ahora iré a cumplir con su orden con s….
—Tu no harás nada Anabella, me juraste que no le harías nada— agachó la cabeza que podía hacer, más que cumplir con las órdenes— déjame a solas con mi padre— Anabella miro a su jefe que asintió con la cabeza— ¡ya vete!— salió rápido pero antes miro los ojos del muchacho por primera vez en muchos años veía con odió, rencor contra su padre, parecía que tenía dos puñales en sus ojos listos para clavarlos en su padre, nunca lo había visto así, de ser un hombre tranquilo con miedo, ahora parecía un hombre con carácter y fuerte, podía sentir como de su cuerpo emanaba odió deseos de destruirlo, por primera vez tuvo miedo
—Sal esto no durará mucho— dijo con una sonrisa burlona, Anabella asintió
—Esperare aquí señor…
—Te dije que podías amenazar Santino con hacerle algo a su hija pero no podías tocarle ni un cabello— Rafaello le mostraba el dedo índice,— me diste tu palabra Capello— estaba realmente molesto que sus deseos no importaban. Desde muy chico comenzó a conocer en el mundo en que se movía su padre, antes de saberlo lo admiraba porque era un hombre importante, que todos respetaban pero no era así, más bien le tenían miedo, una tarde en la casa de campo estando jugando en el jardín escucho los gritos de un hombre, por la curiosidad fue y vio a su padre golpeándolo, lo torturaba hasta que lo mató sin compasión. Ahí fue cuando cayó del pedestal dónde lo tenía, no era el hombre que él pensaba, siempre había querido alejarse de ese mundo pero no pudo, fue inútil, su madre había querido que estuviera cerca de su padre, un hombre que no lo quería, una vez para demostrar que era igual que su padre y que seguiría sus pasos, le pusieron en sus manos una pistola, con ella le hicieron matar a un hombre; un hombre que los había traicionado. Pero fue peor porque desde aquel no podía olvidar sus ojos ya opacos sin vida. El día que vio por primera vez a Bianca sintió que gracias a ella podría ser otra persona, salir al fin de ese mundo. No le permitiría a su padre le hiciera daño— no puedes ordenarle a Anabella que cumpla con la amenaza, tú no puedes hacerle daño a Bianca.
—Mira imbécil este negocio no se puede llevar con esos sentimentalismos, aquí no existe el amor— se levantó molesto— Santino tenía que hacer una cosa muy sencilla, dejar que haga mi trabajo sin ningún problema, pero no, la policía costera está semana ha retenido varios de mis botes y he estado perdiendo mucho dinero y mis socios de Japón no me perdonaran más pérdidas, ¿sabes cuánto se pierde imbécil?— movió la cabeza de un lado a otro— no, tu siempre en tu estúpida carrera, no sabes lo millones que se pierden así que si la niña tiene que morir pues la zorrita de Santino morirá para que sepa que conmigo no se juega— tomo del cuello a su hijo— y no vallas a llorar porque no has tenido los suficientes huevos para que ella se fije en ti y ni has podido tenerla calentando tu cama ya no es mi problema imbécil, si no hubiera esa prueba de ADN que dice que eres mi hijo lo hubiera dudado— Rafaello estaba contenido sus lágrimas, no podía permitir que su padre le hiciera daño a Bianca, ella era inocente de todo— mañana a estás horas estará en una mesa fría, así que te recomiendo que vallas a verla para que te abra las piernas y al fin te quites esa obsesión por ella idiota; ahora vete no quiero verte más
—No— apretó con fuerza sus puños— dije que te mataría sin hacías algo contra ella— Rafaello se puso a reír al ver a su hijo temblando y diciéndole esa frase, era algo vacío porque nunca se atrevería — así que ve ordenado a Anabella que no haga nada o yo te mato
—Tu me vas a matar— volvió a reír de una forma burlona— si la única vez que te obligue hacerlo te hiciste en los pantalones y vomitaste como una nena— esas palabras lo llenaron con más coraje, no podía permitir que su padre se burlará de él— desde ese día me ha dado vergüenza que tú seas mi hijo, ahora vete y deja que yo me encargue de esto, y te lo digo mis órdenes se cumplen cuando yo lo diga ahora Bianca Palmieri tiene ya una bala en su cabeza— rafaei le dio la espalda a su hijo que no podía dejar de verlo con odio y rencor ya había aguantado mucho sus burlas y sus humillaciones, sabía perfectamente que el no se quedaría en la cabeza de su organización y tampoco le importaba pero tenía que hacer algo para salvar a Bianca. Camino detrás de su padre y antes que el pudiera darse cuenta tomó el arma que su padre cargaba en la espalda, le quitó el seguro. Rafaello se dio media vuelta intentando quitarle el arma pero fue inútil su hijo comenzó a disparar directamente al torso, fueron seis disparos directos al corazón, Rafaello cayó sobre su escritorio bañando este con su sangre, su hijo seguía apretando el gatillo hasta que llegó Anabella y le quitó el arma
—¿Qué has hecho?— miro al joven con horror
—Se lo advertí— sus ojos estaban inexpresivos— Anabella no vas a matar a Bianca es una orden— miro a su padre que tenía los ojos muy abiertos— ahora nadie debe saber que yo mate a mi padre— sin ningún sentimiento de remordimiento camino hasta la silla que hacía unos minutos había ocupado su padre— desde hoy yo seré el jefe y diremos que alguien más lo hizo, no se alguien que sea de la otra organización, tu sabrás quien…
—Si señor como usted ordene— abrió la ventana, era algo creíble que alguien de afuera disparara, de pronto llegaron varios hombres
—¿Qué ha sucedido?— pregunto uno de ellos
—Un tirador a matado a mi padre— Anabella voltio a verlo no podía creer lo que decía, y soltó una lágrima con una gran facilidad— vallan corriendo a ver si los encuentran— todos salieron obedeciendo al hijo de su jefe— Anabella si dices algo no pagarás tu— Anabella lo vio entre cerrando los ojos— no me mires así tú sabes muy bien quien, se dónde se encuentran
—No tienes que amenazarme, yo no voy a traicionarte— Rafaello le sonrió limpiándose una lágrima falsa
—Muy bien reúne a todos tienen que saber que Rafaello ha muerto y su hijo tomará su lugar en la organización— Anabella dio media iría a cumplir con la amenaza— y sobre la bastarda, la quiero lejos, si no también la mataré, porque se muy bien que ella no dejaría a mi Bianca en paz
—Pero Rafaello, ella tiene un lugar en la organización
—No me importa, se muy bien que cuando sepa quedra venganza y mi cabeza, porque nunca me ha querido— Anabella lo vio era totalmente desconocido, y su mirada era fría— ahora que limpien esto y se le de un sepelio digno a Rafaello Capello…— el muchacho salió sin ninguna preocupación, de hecho se veía más relajado
—Por Dios Rafaello tu hijo es un monstruo— Anabella se acercó a cerrar sus ojos y antes de salir le dio un beso— te juro que yo vengarse tu muerte papá…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







