FAZER LOGINBianca quería abrazarlo, quería darle su amor para que supiera que no todas las mujeres era igual—días después me enteré de todo, yo había sobrevivido pero mis amigos no, quise volver para ahora sí agarrarlos para vengar a mis amigos pero mis superiores hicieron una evaluación psicóloga y dijeron que no era apto para volver— Bianca ahora comprendía su ansiedad, porque tomaba esos medicamentos lo que había sufrido no era para menos, había sido traicionado por la mujer que el amaba, y había sobrevivido, Dante la miro a los ojos no sabía porque había dicho eso, porque le había contado su vida; Bianca al verlo levantarse toma su mano también quiere contarle su vida
—Sandro también me rompió el corazón— Dante apretó con fuerza su puño odiaba que sus labios pronunciarán ese nombre— cuando lo conocí fue todo un lindo, me decía palabras lindas, y poco a poco fui cayendo en sus manos, cuando nos fuimos a vivir juntos todo siguió igual hasta una tarde que lo descubrí consumiendo—Dante volvió a sentarse en la cama dejando el botiquín en el buró— yo no quería consumir pero el me manipuló, me dijo que me dejaría si no lo hacía y yo como tonta la probé, si al principio es bonito, pero cuando vas entrando más y más en ese mundo eres otra persona. Los días pasaron, las semanas y comenzó a sufrir de no tener dinero así que me pedía a mi para comprarla, una tarde no tenía dinero y ahí fue cuando el me golpeó por primera vez, por primera vez use la mentira que decían las demás,
—¿Por qué justifico un acto así?— pregunto con irá
—Por vergüenza, porque no quería que me separarán de él, y no es justificación, yo lo quería, yo decía que lo amaba— soltó unas lágrimas,—pero con el tiempo el mato ese amor, desde ese día había insultos, golpes en mi cuerpo para que Santino, ni mi mamá supieran lo que sucedía, de lo único que supieron fue que me volví adicta— esto no sé lo había dicho a Amellie su madre, y Pía sabía poco— hasta que también yo estaba perdido a mi familia y amigos me di cuenta que esto no era bueno, le dije a Sandro que Santino me había quitado mi dinero y por mis adicciones no tuve trabajo por meses así que una tarde Sandro iba a venderme para conseguir más drogas— Dante regreso junto a ella, como era posible que un hombre fuera capaz de eso, de hacerle eso a la mujer que supuestamente amaba— gracias a Pía que me ayudó pude salir, ese fue a verme porque tenía días sin saber de mi, Sandro estaba como loco, y Pía tenía las llaves de mi casa abrió y se plantó en frente de él evitando que me golpeara de nuevo, al salir de ahí fui a buscar ayuda en una clínica, Pía estuvo ahí conmigo y le pedí que nunca le dijimos a mi papá lo que pensado hacer Sandro— se limpio una lágrima— yo no soy una mujer débil, ya no pero está noche no se que pasó, me sentí mareada, y al ir al baño el ya estaba ahí, mencionó a Charlotte creo que ella lo ayudo— Dante maldijo a esa mujer, ella había evitado que entrará
—Tu no eres débil, tu eres la mujer mas fuerte y valiente que he conocido— sin pensar la abrazo de nuevo— lo ve visto en tus ojos, en tu manera de andar, en la manera de defender tus ideas con tu padre— se separó para tomar su rostro entre sus manos— has desaparecido el concepto que tenía de ti, de una niña mimada que tenía todo al extender la mano— se acerca poco a poco a su rostro sin dejar de verla a los ojos, sin dejar de desear besar de nuevo sus labios— tu eres tan especial— cerro los ojos no podía seguir ahí, no podía porque su cuerpo quería tenerla
—Dante tu sientes lo mismo que yo— sus palabras hicieron que abriera los ojos, para ver los suyos con esperanza— ¿me amas?
—Yo… yo— le era difícil decirle una mentira— no puedo sentir esto, comprende Bianca que esto va contra mis reglas, contra— sus ojos se volvieron tristes, esa no era lo que ella esperaba, de seguro cuando había visto sus ojos en el antro había comprobado sus sentimientos, si la amaba— entiende que tú eres mi cliente y yo tu guardaespaldas— Bianca puso su mano sobre la de él, no quería que se fuera, no quería perder la conexión que había surgido esa noche, cuando los dos abrieron su corazón. Dante sabía que tenía que irse antes de cometer una locura, ere esencial salir de esa habitación pero sus piernas no respondían, no se levantaba de esa cama, se quedó ahí viéndola era tan hermosa, mira sus labios que desea
—Pero yo…— no dejo terminar la frase siguió lo que su corazón le pedía, lo que sus labios deseaban y era tenerla, saborear su boca, la beso con pasión, con delicadeza sin olvidar que tenía lastimado su labio, ella lo rodeó con sus brazos por el cuello, su mano se hundió en su cabello no quería que se separa, quería que la amará, que la tocará y besará, lentamente se deja caer en la cama atrayéndolo a ella, sin dejar de besarse se acomoda debajo de él, lo abraza con fuerza del cuello, sus piernas le rodean su cadera sintió su deseo, suelta un gemido al sentir sus labios calmando su calor en su cuello. Al escucharla se detiene era un error, no podía seguir,
—No puedo— sacando fuerzas de su interior se separa de golpe, intenta levantarse pero ella no lo deja, no quiere perder ese calor— lo siento no debí señorita, déjeme ir
—No porque yo también te deseó— lo atrae de nuevo a su cara, pero no lo besa en los labios, deja pequeños besos por su rostro— por favor no me deja Dante quiero estar contigo, quiero que me ames— le dice con cada beso, sus manos de ella desabrochan unos cuantos botones para poder besar su cuello, su pecho
—Pero no puede ser ya te dije que tú eres mi cliente y no debo romper mi regla— suelta un gemido al sentir esos pequeños labios besando su pecho, no puede porque le haría el amor como nadie se lo había hecho lento, respira tiene que controlarse— tu padre me contrato para tenerte protegida e incluso de mi— el solo mencionar a su padre Bianca deja de besarlo, baja su pierna, si sabía lo que sucedía lo despediría, y haría todo para que nadie mas le dé trabajo, y no podía ser ella la culpable de que perdiera lo único que le quedaba,
—Quiero estar sola— cierra los ojos, no quiere verlo levantarse e irse a un sofá frío, como deseaba que fuera hijo de uno de esos políticos así Santino no pondría ninguna objeción, pero si lo fuera no sería el hombre que ahora tenía su corazón, siente como deja la cama, comienza a llorar porque no podía ella escoger y ser feliz con él. Siente la caricia de sus dedos por su rostro,
—Tu no quieres estar sola— siente su cálido aliento sobre su rostro,— abre tus ojos celestes y dime qué me valla y lo haré pero si no dices nada te prometo que haré que olvides está noche y solo recuerdes mis labios y mis manos recorriendo tu cuerpo— Bianca abrió los ojos, no quería dañarlo quería decirle que se fuera de nuevo pero sus labios no dijeron nada, solamente se acercó a besar esos labios de nuevo, con más urgencia, de nuevo sintió su cuerpo casi sobre ella— te amo Bianca Palmieri, te quiero solo para mí— Dante fue dejando besos por su mejilla, por su cuello, la levantó del cama sentándola sobre él mientras sus manos bajaban el cierre del vestido— hoy olvidemos quienes somos, solo somos Bianca y Dante dos seres que se aman— lentamente bajo los tirantes del vestido dejado lo amontonado entre los dos, beso su hombro desnudo con lentitud, quería que fuera especial, que su primea vez juntos fuera única— eres hermosa, perfecta— vio sus pechos que tenían aún su sostén, bajo su cara para besar en medio de los mientras sus manos los dejaban libres para amarlos,
—Bésame Dante— ella termino de desabrocha su camisa, y acariciando su espalda lo instó a qué besará su pechos,— solo somos nosotros dos aquí, ámame, se tu el primero en amarme— comenzó a temblar no de miedo si no de emoción al sentir sus labios, sus manos acariciando su espalda, su respiración era irregular— llévame al cielo— dijo entre jadeos el regreso a su labios, Bianca bajo sus manos a su pantalón para desabrocharlo y tenerlo de nuevo desnudo frente a ella, el la levanta queriendo sacar el vestido por completo de ella, se retiró un momento para quitarse el pantalón y quedar de nuevo ante ella desnuda, Bianca soltó una risita al ver que no llevaba boxer, ella se recostó quitándose sus bragas quedando completamente desnuda, se acaricia sus pechos llamándolo, el la mira con devoción,
—Eres la mujer más hermosa del mundo, no me canso de admirarte— al subir de nuevo a la cama, lo hace besando su cuerpo, comenzando por sus piernas, era tan perfectas Bianca cierra los ojos disfrutando el contacto de sus labios por su piel, su feminidad hormiguea de nuevo al sentir sus respiración cerca, se abre para él, Dante acaricia sus labios y los abre para poder besarla, Bianca mira en medio de sus piernas el cabello negro, suelta un gemido cuando siente su lengua sobre su feminidad, su respiración es agitada mientras mueve sus caderas se mueven queriendo más, aprieta con fuerza las sábanas de su cama, nunca antes había sentido algo así, Dante la besa, la tortura con su boca y manos que no deja de tocar su botón, gime sintiendo como su orgasmo está listo para salir, pero el sé detiene de nuevo regresa besando su cuerpo hasta su labios— dilo, eres mía— le susurra sobre sus labios— dilo Bianca— le ordena con su voz gruesa
—Soy tuya— sus cálidos labios van dejando un camino de besos por su cuello— Dante soy tuya— vuelve a decir entre gemidos, siente como toma su pecho entre sus labios mientras su mano aprieta con fuerza su otro pecho, lo masajea— por favor soy tuya— dice al momento que comienza el a entrar en ella— Dante soy— de pronto siente un gran dolor. Dante se detiene al sentir como atravesaba la barrera de su virginidad
—¿Eres virgen?— le pregunta mirando su rostro sonrojado
—Si, nunca me sentí preparada para Sandro y luego el quería venderla— suelta una lágrima, ahí se había dado cuenta que no era amor lo de Sandro
—Hay mi Bianca, mi vida, perdón si lo hubiera sabido sería diferente— beso su rostro, limpiando sus lágrimas, el hombre duro había desparecido para tener a un hombre tierno.
—Yo quería que fueras tú— sonrió al sentir como su cuerpo se amoldaba a él, sus manos acariciaban su fuerte espalda de arriba a bajo— sigue Dante— le susurro rodeando su cadera con sus piernas haciendo que entrará por completo. Su deseo de Dante era que ella sea igual de bueno como lo es para él, se mueve rítmicamente, sin dejar de besar sus labios. Bianca nunca se imagino que su primera vez fuera así, sintiendo el mayor placer de su vida, poco a poco llega un orgasmo que la hace ver estrellas, el se retira dejando salir su semilla por su abdomen, siente como cae sobre ella pero sin aplastarla como un abrazo, está feliz de tenerlo, de haber estado con él
—Eres perfecta— le susurra al besar su hombro
—Tu también— Bianca le acaricia su cabello con ternura, poco a poco el sueño llega durmiendo así los dos juntos.
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







