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Secreto Amor

Autor: MuSubi GR
last update Fecha de publicación: 2022-02-28 07:17:37

Dante despertó sintiendo el cuerpo cálido de Bianca debajo de él, levantó su cabeza un rayo de la luna iluminaba el rostro tranquilo de Bianca, dormida parecía un ángel, un ángel que él había corrompido, cerro los ojos no debía haber accedido, debió ser fuerte y salir de esa habitación cuando aún podía pero escucharla saber el infierno que había pasado con Sandro y saber que él había querido vender, que ella lo sabía, no podía creer lo que había sufrido, también ha ella le habían matado su corazón. Además ya no podía ocultar su deseo, su amor por ella, por dios no sabía cómo había pasado pero se había enamorado de ella, quería protegerla, quería estar con ella en sus logros, ser el primero en felicitarla, estar cuando le faltarán fuerzas. Suelta una sonrisa amarga a quien quería engañar, no podría cuando Alfonzo supiera que había roto su primera regla, su regla de oro ya no le daría empleo—Esto no debió suceder— se levantó despacio cubriendo el cuerpo de Bianca, no quería que perdiera el calor, se  sienta en la orilla de la cama, tocándose la cabeza, ahora que pasaría, como le diría que esto había sido un error, cuando lo escuchará estaba seguro que le dolería y eso era lo que no quería, no quería ser el culpable de herir de nuevo su corazón—¿porque lo hice?—se levanta caminando al sillon que se había sentado antes, la mira lo había hecho porque lo deseaba, porque ya no podía con él, y ella también, cada beso, cada caricia era la prueba, ni con Juliette había sentido la conexión que había sentido con Bianca, era más allá del cuerpo había sido una entrega de dos almas, tenía que buscar a otro, uno que fuera capaz de mantenerla segura faltaba un día para que cumplieran con la amenaza. Su corazón se rebelaba ante su decisión, nadie podría dar su vida por ella, no como él, quería que fuera feliz, que viviera sonriendo siempre. La ve dormida su sonrisa es de paz, de satisfacción, y el la había sido él responsable, respiro hondo, un lado posesivo que no sabía que tenía hacía que no tomara el teléfono, le llamara a su jefe para decirle de nuevo que mandé a otro,  era suya, ella misma lo había dicho, era suya— te amo Dante—dice con voz soñolienta, por dios ya no podía irse, no podía dejarla ella era suya por siempre.

Bianca poco a poco despertó, sentía un dolor en sus partes, pero no le importaba porque había sido feliz, había estado con Dante, sonrió recordando sus caricias, sus palabras, nunca había imaginado que fuera tan intenso, tan inigualable hacer el amor, Dante la había llevado a tocar el cielo, sus labios, sus manos estaban en su cuerpo aún, habían logrado hacerla olvidar el mal trago que le había hecho pasar Sandro, ahora se sentía con fuerza y seguridad de que Dante estuviera ahí en su cama. Extiende su mano palpando la cama queriendo encontrar el fuerte cuerpo de Dante pero no fue así estaba totalmente frío y vacío, se levanta de golpe dejando caer la sábana, no podía creer que lo había imaginado, no era imaginario el dolor que sentía en medio de sus piernas, ni el placer que había sentido;

—¡Dante!— lo llama con miedo de que se hubiera ido, no él no la dejaría sola, no después de compartir una unión de almas, porque su entrega no fue solamente de cuerpo sino también había sido de almas, 

—Vuelve a dormir Bianca—enfoca su vista al escuchar su voz, está sentado en el sofá justo enfrente de ella, la luz de la luna dejaba ver su cuerpo, no se había puesto nada, se mordió el labio, de nuevo quería sentir su cuerpo sobre el suyo, dormir rodeada por sus brazos fuertes

—Ven conmigo—le pidió con voz dulce, le estiro la mano, se movió por la cama hasta quedar de rodillas en la orilla de la cama, no le importaba que su cuerpo estuviera desnudo delante de él, podía darse cuenta que su cuerpo también lo deseaba,— vuelve a la cama conmigo, que quiero que me abraces, quiero— Dante no se movió aunque su cuerpo de nuevo deseaba estar junto a ella, 

—Lo siento Bianca pero esto no debió suceder— soltó con tristeza, sabía que sus palabras le provocarían dolor, pero no podía ocultarle sus pensamientos, ya llevaba horas el mismo reprochándose su debilidad—cuando Santino lo sepa te aseguro que jara todo para que no estemos juntos, tal vez pierda mi trabajo, ¿de que vota vivir?— Bianca comprendía sus palabras, Santino haría de todo para alejarla de él, como lo había hecho con Sandro, a Dante lo terminaría despidiendo de inmediato y si aún continuaba la amenaza contrataría a otro y a él le impediría acercarse, de nuevo pondría una orden de restricción de solo pensarlo lejos se llenaba de miedo, de angustia, lo quería cerca lo necesitaba a su lado, no, no por el momento no lo permitiría y la única manera era que nadie supiera, sonriendo de felicidad por su idea la dejo caer  

—Santino no va enterarse si sabemos cómo ocultarlo— se levantó de la cama yendo a él, aunque estaban en penumbras Dante no podía dejar de ver el movimiento de cadera de Bianca— todo será de las puertas cerradas de esta habitación, nadie lo sabrá— se sentó a ahorcadillas sobre Dante, se aferró a su cuello con sus brazos mirándolo a los ojos siguió hablando— por favor no me dejes— Bianca se sentía segura, beso su cuello lentamente, estaba despertando de nuevo su deseo lo podía sentir,— no podré confiar en nadie que no seas tú, no quiero que te alejen de mi, no me dejes que ahora yo soy tuya,— miro sus ojos con firmeza, Dante no pudo evitar sentirse orgulloso, escuchar su declaración si el pedirlo era lo mejor, pedo debía mantenerse 

—Mi Bianca, yo tampoco podría dejarte en manos de otro— la rodeó con sus brazos la cintura para que no se cayera, su piel tierna era tan suave que sentirla cerca de él su deseo se aumentaba y más por los movimientos descarados de ella— yo te quiero proteger con mi vida, pero esto que estamos haciendo no está bien, tu eres mi…— Bianca puso su mano sobre sus labios no quería seguir escuchando, le estaba partiendo en corazón.  Dante quería decirle algo para desilusionarla de él pero ver sus ojos no podía, estaba perdido, su corazón ya había escogido, y ya no podría dejarla— lo siento, no puedo, no puedo dejarte, ahora eres mía— Bianca sonrió, eso era lo que quería escuchar, ya no dijo nada sus labios querían besarlo, comenzó por su rostro, fueron pequeños, su cuello, Dante cerro los ojos ya su mente no podía pensar nada, solo en esos labios besando su pecho— ni tu papá, no nadie nos va separar y yo te protegeré para que sigas con tu vida— ella sonrió por su declaratoria, con él había sentido lo que era ser amada por un hombre ni con Sandro había sentido tanto, pero con Dante fue una lucha contra sus sentimientos porque desde que lo vio en la oficina de su padre había sentido algo, ella lo negó, se negó sentir pero con el tiempo y irlo conociendo no pudo, no pudo evitar enamorarse de él, y ahora que el había estado con ella, que habían pasado un momento íntimo como el vivido no podía dejarlo, lucharía contra todos— Bianca yo te quiero, y quiero que seas feliz— acarició con ternura su cabello, 

—Yo también quiero que seas feliz Dante— solo escuchar su nombre en sus labios algo lo lleno, Bianca se fue bajando dejando besos por todo su torso, su abdomen, para Bianca fue maravilloso tenerlo, bajando un poco más sintió la masculinidad de Dante que reclamaba su atención— nunca me dejes porque sin ti me siento perdida— y sin decir más tomo su miembro en su boca, Dante soltó un gruñido al sentir la pequeña boca de Bianca al tomarlo— te voy a tortura para que nunca me dejes, si tengo que esposarte a la cama lo hare— tenía en sus manos su masculinidad que lo acariciaba de arriba a bajo al decirle esa declaración, y pudo ver en su rostro esa sonrisa de perversa, 

—¡Oh Dios!— grito al sentir como lo besaba, era tan dulce, que dejo que siguiera, sus palabras eran las que necesitaba para perderse en ella, si tenía que esposarlos a los dos lo haría. Mueve su cadera hacia arriba, entrando más en su boca, sus manos están apretando los respaldos del sillón cuando siente esa pequeña lengua lamiendo de arriba a bajo, de nuevo ella envuelve su miembro con su boca le está dando el mejor placer se su vida, entra y sale, Dante a puesto el ritmo, su mano está sobre su cabello guiándola, puede sentir como su orgasmo está por llegar, ella aumenta el movimiento hasta que siente semilla de él en su boca, y escucha su grito de liberación, sonríe satisfecha, 

—Eres tan hermosa— la levanta del suelo para sentarla sobre su regazo, y la besa lo que acaban de vivir era único, ahora tenía las fuerzas de luchar, de no dejar esto— nadie debe saber por un tiempo está bien 

—Si nadie lo sabrá…

****

¡Maldito!, malditos no puede ser que ella prefiera estar con él, pero esto no se quedará así- Rafaello veía la habitación de Bianca, al ver en las redes lo que había sucedido en el bar, la golpiza que Dante le había dado al modelo y actor Sandro era tenencia en las redes, al verlo no dudó en ir a ver cómo estaba aunque no podía ir a tocar, para ser el quién la consolara, había visto que el maldito de Sandro había sido el primero en golpearla, lo podía ver cuándo su guardaespaldas la sacaba en brazos, el muy infeliz se había atrevido a tocarla— maldito, como puedes aprovecharte de ella— miraba como la abrazaba como la besaba sobre el sillón de su recamara, como ella lo besaba— no de seguro el te obligó de alguna manera, te juro que no te dejaré en sus manos, el no te merece— golpeando el tronco del árbol se fue, tenía que lograr que Santino logrará sacar la mercancía de su padre del país, para que no existiera la amenaza, pará que no tuviera Bianca que soportar a ese hombre— tranquila Bianca, yo seré tu salvador lo juro, ya no estarás con hombres que no te merecen.

****

Dante la abraza con fuerza sintiendo sus pechos pegados a los suyos, no puede dejar de besarla con pasión, quería darle el placer que ella le había dado, con cuidado lentamente la penetra, Bianca se aferra a sus hombros mientras sube y baja sobre el regazo de Dante, está en una posición que cada embestida de él la hace sentir el mejor placer de su vida, Dante la toma de la cadera marcando el ritmo, la sujeta con fuerza sabiendo que al día siguiente que se vea en el espejo notará las marcas de sus dedos, siente sus p3zones sobre su pecho que rozan cada vez que ella se mueve, y como puede captura uno haciendo que suelte de nuevo un gemido quiere que disfruté que sea el mejor placer de su vida, queriendo de nuevo llevarla a las estrellas, siente como su orgasmo está listo, la mueve un poco para tener un mejor acceso a su feminidad, acelera sus embestidas cuando el de nuevo esta cerca de venirse con ella, y así sucede los dos tiemblan al sentir como los alcanzan el clímax. Bianca se derrumba sobre su pecho con una sonrisa de satisfacción, besa su hombro— que secreto—  Dante acaricia su cabello dorado sintiendo como ella se pierde de nuevo en la soñolencia.

—Duerme Bianca, que nunca te dejare ya lo jure— posa sus labios en su frente.

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Último capítulo

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