INICIAR SESIÓNPresente
—Claro que los vas a hacer amor—se acercó a ella— tu y yo estamos destinados a estar juntos—Bianca dio un paso atrás chocando con el cuerpo de Dante que la sujeto por los brazos, Bruno miro la acción de Dante, como era que se atrevía a tocarla, lo miro con odio— tu ya no debes estar haciendo nada aquí, lárgate, ya mi suegro se encargó de pagarte muy bien por tus servicios
—No, Dante se queda, es mi guardaespaldas hasta que yo decida lo contrario—Bruno no podía creer que Bianca lo defendería, que prefiriera ese, que no entendía que ahora él la cuidaría, que él era su mejor opción
—Pues lo siento cariño, yo ya tengo la persona que te cuidará de todos— miro a Dante principalmente de él— ya no necesitas a tu guardaespaldas para nada, así que ya se puede ir— abrió la puerta del despacho para que se fuera pero Dante no se movió ningún centímetros, no se iría sin ella.
—Bruno cuando yo digo una cosa es porque se va hacer— miro a su papá— yo no me voy a casar contigo, porque no quiero, porque no estamos en el siglo XV para que arreglen entre ustedes el matrimonio, yo no soy una cosa, ni un mueble, soy una mujer que decide, una mujer independiente— Bruno tomo su mano, ya estaba a nada de cumplir con su sueño, que no permitiría que ella lo echara todo a perder, además la prensa ya los esperaba, no podía dejarlo en ridículo, no otra vez
—Tu vas a casarte conmigo…
—Ya dijo la señorita que no se quiere casar contigo— tomo su antebrazo, haciendo que Bruno soltará su mano— te di un consejo la semana pasada acepta que ella nunca se va fíjate en ti,— lo aventó al suelo apartándolo de Bianca, odiaba como la miraba, como si fuera suya, como si quisiera gobernar su vida
—Si yo también te dije lo mismo— se levantó con más molestia,— entiende que una mujer como Bianca Palmieri nunca se fijará en tí— Dante soltó una carcajada— esa sonrisa te va durar muy poco, porque Bianca será mi esposa, verdad Santino
—Si, Bianca tienes que casarte con Bruno— dijo sintiendo la mirada fría de Bruno sobre él, le dolía sobre manera lo que le estaba haciendo a su hija, pero no podía evitarlo, esas fotos lo destruiría, ya no podría seguir en la política— él es un hombre que te ama…
—No,— Dante siente de nuevo un apretón de mano, estaba incómoda ahí con Bruno y su padre que agachaba la cabeza ante ese hombre. El gran Santino estaba siendo manejado por un joven, era notorio lo nervioso que estaba ante él, su frente estaba sudando, el no era el de siempre,— no me pueden obligar— Dante la rodeo con un brazo de la cintura— nadie me va ha obligar— Bianca tomo la mano que Dante que la ha rodeado, era momento de salir y la única forma era la puerta que estaba detrás, daba al jardín, muy cerca a dónde habían dejado el Mercedes de Dante. Sintió el jalón, tenía que moverse junto a él, lo mira tiene de nuevo esa mirada asesina, esa que tenía cuando Sandro la golpeó, de nuevo no había duda que mataría por ella, para que nunca la dejara, escucho la voz de Bruno, pero no sé iba a detener.
—¡Detente ahí!— grita Bruno lleno de rabia e intentando tomar a Bianca pero es imposible, Dante la protege con su cuerpo— bola de estúpidos deténgalos, a ella no le hagan ningún rasguño— al salir al jardín comienzan a correr a la par de uno al otro, como cuando habían ido a correr en el parque,— disparen, deténgalos, hagan algo
—No seas idiota, o quieres a la policía aquí— lo detuvo Santino del brazo. Bruno maldijo en lo secreto,— Peter ve por ellos, trae a mi hija por favor, y a Dante echarlo de la casa
—Si señor— Bruno caminaba de un lado a otro, parecía un león enjaulado
—No, a ese tráigalo aquí, le voy a dar su merecido…
Bianca no espero que Dante le abriera la puerta, ella entro rápido, quería irse lejos, dónde podría vivir como ella quería, ya no importa ahora la novela, quería vivir con Dante está nueva etapa de su vida, quería vivir con él hombre que cada día la llenaba. Dante entro encendiendo su Mercedes, se pone el cinturón, miro a todos los hombres de Santino, que se acercaban, no se atreverían a disparar de eso estaba seguro, con tantas personas en la fiesta, todos serían testigos de intento de homicidio, tendría ahí a la policía muy pronto, además podía poner en peligro a su hija, y eso a Santino no lo permitiría. Mira por el espejo a uno de los hombres de Santino y cinco más que eran de Bruno, era Capello, era de la familia de los hombres más buscados, como era que le diera en matrimonio con ese hombre, no podía entender, de seguro había perdido el juicio, como estaba condenado así a su hija, primero estar con un hombre que su familia ante la interpol tenía precio su cabeza y segundo lo más importante era que ella no lo quería, sería infeliz. Recordó a Santino estaba nervioso, tensó con la presencia de Bruno, no había duda ahora Santino tenía nexos con esa gente, de ahí venían las amenazas,— tranquila nos iremos de aquí juntos— tomaron el camino de salida, llevándose a las personas que querían detenerlos, aunque apuntaban tenían la orden de no disparar
—Dante nos vamos a dónde tú me dijiste— el apretó su mano, antes de salir de casa de Bianca habían hecho una pequeña maleta, por si querían irse juntos,
—Si cara mía, no permitiré que nadie te obligue hacer algo que tú no quieres— miro la reja, estaba cerrada con ocho hombres al frente, sin dudar avanzó sin importar esos hombres, ellos al ver que no se detendría todos corriendo haciendo a un lado, Dante pegó con su auto haciendo que las puertas se abrieran, le dolía los golpes y los rasguños que ahora tenía el cofre, pero por ahora ya están lejos de Bruno y de Santino, tomo la desviación, no ira a su casa ni a la suya, serían los primeros lugares donde los irían a buscar, y no tardarían en venir detrás de ellos para arrebatarle a Bianca de sus manos— ahí no nos van ha encontrar
—Yo confío— Bianca aunque estaba feliz por ti con Dante no podía dejar de sentir tristeza, saber lo que había hecho su padre le había dolido, como era que quería obligarla y Bruno era como un buen amigo porque quería obligarla hacer su esposa, suena su teléfono, era un mensaje de Pía;
—¿Qué paso?— es lo primero que le pregunta
—Me voy, tuve que salir huyendo porque Santino quiere casarme con Bruno, quieren gobernar mi vida, me voy a ir con Dante— dio enviar, no espera mucho cuando vuelve a sonar su teléfono
—¿A dónde?— él niega con la cabeza mientras menos gente supiera dónde estarían era mejor, Bianca entiende, el sabe lo que hacía, y si no quiere que los separe será solo por su bien, estarían ausentes por unos días, y esperaba que su padre entendiera que no podía obligarla hacer algo que no quería
—Un lugar, no te preocupes cuando pueda me comunicaré contigo— esperaba que Pía entendiera, era mejor estar lejos de ellos, y si Santino le preguntaba no tendría que mentir— te quiero amiga y dile a Valente que no pude seguir más tiempo en su fiesta por las ocurrencias de Santino
—Si yo le digo— recibe el último mensaje, sonríe mirando el perfil de Dante, se sentía segura que estaba haciendo lo correcto. Dante toma su teléfono sería mejor que estuviera apagado por un tiempo, al igual que el suyo.
—Es por precaución— Bianca asiente mirando la carretera, cuando le había dicho que quería irse lejos con ella no dudó que sería una buena opción, estar lejos de Santino estaría bien.
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—No puede ser que sean una bola de ineptos— grito Bruno tomando una figurilla de porcelana del escritorio de Santino— tenían que detener el vehículo solamente, bajar a mi prometida y traer a ese idiota que ha tocado algo que es mío— Santino lo mira, esperaba que no se estuviera referendo que entre ellos hubiera algo, no Dante De Luca no era digno de ella, ¿que podía darle a su hermosura con ese empleo mediocre?, no podría mantenerla en el nivel que ella estaba acostumbrada, no tendría que hacer algo para alejarlos—Anabella dónde te habías metido, porque no lo detuviste—Por que estaba ocupada, además salieron tan rápido que no pude detenerlos, no podía disparar sin que los invitados se dieran cuenta—lo miro directamente a los ojos, no podía ver ningún gesto de titubeo, pero verlo de nuevo no pensó que la hiciera recordar todo lo que había vivido con él, nunca había vuelto estar con un hombre como Dante,—ya tengo a los hombres buscándolos, de seguro irán a la casa de Bianca…
—¡Señorita Bianca para ti!— levantó la mano dándole una bofetada en la mejilla—y espero por tu bien que él no vuelva a tocarla, ordena que cuando lleguen al departamento de ella saquen a Bianca de su auto y a él lo maten ahí mismo, quiero ver su cuerpo enfrente de mí está claro
—Si señor—Anabella aguanto, nunca le había pegado y Bruno no sería el primero, si Bianca se había enamorado de Dante había sido por el gran hombre que era.
—Maldito Dante, si vuelves a tener a mi Bianca te juro que te voy a matar
—¿Qué estas diciendo?— pregunto Santino
—Hay querido suegro, lo comprendo que usted quería salvar a Bianca pero la puso en manos de un hombre que ha abusado de ella—Santino negó no podía creer eso, y recordó las palabras de Sandro, también le había dicho algo parecido, De Luca estaba perdido, ahora no tendría empleo si se había atrevido a tocar a su hija— entre ellos hay algo, porque cree que Bianca no lo quería dejar ir, porque él la manipulado, para que se pusiera en tu contra, y mira ahí están las consecuencias. Además no te diste cuenta la forma que la tomo— Santino cerro los ojos están sumergido en sus pensamientos que no la vio,
—No, pero te aseguro que los voy a separar, ella no puede estar con él, yo me encargaré que nadie le dé trabajo y pase un tiempo en la cárcel— Bruno sonrió, ya dentro le daría la orden alguien para que terminara con su vida ahí, aunque le hubiera gustado ser el quién lo matará, sin pensar marco a Sandro el sería de ayuda ahora—Sandro ponen una demanda en contra de Dante De Luca por lesiones e intento de homicidio,
—Por que quieres eso Santino, ¿para mantenerlo lejos de tu hija?— Santino se enfureció, al escuchar la risita de Sandro en la línea— hay Santino no puedo, ya no tengo el apoyo de mi padre por haberlo echado todo a perder
—No te preocupes, yo puedo ayudarte, solo tu llama y has la denuncia, quiero tener algo para meter una orden de restricción en contra de Dante—Bruno asintió, eso le estaba gustando, si no podía acercarse y dentro de la prisión sería fácil desaparecerlo y así ella se olvidaría de él, y su corazón al fin sería suyo
—Muy bien querido suegro…—Anabella entro después de haber tomado la llamada—¿Ya tienen a mi prometida?— pregunto con una sonrisa, Anabella lo miro muy sería, sabía que iba reaccionar mal al saber que aún no llegaba
—No, aún no—mira su teléfono ya debía estar ahí—señor nuestros hombres se quedaron a esperar, a usted lo espera la prensa— Bruno maldijo, no podría salir solo, de nuevo Bianca lo había hecho, lo había dejado en vergüenza…Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







