INICIAR SESIÓNAl salir de la clínica ya un auto negro los esperaba, un hombre alto, delgado, con el cabello negro al igual que su traje negro, espera con la puerta abierta mientras otro hombre de traje oscuro lleva su mochila para dejarla en la cajuela que esta abierta, el hombre que está con la puerta abierta tiene la cabeza gacha, no puede ver muy bien su rostro porque los lentes oscuros y su mano que la tiene sobre el sombrero lo impiden; entra en el asiento trasero y escucha como Sandro da la orden al hombre que sigue de pie afuera del auto
—Jaime a casa
—Si señor— sube Sandro y la puerta se cierra, el chófer que ahora sabe que se llama Jaime enciende el auto y comienza la marcha por el camino. Bianca mira atrás, como se aleja cada vez más de ese lugar que estaba sintiendo como una prisión, unos metros adelante un auto negro los comienza a seguir, Sandro voltea para ver qué ha llamado la atención de Bianca, y al verlo y antes que ella preguntará le contesto— es por nuestra seguridad, tu papá los puso a nuestra disposición— Bianca asintió. El camino lo hizo en silencio contemplado el paisaje que se deja ver cuánto más avanzaba el auto, atrás había dejado la playa y el mar, y ahora solo veía los árboles que le daban la bienvenida, abrió la ventanilla y dejo que el viento jugará con su cabello, por primera vez en días se sentía libre, el sol pegaba en su rostro dándole el calor que necesitaba— me encanta verte así— dijo Sandro llamando su atención— te vez radiante
—Me siento radiante— dijo volteando solamente un momento a verlo— al fin puedo respirar el aire fuera de esas cuatro paredes— volvió la vista a los árboles que dejaban atrás, junto con una montaña que se dividía en dos para dejarlos pasar,— ¿Y dónde vamos a vivir?
—Ha pronto lo vas a descubrir— tomo su mano y la llevo a su labios— tu disfruta del paisaje amor— Bianca no necesitaba su permiso, ella ya había vuelto a mirar el paisaje que se abría al paso del auto, las nubes tan espojosas se dejaban ver entre los árboles y el cielo azul le daba confort que necesitaba para seguir. Sintió de pronto los labios de Sandro sobre su hombro— ya estamos llegando a nuestro nuevo hogar— Bianca observo los campos que de iban abriendo a su paso, en todos había vides— he comprado este viñedo para que sea nuestro hogar— Bianca voltio a verlo, no entendía, cuando pensó que había comprado una casa pensó que pudiera ser en el centro de alguna de las ciudades de España,— todo esto ahora es nuestro amor— Bianca negó, su idea nunca había sido que vivieran ahí, su idea era que cuando terminará el tratamiento volvería a Italia a su hogar a ser lo que tanto le gustaba;
—¿Qué dices?
—Compre este viñedo para tener de que vivir— beso su mano— no te gusta la idea cariño
—No, no me gusta, la verdad pensé que vivir aquí sería temporal, cuando el doctor me diera de alta volvería a Italia a ser lo que tanto me gusta, trabajar como actriz— Sandro tomo su rostro entre sus manos, sabía que lo que le iba a decir no le gustaría pero era momento que supiera
—No, tal vez algún día volvamos a Italia pero tú ya no podrás volver a ser actriz— Bianca se sacó del agarre de sus manos, y frunciendo el ceño por lo que acababa de escuchar le pregunto
—¿Por estás diciendo eso Sandro?— se cruzó de brazos— ¿porque dice que no podré se actriz nuevamente?— Sandro intento tomar su mano pero ella se alejo mostrando su malestar por sus palabras, si su sueño era volver a ser actriz, estar en un set grabando alguna novela o una película, sin tener eso en su vida sentía que ya no podría ser feliz plenamente
—No te moleste conmigo— no le importo que quitará su mano de todas maneras la tomo— tu misma lo decidiste así— Bianca abrió los ojos, porque había hecho algo así si ser actriz era su motor en la vida, ahí podía ser diferentes mujeres,— no recuerdas que cuando nos casamos días antes tu misma afirmaste que ya no ibas a ser actriz que querías dedicarte a nuestra familia— puso su mano en su vientre— puede que ya presentías que venía un pequeño Sandro o una pequeña Bianca en camino, pero— soltó una lágrima— pero nuestro hijo nunca nació— se recostó sobre ella llorando, Bianca sintió su dolor, y sin darse cuenta comenzó a llorar también, y tocó su vientre que estaba vacío era su primer hijo, fruto del amor y nunca había llegado a conocerlo, por el tiempo a penas tenía unas semanas, así que tenía muy poco formado— pero pronto vamos a tener un hijo tu y yo verdad cariño
—Si,— se limpio las lágrimas— pronto pero por favor dame tiempo sí, necesito asimilar todo esto, el saber que he perdido a mi hijo me puso mal u no me siento preparada
—Si, te daré el tiempo que quieras pero por favor que no sea mucho— se levantó un poco pero casi recostado en ella— que quiero ver muy pronto a nuestros hijos corriendo por aquí— beso su cuello quería despertar en ella algo, que aceptará llegar más allá— no sabes cuánto he deseado esto— descubrió un poco su hombro— pero voy a esperar esposa mía, voy a esperar— con esfuerzo se levantó de encima de ella, Bianca solo sonrió, y levantó su mano para acariciar su mejilla,
—Te prometo que pronto, ahora tal vez no sea bueno por los medicamentos que estoy tomando— Sandro asintió, ya estaba con él, que más podía pedir, solo debía tener paciencia y ella sóla iría en su búsqueda— hay que preguntarle al doctor ¿sí?
—Tienes toda la razón— se acercó besando sus labios delicadamente— aún estás en tratamiento— Bianca medio sonrió y acarició el rostro de Sandro, cada vez que lo hacía era como un perrito que agradecía su atención.
—Llegamos señor— dijo Jaime que durante el camino había disimulando no prestar atención a lo que ocurría atrás, ahora al verlo por el retrovisor noto que estaban a una distancia prudente;
—Gracias Jaime— Bianca miró el camino de ten soncle que los llevaba hasta el frente de la fachada de la nueva casa, por delante se podía ver una enorme fuente que tenía dos querubines que sostenían cada uno una vasija de la que salía agua, el auto rodeó la fuente de cantera, y se veía que estaba muy bien cuidada, el agua era cristalina y por lo poco que pudo ver tenía unos peces de varios tamaños y colores
—Te gusta— se acercó más a ella en el asiento, mirando su rostro que estaba iluminado, se veía tan bella que no pudo evitar cerrar los ojos y se acercó a besar su mejilla— ya te dije que si no te gusta algo lo podemos
—No la fuente es verdaderamente hermosa— miro la fachada de la casa— oh por dios que hermosa casa— era una casa de dos pisos, el frente estaba hecho de piedra, y alrededor de la puerta había una red de hierba que caía, le daba un toque muy pintoresco— ya quiero entrar
—Permítame señora— Jaime se bajó corriendo del auto para ir abrir la puerta— listo
—Gracias— no podía dejar de ver la casa que alguna vez soñó con tener una así, de hecho se lo había compartido a Sandro en una ocasión, así que debió buscarla así— parece un sueño
—¿Verdad?— al salir corrió abrazarla— y espera ver el interior te va a encantar— Bianca tomo su mano, tan pronto subieron el escalón para entrar la puerta se abrió
—Sean bienvenidos— una mujer de cuerpo redondo les daba el paso— a su casa señores Marchetti— Bianca se soltó al ver el interior, era muy bonita con sus paredes de color blanco, en frente de encontró con una mesa que tenía un jarrón azul con una pintura, camino dos pasos y vio la escalera que la llevaba a las habitaciones, camino tres pasos y ahí se abría una puerta corrediza que separaba la sala del comedor— espero todo sea del agrado de la señora
—Si, todo está hermoso…— miro a la mujer pelirroja que de inmediato entendió su duda
—Soy Petra a sus órdenes señora Marchetti— hizo una reverencia como si estuviera delante de alguien de la realeza
—Hasta ahora todo lo veo perfecto— regreso y miro a Sandro que la veo con una sonrisa
—Si quieres te llevo a nuestra habitación— Bianca se tensó un poco,— no te preocupes yo sé cumplir con mi palabra y no va suceder nada de lo que no quieras
—Vamos, pero aún tenemos que discutir mi regreso a la pantalla— Sandro tomo su mano— yo ahora necesito regresar a mi trabajo
—Bueno le preguntaré al doctor si puede ser posible— subieron los escalones de madera que subían a la planta alta— nuestra habitación es la que está al fondo, ahí ya tengo algunas cosas que he comprado para ti, vestidos, blusas, pantalones, y la mejor ropa interior que quisiera que un día modelaras para mí
—Hay Dios Sandro sabes que nunca me ha gustado eso— sintió como besaba su cuello
—Soy tu esposo y no veo nada de malo en eso— llegaron hasta una puerta de madera que tenía formada en relieve algunas flores— está es nuestra habitación
—Es hermosa— Bianca entro mirando la cama, ya no era individual con en la clínica, ahora era el triple de grande, tenía un ventana que media dos metros de alto por noventa centímetros de ancho, corrió la cortinas y dejaron entrar más luz, abrió la ventana y salió al pequeño balcón desde donde podía ver todo el viñedo,— gracias Sandro, gracias por recordar cómo había dicho que quería mi casa
—No es nada, sabes que siempre estoy para complacerte— Sandro se acercó, para susurrarle al oído— te acuerdas que tengo una sorpresa para ti— ella sintió— pues vamos…
Bajaron juntos tomados de la mano hasta a un lado de la casa donde había una pequeña construcción que parecía una capilla, estaba cerrada con una gran puerta de madera, algo deteriorada por la falta de uso,— ¿Qué hacemos aquí?
—Pues aquí a dentro tengo tu sorpresa— Sandro abrió las puertas de la pequeña capilla, estás rechinaron, pero al estar por fin abiertas Bianca miró la imagen al óleo de la virgen del Carmen— entra y ahí encontrarás tu sorpresa— Bianca entro mirando la pequeña capilla, estaba en total abandono, tal vez necesitaría algunos arreglos, al ir llegando al altar notó dos cajitas de madera, y cada una con un veladora encendida. No podía creer que Sandro hubiera hecho lo que estaba pensando, voltio a verlo con los ojos llenos de lágrimas— si son tu mamá y tu hermano— Bianca regreso la vista,
—¿Por qué?— se acercó hasta tener las pequeñas urnas a su alcance, paso su mano por cada una queriendo que no fuera cierto que su mamá y hermano estaban ahí
—Por que tú papá así lo quiso— se acercó sin tocarla, le quería dar su espacio— el las trajo desde Italia para que estuvieran contigo— las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas, acarició la pequeña placa dónde se podía leer el nombre de Amellie y Valente,— ahora aquí vas a poder traer las flores que tú quieras todos los días— Bianca se limpio el rostro
—Yo de todos modos quiero ir a Italia, quiero ir a dónde está Pía— Sandro se puso tensó, comenzó a sudar que de inmediato seco su frente con un pañuelo
—Mas adelante cariño— intento abrazarla pero ella no quería ese abrazo— recuerda que el doctor aún no te ha dado el alta por completo
—Quiero estar sola si— Sandro asintió no quería contradecirla,
—Si amor voy a estar en la casa con el administrador…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







