INICIAR SESIÓN—¿Ya recuerdas nuestra boda cariño?— Sandro tenía entre sus manos el rostro de Bianca que sonreía feliz, esa mañana después de despertar al ver a Sandro ahí durmiendo en el sillón lo llamo como nunca pensó que iba a volver a escuchar “amor ya recuerdo algo de nuestra boda”, de inmediato se levantó para ir hasta la cama y darle un beso, eso era lo que tanto había esperado desde hace una semana que había comenzado con el tratamiento con la psiquiatra, que volviera a ser ella
—Bueno no todo, pero creo que tengo algunos flechazos, espero pronto ya recordaré mi vida— rodeó su cuello con sus brazos, miraba directamente sus labios, que estaban entreabiertos— yo creo que cuando le diga hoy a la doctora el paso que he dado de seguro me dará el alta— Sandro sonrió por su ingenuo cuestionamiento,
—Lo siento querida pero ella te podrá dar de alta de su trabajo pero aún falta lo que diga el doctor— miro con soltaba un suspiro— pero no te desanimes pronto al ver este cambio y con tus nuevos estudios dónde todo salga perfecto podrás salir— medio sonrió, ya estaba cansada de estar encerrada en esa habitación.
—Durante está semana no he visto a mi papá ¿Dónde está?— Sandro no podía dejar de mirar ya Bianca que al fin no sentía ese rechazo cuando estaba cerca,
—Ya sabes que el siempre está con sus negocios— Sandro la abrazo muy fuerte, sentía que la estaba recuperando, al fin iba quedar atrás el fantasma de Dante, ese hombre imaginario que había vivido en su cabeza— pero le dará un gran gusto saber que ya dejaste a ese sueño tuyo atrás— Bianca sonrió asintiendo— no sabes estás semanas pensé que te iba perder para siempre— beso su frente con ternura
—Eso nunca va pasar, nunca me vas a perder— lo abrazo sintiendo su cálido cuerpo— está semana de sesiones con la doctora fui aprendiendo que mi mente me jugo una muy mala broma— voltio un poco su cara para poder besar el cuello de Sandro, este al sentir sus besos comenzó a temblar de pies a cabeza, Bianca siguió hablando— que nunca pasó lo que yo decía, ese hombre no fue real…
—Si, si el nunca fue real, ahora podremos vivir nuestro amor— estaba disfrutando sentir sus labios en su cuello, pero el también necesitaba besarla, su cuerpo se lo estaba pidiendo, el sentir el cuerpo de Bianca tan cerca hacía que su masculinidad despertará, se estaba poniendo dura por querer estar dentro de ella, iba poco a poco recostandola en la cama, su mano bajo a su pierna que tenía aún el pantalón de franela de pijama que el había llevado, como quería quitárselo y tocar su suave piel
—Amor despacio— escucho que le decía Bianca al oído— despacio, además aquí no es el lugar, Grace puede entrar en cualquier momento— Sandro sonrió besando sus labios, si tenía que controlar sus impulsos
—Si vamos a vivir como la pareja que somos, después que salgas de aquí, después de ir a nuestra luna de miel— se levantó tratando de calmar su ardor, si no estuviera ahí seguiría besándola, amándola hasta que se rindiera a él.— a dónde te gustaría ir...— contesto de inmediato sin pensar mucho la respuesta
—Vamos a Italia, quiero ir a dónde descansa mi mamá y Valente quiero llevarles flores— Sandro se dio la vuelta queriendo disimular los nervios que le había provocado Bianca por su respuesta,— vamos cariño cumple este deseo que tú esposa te está pidiendo
—Esta bien, está bien, deja que arregle todo con el doctor y saber cuándo te dará de alta— de nuevo sé acerco hasta la cama, y mirando esos ojos azules que por primera vez después de despertar no lo veían con desconfianza sino que tenía calidez, amor no se pudo negar— sabes que yo siempre voy hacer lo que tú me pidas para que seas feliz
—Si, y te lo agradezco, y yo también siempre haré lo que esté en mis manos para que seas feliz— se acercó a darle un pequeño beso en los labios. Sandro al sentirla de nuevo no pudo evitar profundizar más el beso, era como estar en la gloria, de nuevo subió a la cama, su mano izquierda la sujetaba por la nuca mientras su otra mano bajaba por su cuello y se había instalado en su pecho— Sandro— lo empujó tratando de alejarlo— Sandro por favor— lo empujó con más fuerza casi haciendo que callera de la cama— ya te dije aquí no es el lugar, yo también quiero estar contigo pero dame tiempo por favor
—Si, por supuesto— tomo sus manos que estaban jugando con el cordón— te daré el espacio que tú quieras, te juro que nunca te voy a obligar a nada que no quieras,— beso cada dorso de su manos— es una promesa…
Los días fueron exactamente iguales, pero ahora Bianca era más cariñosa con Sandro, las sesiones con la psiquiatra habían terminado, porque Bianca había asegurado que tenía recuerdos de su boda, del momento más duro de su vida, al ver a Bruno con esa bomba, que sentía en ese momento que todo iba a terminar, que sus sueños se iba a quedar enterrados ahí, aún el doctor no permitía que saliera de la habitación, la fisioterapia que hacía Grace iba muy bien, además que le ayudaba a ejercitarse, como deseaba salir a correr como antes, sentir la brisa mañanera pegar en su rostro, y ahora que estaba cerca de la playa lo deseaba más. Ya casi había pasado una semana de que había recordado su boda y había estado muy cariñosa con Sandro y aún no veía que fuera a salir de esa clínica. Dos días después había ido su papá a visitarla y ver que realmente se estaba recuperando
—Mi hermosura que gusto me da verte mejor— fue junto a ella con los brazos abiertos, Bianca lo recibió con una gran sonrisa, era el único familiar que le quedaba, era su papá que la quería mucho
—Si, y a mi porque ya quiero salir de aquí— le replicó mirando el lugar— me siento que estoy en una cárcel
—Hay hija como crees— su padre la volvió abrazar— y ya no menciones eso de cárcel, tu nunca lo estarás— beso su frente y camino a la ventana— además tienes la mejor vista de todas las habitaciones, tienes el mar a tus pies
—Papá quiero pedirte un favor, quiero un celular— Bianca miró como se sorprendió pero también notó que de inmediato disimuló
—¿Para que hija?
—Pues si necesito algo tener con que llamárselos a Sandro y a tí— se acercó despacio como cuando era una niña pequeña y quería algo de su papá, lo abrazo y miro a su papá con los ojos suplicantes— anda solo quiero tener un teléfono para poder tal vez jugar un poco, ver las redes y saber que ha pasado durante estos cinco años
—No hagas eso Bianca, ya sabes que a mí no me convences así— Santino se separó lleno al otro lado de la habitación — además tenemos que ver con el doctor si es lo que te conviene— y eso había sido lo último de esa conversación pero no había logrado que le trajeran el teléfono, porque no podía entender que solamente quería ver sus redes sociales.
Después de ese día su padre le había llevado un libro, y le había dicho que era mejor eso que esos aparatos que hacían que las personas se volvieran tontas, con resignación y una manera de distraerse las tardes después de comer se sentaba a leerlo junto a la ventana, ya se estaba cansado de esperar a que Sandro la saca de ese lugar que si no lo hacía pronto se volvería loca, ella nunca había sido de estar en un solo lugar por tanto tiempo. Esperaba que Sandro pronto pudiera arreglar todo para que pudiera salir de ese lugar, dos toques en la puerta llaman su atención
—Adelante— dijo levantándose del sillón, miro a la puerta y ahí estaba Sandro con una enorme sonrisa
—¡Lo conseguí!— le mostró una hoja blanca con varias letras— en dos días saldrás de aquí— Bianca corrió a abrazarlo, al fin saldría de esa habitación, al fin sentiría los rayos del sol sobre su rostro sin ninguna ventana
—En dos días al fin seré libre— se separó y le dio varios besos en la mejilla— gracias, gracias Sandro
—Fue un placer— tomo su mano entre sus manos— nunca dudes que siempre haré lo que tú quieras para verte así de feliz mi hermosura— y la beso, éstos días eran la gloria,— ya está lista nuestra nueva casa, si algo no te gusta solo me lo dices porque mi vida será para complacerte
—Lo primero que quiero hacer cuando pise Italia será ir a ver dónde está mi mamá y mi hermano— Sandro la soltó un poco, y carraspeo para poder hablar
—Lo siento cariño pero el doctor no permitió que volvieras a Italia— Bianca se alejo molesta, por qué le hacían eso su tenía tanta ilusión volver a Italia, y volver a iniciar con de nuevo su trabajo como actriz
—¿Por qué?— su voz de ser cálida paso a ser muy fría, tenía miedo que volvería a los mismos en la casa que Sandro hubiera conseguido para vivir
—Por que aún no estás recuperada pero no te preocupes más adelante iremos a dónde tú quieras— se acercó a tomar su rostro por la barbilla y lo viera a los ojos— pero cuando salgas de aquí te tengo una sorpresa
—¿Qué sorpresa?
—Ya lo sabrás— Sandro la volvió a abrazar por la cintura— pero te aseguro que te va gustar, ahora quita esa carita, pasado mañana ya no estarás aquí— Bianca miró el lugar, si al menos había conseguido salir de ahí, podría comenzar de nuevo una vida, junto a Sandro que revivía por tenerla feliz.
Bianca daba gracias que los dos días se fueran como agua entre los dedos ahora estaba mirándose en el espejo, al fin había dejado la ropa blanca de la clínica, ahora tenía un vestido azul rey, su cabello lo había arreglado en una coleta alta, después de tanto estaba usando sus aretes, era ya otra, por último se estaba retocando el maquillaje, hay como lo extrañaba, gracias a Sandro que le había llevado todo. Grace su enfermera estaba terminando de acomodar la pequeña maleta con las cosas personales, shampoo, cremas, cepillos, entre de más cosas que Sandro había llevado para que pudiera arreglarse,
—Listo Bianca — ella voltio metiendo en su pequeña caja de maquillajes el labial que había usado para pintar un poco sus labios— no sabe cuánto la voy a extrañar
—Y yo Grace, te has vuelto mi mejor amiga durante estás semanas— a parte de su familia y médicos Grace era con la única persona que podía hablar, por eso le había pedido que la llamara por su nombre— ¿a qué hora va venir mi esposo?— pregunto mirando el reloj que llevaba en su muñeca
—No debe tardar Bianca, debe estar firmando los últimos papeles— Grace fue a la mesa y tomo algunas cosas que se estaban quedando— oh qué bella pulsera— Bianca la miro, y tomándola sonrió
—Si, es muy bonita, no recuerdo quien me la dio o si la compré— sin pensar se la puso, se veía tan bien en su muñeca que no quería quitársela nunca— creo que no la dejaré de usar
—Lista— entro Sandro con una enorme sonrisa, Bianca asintió— entonces vámonos querida
—Si— miro a Grace que estaba metiendo lo último en la mochila— ve a visitarme cuando el empleo te lo permita si
—Si Bianca tenga seguro que así será— le devolvió el abrazo con cariño— que sea muy feliz picolla— Bianca al escuchar esa expresión abrió los ojos, y se miro a Grace, había una sonrisa en su rostro que nunca había visto antes
—Ya vamos querida— Sandro tomo su mano separándola de la mujer— vamos a vivir nuestro amor como se merece
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







