INICIAR SESIÓN¿Te gusta?— Bianca mira la fachada de la pequeña casa, después de descansar la noche que se fueron de la casa de su padre no se habían detenido hasta llegar a su destino, hubo momentos en que ella manejaba para que él pudiera dormir un poco. Las ciudades y pueblo que iban dejando atrás le provocan nostalgia, si hubiera podido ser otra persona tal vez los recorrería tomada de la mano de Dante, pero eso en ese momento era imposible, siendo ella una figura pública sería fácil de reconocer, empezarían con las fotos, algún paparazzi teniendo la nota de la semana, “Bianca Palmieri vista en Florencia en compañía de un nuevo galán” si esos serían los titulares, los programas de chismes buscando una primicia, y así Bruno y Santino darían con ellos, no era mejor así, tal vez en el futuro tendría la oportunidad de hacerlo.
—Si es hermosa—Dante podía ver cómo brillaban sus ojos y le gustaba, le tendió la mano para ayudarla a bajar de la góndola, desde que habían llegado a Venecia Bianca se veía más relajada, habían sido días de tensión por su padre y ese Bruno, estaban seguros que los buscaría por todos lados con ayuda de la policía, Santino era un hombre protector al igual que él, así que no escatimaría en dar dinero para encontrar pronto a su hija— ¿es tuya?— el la abrazo de una forma posesiva al frente de la casa, era una pequeña casa del siglo XVII, la familia de su abuela la había mantenido en buen estado, era la casa de vacaciones de la familia De Luca
—Si, me la heredero mi abuela—la soltó un momento para poder abrir la puerta, tenía años que no pisaba el lugar, solo se mantenía en contacto de un matrimonio encargado de mantenerla en buenas condiciones— y ahora este será nuestro rincón del cielo— la hizo entrar abrazándola por la espalda, y besando su cuello tenía días sin poder tocarla, sin tenerla así— ¿Tienes hambre?—Bianca soltó una risita, parecía que estuviera viviendo una de esas novelas dónde los protagonistas huían para vivir su amor a un lugar muy lejos, esperaba que no se terminará como en ellas, los dos separados por alguna maldad. Cerro los ojos no quería pensar en eso, se quitó la gorra dejando caer su cabello con libertad, sintió como Dante aspiraba su perfume,
—Si, pero primero quiero darme un baño—Dante sonrió apretándola más a su cuerpo
—Necesitas ayuda con eso— le susurro al oído— porque aquí estoy señorita Palmieri
—No, creo que yo puedo sola— se giró en sus brazos— además alguien tiene que recoger nuestras mochilas que se ha quedado afuera— Dante sonrió, le encantaba está mujer, y lo estaba volviendo loco
—Buenas señor De Luca— los dos voltearon a ver a la mujer que tenía un delantal, parecía que venía saliendo de la cocina— que gusto verlo de nuevo señor
—Hola Ágata— fue a saludarla con afecto— ¿como has estado?— Ágata lo conocía muy bien, era un niño muy inquieto, que cuando iban a esa casa de vacaciones él no paraba de correr de un lado a otro, pero al morir sus padres se volvió introvertido,
—Muy bien señor,— miro a Bianca— buenas tardes señorita
—Buenas tardes— le extendió la mano soy Bianca Palmieri no….
—Es mi prometida Ágata— la mujer sonrió con amabilidad. Bianca voltio a ver a Dante que sonreía de oreja a oreja, porque lo había dicho, si apenas se conocían todavía no había escuchado de su labios una petición formal de noviazgo, ahora resultaba que estaban comprometidos— ¿aquí todo en orden?
—Si señor, y mucho gusto señorita— Bianca le sonrió con amabilidad,
—Que bueno, ¿la habitación principal está limpia?
—Si señor— Dante puso sus manos sobre los hombros de ella
—Muy bien iremos a descansar un poco, pero primero iré por— Ágata se adelantó con las palabras
—Mi Harry puede ayudar con su equipaje— Dante sonrió de agradecimiento— ¿les sirvo algo de comer? tengo pescado asado con puré de papa
—Perfecto, en una hora volvemos, mi cara mía va querer darse un baño— comenzó a guiarla hasta la habitación— una cosa, nadie debe saber que estamos aquí Ágata
—Como diga señor, nadie sabrá que están aquí— Dante agradeció con la cabeza, subieron las escaleras, Dante la iba guiando por el pasillo hasta la puerta que estaba al fondo
—Por Dios Dante que hermosa— al entrar encontró una habitación que estaba muy bien iluminada por las tres ventanas que dejaban entrar la luz, en medio de la habitación estaba una cama grande con un doncel en cada esquina, estaba rodeada de cortinas blancas, algo transparente— que bella— tomo las finas telas, eran suaves
—La única bella aquí eres tu— Dante la abrazo por la espalda, no podía aguantar el deseo que tenía por estar con ella, hacerle el amor ahí, entre esas cuatro cortinas— el baño está allá— Bianca tembló en sus brazos, sentir sus labios sobre su cuello estaba haciendo que su deseo por el creciera— ¿Te molesto que dijera que eres mi prometida?— tal vez si era pronto pero no podía ver su vida futura sin ella, Bianca lo había hechizado por el resto de su vida.
—No solo que me sorprendió— abrió las cortinas, para ver las suaves y limpias sábanas blancas— yo también quiero casarme contigo, así ya nadie nos podrá separar
—Muy buena idea y si nos casamos— dejo su cuello para verla a los ojos— aquí, en Venecia no te gustaría, así no podría casarte con Bruno— si era la solución para que Santino no se metiera en su vida, ya casada sería otra la situación— que dices
—Si sería buena pero Dante no es algo precipitado, yo no quiero casarme así, siempre he soñado con una boda discreta solamente la familia, con un vestido hermoso— camino por hasta la ventana, si era un lugar hermoso no había duda, pero la idea de Dante era muy precipitada,— además quién te dice que esto no solo es una atracción física solamente que pronto se acabé, no quiero sufrir un divorcio como mis padres— Dante entendía sus palabras, no quería presionarla algo que no estaba convencida— me entiendes
—Si cara mía— la abrazo fuerte y se fundieron en un beso largo,— tu eres mía
—Si, lo soy— volvió a darle un pequeño beso, se oyeron dos toques en la puerta
—Adelante— un hombre delgado algo mayor entraba con las dos mochilas en mano— muchas gracias Harry
—De nada señor, es un gusto verlo— el hombre sonrió con gusto y sin decir nada más salió de la habitación dejándolos solos
—Si me permites voy a bañarme— camino hasta su bolsa y saco algo de ropa— y tú te quedas aquí esperándome— Dante sonrió, como quería entrar con ella y hacerle el amor, su cuerpo la necesitaba.
Bianca desapareció detrás de la puerta, Dante saco su teléfono lo encendería una sola vez para saber alguna novedad, tan pronto que lo tuvo encendido comenzó a sonar
—¿Dónde está mi hija?— era Santino, se escuchaba que estaba muy mal, no era el hombre educado que le había llamado para que cuidará de su hija
—En España, en Inglaterra, dios no sé, pero le aseguro que esta segura— escucha el gruñido de Santino a través de la línea
—Usted la secuestro, y la quiero sana y salva de nuevo conmigo— le gritó con furia
—El único lugar donde está sana y salva es a mi lado Bianca quiere estar conmigo— dice con orgullo, porque ella misma se lo había dicho a la cara
—¿Desde cuándo la llama por su nombre?— Dante sonríe, no cree que no se hubiera dado cuenta como la miraba, con amor, como la protegía, eso no era parte de su trabajo,
—Desde el momento que ella me lo pidió— aún no podía decirle que estaba teniendo una relación más allá de lo laboral, no podía decirle cómo deseaba ahora mismo que entraría al baño a tomar a su hija, primero era su padre y segundo no era de caballeros ventilar sus intimidades— mejor dígame qué tiene Bruno Capello contra usted que lo está chantajeando— escucho que comenzó a balbucear, eso no se lo esperaba,— lo está presionando para que Bianca se case con el ¿porque?
—No diga tonterías, Bruno es un buen hombre y quiere a mi hija, por eso le di su mano en matrimonio— Dante no le creía nada
—Y yo soy un payaso, no le creo, y mientras usted siga con esa tonta idea de casar a Bianca con él, no va regresar— miro la pantalla de su celular,— y no se esfuerce no va lograr localizar dónde estamos, tengo un bloque, hasta nunca Santino...— colgó sonriendo imaginando la rabieta que estaba haciendo Santino.
—Nada señor, el sistema está loco, dice que está en Estados Unidos primero, y un segundo después marca una isla de África— Santino aventó el teléfono haciéndolo añicos, no había dudas De Luca estaba con su hija, de una manera nada profesional. Se tocó la cabeza, ya no podía con la presión Bruno si no encontraba pronto a Bianca el publicaría esas malditas fotos, sentía como todo se hundía,
—Maldita sea, ahora que voy hacer,— la única opción era el teléfono de su hija pero sí De Luca estaba manipulado a Bianca era seguro que no le dejaría llamar por él
—¿Y bien ya encontró a mi Bianca?— entro Bruno a la oficina con su aire de superioridad
—No, el muy idiota tiene un programa que evita que podamos rastrear su señal y ni pensar en el teléfono de Bianca— estaba muy molesto— ya le pregunté a su jefe si sabía dónde está pero él tampoco lo sabe
—O lo esta cubriendo— Santino se le quedó viendo tenía una sonrisa llena de malicia— si quieres mis hombres pueden hacerle una visita, te aseguro que ellos le sacan la información
—No digas tonterías, Alfonzo Fontana es ex militar, ex agente ellos pueden morir sin soltar una sola palabra— Bruno estaba cansado de no tener ninguna información de su prometida, ya se estaba desesperado— mejor busca otra solución para saber dónde está mi hija
—En eso estoy, tengo a todos buscándolos— se levantó furioso— mejor reza para que aparezca antes que mi dedo haga algo que no debe— Santino respiró, tenía que estar tranquilo, no podía hacer nada que exaltará a Bruno, odiaba estar en sus manos…
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—¿Dónde te has metido Dante?— Alfonzo al ver quién era de inmediato contestó tenía cinco días sin saber nada de él, su última orden era dejar a Bianca con su papá y regresar a su casa
—No te lo voy a decir— escucho como su amigo y jefe soltaba un suspiro— ¿has encontrado algo del regalo de Bianca?— aunque desde la fiesta había quedado claro de dónde venía, solo quería saber que más había podido averiguar su jefe;
—Si, lo entregó el repartidor de la joyería, lo compro Bruno Carbone y no tengo más, aún sigo investigando— se escuchó el tecleó de la computadora
—Busca ha Rafaello Bruno Capello Carbone— sonrió era un información nueva que su jefe no sabía
—Por Dios es hijo de Rafaello Capello, en su único hijo varón y acaba de fallecer la semana pasada— todo estaba encajando, al falta su padre las amenazas cesarían que estaban en el cuello de Bianca y la única solución para que Santino hiciera lo que tendría que hacer era casando a Bianca con Bruno— no tiene bastardo hombre solo mujeres— y en ese mundo solo los hombres eran lo que ganaban, y se convertían en los líderes de la organización, no podía creer que Santino quisiera someter a su hija en un matrimonio sin amor y con el peligro siempre,— por último donde está Bianca Palmieri— Dante miro la puerta donde podía escuchar el canto de ella
—En un lugar seguro Alfonzo,— y sin decir más colgó…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







