MasukCatalina estaba muy feliz porque podía casarse con su amado. Un policía con el rango más alto y más respetado. Sin embargo, el día de su boda, una mujer llegó con un bebé varón, lo que arruinó la boda de Catalina. Esa noche, Catalina, que ya no tenía ganas de vivir debido al fracaso de su matrimonio, fue a un bar y tuvo relaciones sexuales con el hombre más poderoso. Catalina decidió huir, pero estaba embarazada de gemelos. Entonces, Catalina pidió ayuda al hombre que la había dejado embarazada para vengarse de su exnovio como condición para casarse con él.
Lihat lebih banyakCatalina se quedó dormida abrazando con fuerza a Edgar. Acababan de compartir un momento de placer. Catalina se sentía realmente muy satisfecha; su marido la había mimado muchísimo, sin preocuparse siquiera por su propio deseo. Edgar estaba demasiado concentrado en hacer que su mujer estuviera contenta y satisfecha.«Te quiero», murmuró Catalina antes de quedarse profundamente dormida.Edgar soltó una risita al oír el murmullo de su mujer. Por supuesto, estaba muy contento: ahora que su mujer lo amaba, ya no habría más divorcios en su matrimonio.Edgar le dio un breve beso en la frente a su mujer. Le acarició suavemente el vientre, cada vez más abultado; solo quedaban unos meses para que nacieran los gemelos.«Catalina, eres mía, no me dejes nunca». Edgar cerró entonces los ojos y se quedó dormido abrazando a su mujer. No la abrazó con demasiada fuerza por miedo a molestarla, sobre todo porque su vientre ya estaba bastante abultado.Edgar ya se encontraba en su oficina. Se suponía que
Sofía intentó contener la risa al escuchar las absurdas palabras de su nuera. Sabía que, cuando se está en avanzado estado de gestación, el deseo sexual suele mantenerse, ya que ella también había sentido lo mismo tanto cuando estaba embarazada de Edgar como de los gemelos.Ahora su nuera seguramente sentía un gran deseo y no podía resistirse al encanto de su hijo.—Mamá, ¿mi pregunta es inapropiada? —preguntó Catalina bajando la cabeza. —Catalina, ¿ya echas de menos el contacto de Edgar? Es normal, es que es muy guapo —dijo Sean bromeando con Catalina.—¡Cállate! Las estatuas no hablan —refunfuñó Catalina.Sean se rió entre dientes y luego se calló. Volvió a centrarse en comer, en lugar de buscar problemas con una mujer embarazada tan susceptible.Edgar, que escuchó la broma de Sean, esbozó una leve sonrisa; al parecer, su esposa había estado reprimiendo su deseo sexual todo este tiempo. Pensaba que solo él hacía eso por la seguridad de los gemelos, pero ahora estaba completamente s
Edgar preparó una cena especial para Catalina. Sintió una felicidad inmensa cuando su mujer le dijo que no le abandonaría, ni en los momentos difíciles ni en los felices.«Tranquila, cariño, no me interesarán otras mujeres. Tú eres la única», murmuró Edgar.Edgar siempre recordará las palabras de Catalina: que ella se iría si él la engañara, y eso es algo que nunca sucederá. Todos los hombres de la familia Rodríguez tienen un fuerte carácter fiel, como el de un lobo. Cuando eligen a una mujer, esa mujer se convierte en su única pareja.«Edgar, ¿estás cocinando otra vez? ¿Es esto un pedido de Catalina? ¿Tu comida está realmente buena? Me dan ganas de probarla. Cocina más para nuestra cena», dijo Arlan, que ya estaba de pie detrás de Edgar.El estado de ánimo de Edgar empeoró con la llegada de Arlan. Su rostro, que antes estaba alegre y feliz, se volvió inexpresivo, sin sonreír.«¡No me molestes, vete!», dijo Edgar con voz firme.Arlan no era de las que obedecían directamente las órdene
Catalina y Sofía ya habían llegado a casa. Sin embargo, Catalina no vio a Edgar; quizá estaba en su habitación.—Mamá, me voy a mi habitación. Quizá Edgar me esté esperando allí —dijo Catalina.Sofía sonrió y asintió con la cabeza a modo de respuesta; después, Catalina se dirigió directamente a su habitación.Al abrir la puerta, Catalina se sorprendió bastante al ver a Edgar sentado, absorto en sus pensamientos, en el borde de la cama, con un aspecto desaliñado.Catalina cerró la puerta de inmediato y se apresuró a acercarse a Edgar.«Edgar, ¿qué te pasa?», preguntó Catalina con expresión preocupada.Resultó que no solo el aspecto de Edgar estaba desaliñado, sino que además estaba llorando. ¿Qué le había pasado realmente a Edgar?«¿Quién te ha puesto así, Edgar?», dijo Catalina con firmeza mientras le secaba las lágrimas.¿Acaso había surgido un gran problema en la oficina? Pero, ¿quién había hecho que Edgar estuviera así? Edgar parecía estar sumido en una gran desolación y frustració






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