공유

Capítulo 2

작가: Dragon Mama
POV: Gwyneth

Graham me miró como si fuera una desconocida que acababa de entrar en la casa equivocada. No había cariño ni cercanía en sus ojos. Esa frialdad me recordó la crueldad con la que me trató en mi vida pasada, cuando se divorció de mí y me obligó a marcharme sin un centavo.

Creí que ya estaba preparada para verlo así, pero el recuerdo hizo que se me cerrara el estómago. Aunque había regresado al pasado, esa mirada todavía me hacía sentir como si yo no significara nada.

Me llené la boca con el sándwich, tragué como pude y me puse de pie.

—Ya estoy llena —anuncié—. Tengo clases esta mañana, así que debo irme.

—Pero ni siquiera tocaste la leche, Gwyn… —protestó Leanna.

—Voy tarde —la interrumpí.

Agarré mi bolso y salí por la puerta casi corriendo. Solo respiré tranquila cuando dejé la casa atrás.

Me refugié en la biblioteca durante el resto del día. Revisé programas para estudiar en el extranjero, comparé los requisitos y llené todos los formularios de solicitud que necesitaba. Cada documento terminado convertía mi plan de marcharme en algo real.

En mi vida pasada había renunciado a continuar mis estudios para quedarme junto a Graham. Todo por un hombre que terminó odiándome.

Esta vez sería diferente. Me iría tan lejos de él como pudiera. Viviría para mí y no volvería a entregar mi vida por nadie.

Por primera vez, imaginarme lejos de Graham no me dio miedo. Me dio alivio. Ya no veía la distancia como una pérdida, sino como la única forma de recuperar la vida que había abandonado por él.

Esa noche pensé en quedarme a dormir en la residencia universitaria, pero Leanna me llamó.

—¡Gwyn! Ven a cenar, ¿sí? ¡Tengo una gran noticia! —anunció apenas respondí.

Cuando regresé a casa, Graham fue quien abrió la puerta. Frunció el ceño en cuanto me vio.

—¿Qué haces aquí? —preguntó con frialdad.

Era evidente que no había sido él quien le pidió a Leanna que me invitara a cenar.

—Leanna dijo que quería contarme algo —respondí en voz baja.

Leanna asomó la cabeza desde la cocina.

—¡Gwyn! ¡Regresaste! —exclamó llena de emoción.

Corrió hacia mí, me llevó hasta el sofá y me hizo sentar. Después puso el control remoto entre mis manos.

—Quédate aquí viendo televisión, ¿sí? —me pidió con una sonrisa—. La cena estará lista dentro de poco.

Graham regresó a la cocina para ayudarla. A través del vidrio que separaba la cocina de la sala, lo vi inclinarse para susurrarle algo al oído. Sonreía apenas y sus ojos se llenaban de cariño cada vez que miraba a Leanna. Con ella no parecía frío ni distante. Cuando estaba a su lado, no intentaba ocultar su cariño.

En mi vida pasada también cocinaba para mí.

Una vez tuve tanta fiebre que no pude levantarme de la cama. Graham pasó toda la noche despierto y me preparó sopa de pollo con fideos para que me sintiera mejor. En mi cumpleaños, cancelaba sus compromisos de la empresa y regresaba a casa solo para cocinarme una cena especial.

Durante años guardé aquellos recuerdos como si significaran algo que él nunca se había atrevido a decirme. Había convertido aquella sopa, las cenas y cada pequeño cuidado en una prueba de que tal vez podía corresponderme algún día.

Ahora entendía que me había equivocado. Graham sabía cuidar de las personas que tenía cerca, pero eso no significaba que me amara como yo deseaba.

Leanna me vio distraída.

—¿En qué piensas? —preguntó. Luego empujó a Graham fuera de la cocina—. Ve a hacerle compañía a Gwyn. Yo puedo terminar aquí.

Graham se secó las manos, incómodo, y entró en la sala. En lugar de sentarse cerca, eligió el sillón individual que quedaba en diagonal frente a mí. Yo mantuve los ojos sobre el televisor y apreté el control entre las manos. Ni siquiera sabía qué se suponía que debíamos decirnos.

La distancia entre los dos se hizo evidente. Ninguno dijo una palabra.

En la televisión transmitían un aburrido programa de variedades. Las risas agudas de los participantes se escuchaban por toda la sala y hacían que nuestro silencio resultara todavía más incómodo.

Graham fue el primero en hablar.

—Gwyn —me llamó.

Levanté la mirada y sus ojos oscuros se encontraron con los míos.

—Estudia, concéntrate en tu futuro y deja de pensar en cosas que no deberías.

Sentí una presión dolorosa en el pecho.

¿Cosas que no debía pensar?

Para Graham, mis sentimientos eran algo incorrecto. Algo que ni siquiera tenía derecho a sentir.

En esta vida, el diario ya no existía. Lo había destruido página por página y no quedaba ninguna prueba de mi amor. Aun así, sus palabras sonaron como una advertencia, como si pudiera ver todo lo que yo intentaba esconder.

En mi vida pasada, cuando encontró mi diario, me miró con desprecio.

—Tu amor me da asco, Gwyneth Rowland —me dijo con la voz fría.

Se convenció de que yo me había interpuesto entre Leanna y él a propósito. Según Graham, había destruido su relación porque era una egoísta y lo quería solo para mí.

Pero lo único que había hecho era enamorarme de él. Nunca hablé mal de Graham con Leanna ni intenté arruinar su relación. Aun así, no me creyó.

—Entendido —respondí con calma—. No volveré a hacerlo.

Durante la cena, Leanna bajó la mirada con timidez. Sus mejillas se pusieron rojas antes de que levantara la mano izquierda.

—¡Graham me pidió matrimonio hoy! —anunció con una sonrisa que no pudo contener.

El anillo de diamantes brilló bajo las luces del comedor. Aquella joya era la prueba de que esta vez sí había conseguido cambiar su historia. Graham y Leanna habían vuelto y ahora pensaban casarse.

—Felicidades —respondí con una sonrisa sincera—. Les deseo toda la felicidad del mundo.

No tuve que fingir. Leanna seguía viva, Graham estaba a su lado y los dos tenían otra oportunidad. Eso era lo que yo había querido desde que abrí los ojos en esta vida.

Durante un instante, Graham apretó el tenedor entre sus dedos y levantó la vista hacia mí.

Bajé la cabeza y seguí comiendo como si no hubiera notado su reacción.

Cuando terminamos de cenar, me ofrecí a recoger la mesa y lavar los platos. Desde la cocina podía escuchar las risas que llegaban de la sala. Leanna hablaba llena de emoción sobre los preparativos de la boda, mientras Graham aceptaba cada una de sus ideas con voz baja y cariñosa.

Al terminar con los platos, me sequé las manos. Pensaba avisarles que regresaría al campus, pero apenas llegué a la entrada de la sala escuché la voz de Graham.

—Le pediré a Gwyn que se mude cuando se gradúe de la universidad —le explicó a Leanna—. Ya le compré un apartamento cerca del campus. No está bien que una joven como ella siga viviendo con nosotros.

Leanna no estuvo de acuerdo.

—¡Pero es peligroso que Gwyn viva sola! —protestó—. Lleva años viviendo aquí y nunca hemos tenido ningún problema. ¡¿Qué tiene de malo que siga viviendo con nosotros?!

—Ya es adulta y necesita tener su propia vida —respondió Graham en voz baja—. Nosotros también necesitamos un espacio solo para los dos, Anna.

Dejé de caminar y me quedé inmóvil frente a la entrada.

Yo también quería irme, pero escucharlo hablar de mi salida como si fuera un problema que debía resolver me dolió. No era lo mismo marcharme por decisión propia que descubrir que Graham ya había organizado mi partida sin preguntarme nada.

Incluso había comprado un apartamento sin decírmelo. Mientras yo llenaba solicitudes en la biblioteca, él ya había tomado decisiones sobre mi vida sin consultarme.

No quise oír el resto de la conversación. Regresé a mi habitación sin hacer ruido, agarré mi bolso y salí de la casa. Cuando cerré la puerta, entendí que aquel lugar ya no podía seguir siendo mi hogar.

Esperé hasta estar lejos para enviarle un mensaje a Leanna. No quería que descubriera que había escuchado la conversación ni arruinar la felicidad de su compromiso.

«Perdón por irme temprano, Leanna. Necesito terminar una tarea para mañana. Buenas noches».

Guardé el teléfono y respiré hondo.

Quizá mudarme fuera una buena idea. Mientras más lejos estuviera de Graham, más segura estaría.

***

Tres días después, investigaba en la biblioteca cuando una idea me hizo detenerme. Mis dedos quedaron inmóviles sobre el teclado mientras repasaba lo que había ocurrido en mi vida pasada.

En mi vida pasada, Leanna había muerto de cáncer de huesos. Cuando se lo diagnosticaron, ya era demasiado tarde. La enfermedad había avanzado sin que ninguno de nosotros se diera cuenta.

Eso significaba que las células cancerosas ya podían estar creciendo dentro de su cuerpo.

이 작품을 무료로 읽으실 수 있습니다
QR 코드를 스캔하여 앱을 다운로드하세요

최신 챕터

  • En Esta Vida, Ya No Te Amaré.   Capítulo 9

    POV: Tercera personaMientras sus compañeros celebraban en la sala de reuniones, Gwyneth decidió salir unos minutos para respirar aire fresco. Todavía escuchaba las risas y los aplausos detrás de la puerta cuando comenzó a sonar su teléfono.Era Leanna.—¡Gwyn! ¡Felicidades! —exclamó en cuanto ella contestó—. ¡Acabo de verte en las noticias!Gwyneth sonrió.—Gracias, Leanna —respondió con cariño.—Oye, te dije que dejaras de llamarme así. Dime Anna —le recordó con un tono alegre—. Por cierto, ¿estás libre este fin de semana? Quiero tomar un café contigo.—Sí, estoy libre —aceptó Gwyneth—. ¿Llevarás a tu novio?Leanna guardó silencio por la sorpresa y después rio.—¿Cómo lo supiste? —preguntó, divertida.—El ramo que publicaste en tu historia no parecía algo que comprarías para ti —explicó Gwyneth.—No se te escapa nada —bromeó Leanna—. Está bien, lo llevaré. Tú me dirás si lo apruebas.El fin de semana llegó con un cielo despejado y un sol brillante.Cuando Gwyneth entró e

  • En Esta Vida, Ya No Te Amaré.   Capítulo 8

    POV: Tercera personaY aun así, Graham había culpado a Gwyneth de todo.Se había divorciado de ella, la había atormentado, la había dejado sin un centavo y se había encargado de que nadie le diera trabajo. Gwyneth terminó muriendo sola en un apartamento alquilado. Lo último que escuchó de él antes de morir fueron las palabras que más daño podían hacerle.«Tu amor me da asco, Gwyneth Rowland».Graham se cubrió el rostro con ambas manos. Todo el cuerpo le temblaba y el aire apenas conseguía entrar en sus pulmones.Lo recordaba.Por fin había recuperado todos los recuerdos de su vida pasada.***Graham no pudo dormir durante el resto de la noche. En cuanto comenzó a amanecer, tomó el teléfono y llamó a Gwyneth.—El número marcado se encuentra fuera de servicio —informó una voz grabada.Graham se quedó inmóvil. Apartó el teléfono de su oído, comprobó el número y volvió a llamar.Escuchó el mismo mensaje.Abrió WhatsApp y le escribió con los dedos temblorosos.«Gwyn, necesito h

  • En Esta Vida, Ya No Te Amaré.   Capítulo 7

    Capítulo 7POV: Tercera personaLos ojos de Gwyneth brillaban y las comisuras se le arrugaban por la fuerza de su sonrisa. Graham nunca la había visto sonreír así cuando estaba con él. O quizá sí. Tal vez Gwyneth lo había mirado de esa manera muchas veces y él nunca se había molestado en prestarle atención.Leanna salió de la cocina y lo encontró con los ojos fijos en el teléfono. Se inclinó sobre su hombro para mirar la pantalla.—¿Estás viendo la publicación de Gwyn? —preguntó con una sonrisa—. Ese abrigo le queda muy bien, ¿no crees?Graham bloqueó el teléfono y lo dejó sobre la mesa.—Sí —respondió con voz apagada.Leanna lo observó durante unos segundos, pero no comentó nada.Aquella noche, después de que ella se fue a dormir, Graham se quedó solo en la sala. Abrió otra vez el perfil de Instagram de Gwyneth y comenzó a revisar sus publicaciones.Todas eran fotografías de su vida en Lanton: la biblioteca, una cafetería, el río Tames, el Big Benny… Gwyneth aparecía sonriend

  • En Esta Vida, Ya No Te Amaré.   Capítulo 6

    POV: Tercera personaGwyneth entró en la habitación, se acercó al tocador y tomó el joyero. Al abrirlo, encontró un par de aretes de perlas. Graham se los había regalado cuando cumplió dieciocho años.Durante unos segundos, ella se quedó mirando aquel regalo que antes había cuidado como un tesoro. Luego cerró el joyero y lo sostuvo entre las manos.—¿Ya no los quieres? —preguntó Graham desde la puerta.Gwyneth negó con la cabeza.—No —respondió sin dudarlo.Dejó el joyero en el mismo lugar y salió de la habitación. Graham permaneció en la puerta con la mirada clavada en aquel pequeño objeto. Era lo único que Gwyneth había decidido abandonar y, por alguna razón, eso le provocó una incomodidad que no pudo explicar.—Graham —lo llamó Gwyneth desde la planta baja—. Ya me voy.Él bajó las escaleras y la encontró de pie junto a la entrada. La luz del sol entraba a su espalda y dibujaba un borde dorado alrededor de su cuerpo.Gwyneth llevaba una camiseta blanca, unos jeans azules y e

  • En Esta Vida, Ya No Te Amaré.   Capítulo 5

    POV: Tercera personaLos dedos de Graham se cerraron alrededor de la factura cuando escuchó las palabras de Leanna. El papel se arrugó bajo la fuerza de su mano, pero él no respondió. Se limitó a mirarla con el rostro tenso.Leanna seguía sonriéndole, ajena al cambio en su expresión. Le dio unas palmaditas en el brazo y volvió a hablar con tono juguetón.—Gwyn ya es toda una mujer —comentó, encantada con la noticia—. Se va a escapar con otro. ¿No piensas decir nada?—Sí… Me parece bien —respondió Graham sin saber por qué esas palabras le costaban tanto decirlas.Su mirada pasó por encima del hombro de Leanna hasta detenerse en Gwyneth.Ella permanecía junto a la ventana con la cabeza inclinada. La luz del sol entraba a través del cristal y proyectaba su larga sombra sobre el piso. Desde que él había entrado, Gwyneth no lo había mirado ni una sola vez. Parecía decidida a fingir que no estaba allí.Graham guardó la factura antes de ayudar a Leanna a ponerse de pie.—Primero las l

  • En Esta Vida, Ya No Te Amaré.   Capítulo 4

    POV: Gwyneth—Gwyn —me llamó Graham desde atrás.Me detuve en mitad de las escaleras y me volteé para mirarlo. Él se acercó sin decir nada más y extendió una mano hacia mí. En la palma llevaba un juego de llaves.—Compré un apartamento de dos habitaciones cerca de tu universidad —me explicó, serio—. Ya está remodelado. Tú… deberías mudarte pronto.Por un momento, me limité a observar las llaves, sorprendida.Tomé las llaves y asentí.—Está bien —acepté sin dudarlo.No hice preguntas ni intenté convencerlo de que cambiara de opinión. Graham no apartó los ojos de mi cara, como si buscara alguna señal de tristeza o enojo. Tal vez esperaba que armara una escena. Tal vez quería descubrir qué escondía detrás de tanta calma.No encontró nada.Guardé las llaves en el bolsillo y continué subiendo las escaleras. Esta vez no era él quien me abandonaba. Era yo quien por fin estaba lista para irme.Al día siguiente comencé a empacar. Tiré algunas cosas y doné casi todo lo demás. No quería

더보기
좋은 소설을 무료로 찾아 읽어보세요
GoodNovel 앱에서 수많은 인기 소설을 무료로 즐기세요! 마음에 드는 작품을 다운로드하고, 언제 어디서나 편하게 읽을 수 있습니다
앱에서 작품을 무료로 읽어보세요
앱에서 읽으려면 QR 코드를 스캔하세요.
DMCA.com Protection Status