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" La cacería "

last update publish date: 2026-09-17 04:50:12

CAPÍTULO 12

A las 4 AM ya no éramos dos. Éramos treinta.

Después de la carta de papá, Kael cambió el entrenamiento. Ya no nos sacaba solo a Jana y a mí a correr en el lodo. Ahora sacaba a los 30 peores y a los 10 mejores juntos.

"¡Si van a morir allá afuera, van a morir juntos! ¡Escuadrón completo!" gritaba a las 4 AM con su linterna en la cara.

La cacería era en 3 días. La primera cacería real fuera del Muro. No era práctica. Era limpiar el Bosque de los Susurros de los titanes clase 2 y 3 que quedaron después de lo de la caja negra. Los generales vendrían a vernos. Mi papá vendría a vernos.

Por eso Kael estaba más duro que nunca.

Nos formó en el patio con lodo hasta los tobillos. Llovía.

"En la cacería no hay Equipo A y Equipo B. Hay un solo escuadrón. 40 reclutas contra 10 titanes. Si uno se separa, mueren todos. ¿Entendido?"

"¡Sí, Capitán!"

"Hoy van a aprender a cazar en manada. Como lobos. No como niñas bonitas que quieren brillar solas."

Nos miró a Jana y a mí cuando dijo eso. Jana bajó la cabeza todavía con culpa por la carta. Yo no la miraba desde hace dos días.

Nos dividió en 4 grupos de 10. Mezclados a propósito. Yo quedé con Toro, con la chica de lentes y con 7 del equipo de Jana que me odiaban. Jana quedó con los peores, con los que vomitaban corriendo. Kael lo hizo a propósito para que aprendiéramos.

"¡Objetivo: traer la bandera roja que está a 2 kilómetros en el bosque! ¡Sin la bandera, no hay desayuno! ¡Y sin desayuno, no hay cacería!"

Corrimos.

El bosque a las 4 AM da miedo de verdad. Niebla blanca que no te deja ver a dos metros, ramas que te pegan en la cara, lodo que te traga las botas. Y el radio de Kael gritando: "¡Más rápido, Voss! ¡Las dos Voss se quedaron atrás otra vez!"

Jana y yo íbamos en grupos separados, pero por el lodo terminamos chocando en el mismo charco. Las dos nos caímos de culo, una al lado de la otra.

Todo nuestro grupo se paró a vernos.

Por dos segundos nos miramos, llenas de lodo, y nos acordamos del armero. Jana me extendió la mano sin decir nada. Yo se la agarré y nos paramos juntas.

"¡Mi grupo cubre a la izquierda!" gritó Jana.

"¡Mi grupo a la derecha! ¡Los de lentes al centro!" grité yo.

Sin pelearnos. Sin ver quién mandaba. Por primera vez dimos órdenes juntas como si fuéramos una sola.

Avanzamos en V, como nos enseñó Kael. Los fuertes afuera, los débiles adentro. Toro cargó a la chica de lentes cuando se torció el pie. La chica de lentes guió con su brújula porque era la única que sabía usarla bien. Yo iba adelante abriendo camino con un palo, Jana atrás cerrando para que nadie se quedara.

A mitad del camino escuchamos un rugido. No era grabación. Era real. Un titán clase 2, pequeño, de 3 metros, dormido entre dos árboles. Justo al lado de la bandera roja.

Todo el escuadrón se congeló.

Era nuestra primera vez viendo a un titán sin estar en la jaula, sin sargentos con rifles grandes. Solo nosotros, 20 reclutas con rifles de práctica.

Jana me miró. Yo la miré.

¿Qué hacemos? Sus ojos decían eso.

Si disparábamos, podíamos fallar y despertarlo y nos mataba a todos. Si corríamos por la bandera, nos veía.

Hice lo que Kael nos enseñó en el armero esa noche. Señal con la mano: silencio, rodéense, disparen todos a las rodillas primero para tirarlo, luego a los ojos.

Jana entendió la señal y la repitió a su grupo. Su grupo la repitió al otro grupo por radio sin hablar, solo con señas.

1... 2... 3...

Disparamos. 20 rifles a la vez. Mal, temblando, pero 20.

El titán gritó, cayó de rodillas. No murió, pero cayó. Suficiente para que Toro corriera, agarrara la bandera roja y corriera de vuelta.

"¡Corran! ¡Corran! ¡Corran!" grité.

Corrimos los 2 kilómetros de vuelta al patio con el titán gritando detrás, sin alcanzarnos porque estaba herido. Llegamos al patio vomitando, llorando, llenos de lodo, pero con la bandera roja en la mano de Toro.

Kael estaba ahí, con su libreta, con su cara de piedra.

Nos miró llegar. Miró la bandera. Miró que llegamos los 20 juntos. Que nadie se quedó atrás. Que la chica de lentes venía cargada por Toro pero viva.

No dijo "bien hecho". Kael nunca dice bien hecho.

Solo dijo: "Llegaron 7 minutos tarde. Mañana 4 AM otra vez. Pero trajeron la bandera y trajeron a todos. Eso es cazar en manada."

Se acercó a Jana y a mí. Nosotras dos estábamos agarradas del brazo, sin darnos cuenta, respirando como perros.

"Reclutas Voss," nos dijo bajito, solo para nosotras dos, mientras los demás se iban a desayunar. "En la cacería real es dentro de 3 días, su padre estará en la torre mirando. Los generales van a anotar quién lidera y quién sigue. Si se separan como en la caja negra, una de las dos no vuelve."

Se quedó mirándome un segundo más a mí.

"Y Elara, mañana quiero verte subir ese muro. Sin caerte."

Se fue.

Jana y yo nos quedamos solas con la bandera roja llena de lodo en la mano.

"¿Crees que podamos?" me preguntó Jana, con miedo de verdad por primera vez antes de una misión. No miedo a reprobar, miedo a morir.

La agarré más fuerte del brazo.

"No. Pero si vamos juntas, tenemos más chance que si vamos separadas. Como hoy."

Jana sonrió, sucia, cansada, sin ser la perfecta.

"Somos las Voss, ¿no?"

"Somos las Voss."

Y entramos al comedor juntas, con la bandera, tarde, pero juntas. Y por primera vez, los 40 reclutas nos aplaudieron. No a Jana. No a mí. A las dos.

---

Son 982 palabras.

Este capítulo te deja todo listo para el *Capítulo 13: La noche antes de la cacería*, donde les dan cuchillos reales y Kael te da a ti un consejo a solas.

¿Te lo escribo?

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