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"Perdón"

last update publish date: 2026-09-19 10:17:47

CAPÍTULO 25

POV Kael

No aguanté ni 24 horas viéndola vacía.

Ayer me tiró el plato de comida al suelo y no dijo nada. Hoy en todo el entrenamiento no me miró ni una vez. Obedeció todo. "Sí, mi Capitán" para todo. Como un robot.

Prefiero que me odie. Que me grite. Pero que me mire.

A las 23:30 volví a su cubículo. Sin plato. Sin excusa. Solo yo.

Toqué. Una vez.

"Está abierto."

Entré. Estaba sentada en la misma posición que ayer, en la orilla de la cama, con el uniforme todavía puesto, con las vendas sucias de ayer todavía.

Pero esta vez sí me miró.

"¿Viene a darme otra orden, mi Capitán?"

"No. Vengo a pedirte perdón."

Se quedó callada.

Me hincé frente a ella. Igual que hace dos noches. Le agarré las manos. Estaban frías.

"Elara, lo de ayer en la pista... tu papá me llamó a su oficina. Me dijo 'Vance, me dijeron que te vieron rondando los cubículos de reclutas a las 2 AM. ¿Tienes algo que hacer ahí?'. Me asusté. Si tu padre sospecha que... que me importas, te saca del batallón y me degrada. Tuve que hacer algo para que todos vieran que te trato peor que a nadie."

Ella me escuchaba. Sin interrumpir. Pero sus ojos ya no estaban vacíos. Estaban llenos de lágrimas que no caían.

"¿Y tenías que decir lo de mi hermana?" me preguntó en voz baja.

"No. Eso fue una m****a de mi parte. Fue lo más bajo que he hecho. Y me arrepiento."

Le quité las vendas sucias con cuidado. Tenía las cortadas abiertas otra vez por el lodo. Le puse pomada limpia. Le puse vendas nuevas.

Cuando terminé, no me solté. Me quedé con sus manos entre las mías.

"¿Me perdonas?"

Ella no contestó con palabras. Se inclinó y me besó.

Ella me besó a mí. Suave. En los labios. Con sabor a pasta de dientes barata. Me agarró la cara con sus manos recién vendadas.

"Sí te perdono, idiota," me susurró contra la boca. "Pero me dolió mucho."

La abracé. La subí a la cama y me acosté con ella. No como la otra vez, con prisa. Esta vez despacio. La abracé por la espalda, con su cabeza en mi pecho. Le besé el pelo. Le besé la frente. Le besé el cuello, poco a poco fui bajando, la temperatura poco a poco comenzó a subir, necesitaba más de ella.

-Elara ¿ puedo? - pregunté viendola a los ojos.

-Esta bien - me susurro ella.

Poco a poco le quite la ropa, primero la blusa, después su pantalón, me quedé contemplando cada parte de su cuerpo, observé que ella estába sonrojada, y finalmente quité el resto de las prendas, besé cada parte de su cuerpo con devoción.

Yo solo podía escuchar los gemidos de Elara, j*der me estaba volviendo loco, me deshice de mi ropa con hurgencia.

-Elara, lo haré despacio lo prometo - dije dándole un beso en la frente.

-Esta bien - susurro con los ojos cerrados.

Besé cada parte de su cuerpo, había soñado con esto durante mucho tiempo, y ahora la tenía aquí.

Entre en ella despacio muy despacio, no quería lastimarla, pero escuchar los gemidos de Elara me estaban descontrolando.

-Elara, no gimas haci j*der- le dije cerca de su oído, mis movimientos fueron más erráticos, sentir las uñas de Elara clavarse en mi espalda, fueron el detonate de todo, la tomé de las caderas con fuerza, y la f*lle con más fuerza, no me importaba si nos escucharán ahora mismo.

Elara me araño tan fuerte la espalda, que mañana quedaría mi espalda marcada, pero no me importa sentí su cuerpo estremecer debajo mio, supe ya había llegado al clímax por lo sensible de su cuerpo, no pide evitar que una pequeña sonrisa se me escapara, verla haci vulnerable, y por fin me libere dentro de ella.

"Elara..."

"Kael..."

Nos quedamos así. Besándonos lento. Sin prisa. Perdón con besos. Ella me perdonó con cada beso que me daba. Yo le pedí perdón con cada caricia en su pelo.

Se quedó dormida así. En mis brazos. Por primera vez desde que llegó al batallón, durmió sin temblar.

Yo no dormí. Me quedé mirándola. Olía a jabón. Se veía limpia, tranquila. Tan bonita.

A las 4:00 AM me levanté. Le tapé bien con la cobija. Le dejé un beso en la frente. Y me fui a mi habitación antes de que sonara la diana.

Y ahí la cagué otra vez.

Porque a las 6:00 AM, en formación, no pude mirarla. Si la miraba, todos iban a notar que dormí con ella. Que la besé.

"¡Voss! ¡Hoy 20 kilómetros con 20 kilos! ¡Rápido!"

Se lo ordené sin mirarla. Frío. Seco. Como si anoche no hubiera pasado nada.

Ella me miró, esperando un guiño, una sonrisa, algo. Yo nada. Cara de piedra. Mirando al frente.

"¡Sí, mi Capitán!" dijo, pero con voz chiquita. Ya no vacía. Ahora triste.

Todo el día la mantuve lejos. No pasé por su mesa. No la corregí. No le hablé más que con órdenes. Distancia. Mucha distancia.

En la tarde, en práctica de tiro, la vi fallar a propósito. Tiró 3 balas fuera. Ella nunca falla. Es la mejor tiradora.

Me acerqué. "¡Voss, ¿qué haces?!"

Ella ni me miró. Siguió cargando su rifle.

"Perdón, mi Capitán. Hoy no estoy concentrada."

Y se fue a su carril. Me dejó hablando solo.

Ahora soy yo el que la busca con la mirada y ella es la que no me mira.

En la noche, en el comedor, se sentó otra vez en la esquina. Pero esta vez no era por castigo. Era porque no quería estar cerca de mí. Se puso audífonos y se puso a comer sola, mirando la pared.

Y me dolió más que cuando me tiró el plato.

Porque anoche me perdonó. Y hoy yo la hice sentir que se arrepintiera de haberme perdonado.

Mañana en la noche voy a tener que volver a su cubículo. Aunque me descubra su padre. Aunque me cueste el puesto.

Porque no soporto que Elara Voss ya no me preste atención.

Y creo que ya estoy enamorado de ella. Y eso en este batallón es sentencia de muerte.

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