LOGINCAPÍTULO 21
POV Elara Son las 2:40 de la mañana. Terminé las letrinas. Tengo las rodillas raspadas, las manos me arden debajo de las vendas porque el cloro se metió por la tela. Huelo a desinfectante. Me siento en el suelo de mi cuarto, que no es cuarto, es un cubículo de 2x2 con una litera de metal. No he comido desde ayer a mediodía. Kael me quitó el comedor como parte del castigo. Dijo "los reclutas desobedientes no comen". Me quité las botas. Todavía tienen la sangre seca de Jana pegada en la suela. No las he limpiado a propósito. Se escucharon tres golpes bajitos en mi puerta de lámina. Me puse de pie de un brinco. "¿Quién?" Nadie contestó. La puerta se abrió un poco. Era él. Capitán Kael Vance. Sin la chaqueta de Capitán, solo con una playera negra y el pantalón del uniforme. Traía algo en las manos. "Mi Capitán... si me ven... me van a reportar..." "Todo el batallón está dormido," dijo en voz baja y entró. Cerró la puerta detrás de él. "Menos tú. Llevo viéndote desde las 11." Puso lo que traía en mi mesa plegable. Un plato con pan, carne fría y una manzana. Y un vaso de agua. Y una pomada nueva. "Come." "No puedo. Usted mismo dijo que..." "Olvídate de lo que dije en la pista. Estaba... estaba enojado." Lo dijo mirando al suelo. Kael Vance nunca pide perdón. Él castiga y se va. Pero hoy no se fue. Me senté en la orilla de la cama. Agarré el pan con las manos vendadas. Me temblaban tanto que no podía llevármelo a la boca. Él se agachó frente a mí. Me quitó el pan con cuidado y me lo acercó a los labios. "Te ayudo." Comí. Un bocado, dos, tres. Tenía tanta hambre que sentí que me iba a desmayar. Él me miraba comer como si le doliera verme así. Cuando terminé, me pasó el agua. Luego agarró mis manos. Me deshizo las vendas sucias que él mismo me había puesto. "Te las voy a curar bien." Me puso pomada en cada cortada. Soplaba suave en cada una para que no me ardiera. Sus manos son enormes, callosas de disparar, pero me tocaba como si fuera de vidrio. "¿Por qué lo hace?" le pregunté en un susurro. "Porque no debí gritarte hoy," dijo sin mirarme. "Y no debí castigarte por el beso. Fui yo. Yo te besé." Se quedó callado. Me terminó de vendar con vendas limpias. Luego me tocó el hombro. Me bajó un poco la tiranta de mi camiseta para ver la herida de la garra. "Esto se te va a infectar si no lo lavas bien." Sacó otra gasa con alcohol. Me la limpió. Me ardió y agarré su muñeca por reflejo. Él no se zafó. Nos quedamos así. Yo en la cama, él de rodillas frente a mí, con mi hombro descubierto, con su mano en mi mano. Me miró. De verdad me miró. No como Capitán a recluta. Como hombre. "Elara..." No me dejó terminar. O yo no lo dejé. Lo besé. Ahora sí fui yo. Le agarré la cara con mis manos vendadas y lo besé. Él se quedó quieto un segundo, como si estuviera peleando con él mismo. Luego me correspondió. No fue como el beso de la pista. Este fue lento. Con ganas. Me puso una mano en la nuca y la otra en mi cintura y me acostó despacio en la litera. Me besó el labio partido, me besó la mejilla sucia, me besó el cuello donde tenía lodo. Le quité la mano. "Mi Capitán..." "Kael," me corrigió contra mi boca. "Cuando estamos solos, Kael." "Kael... no deberíamos..." "Lo sé." Pero no paró. Me abrazó. Me pegó a su pecho y me acarició el pelo. Me agasajó. Me pasó la mano por la espalda para calmarme, me besó la frente, me susurró "ya, ya pasó, descansa" mientras yo me aferraba a su playera. Nos quedamos abrazados en esa cama chiquita. Yo con la cabeza en su pecho, escuchando su corazón latir rapidísimo. Él con la barbilla en mi cabeza, respirando hondo como si quisiera grabarse mi olor. Quise quedarme así toda la noche. Que no existieran los titanes, ni mi padre, ni Jana muerta. Pero él se levantó. "No puedo quedarme. Si el General hace ronda y no estoy en mi habitación, nos fusila a los dos." Me tapó con la cobija delgada. Me dio un último beso en la frente. Largo. "Duerme 4 horas. Mañana a las 6:00 no tienes castigo. Te espero en el comedor. Desayuna." Se fue. Abrió la puerta despacito, revisó el pasillo y se escurrió como una sombra. Me quedé sola. Con el olor de él en mi cama. Con las manos vendadas limpiecitas. Con el sabor de su beso todavía en la boca. Y con más miedo que nunca. Porque ahora ya no me odia. Y si no me odia, va a tener que creerle a mi padre. O creerme a mí. Y solo una de las dos cosas puede ser verdad.CAPÍTULO 26 POV Kael23:45. Su cubículo.Toqué tres veces. Bajito. Como siempre.Nada.Toqué otra vez. Más fuerte."Elara, soy yo. Abre."Silencio. Pero vi luz por debajo de la puerta. Está despierta."Elara, por favor. Sé que me escuchas."Se escuchó su voz del otro lado. Bajita. Fría."Está cerrado, mi Capitán. Ya es toque de queda. Si me encuentran con seguro abierto y con usted adentro me sancionan.""Abre. Solo 5 minutos. Ayer... ayer me perdonaste.""Ayer me perdonó la Elara tonta. Hoy ya pensó mejor, mi Capitán. Váyase a su habitación. No quiero problemas con mi padre."Me quedé con la mano en la puerta de lámina. Cerrada con seguro por dentro. Nunca lo cierra con seguro. Siempre lo deja abierto por si hay alerta de titanes.Hoy lo cerró por mí."Elara, no me hagas esto...""Buenas noches, mi Capitán."Y apagó la luz. Me dejó afuera. En el pasillo oscuro.Me quedé ahí como un idiota. 5 minutos. Con la frente pegada a su puerta fría.Me di la vuelta para irme a mi habitación. Y
CAPÍTULO 25 POV KaelNo aguanté ni 24 horas viéndola vacía.Ayer me tiró el plato de comida al suelo y no dijo nada. Hoy en todo el entrenamiento no me miró ni una vez. Obedeció todo. "Sí, mi Capitán" para todo. Como un robot.Prefiero que me odie. Que me grite. Pero que me mire.A las 23:30 volví a su cubículo. Sin plato. Sin excusa. Solo yo.Toqué. Una vez."Está abierto."Entré. Estaba sentada en la misma posición que ayer, en la orilla de la cama, con el uniforme todavía puesto, con las vendas sucias de ayer todavía.Pero esta vez sí me miró."¿Viene a darme otra orden, mi Capitán?""No. Vengo a pedirte perdón."Se quedó callada.Me hincé frente a ella. Igual que hace dos noches. Le agarré las manos. Estaban frías."Elara, lo de ayer en la pista... tu papá me llamó a su oficina. Me dijo 'Vance, me dijeron que te vieron rondando los cubículos de reclutas a las 2 AM. ¿Tienes algo que hacer ahí?'. Me asusté. Si tu padre sospecha que... que me importas, te saca del batallón y me degr
CAPÍTULO 24 POV KaelLa rompí.Ayer la hice hacer 200 flexiones en el lodo hasta que vomitó. Le eché una cubeta de agua helada. La dejé recogiendo lodo con las manos sangrando.Esperaba que hoy me odiara. Que me gritara. Que me mirara con ese fuego que tenía cuando la conocí, cuando me dijo que yo no era nadie para hablar de su hermana.Pero no.Hoy llegó a las 5:00 AM a la pista. Antes que todos. Sola. Sin que la llamara.Formación."¡Voss!""¡Sí, mi Capitán!" Contestó. Seca. Sin mirarme a los ojos. Mirando un punto fijo en mi pecho, como nos enseñan a mirar a los superiores que nos dan asco."¡50 vueltas!""¡Sí, mi Capitán!"Y empezó a correr. Sin tronco. Sin peso. Solo correr. Bien. Con buena técnica. Sin cojear. Sin caerse. Sin quejarse.No se cayó. No lloró. No pidió perdón.A la vuelta 30, Jax me dijo: "Capitán, ya está pálida, ¿la paramos?""No. Que siga."No porque quisiera castigarla más. Sino porque si la paraba, iba a tener que hablarle. Y si le hablaba, iba a tener que pe
CAPÍTULO 23POV Elara Pensé que hoy sería diferente.Después de anoche, después de que me diera de comer en la boca, de que me curara las manos, de que me dijera "Kael" y no "mi Capitán"... pensé que hoy en el desayuno me iba a mirar diferente.Me equivoqué.A las 6:15 AM, el General Voss apareció en la pista. Mi padre. No viene nunca a entrenamientos de reclutas. Solo vino a verme a mí."Capitán Vance, ¿puedo hablar con usted en mi oficina? Ahora."Kael se cuadró. "Sí, mi General."Se fueron. 10 minutos. Cuando Kael regresó, ya no era el de anoche. Tenía la mandíbula apretada. La cara de piedra. La misma cara que tenía el día que me castigó en la armería."¡Formación!" gritó.Nos formamos. Me miró. No me miró como anoche. Me miró con asco."¡Recluta Voss! ¡Al frente!"Salí. Con el corazón latiéndome en los oídos."El General me informó que anoche usted no estaba en su cubículo durante la ronda de las 2 AM. ¿Dónde estaba?"Me quedé helada. ¿Mi padre me vio? ¿Nos vio?"No... no salí,
CAPÍTULO 21 POV ElaraSon las 2:40 de la mañana. Terminé las letrinas.Tengo las rodillas raspadas, las manos me arden debajo de las vendas porque el cloro se metió por la tela. Huelo a desinfectante. Me siento en el suelo de mi cuarto, que no es cuarto, es un cubículo de 2x2 con una litera de metal.No he comido desde ayer a mediodía. Kael me quitó el comedor como parte del castigo. Dijo "los reclutas desobedientes no comen".Me quité las botas. Todavía tienen la sangre seca de Jana pegada en la suela. No las he limpiado a propósito.Se escucharon tres golpes bajitos en mi puerta de lámina.Me puse de pie de un brinco. "¿Quién?"Nadie contestó. La puerta se abrió un poco.Era él. Capitán Kael Vance. Sin la chaqueta de Capitán, solo con una playera negra y el pantalón del uniforme. Traía algo en las manos."Mi Capitán... si me ven... me van a reportar...""Todo el batallón está dormido," dijo en voz baja y entró. Cerró la puerta detrás de él. "Menos tú. Llevo viéndote desde las 11."
CAPÍTULO 20 POV KaelNo llegó a las 7:30.La esperé en la pista con el cronómetro en la mano. 7:31, 7:40, 7:55. Nada. El resto de los reclutas ya habían terminado 5 kilómetros y ella no aparecía. Pensé: se escapó, se durmió, está desobedeciendo otra vez.A las 8:04 la vi desde la torre de vigilancia. No estaba escapando. Estaba corriendo. Pero no en mi pista. En la pista vieja, la de atrás, la que nadie usa porque está llena de piedras.Se había puesto ella sola el castigo.Llevaba el tronco en la espalda. Pero no el de 40 kilos. Le había metido dos sacos de arena extra de la bodega. Debía pesar 60, tal vez 65. Con el hombro que todavía tenía abierto, con las manos que yo mismo le vendé a las 4 de la mañana.Corría mal. Cojeaba de la rodilla derecha, la que se golpeó ayer arrastrando a Jana. Pero no paraba.La conté. Una vuelta son 400 metros. Llevaba 3.En la vuelta 4 se cayó. No fue una caída normal. Se le doblaron las piernas y cayó de rodillas, y se quedó ahí, con la frente pegad