LOGINCAPÍTULO 26
POV Kael 23:45. Su cubículo. Toqué tres veces. Bajito. Como siempre. Nada. Toqué otra vez. Más fuerte. "Elara, soy yo. Abre." Silencio. Pero vi luz por debajo de la puerta. Está despierta. "Elara, por favor. Sé que me escuchas." Se escuchó su voz del otro lado. Bajita. Fría. "Está cerrado, mi Capitán. Ya es toque de queda. Si me encuentran con seguro abierto y con usted adentro me sancionan." "Abre. Solo 5 minutos. Ayer... ayer me perdonaste." "Ayer me perdonó la Elara tonta. Hoy ya pensó mejor, mi Capitán. Váyase a su habitación. No quiero problemas con mi padre." Me quedé con la mano en la puerta de lámina. Cerrada con seguro por dentro. Nunca lo cierra con seguro. Siempre lo deja abierto por si hay alerta de titanes. Hoy lo cerró por mí. "Elara, no me hagas esto..." "Buenas noches, mi Capitán." Y apagó la luz. Me dejó afuera. En el pasillo oscuro. Me quedé ahí como un idiota. 5 minutos. Con la frente pegada a su puerta fría. Me di la vuelta para irme a mi habitación. Y ahí estaba. General Voss. Mi General. El papá de Jana y de Elara. Parado a 10 metros, con los brazos cruzados, con su uniforme impecable aunque son las 12 de la noche. "¿Capitán Vance?" Se me heló la sangre. "Mi General. Buenas noches. Estaba haciendo ronda." "¿Ronda? ¿En el sector de reclutas femeninas? ¿A las 12 de la noche? ¿Tocando una puerta?" No me miró con enojo. Me miró con sospecha. Con esa sonrisa que pone cuando ya sabe algo y solo quiere que tú mismo te hundas. "La recluta Voss no salió a su ronda nocturna, mi General. Vine a verificar." "¿La recluta Voss? Qué curioso. Justamente venía a hablarle de ella." Caminó hacia mí. Se paró frente a su propia hija, frente a la puerta cerrada con seguro. "Mi hija va a salir de nuevo a cacería en 3 días. El batallón Alfa va a hacer limpieza en el Sector 4. Hay nidos." "¿Va a mandar a Elara otra vez a cacería? Mi General, apenas tiene 2 meses, su hombro no..." "Va a ir," me interrumpió. "Porque necesita probarse. Toda esta m****a de que su hermana murió por su culpa la tiene distraída. Necesita volver al campo y demostrar que puede matar. Y usted la va a entrenar." "¿Yo?" "Sí, usted. Quiero que la entrene exhaustivamente. Quiero que en estos 3 días no pueda ni pararse. 40 kilómetros diarios. Con 30 kilos. Práctica de tiro con los ojos vendados. Combate cuerpo a cuerpo con los más grandes. Si sobrevive a su entrenamiento, sobrevive a la cacería." Me lo dijo mirando la puerta cerrada de su hija. Sabía que ella estaba escuchando todo detrás de la puerta. "¿Entendió, Capitán?" "Entendido, mi General." "Y Capitán..." se me acercó al oído, "mi hija Elara es muy... emocional. Como su madre. Se encariña rápido. No querrá que se encariñe con su Capitán, ¿verdad? Sería una lástima que la tuviera que transferir al batallón de carne de cañón en el muro norte. Ahí no duran ni una semana." Amenaza. Directa. "No, mi General. No hay nada de eso." "Qué bueno. Porque si me entero que mi recluta favorita está cerrando su puerta con seguro porque su Capitán la ronda de noche... voy a tener que tomar medidas." Se fue. Caminando lento. Dejándome ahí, parado frente a la puerta cerrada de Elara. Esperé a que sus pasos se perdieran. Toqué la puerta otra vez, ahora con desesperación. "Elara, ¿escuchaste? Tu padre... te va a mandar a cacería..." Del otro lado escuché un ruido. Como si se hubiera sentado en el suelo, recargada en la puerta. Escuché su respiración. "Elara, abre, por favor. Tenemos que hablar de esto. No puedes ir así." "No puedo abrir, Kael," susurró tan bajito que apenas la escuché. Dijo Kael, no mi Capitán. "Si abro y mi padre regresa, nos mata a los dos. Vete." "Elara... te va a matar en esa cacería. 3 días no es nada para entrenarte." "Entonces entréname. Pero mañana. En la pista. No aquí." Me agaché. Puse mi mano en la puerta, a la altura donde imaginaba que estaba su cabeza del otro lado. "¿Vas a estar bien?" "No. Pero estoy acostumbrada. Buenas noches, Kael." Se levantó. Escuché sus pasos descalzos alejarse de la puerta hacia su cama. Me quedé ahí. Otra vez solo. Con la amenaza del General en la cabeza y con su puerta con seguro entre los dos. Mañana la tengo que destrozar entrenando. Su propio padre me ordenó que la entrene hasta que no pueda pararse. Si no lo hago, la manda al muro norte donde mueren todos. Si lo hago, la voy a dejar sin fuerzas para la cacería donde también puede morir. Estoy atrapado. Y ella está encerrada con seguro, sola, escuchando como su padre planea matarla de cansancio. Mañana a las 5 AM empieza su infierno. Y tengo que ser yo el demonio.CAPÍTULO 26 POV Kael23:45. Su cubículo.Toqué tres veces. Bajito. Como siempre.Nada.Toqué otra vez. Más fuerte."Elara, soy yo. Abre."Silencio. Pero vi luz por debajo de la puerta. Está despierta."Elara, por favor. Sé que me escuchas."Se escuchó su voz del otro lado. Bajita. Fría."Está cerrado, mi Capitán. Ya es toque de queda. Si me encuentran con seguro abierto y con usted adentro me sancionan.""Abre. Solo 5 minutos. Ayer... ayer me perdonaste.""Ayer me perdonó la Elara tonta. Hoy ya pensó mejor, mi Capitán. Váyase a su habitación. No quiero problemas con mi padre."Me quedé con la mano en la puerta de lámina. Cerrada con seguro por dentro. Nunca lo cierra con seguro. Siempre lo deja abierto por si hay alerta de titanes.Hoy lo cerró por mí."Elara, no me hagas esto...""Buenas noches, mi Capitán."Y apagó la luz. Me dejó afuera. En el pasillo oscuro.Me quedé ahí como un idiota. 5 minutos. Con la frente pegada a su puerta fría.Me di la vuelta para irme a mi habitación. Y
CAPÍTULO 25 POV KaelNo aguanté ni 24 horas viéndola vacía.Ayer me tiró el plato de comida al suelo y no dijo nada. Hoy en todo el entrenamiento no me miró ni una vez. Obedeció todo. "Sí, mi Capitán" para todo. Como un robot.Prefiero que me odie. Que me grite. Pero que me mire.A las 23:30 volví a su cubículo. Sin plato. Sin excusa. Solo yo.Toqué. Una vez."Está abierto."Entré. Estaba sentada en la misma posición que ayer, en la orilla de la cama, con el uniforme todavía puesto, con las vendas sucias de ayer todavía.Pero esta vez sí me miró."¿Viene a darme otra orden, mi Capitán?""No. Vengo a pedirte perdón."Se quedó callada.Me hincé frente a ella. Igual que hace dos noches. Le agarré las manos. Estaban frías."Elara, lo de ayer en la pista... tu papá me llamó a su oficina. Me dijo 'Vance, me dijeron que te vieron rondando los cubículos de reclutas a las 2 AM. ¿Tienes algo que hacer ahí?'. Me asusté. Si tu padre sospecha que... que me importas, te saca del batallón y me degr
CAPÍTULO 24 POV KaelLa rompí.Ayer la hice hacer 200 flexiones en el lodo hasta que vomitó. Le eché una cubeta de agua helada. La dejé recogiendo lodo con las manos sangrando.Esperaba que hoy me odiara. Que me gritara. Que me mirara con ese fuego que tenía cuando la conocí, cuando me dijo que yo no era nadie para hablar de su hermana.Pero no.Hoy llegó a las 5:00 AM a la pista. Antes que todos. Sola. Sin que la llamara.Formación."¡Voss!""¡Sí, mi Capitán!" Contestó. Seca. Sin mirarme a los ojos. Mirando un punto fijo en mi pecho, como nos enseñan a mirar a los superiores que nos dan asco."¡50 vueltas!""¡Sí, mi Capitán!"Y empezó a correr. Sin tronco. Sin peso. Solo correr. Bien. Con buena técnica. Sin cojear. Sin caerse. Sin quejarse.No se cayó. No lloró. No pidió perdón.A la vuelta 30, Jax me dijo: "Capitán, ya está pálida, ¿la paramos?""No. Que siga."No porque quisiera castigarla más. Sino porque si la paraba, iba a tener que hablarle. Y si le hablaba, iba a tener que pe
CAPÍTULO 23POV Elara Pensé que hoy sería diferente.Después de anoche, después de que me diera de comer en la boca, de que me curara las manos, de que me dijera "Kael" y no "mi Capitán"... pensé que hoy en el desayuno me iba a mirar diferente.Me equivoqué.A las 6:15 AM, el General Voss apareció en la pista. Mi padre. No viene nunca a entrenamientos de reclutas. Solo vino a verme a mí."Capitán Vance, ¿puedo hablar con usted en mi oficina? Ahora."Kael se cuadró. "Sí, mi General."Se fueron. 10 minutos. Cuando Kael regresó, ya no era el de anoche. Tenía la mandíbula apretada. La cara de piedra. La misma cara que tenía el día que me castigó en la armería."¡Formación!" gritó.Nos formamos. Me miró. No me miró como anoche. Me miró con asco."¡Recluta Voss! ¡Al frente!"Salí. Con el corazón latiéndome en los oídos."El General me informó que anoche usted no estaba en su cubículo durante la ronda de las 2 AM. ¿Dónde estaba?"Me quedé helada. ¿Mi padre me vio? ¿Nos vio?"No... no salí,
CAPÍTULO 21 POV ElaraSon las 2:40 de la mañana. Terminé las letrinas.Tengo las rodillas raspadas, las manos me arden debajo de las vendas porque el cloro se metió por la tela. Huelo a desinfectante. Me siento en el suelo de mi cuarto, que no es cuarto, es un cubículo de 2x2 con una litera de metal.No he comido desde ayer a mediodía. Kael me quitó el comedor como parte del castigo. Dijo "los reclutas desobedientes no comen".Me quité las botas. Todavía tienen la sangre seca de Jana pegada en la suela. No las he limpiado a propósito.Se escucharon tres golpes bajitos en mi puerta de lámina.Me puse de pie de un brinco. "¿Quién?"Nadie contestó. La puerta se abrió un poco.Era él. Capitán Kael Vance. Sin la chaqueta de Capitán, solo con una playera negra y el pantalón del uniforme. Traía algo en las manos."Mi Capitán... si me ven... me van a reportar...""Todo el batallón está dormido," dijo en voz baja y entró. Cerró la puerta detrás de él. "Menos tú. Llevo viéndote desde las 11."
CAPÍTULO 20 POV KaelNo llegó a las 7:30.La esperé en la pista con el cronómetro en la mano. 7:31, 7:40, 7:55. Nada. El resto de los reclutas ya habían terminado 5 kilómetros y ella no aparecía. Pensé: se escapó, se durmió, está desobedeciendo otra vez.A las 8:04 la vi desde la torre de vigilancia. No estaba escapando. Estaba corriendo. Pero no en mi pista. En la pista vieja, la de atrás, la que nadie usa porque está llena de piedras.Se había puesto ella sola el castigo.Llevaba el tronco en la espalda. Pero no el de 40 kilos. Le había metido dos sacos de arena extra de la bodega. Debía pesar 60, tal vez 65. Con el hombro que todavía tenía abierto, con las manos que yo mismo le vendé a las 4 de la mañana.Corría mal. Cojeaba de la rodilla derecha, la que se golpeó ayer arrastrando a Jana. Pero no paraba.La conté. Una vuelta son 400 metros. Llevaba 3.En la vuelta 4 se cayó. No fue una caída normal. Se le doblaron las piernas y cayó de rodillas, y se quedó ahí, con la frente pegad