LOGINCAPÍTULO 24
POV Kael La rompí. Ayer la hice hacer 200 flexiones en el lodo hasta que vomitó. Le eché una cubeta de agua helada. La dejé recogiendo lodo con las manos sangrando. Esperaba que hoy me odiara. Que me gritara. Que me mirara con ese fuego que tenía cuando la conocí, cuando me dijo que yo no era nadie para hablar de su hermana. Pero no. Hoy llegó a las 5:00 AM a la pista. Antes que todos. Sola. Sin que la llamara. Formación. "¡Voss!" "¡Sí, mi Capitán!" Contestó. Seca. Sin mirarme a los ojos. Mirando un punto fijo en mi pecho, como nos enseñan a mirar a los superiores que nos dan asco. "¡50 vueltas!" "¡Sí, mi Capitán!" Y empezó a correr. Sin tronco. Sin peso. Solo correr. Bien. Con buena técnica. Sin cojear. Sin caerse. Sin quejarse. No se cayó. No lloró. No pidió perdón. A la vuelta 30, Jax me dijo: "Capitán, ya está pálida, ¿la paramos?" "No. Que siga." No porque quisiera castigarla más. Sino porque si la paraba, iba a tener que hablarle. Y si le hablaba, iba a tener que pedirle perdón. Y no puedo pedirle perdón frente a todos. Terminó las 50 vueltas. 20 kilómetros. Se paró frente a mí. Respirando fuerte, pero controlada. Con el sudor bajándole por la frente limpia. Ni una lágrima. "Recluta Voss finalizó 50 vueltas, mi Capitán. ¿Algo más, mi Capitán?" Me miró por fin. Un segundo. Sus ojos ya no tenían rabia. No tenían dolor. No tenían nada. Vacíos. Como los de Jana cuando Elara la traía en sus brazos. Eso me dio más miedo que cuando lloraba. "¡No! ¡Retírese a limpiar su equipo!" le grité, porque no sabía qué más decirle. "¡Sí, mi Capitán!" Se dio la vuelta y se fue. Caminando recta. Sin cojear aunque sé que le duele la rodilla. Todo el día fue así. Le ordené limpiar los rifles de todo el escuadrón. Obedeció. Le ordené cargar cajas de munición de 30 kilos. Obedeció. Le ordené que no comiera con los demás. Obedeció y se fue a su esquina sin decir nada. No peleó ni una vez. No me contestó. No me miró. Y me está volviendo loco. A las 23:00 horas, hice lo mismo que anoche. Agarré un plato. Pan, carne, fruta. Y pomada limpia. Y subí a su cubículo. Toqué tres veces. Como anoche. "Adelante." Entré. Estaba sentada en su cama. Bañada, sí. Limpia. Pero con el uniforme puesto todavía, como si no se atreviera a ponerse la ropa de dormir. Con las vendas sucias de lodo. No se las había cambiado. "Te traje..." "No quiero, mi Capitán." Me cortó. Sin levantar la vista. "Elara, tienes que comer. No comiste..." "Comí en el comedor. Lo que me correspondía. Gracias, mi Capitán." Formal. Fría. Como si yo fuera el General. Me agaché frente a ella, como anoche. Le quise quitar las vendas. "No me toque, mi Capitán." Me quedé con las manos en el aire. "Elara, por favor... lo de ayer..." "¿Lo de ayer, mi Capitán?" Por fin me miró. Sin lágrimas. "Ayer hice 200 flexiones en el lodo, vomité, recogí lodo con las manos y terminé mi castigo. ¿Se refiere a eso? Fue un entrenamiento excelente, mi Capitán. Gracias." Me estaba matando con respeto. "Elara, sabes que no fue por eso. El General me dijo que... me vio cerca de aquí. Tuve que..." "Entendido, mi Capitán. Hizo lo correcto. Un Capitán no puede ser blando con una recluta que desobedece. Mi padre siempre lo dice. Usted hizo lo correcto." Le puse el plato en la mesa. "Come, por favor. Te lo pido." Ella miró el plato. Luego me miró a mí. Y sin decir nada, agarró el plato con sus manos vendadas con lodo seco... ...y lo tiró al suelo. El pan, la carne, la manzana rodaron por el suelo sucio. "Lo siento, mi Capitán. Se me resbalaron las manos. Están sucias de lodo. Como usted ordenó." No gritó. No lloró. Lo dijo calmada. Obediente. Me agaché a recoger la manzana. Con la mano temblando. Quería gritarle "¡por qué no me gritas, por qué no me pegas, por qué no lloras!". Porque cuando lloraba, podía consolarla. Cuando peleaba, podía pelear con ella. Pero así, vacía, obediente... no puedo hacer nada. Me levanté. "Está bien, recluta Voss. Buenas noches." "Buenas noches, mi Capitán." Salí de su cuarto. Cerré la puerta. Me quedé afuera, con la espalda pegada a la lámina, escuchando. Esperando que llorara cuando me fuera. Que rompiera algo. Que hiciera ruido. Nada. Silencio total. Esa noche no dormí. Me quedé en la torre, mirando su cubículo con binoculares. La luz se apagó a las 23:05. No se movió. La hice obedecer. Lo logré. Ya no es la recluta rebelde que me contestaba. Y es lo que más me ha dolido en 10 años de ser Capitán. Mañana no le voy a dar órdenes. Mañana voy a dejar que me odie gritando, pero que me vuelva a mirar como antes. Aunque sea con odio. Pero que me mire.CAPÍTULO 26 POV Kael23:45. Su cubículo.Toqué tres veces. Bajito. Como siempre.Nada.Toqué otra vez. Más fuerte."Elara, soy yo. Abre."Silencio. Pero vi luz por debajo de la puerta. Está despierta."Elara, por favor. Sé que me escuchas."Se escuchó su voz del otro lado. Bajita. Fría."Está cerrado, mi Capitán. Ya es toque de queda. Si me encuentran con seguro abierto y con usted adentro me sancionan.""Abre. Solo 5 minutos. Ayer... ayer me perdonaste.""Ayer me perdonó la Elara tonta. Hoy ya pensó mejor, mi Capitán. Váyase a su habitación. No quiero problemas con mi padre."Me quedé con la mano en la puerta de lámina. Cerrada con seguro por dentro. Nunca lo cierra con seguro. Siempre lo deja abierto por si hay alerta de titanes.Hoy lo cerró por mí."Elara, no me hagas esto...""Buenas noches, mi Capitán."Y apagó la luz. Me dejó afuera. En el pasillo oscuro.Me quedé ahí como un idiota. 5 minutos. Con la frente pegada a su puerta fría.Me di la vuelta para irme a mi habitación. Y
CAPÍTULO 25 POV KaelNo aguanté ni 24 horas viéndola vacía.Ayer me tiró el plato de comida al suelo y no dijo nada. Hoy en todo el entrenamiento no me miró ni una vez. Obedeció todo. "Sí, mi Capitán" para todo. Como un robot.Prefiero que me odie. Que me grite. Pero que me mire.A las 23:30 volví a su cubículo. Sin plato. Sin excusa. Solo yo.Toqué. Una vez."Está abierto."Entré. Estaba sentada en la misma posición que ayer, en la orilla de la cama, con el uniforme todavía puesto, con las vendas sucias de ayer todavía.Pero esta vez sí me miró."¿Viene a darme otra orden, mi Capitán?""No. Vengo a pedirte perdón."Se quedó callada.Me hincé frente a ella. Igual que hace dos noches. Le agarré las manos. Estaban frías."Elara, lo de ayer en la pista... tu papá me llamó a su oficina. Me dijo 'Vance, me dijeron que te vieron rondando los cubículos de reclutas a las 2 AM. ¿Tienes algo que hacer ahí?'. Me asusté. Si tu padre sospecha que... que me importas, te saca del batallón y me degr
CAPÍTULO 24 POV KaelLa rompí.Ayer la hice hacer 200 flexiones en el lodo hasta que vomitó. Le eché una cubeta de agua helada. La dejé recogiendo lodo con las manos sangrando.Esperaba que hoy me odiara. Que me gritara. Que me mirara con ese fuego que tenía cuando la conocí, cuando me dijo que yo no era nadie para hablar de su hermana.Pero no.Hoy llegó a las 5:00 AM a la pista. Antes que todos. Sola. Sin que la llamara.Formación."¡Voss!""¡Sí, mi Capitán!" Contestó. Seca. Sin mirarme a los ojos. Mirando un punto fijo en mi pecho, como nos enseñan a mirar a los superiores que nos dan asco."¡50 vueltas!""¡Sí, mi Capitán!"Y empezó a correr. Sin tronco. Sin peso. Solo correr. Bien. Con buena técnica. Sin cojear. Sin caerse. Sin quejarse.No se cayó. No lloró. No pidió perdón.A la vuelta 30, Jax me dijo: "Capitán, ya está pálida, ¿la paramos?""No. Que siga."No porque quisiera castigarla más. Sino porque si la paraba, iba a tener que hablarle. Y si le hablaba, iba a tener que pe
CAPÍTULO 23POV Elara Pensé que hoy sería diferente.Después de anoche, después de que me diera de comer en la boca, de que me curara las manos, de que me dijera "Kael" y no "mi Capitán"... pensé que hoy en el desayuno me iba a mirar diferente.Me equivoqué.A las 6:15 AM, el General Voss apareció en la pista. Mi padre. No viene nunca a entrenamientos de reclutas. Solo vino a verme a mí."Capitán Vance, ¿puedo hablar con usted en mi oficina? Ahora."Kael se cuadró. "Sí, mi General."Se fueron. 10 minutos. Cuando Kael regresó, ya no era el de anoche. Tenía la mandíbula apretada. La cara de piedra. La misma cara que tenía el día que me castigó en la armería."¡Formación!" gritó.Nos formamos. Me miró. No me miró como anoche. Me miró con asco."¡Recluta Voss! ¡Al frente!"Salí. Con el corazón latiéndome en los oídos."El General me informó que anoche usted no estaba en su cubículo durante la ronda de las 2 AM. ¿Dónde estaba?"Me quedé helada. ¿Mi padre me vio? ¿Nos vio?"No... no salí,
CAPÍTULO 21 POV ElaraSon las 2:40 de la mañana. Terminé las letrinas.Tengo las rodillas raspadas, las manos me arden debajo de las vendas porque el cloro se metió por la tela. Huelo a desinfectante. Me siento en el suelo de mi cuarto, que no es cuarto, es un cubículo de 2x2 con una litera de metal.No he comido desde ayer a mediodía. Kael me quitó el comedor como parte del castigo. Dijo "los reclutas desobedientes no comen".Me quité las botas. Todavía tienen la sangre seca de Jana pegada en la suela. No las he limpiado a propósito.Se escucharon tres golpes bajitos en mi puerta de lámina.Me puse de pie de un brinco. "¿Quién?"Nadie contestó. La puerta se abrió un poco.Era él. Capitán Kael Vance. Sin la chaqueta de Capitán, solo con una playera negra y el pantalón del uniforme. Traía algo en las manos."Mi Capitán... si me ven... me van a reportar...""Todo el batallón está dormido," dijo en voz baja y entró. Cerró la puerta detrás de él. "Menos tú. Llevo viéndote desde las 11."
CAPÍTULO 20 POV KaelNo llegó a las 7:30.La esperé en la pista con el cronómetro en la mano. 7:31, 7:40, 7:55. Nada. El resto de los reclutas ya habían terminado 5 kilómetros y ella no aparecía. Pensé: se escapó, se durmió, está desobedeciendo otra vez.A las 8:04 la vi desde la torre de vigilancia. No estaba escapando. Estaba corriendo. Pero no en mi pista. En la pista vieja, la de atrás, la que nadie usa porque está llena de piedras.Se había puesto ella sola el castigo.Llevaba el tronco en la espalda. Pero no el de 40 kilos. Le había metido dos sacos de arena extra de la bodega. Debía pesar 60, tal vez 65. Con el hombro que todavía tenía abierto, con las manos que yo mismo le vendé a las 4 de la mañana.Corría mal. Cojeaba de la rodilla derecha, la que se golpeó ayer arrastrando a Jana. Pero no paraba.La conté. Una vuelta son 400 metros. Llevaba 3.En la vuelta 4 se cayó. No fue una caída normal. Se le doblaron las piernas y cayó de rodillas, y se quedó ahí, con la frente pegad