LOGIN**Alpha Vlad~**
Los relinchos de nuestros caballos capturan la atmósfera al llegar a Duskwarren. Ya es el amanecer. Kane y yo tuvimos que partir de noche para llegar a tiempo. Cerrar un nuevo trato con Drago y asegurarme de que esté completamente de mi lado es la razón por la que estoy aquí.
Tengo que hacer esto y regresar al mediodía. No es ideal estar lejos del pack.
Avanzando a zancadas por el pasaje del castillo de Drago, resopló mientras mis fosas nasales se dilatan. Las manos en los bolsillos, forzándome a mantener la serenidad mientras paso junto a sus guerreros hacia la puerta de sus aposentos. Sin esperar a que los hombres anuncien mi presencia, pateo la puerta y la abro de golpe.
Como era de esperarse, una doncella está a cuatro patas. Mi estúpido hermano nunca se guarda la polla en los pantalones, igual que mi viejo harapo. Al verme, se tensa, rígido como si fuera un fantasma. Luego aparece su media sonrisa asquerosa antes de retorcer el cabello de la doncella, arqueándole el cuello hacia atrás.
Resopló con desdén, arrastro una silla y me siento.
La doncella me mira con una sonrisa ingeniosa e invitante. Su sonrisa dice que está acostumbrada a la locura de Drago. La he visto antes, pero no logro ubicarle el rostro. No es que me importe una m****a.
—Vladimir. Vladimir. Siempre sorprendes a todos —dice Drago, embistiendo a la doncella con los ojos clavados en mí. El bastardo disfruta sacarme de quicio.
—Bueno, digamos que es mi naturaleza. —Resopló, cruzando una pierna sobre la otra.
—Este no es el momento adecuado.
—Para un Alpha, todo momento es adecuado.
Él se ríe, deslizándose fuera de la mujer como un caballo. Le da una palmada en el trasero desnudo con fuerza brutal y dice:
—Vístete, Freja. Tenemos un Alpha intruso.
Lentamente, ella se recuesta en la cama, enrollando la sábana sobre su cuerpo. Sus ojos seductores están fijos en mi rostro mientras se echa el cabello hacia atrás, revelando la clavícula y mordiéndose el labio inferior.
Tiene una audacia apestosa, todo gracias a mi hermano, cuya polla se mete en cualquier agujero.
Polla inútil.
—¿A qué debo esta visita? —Drago baja y se queda desnudo frente a mí.
—Vístete y reúnete conmigo en tu sala del consejo. Las pollas me dan asco —respondo. El chirrido de la silla resuena al levantarme y salir a zancadas. Kane me sigue, riéndose a carcajadas en el camino.
Drago sabe por qué estoy aquí, pero quiere jugar sus juegos estúpidos haciéndose el tonto. Lo terminaré si pone a prueba mi paciencia, porque la estoy perdiendo.
Kane y yo llegamos a la sala del consejo de Drago. Con las manos fijas en los bolsillos, me apoyo en la mesa del consejo. No hay mucho tiempo, y Drago debería saberlo.
—¿Ha llegado Zoran a la casa del pack? —le pregunto a Kane.
Es inapropiado que los tres estemos fuera del pack. Mi guerrero principal, Thane, no puede hacer mucho sin nuestra presencia.
—Ni idea. —Kane saca un teléfono del bolsillo—. ¿Quieres hablar con él? —Extiende esa cosa hacia mi cara.
Mi nariz se arruga.
—Háganlo ustedes mismos.
Él sonríe con calidez.
—¿Cuándo piensas empezar a usar un teléfono?
Frotándome el vello de la barbilla, aparto la mirada de mi beta.
—Odio a los humanos y todo lo que inventan.
—Pero son bastante útiles. Inventaron nuestros barcos, computadoras, cámaras y muchas cosas más. No neguemos que estas cosas facilitan la vida de los packs.
—Somos lobos, Kane. —Levanto una ceja y le apunto con un dedo de advertencia—. No lo olvides.
Toda esta m****a de comercio entre mi gente y los humanos no puede continuar. Muchos elites no ven la necesidad de que termine porque son los principales beneficiarios. Este comercio es bárbaro. Las lobas y las masas pobres son mercancías usadas como intercambio por tecnologías humanas.
Cosas horribles se les han hecho a mis súbditos inocentes. Algunos fueron usados para lo que los humanos llaman “experimentos”. El proceso es intolerable, especialmente para un lobo. Es una locura cómo mi padre codicioso no vio su dolor. ¿Por qué lo haría cuando él es uno de los arquitectos?
—Zoran ha confirmado que está en el pack —informa Kane.
—Perfecto. Tenemos que esperar unos segundos—
—Estoy aquí, hermano —anuncia Drago cuando se abren las puertas dobles. Se acerca; su beta y su gamma van detrás de él—. La cortesía exige que me informes antes de aparecer en mi pack. —Inclina la cabeza.
—Padre vendrá por Milena pronto.
Él se encoge de hombros.
—Entonces que venga.
Burlándome como un borracho, echo la cabeza hacia atrás y sonrío a la fuerza.
—¿Eliges la muerte?
—Ahh… siempre lo hago, hermano.
—Es evidente. —Frunzo el ceño y estrecho los ojos—. Y será un placer enviarle tu cabeza de vuelta a Virethorn —digo, agarrando el cuello de su abrigo y tirando de él—. Escucha bien, Drago. Había un puto acuerdo. Firmaste ese trato con tu sangre apestosa.
—Pero nunca firmé para protegerla de nuestro padre. —Escupe—. Si quieres que lo haga, paga.
—¿Esto es un juego para ti?
—Siempre, hermano. Una oportunidad rara que no puedo dejar pasar.
Cierro los ojos y suspiro un momento, tomando una respiración profunda mientras cuento cifras en mi cabeza. Los animales sin cultura no valen mi energía, y Drago es uno de ellos.
Ajustando la mandíbula, lo suelto y sacudo su abrigo torcido.
—¿Cuánto?
—Dos nuevos barcos de guerra para mis hombres.
—No es posible.
—Ese es mi deseo.
—Drago —digo entre dientes apretados, agarrándole el cuello—. No me empujes. —Me está haciendo perder el control de verdad.
—¿Y si lo hago? —Se ríe secamente, inclinando el rostro hacia mí—. ¿Tienes los huevos para matarme?
Mi labio superior se crispa mientras un gruñido bajo y atronador sale de mi pecho. Gruño, a punto de clavarle las garras en el estómago cuando Kane me agarra la muñeca.
Abre el enlace mental y susurra:
—No le des a tu hermano lo que quiere. Drago entiende tu debilidad.
—Me importa una m****a lo que entienda.
—Lo sé, pero mátalo en otro momento. Ahora mismo hay demasiado en juego, y estamos jodidos si muere.
Tonterías. Todo tiene menos sentido. ¿Por qué tiene que haber consecuencias por cada acción? Consecuencias profundas que me recuerdan mi incapacidad y cuánto se romperán aquellos a quienes aprecio.
Joder.
Apretando los dientes, suelto a Drago.
—Los barcos se enviarán por la mañana. Si le sueltas una palabra a ese viejo harapo, tu pack desaparece.
—Esta parte de ti siempre es mi favorita. Trato, hermano. Trato. —Su pulgar roza su labio inferior con una sonrisa villana.
—¿Dónde está la chica? Nos gustaría verla antes de regresar —dice Kane.
Entrecierro la vista, mirándolo. Confundido. Ver a Milena no forma parte del plan. Kane entiende el efecto que tendrá en mí. ¿Por qué demonios la menciona?
—Para asegurarnos de que esté a salvo y bien cuidada —añade, estudiando mi expresión, y yo asiento.
Su razón es válida.
—¿Estás seguro de que deseas posar los ojos en tu compañera? —Drago se acerca, deteniéndose a la altura de mi hombro—. ¿Pueden tus huevos soportar su aroma?
—Tengo control sobre con quién me uno. ¿Dónde está Milena?
—Vasil. —Drago da dos pasos hacia atrás—. Lleva a mi hermano y a su Beta a la perrera —ordena, y sus palabras resuenan en mis oídos.
¿La perrera?… un lugar donde sus perros duermen, comen y hacen sus desastres. Mi compañera está ahí.
—¡Jajajajaja! …Drago —digo, presionando un dedo contra su pecho—, …tú nos guías el puto camino. Ahora.
—¿Y si digo n—?
Sin dejarle terminar del todo su balbuceo, agarro el borde de su abrigo y lo arrastro fuera de la sala del consejo. Que la Diosa lo ayude si Milena está herida, porque temo lo que haré si le han tocado aunque sea un mechón de cabello.
Nuestros pies resuenan por las paredes del pasaje del calabozo como guerreros en un campo de batalla mientras nos dirigimos hacia Milena. Este lugar oscuro y apestoso a m****a es donde han enviado a mi compañera.
Drago ciertamente se atreve a jugar con mis huevos. Es un placer ponerlo en su lugar.
Arrastrando al idiota más cerca, voy a estrellarlo contra la pared, pero me detengo cuando una miseria me atraviesa la sangre. Me agarro la sien, el corazón golpeando más rápido mientras todo mi ser tiembla.
Un sudor ardiente forma una tienda en mi frente.
Estas no son mis emociones. Son las de ella. Milena está enferma y con dolor. ¿Qué le ha hecho mi hermano idiota?
Empujando a Drago hacia la entrada de la perrera, sus hombres que la guardan abren la puerta con manos temblorosas.
Empujo al imbécil adentro.
Mi lobo, Fenrir, brama al ver a nuestra compañera encogida en el suelo frío y sucio. Lágrimas rodando por sus ojos cerrados mientras tiembla. Su vestido y su cuerpo están cubiertos de sudor, pero está congelada.
Aprieto los dientes, gimiendo de angustia.
—¿Cómo te atreves? —He estado luchando por contener mi rabia, pero con un hermano cabezota como Drago, es imposible—. ¡¿Cómo te atreves a rebajar a mi compañera a un perro?! —Rugo, clavándole las garras en el estómago, alcanzando su intestino.
Lo único que me dará satisfacción es arrancarle el intestino y estrangularlo con él.
—Alpha. —Kane se lanza hacia adelante, rodeándome con los brazos, intentando impedirme que termine con el animal.
—Quédate fuera de esto, Beta —gruño. Ahora no es el momento porque Fenrir ha tomado el control de mi cabeza, y es peligroso que Kane se involucre.
—Estás matando a tu hermano.
—Quédate. Fuera —aulla Fenrir, y agarro el cuello de Kane con mi mano libre. Mi lobo quiere romperle el cuello a Kane, y estoy luchando por contenerme.
No puedo dejar que mi lobo cumpla su deseo. Está bien que mate a Drago, pero no a mi Beta, cuyo único crimen es intentar detenerme.
Cierro los ojos mientras la vibración de mi cuerpo aumenta. Esta vibración viene del miedo de Milena, y está alimentando la rabia de mi lobo.
Su miseria lo enfurece, y estoy a punto de forzar el cambio cuando una voz suave llama:
—¿Qué está pasando?
Es Milena. Todavía está dormida, pero el sonido de su voz convierte mi sangre en hielo, llenando mis emociones con algo prohibido. El dolor que irradia por mis venas se detiene mientras las venas de mi polla se tensan, haciéndola estremecerse.
La maldita unión de compañeros. La puta unión de compañeros.
Cruzo las piernas, soltando a Kane y a Drago mientras mi instinto primitivo se activa. Quiero correr hacia Milena, agarrarla y atraerla contra mi pecho. Quiero enterrar la nariz en su cabello y dejar que su aroma me arruine.
Quiero a esta mujer.
Apretando el puño a un lado, dejo que mi instinto me lleve hacia ella mientras el olor de su excitación inunda todo mi ser, dejando un dulce aguijón en la lengua. Mi polla se sacude con dolor. Estoy listo para ir en contra de todo y sentir su piel tierna. Estoy listo para marcar mi territorio, y que ningún puto macho se atreva a acercarse a ella.
Estoy listo para—
—Aléjate de ella, hermano —grita Drago, atreviéndose a dirigirse hacia Milena.
Mi cabeza se gira en su dirección, los dientes al descubierto y los ojos oscurecidos.
—¡Rrrrraaarr! —Me lanzo hacia ella, atrayéndola entre mis brazos mientras me arrodillo a su lado. Mis pupilas se transforman en fuego y el pelaje empieza a brotar, esperando a que Drago dé un paso más.
—Ahora es mía —ruge él y se prepara para abalanzarse sobre mí cuando Kane y Vasil lo sujetan, arrastrándolo fuera de la perrera.
Milena~Sonidos extraños resuenan en mi cabeza acompañados de un dolor insoportable. Gimo de miseria. Una agonía aplastante que obliga a que las lágrimas rueden por mis mejillas. La pesadez en mi cabeza golpea mientras el último nombre que oí antes de que la oscuridad me consumiera se cuela en mi subconsciente.Dragomir.Dragomir, la bestia.Mi jadeo se dispara más fuerte que un grito que hace añicos los cristales cuando la revelación me golpea. El hombre equivocado fue el último ser que vi antes de desmayarme. No, él me golpeó y me envió a la oscuridad. Un lugar al que temo estar.Con la mano apoyada en la madera, mi cuerpo encuentra apoyo y me siento erguida. Todo mi ser tiembla de dolor.—Bienvenida de nuevo —dice Dragomir, y lo miro débilmente.—¿Dónde estamos? —Estoy demasiado débil para prestar atención a mi entorno.—Mi carruaje. —Se inclina.—¿Carruaje? —Con los ojos pesados, miro alrededor. Es un carruaje en movimiento con Dragomir bien posicionado en su asiento, y yo sentada
Milena~Las hojas azotan mi piel mientras mis piernas se lanzan más rápido a través del bosque de lo que nunca han hecho. La acidez de mis pies en las sandalias aumenta mientras escalo la primera roca.Esta ruta es peligrosa y más dura que la anterior. Pero es la mejor forma de evitar que Vladimir o sus hombres me alcancen.El guardia debe haberse despertado y notado que me fui. Vladimir y sus perros ya deben estar buscándome.Abrazo mi libro de medicina y la pequeña bolsa de joyas que robé, cerca del pecho mientras reduzco el ritmo, caminando con cuidado de roca en roca. Mark me mostró este camino en uno de los días que dimos un paseo juntos.Dijo que es el camino más corto que lleva a la orilla. La última vez que escapé, no tuve tiempo para una preparación adecuada. Pero esta vez, todo ha sido preparado. Con las joyas, puedo pagar mi camino.Y con mi libro de medicina, será fácil encontrar a Jovana.Deslizándome por la roca más alta, aterrizo en el suelo lleno de hojas muertas y raí
Lada~Lo sé todo. Lo veo todo. Pero como todos en el mundo, el Alfa Vlad piensa que soy estúpida. Que soy una princesa consentida e idiota, criada para no entender nada más que estupideces, y que solo vivo según las palabras de los demás, especialmente las de mi padre.En un mundo donde los mejores jugadores triunfan, uno debe hundirse y ocultar su verdadera naturaleza para poder ganar. Porque en esta batalla no hay justicia. La justicia se sirve a quienes destacan.Sentada firme en mi asiento, mis labios se presionan en una línea fina mientras observo al alfa Vlad empujar al informante contra la pared. Sus garras flotan como una amenaza. Sus ojos arden de ira. El tipo que expresa cuando se trata de un asunto que concierne a esa esclava asquerosa.Para el Alfa Vlad, sus emociones están ocultas de mí… mis pensamientos no se detendrán mucho sobre sus acciones. Pero olvida una cosa: llevo su marca. Su sangre está mezclada en mi sistema.Mis sentidos están alerta a las cosas que le co
Alfa Vlad~He estado lejos de ella durante siete días. Después de ese acto, es la mejor decisión que se puede tomar. Siete noches, y lo único que puedo hacer es contactar a Mark, obteniendo información.Mark me ha estado manteniendo actualizado sobre lo que ella hace. Toda la información necesaria. Me alegra que haya decidido integrarse. Familiarizarse con el entorno.Mañana, planeo enviar a algunas doncellas que le hagan compañía también. Si es posible, invitar a su madre y hermana.¿Bonito, verdad? Pero en realidad, esto es solo un problema resuelto. El menor de todos mis problemas cuelga de mi cuello como grilletes.Siete días más antes de que Drago venga por Milena. Sin embargo, soy incapaz de encontrar una solución sobre cómo ayudarla. No se ha creado un buen campo sobre cómo salvarla de mi hermano y mi padre.Una vez más, soy un fracaso.El mismo fracaso que fui años atrás que la puso en manos de monstruos. El mismo fracaso que mostré meses atrás que terminó con ella en manos de
Milena~El sueño fue perfecto. La pesadilla, hermosa. Hacía tiempo que no dormía tan bien y durante tanto. Lo que me puso a dormir es mi nueva medicina perfecta.Con los brazos extendidos a cada extremo, un bostezo se escapa de mi boca mientras me siento erguida. El rayo del sol de la mañana brilla hermosamente.Ruedo el edredón lejos de mi cuerpo. Plantando los pies en el mármol, me dirijo al baño y me lavo. El agua fría cae por mi piel mientras tarareo una melodía perfecta.Un día hermoso en verdad.Después de lavarme, regreso a la habitación. Abro el armario y saco un fino vestido verde Victoria. Un vestido perfecto para un día perfecto.Salgo de mi habitación. Fuera de mi puerta, el guardia está de pie como una estatua. Tocando su brazo, pregunto:—¿Dónde está el Alfa? —No debería preguntar por él, pero estoy en un buen espacio mental. Un espacio listo para dar la bienvenida a todos.—El Alfa ha regresado a la casa del pack —responde—. ¿Necesitas algo?—No, no. Estoy bien. Sol
Alfa Drago~No fracaso. Incluso en las batallas más duras, preferiré ensartar mi propia carne antes que dejar que los enemigos de baja ralea ganen.No me inclino. No ante nadie. Ni siquiera mi padre o mi hermano me harán rendirme. Me encanta ganar. Me encanta ser elegido. Me encanta jodidamente liderar mientras mi hermano sigue.Esa es mi naturaleza y debería ser la naturaleza de la Diosa solo si la Muchacha hubiera elegido hacer su trabajo.Vladimir ha demostrado cuánto le gusta desafiarme en batalla. Siempre lo dejo. No porque sea incompetente, sino porque quiero hacer feliz a nuestro padre.El viejo tonto siempre lleva una sonrisa cuando su hijo favorito gana. Su reacción enviaba ansiedad a mi estómago la mayor parte del tiempo, provocándome a mantenerme atrás. No empujar más y demostrar lo débil que puede ser su hijo favorito.Nunca me dio la oportunidad. Ahora, la oportunidad se ha presentado. Algo de lo que estoy seguro hará que mi padre crea en mí. Y esa posibilidad es Lena.







