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95. ¡Esto...!

last update publish date: 2026-10-06 20:49:44

—Bebe esto —Leander le ofreció las pastillas que había llevado consigo deliberadamente, como medida de precaución por si Valerie volvía a sufrir un ataque de pánico inesperado, tal como estaba ocurriendo en ese momento.

Al ver que Valerie empezaba a distraerse y perder la concentración, Leander no tuvo más remedio que intervenir. Le colocó la pastilla en la boca y, con rapidez, le acercó un vaso de agua. Después, la atrajo hacia su pecho dentro del auto que seguía avanzando.

—Tengo sueño —susur
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  • LA OBSESIÓN DEL TÍO DE MI EXESPOSO   99. Si No Eres Mía, No Serás de Nadie

    En un café de concepto abierto, rodeado de árboles frondosos, el ambiente de aquel mediodía se sentía muy cálido.Belinda dio un sorbo a su taza de café y miró a Valerie con un brillo travieso en los ojos. Sus labios se curvaron en una sonrisa burlona que llevaba un buen rato conteniendo.—Entonces... ¿por fin aceptaste su propuesta? —bromeó Belinda, apoyando la barbilla en la mano—. Dime, ¿qué fue lo que te hizo ceder y decidirte a aceptar a Leander?Valerie guardó silencio un momento. Su mirada se perdió en la taza de té que tenía enfrente, evocando la noche en que Leander se arrodilló en la terraza de la casa.—Porque no me prometió nada —dijo Valerie en voz baja.Belinda frunció el ceño, con el rostro lleno de desconcierto. —¿Y?Valerie no respondió de inmediato. Se quedó callada, dejando que el silencio flotara unos instantes, hasta que una sonrisa tenue y cálida asomó en sus labios.Al ver esa expresión, Belinda resopló con suavidad, aunque seguía sin entender. —Está bien, está

  • LA OBSESIÓN DEL TÍO DE MI EXESPOSO   98. ¿Te Casarías Conmigo?

    Leander se detuvo justo frente a la puerta del cuarto de Valerie, que estaba entreabierta. Su intención inicial era solo comprobar cómo se encontraba ella después de la conversación tan pesada que habían tenido durante todo el día. Sin embargo, un murmullo apagado que venía del interior hizo que su mano se quedara suspendida en el aire.Valerie estaba sentada en el borde de la cama, con el teléfono pegado al oído.—Todavía no lo sé, Bel... —el suspiro de Valerie sonó muy pesado y vacilante en medio del silencio de la noche.—¿Por qué, Val? —la voz de Belinda se oía con bastante claridad, pues el altavoz del teléfono dejaba escapar el sonido—. Faltan solo dos meses para su boda. ¿Todavía dudas de Leander?Valerie cambió el teléfono de mano y miró sus propios dedos, que se entrelazaban con inquietud. —No dudo de su bondad. Es solo que... mi corazón todavía tiene miedo, Bel. La traición de Devano en el pasado me hace temer siempre que esta felicidad sea solo una ilusión pasajera. Además.

  • LA OBSESIÓN DEL TÍO DE MI EXESPOSO   97. El resultado del examen es...

    —¿A qué te refieres? —La arruga en la frente de Valerie se hizo aún más profunda. La duda y un mal presentimiento se mezclaban en su pecho. Enderezó la espalda, tensa, y concentró toda su atención en el hombre frente a ella, que también la miraba con total concentración.Leander tomó la tableta digital que estaba sobre la mesa. Sus dedos largos se movieron con agilidad sobre la pantalla de cristal, de luz tenue. Tras encontrar el documento que buscaba, deslizó la tableta hacia Valerie con un movimiento pausado, como si le diera un momento para prepararse.Valerie volvió a fruncir el ceño, confundida. Recibió la tableta con unos dedos que de pronto se habían enfriado. Sus ojos recorrieron línea tras línea de términos médicos. Su rostro, antes cargado de confusión, fue palideciendo poco a poco. Su mirada temblaba con fuerza, incapaz de creer las palabras que acababa de leer.—A Devano le diagnosticaron azoospermia —dijo Leander en voz baja, pero con precisión, rompiendo el pesado silenc

  • LA OBSESIÓN DEL TÍO DE MI EXESPOSO   96. Un Secreto que la Involucra

    —La prueba de ADN entre Devano y Aurora, su hija —Leander miró a Valerie mientras le entregaba la tableta que tenía en las manos.Los ojos de Valerie recorrieron cada línea de aquel documento digital. Sus dedos se movían despacio, deslizando la pantalla, repasando cifra tras cifra, hasta que finalmente se detuvieron en un número sorprendente: 0,01%. No había ninguna coincidencia de ADN en absoluto. La mano que sostenía la tableta se le quedó fría de pronto.—Entonces... ¿qué significa esto? —Valerie levantó la mirada, visiblemente confundida. Su frente se frunció profundamente, intentando asimilar lo que acababa de leer.—Aurora, en realidad, no es hija biológica de Devano. Parece que Catherine le tendió una trampa en su momento para que Devano aceptara casarse con ella.Valerie seguía con la vista clavada en la pantalla que tenía en las manos. Volvió a leer aquella cifra una vez más, como esperando que sus ojos la hubieran captado mal. Su frente se frunció por completo.—¿Por qué de

  • LA OBSESIÓN DEL TÍO DE MI EXESPOSO   95. ¡Esto...!

    —Bebe esto —Leander le ofreció las pastillas que había llevado consigo deliberadamente, como medida de precaución por si Valerie volvía a sufrir un ataque de pánico inesperado, tal como estaba ocurriendo en ese momento.Al ver que Valerie empezaba a distraerse y perder la concentración, Leander no tuvo más remedio que intervenir. Le colocó la pastilla en la boca y, con rapidez, le acercó un vaso de agua. Después, la atrajo hacia su pecho dentro del auto que seguía avanzando.—Tengo sueño —susurró Valerie con voz débil, después de pasar varios minutos envuelta en el cálido abrazo del hombre.—Duerme, yo te cuido.Valerie cerró los ojos poco a poco. Cuando volvió a abrirlos, ya estaba recostada en la cama, aún sumida en el cálido abrazo de Leander. En realidad, Valerie no quería moverse, para no despertar al hombre que también parecía estar descansando junto a ella. Sin embargo, bastó con que ladeara ligeramente la cabeza para que Leander abriera los ojos de inmediato.—¿Cómo te sientes

  • LA OBSESIÓN DEL TÍO DE MI EXESPOSO   94. No Toques a Mi Hijo

    Justo cuando Leander terminó de decirlo, un hombre entró en la habitación junto con Leo.—Señor, el señor Ivander ya llegó —informó Leo con calma—. Es el director del Centro Genético San Judas.Valerie frunció el ceño con fuerza, mientras la expresión de Devano se endurecía de golpe. Loretta, que hasta entonces estaba sentada en el sofá, pareció tensarse aún más.—Señor Ivander, ¿este documento es auténtico? —preguntó Leander, entregándole el resultado de la prueba de ADN que tenía en la mano.El hombre de mediana edad recibió las hojas, las examinó con atención durante unos instantes y luego asintió despacio.—Parece auténtico.Aquella declaración sorprendió a todos en la habitación. Incluso Devano se sobresaltó por un momento, hasta que ya no pudo ocultar su alivio.—¿De verdad es auténtico? —preguntó Valerie, todavía invadida por la duda—. Entonces... ¿él realmente es mi hijo?—Lo oíste tú misma, ¿no? —Devano sonrió con sorna, saboreando la derrota de Leander—. Intentaste demostrar

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