LOGIN—¿Cómo has podido? — dice mamá con sus mejillas llenas de lágrimas.
—Ósea, ¿Ni siquiera me van a preguntar si es cierto? — digo no sé ni por qué, ya que realmente soy una estúpida.
Cuando Gabriel salió de la casa me llamó Gerardo, para decirme que me despidiera de mi hermano, eso me puso en alerta todos mis sentidos, y por más que le grité para que no se fuera, fue imposible, y ahora tengo un hermano a punto de morir y mi otro hermano me observa con decepción, sin verlo venir mi madre me pega una cachetada.
—Eres una cínica y descarada, si fuera mentira hace rato te hubieras puesto a la defensiva, si fuera mentira como tu dices, yo no me sentiría tan decepcionada de la clase persona que eres pero yo no pienso esperar a que algo pase a mi hijo, ahora mismo te vamos a llevar a que te arresten, por cómplice. ¿Dónde quedó aquella chica alegre que un día fuiste? ¿Qué te llevó a cambiar tanto? ¿Por qué tanto odio hacía Montserrat?
—Sí, tienes razón yo soy culpable, pero nunca quise a lastimar a mi hermano, nunca quise que él pasara algo malo, si hubiera podido evitar que le pasara algo, lo hubiera hecho, pero no pude, cuando me enteré que Gerardo algo le había hecho al auto de Gabriel mientras él estaba en casa, se lo habría dicho, amo a mi familia, pero desgraciadamente se enredó con esta mujer, la chica alegre que una vez conocieron murió hace 15 años atrás por culpa de esta, cambie por culpa de enamorarme de un hombre equivocado y la odio porque ella me lo quitó.
—¿Te enamoraste de tu hermano? — pregunta mi padre muy sorprendido e indignado.
—¿Qué? ¡NO! ¿Cómo se te ocurre semejante estupidez? Yo me enamoré de otra persona, una que aseguró quererme y estar siempre para mí, me enamoré de alguien que creí honesto, y leal, creí que era alguien especial.
—Antonio — dice Montserrat en un susurro.
—Yo lo conocí primero que tú, yo quería ser su novia, pero nunca llegué a esa posición, sólo fui la segunda, la amante. — digo con mucha rabia, mientras poco a poco empiezo a relatarles mi historia por segunda vez en el día, ¿Es que acaso nadie puede comprender como me siento? ¿Cómo me duele cada vez que lo recuerdo?
Creía que Antonio era mi media naranja, la verdad me llegué a enamorar perdidamente de él. Aunque era sólo una niña cuando lo conocí, cuando aprendí lo que era sentir emociones, cuando también supe que se siente que te partan el corazón en mil pedazos y hasta la fecha no he podido restaurarlo.
—¡Claro! — dice Montserrat cómo si al fin me recordara. — Ya me acuerdo de ti, pero ¿Cómo es posible que me culparas a mí? Yo ni siquiera sabía que eras algo de él, si lo hubiera sabido me hubiera alejado, pero él nunca me habló de ti, incluso cuando nos presentó dijo que eras su amiga, él nunca dijo nada ni de ti, ni de nadie, la culpa la tenía él por mujeriego no yo, era él el que debía darte tu lugar, te atreves a odiarme, a culparme a mí, cuando fui una víctima más de él, porque por si no lo sabías él me enamoró, duré 8 años con él, 8 años dónde me fue infiel con más de 10 mujeres, me golpeó, me violó, ¿Crees que haber estado con él fue bueno? ¿Lo has pensado alguna vez? ¡No verdad!, deberías haber dado gracias a Dios que te liberó de una porquería como él. Yo por mi parte lo único que agradezco es mi hija. Llevas 15 años creando odio y rencor contra la persona equivocada. — dice con lágrimas en los ojos, y yo sin saber porque me siento mal, Gabriel también me lo dijo ¿En verdad fui tan estúpida? Lo peor de todo es que mi hermano se encuentra entre la vida y la muerte, si le pasara algo por mi culpa yo me muero.
—Con el perdón de ustedes que son los padres de mi esposo, pero quiero que te vayas Camila.
—¿Qué has dicho? — la miro sorprendida.
—¡QUIERO QUE TE VAYAS AHORA DE AQUÍ!, — gritó al borde de los nervios — Si quisieras a tu hermano en ningún momento te hubieras aliado con esos malditos, así que vete.
—Yo… yo no me quiero ir, quiero saber cómo está mi hermano —digo con lágrimas en los ojos — ¿Mamá? ¿Papá? — Quiero que me apoyen.
— Tú te lo has buscado esto Camila, además no creo que Gabriel quiera verte aquí, estoy muy decepcionado de ti. — las palabras de Diego me llegan a lo más profundo de mi corazón.
—Vete Camila, ya has hecho mucho daño. — ¿Por qué nadie me entiende que amo a mi hermano y que me duele que esté aquí? Justo cuando pienso marcharme aparece el doctor.
—Familiares del señor Valencia — todos se dirigen hacia él.
—Nosotros, ¿Cómo está? — pregunta mi padre.
—Está grave, no podemos asegurarles nada, incluso lo hemos puesto en coma, por lo menos mientras su cerebro se desinflama un poco — ¡No mi hermano!, Montserrat cae al piso y llora amargamente, maldito Gerardo, te voy a hundir, mi familia era intocable, me acerco hasta llegar a mi familia.
—Yo de verdad lo siento… juro por lo más sagrado que nunca fue mi intención que mi hermano estuviera aquí en estas condiciones. Así que voy ayudarlos a atrapar a Gerardo antes de que suceda otra desgracia más, y antes de que me manden a la cárcel.
—Pues mientras no estés mintiendo sería estupendo que hicieras algo bueno después de todo el daño que has hecho — me dice Montserrat en medio de lágrimas, yo nada más asiento y salgo de ahí, se que a nadie le importo, ¿Así que, qué más da si algo me pasara? Pienso en mi hermano, el saber que está en coma me duele, y sin darme cuenta termino en la entrada del hospital y en el piso llorando. ¿Cómo pude llegar tan lejos?
Siento unos brazos a mi alrededor, unos brazos que nunca había sentido, unos que reconfortan, al levantar mi vista, frunzo el ceño ¿Qué hace él abrazándome?
—Necesitabas un abrazo, a pesar de que has cometido muchos errores, no te considero una mala persona, sino una mujer que está con el corazón roto, que no ha sabido tomar buenas decisiones.
—No me conoces — digo bruscamente, saliendo de sus brazos, y levantándome.
—No, no te conozco, ¿Pero y qué? ¿Quién realmente te conoce? Las personas que decían conocerte, no te conocen realmente, eres una desconocida para ellos, pero aún así creo que a tu vida no ha llegado esa persona que te cure el corazón, esa persona que te haga olvidar todo lo malo que te ha pasado, aunque no se trata de olvidar, se trata de saber vivir con lo que hemos hecho, y ser mejor de lo que se fue, claro, si realmente se quiere cambiar. — Miles de lágrimas salen de mis ojos.
—Ya no sé qué hacer con mi vida, he hecho tantas cosas que no son para nada agradables, por odio y rencor me convertí en alguien que no soy, durante 15 años he odiado a Montserrat y la he culpado de todo lo que me ha pasado.
—Montse no será perfecta, pero es el ser más bueno que conozco — sus palabras son dichas con tanto amor que me da envidia, todos siempre se enamoran de ella.
—¿Otro más en la lista? — mi pregunta le sorprende, pero sonríe.
—Pues sí, Montserrat es preciosa, creía estar enamorado de ella, pero ya vi lo enamorada que está de tu hermano, que aún sin saber que era su esposo se volvió a enamorar de él, así que decidí olvidarme de ella, ya que se que ella no es para mí, claro que no será de un día para otro, pero lograré y espero no más bien anhelo tener un amor como el de Gabriel y Montse, quiero una mujer a quien pueda amar más que a mi propia vida, mi media naranja, alguien a quién cuidaré sobretodas las cosas, y esperaré con mucha paciencia — asiento, sin decir nada, ya que tengo un gran nudo en la garganta, yo deseo lo mismo, lo que pasa es que yo ya no creo que esa persona llegue a mi, y mucho menos creo que me la merezca.
—Tengo que irme — me giro para ir en busca de mi auto, pero una de sus manos me agarra de mi hombro.
—No quiero que vayas sola, ¿Podría ir yo contigo?
—¿Ir conmigo? ¿Por qué?
—No quiero que te pase nada malo, yo podría ayudarte.
—¿Tú? ¿A mí? ¿No será que quieres saber si en verdad voy ayudar a dar con el paradero de Gerardo?
—¡NO!, Camila se que no me conoces, pero una persona mala no soy, y te juro que lo que no quiero es que te pase algo malo, y creo que tu familia tampoco lo quiere — pienso en que tal vez me pueda ayudar en algo.
—Está bien, mira antes de que llegue al lugar te mandaré la dirección, y tú ya tienes que estar listo con policías, para que en cuanto recibas mi mensaje se puedan ir, trata de no durar mucho, porque si Gerardo se da cuenta de que lo estoy traicionando es capaz de matarme antes de que puedan llegar.
—Así será, y te prometo que apenas reciba tu msj me iré a buscarte — me existe una tarjeta de presentación con su número de celular, que saca de su billetera — Por favor cuídate.
—Gracias, Gustavo, un último favor, no me contestes cuando recibas mi mensaje.
—De acuerdo dice no muy convencido.
—Ahora si me voy, estate pendiente del mensaje — sin más doy media vuelta y me voy a buscar mi auto, una vez dentro de él, doy un gran suspiro y marcó el número de Gerardo.
—Dime que tu hermanito ya está en el otro mundo.
—No, está en coma por tu m*****a culpa, eres un desgraciado, y qué ¿A Montserrat no piensas hacerle nada? — empieza a reírse, pero su risa da miedo.
—Te espero en la casa que fue de Andrés cuando trabajaba para tú hermano. Te enviaré la dirección.
—Te doy una hora Camila.
—Ya voy para allá.
Dos cuadras antes de llegar le mando la dirección a Gustavo, una vez que veo las dos rayitas en azul, borro el mensaje enseguida, y de inmediato me dirijo a la casa.
Al bajarme del auto, Gerardo está en la puerta de la entrada, dónde empiezo a caminar, una camioneta negra llega, y de ella bajaron 4 hombres, que traen a alguien, al ver la persona de frente mis ojos se abren como platos ¿Pero cómo es posible?
—Montserrat bienvenida a tu nueva casa por unos días — le dice Gerardo — Y como veo que ya llegaron mis dos chicas, vengan pasen.
Montserrat se revuelve, para que la suelten, pero los idiotas la agarran mas fuerte y al llegar adentro uno de los idiotas le pega una cachetada y la tira al piso, yo estoy en shock, no se que hacer, nunca me imaginé estar viendo algo así.
—Te diré tres cosas que harás sin titubear.
UNO: Le pedirás a Gabriel el divorcio, bueno — se queda pensando — aunque lo más seguro quedes viuda, espero que me den la gran noticia dentro de una hora — niega con la cabeza, mientras más llora.
DOS: Te irás y casaras conmigo.
TRES: Tus hijos no vendrán, déjalos con alguna de sus abuelas, te quiero sólo para mí ¿Entendiste? — dice agachándose y poniéndose a su altura. Montserrat enojada le escupe la cara.
—Ni en tus putos sueños dejaría a mis hijos, imbécil y menos le pediría el divorcio al amor de mi vida, primero me matas antes de hacer alguna de las estupideces que estás diciendo. — Gerardo enojado le vuelve a pegar.
—Pues atente a las consecuencias, Camila, traeme el bolso que está en el despacho — dice señalando una puerta asiento doy media vuelta y me dirijo al despacho dónde saco el celular y le envió un audio a Gustavo.
—*Cuiden a Gabriel, lo mandaron a matar, y a Montserrat la han secuestrado y traído aquí.*
Después de m****r el audio guardo mi celular y salgo de inmediato de ese lugar.
PV NARRADORMontserrat tenía varios días extraña, casi no pasaba en casa y cuando lo hacía pasaba hablando por teléfono, y eso a Gabriel empezaba a molestarlo, ya habían pasado dos años desde que se casaron por segunda vez, y a pesar de que todo era maravilloso, Gabriel no podía dejar en pensar que seguro se estaba alejando de él porque ya no lo amaba.¿Qué haría si eso era así?, ¿Qué sería de su vida? Él amaba y adoraba a Montserrat, no sería capaz de dejarla, sí tenía que volver a conquistarla lo haría, ella era el amor de su vida y no podía dejarla ir.—¿Cómo está el papito más lindo del mundo? — Vale entró al despacho de su padre, ya tenía 11 años y era una niña hermosa, cada vez que G
EPÍLOGO PV NARRADOR Los cinco meses que Gabriel había puesto de fecha para el matrimonio por la Iglesia habían pasado muy rápido, estaban siendo tan felices que tenían miedo de que fuera un sueño, cinco meses tenía el pequeño Evans, los gemelos al principio estuvieron celosos, pero sus padres tenían tanto amor para todos sus hijos que nunca hicieron de lado alguno, y Montserrat se había encargado de poner en forma su cuerpo mejor que antes. Gabriel la amaba tanto que se sorprendía, nunca creyó poder amar a alguien de esa manera tan intensa, desesperado se movía de un lado a otro mientras esperaba a la novia. El traía puesto un traje negro con gris, el monto que tanto había deseado duró casi cuatro años y medio para que se hiciera realidad. —Hijo te ves guapísimo. —Gracias mamá, pero me lo has dicho tres veces, ¿Acaso estás más nerviosa que yo? —La ve
Me despierto algo adolorida en una habitación blanca. Dónde sólo se escucha la máquina dónde me tienen conectada. ¿Qué hago aquí? ¿Cómo llegué aquí?En eso, los recuerdos de lo que pasó vienen a mí, empiezo a alterarme, y la máquina tonta empieza a sonar más seguido. La puerta se abre y entra la enfermera y un doctor, detrás de ellos vienen Gustavo, Susana, Diego, y Alberto.—Al fin despertaste cielo. — Susana tiene el rostro rojo de tanto llorar, en su mirada puedo ver una tristeza profunda.—Por favor señora, podría tranquilizarse, en su estado le hace mal. — dice el doctor, mientras yo abro mis ojos como platos al escucharlo.—¿En mi estado? — digo muy nerviosa.—Estás embarazada
Después de que Camila salió del hospital y yo quedara destrozada, mi celular empezó a sonar, quiero ignorarlo, pero sigue sonando, contesto sin ver quién es.—Diga — respondo sin ánimos.—Estás así por tu culpa, te quería lejos de ese imbécil, y no me hiciste caso.—Eres un desgraciado, te odio.—Pues yo te amo, y quiero que te levantes de dónde estás sentada y saldrás por la puerta de atrás del hospital, sino quieres que tu maridito no despierte nunca del coma y no vuelvas a ver a tus hijos, que por cierto están en el parque disfrutando de una linda tarde, ¡A puesto que no saben que su papá está en el hospital! ¿Cierto? — Abro los ojos como platos.—¿Cómo sabes esas cosas?&nb
—¿Cómo has podido? — dice mamá con sus mejillas llenas de lágrimas.—Ósea, ¿Ni siquiera me van a preguntar si es cierto? — digo no sé ni por qué, ya que realmente soy una estúpida.Cuando Gabriel salió de la casa me llamó Gerardo, para decirme que me despidiera de mi hermano, eso me puso en alerta todos mis sentidos, y por más que le grité para que no se fuera, fue imposible, y ahora tengo un hermano a punto de morir y mi otro hermano me observa con decepción, sin verlo venir mi madre me pega una cachetada.—Eres una cínica y descarada, si fuera mentira hace rato te hubieras puesto a la defensiva, si fuera mentira como tu dices, yo no me sentiría tan decepcionada de la clase persona que eres pero yo no pienso esperar a que algo pase a mi hijo, ahora mismo te vamos a llevar a que te
Antes de terminar de alistarme, decido llamar a Gustavo para que me acompañara, no quería ir sola, además no estaba con ánimos de conducir.Al salir de casa, no puedo evitar sentirme extraña, tal vez debería decirle a Gabriel hacia dónde me dirijo, pero así como llega la idea la descartó, porque sé que él no me dejará ir, y yo tengo que averiguar quién quiere dañarnos.Gustavo me espera dentro del carro, cuando me ve llegar, se baja para abrirme la puerta.—¿Estás segura de esto? — me pregunta con cautela.—Pues segura al 100% pues no, pero tengo que ir, así que vamos. — Gustavo asiente, y arranca el auto.Al llegar a la prisión mis nervios aumentan, después de 10 minutos de estar esperando llega con dos policías







