LOGIN—El hombre de tus sueños —respondió Kingsley en tono de broma, regalándole una sonrisa cálida en cuanto las miradas de ambos se cruzaron...Jane se quedó atónita, prácticamente cautivada por la sonrisa de Kingsley.Permanecieron observándose mutuamente durante unos segundos hasta que Jane recobró el sentido de la realidad. De inmediato, lo empujó con la escasa fuerza que le quedaba.—No te atrevas a tocarme nunca más. Tus manos me dan repelús. ¿Quién te crees que eres para ponerme una mano encima? Sí, me ayudaste con Luc... con el bastardo de Lucien, pero eso no te hace distinto a él. Todos los hombres son exactamente lo mismo: basura.»Y por cierto, ¿qué haces aquí siquiera...? Ah, ya entiendo. ¿Viniste a cobrar por el favor de antes...? No te preocupes, mi padre tiene dinero de sobra y te dará la cantidad que pidas con tal de que te vayas. Búscalo a él y sal de mi vista.Jane se aseguró de sonar lo suficientemente distante y cortante. Kingsley permaneció de pie, escuchando cada una
Kingsley notó que el parpadeo de Jane se volvía pesado e irregular.Antes de que pudiera preguntarle qué le pasaba, Jane se descompensó y cayó desmayada sobre su pecho...—Oye... oye, despierta... ¡¡Oye!! —la llamó Kingsley, pero Jane ya había perdido el conocimiento.Jade y Jake corrieron de inmediato para auxiliarla. Sin embargo, antes de que pudieran alcanzarla, Kingsley ya la había cargado en brazos y bajaba las escaleras a toda prisa.Ambos se quedaron atónitos por un segundo, pero reaccionaron al instante y salieron corriendo tras él.Ashley no pudo contener el llanto al ver a su preciada hija sangrando de esa manera y desmayada. Siguió al grupo entre lágrimas, mientras David, igualmente angustiado, la sostenía del brazo mientras caminaban rápido hacia la salida para dirigirse al hospital.Xander, Brian, Ken y su hijo Eric se quedaron en la residencia para encargarse de Lucien, mientras que Kate se hizo cargo de los invitados, coordinando su salida con discreción. Pidió disculpa
Jane mantenía una relación sentimental en secreto con un antiguo conocido llamado Lucien. Había logrado ocultarlo de sus protectores hermanos y padres pues, aunque ya era una mujer adulta, sabía que para ellos seguía siendo la pequeña de la casa. Aun así, tenía planeado formalizar la presentación esa misma noche durante la fiesta. La joven se alegró al ver llegar a Lucien a la recepción, aunque le causó cierta extrañeza notarlo acompañado por Stella. Jane, Lucien y Stella eran amigos desde la época escolar, pero el vínculo romántico entre Jane y Lucien surgió años después, mientras estudiaban la universidad en el extranjero. Al cuestionarlo sobre la presencia de Stella —quien previamente había declinado la invitación—, Lucien respondió con soltura: —Tranquila, Jane. Stella no se sentía bien, pero la insistí para que viniera ya que somos amigos. Aunque bueno... yo ya no soy solo tu amigo, soy tu... —expresó Lucien sujetándola por la cintura para atraerla hacia él. El gesto hizo que
Jade sintió cómo su corazón se rompía en mil pedazos una vez más, mientras las lágrimas volvían a deslizarse libremente por su rostro. Se limitó a fijar la mirada en el rostro de Eric, quien lo observaba con una mezcla de conmoción y culpa. —Definitivamente jamás dejarás de lastimarme una y otra vez —dijo Jade con la voz quebrada. Sin añadir más, se retiró del balcón con el corazón completamente destrozado. —¡Jade... Jade, espera! ¡Jade, no es lo que piensas! ¡Por favor, espera... puedo explicarlo! —suplicó Eric corriendo tras él, pero Jade ignoró cada una de sus palabras. Al verse incapaz de alcanzarlo, Eric se giró hacia Rebecca, quien permanecía de pie en el pasillo con gesto de desconcierto. —¿Qué está pasando, Eric...? ¿Por qué Jade estaba tan furioso contigo? —preguntó Rebecca fingiendo demencia. —Intentaba explicarle lo que sucedió en la universidad. Pero con el comentario que hiciste al llegar, solo lograste que malinterpretara todo —respondió Eric con desesperación. La
Por más preparado que creía estar, Jade no podía asimilar la escena al notar que aquella chica llevaba del brazo a ese tipo... ERIC. La misma persona que lo había rechazado de la forma más dolorosa posible.Eric observó a Jade con una intensidad emocional que Jade jamás lograría comprender. Había una nostalgia y un arrepentimiento desgarradores reflejados en todo el rostro de Eric.«¿Por qué habría de sentirse triste y arrepentido?», se cuestionó Jade para sus adentros con una sonrisa amarga.Eric soltó el brazo de la joven que lo acompañaba e hizo un intento de avanzar hacia Jade. Sin embargo, Jake advirtió de inmediato la alteración de su hermano y regresó sobre sus pasos para ponerse a su lado.—Jade... todo el mundo nos está mirando. Recuerda lo que dijo papá: actúa como si no lo conocieras o como si no estuviera ahí. Puedes con esto, hermano... —le susurró Jake al oído.Jade recobró el temple de inmediato y volvió a colocar su sonrisa fingida.Jane se les unió en cuanto terminaro
Jade se sentía acongojado y temeroso ante la idea de cruzarse con esa persona. El dolor de aquel día continuaba fresco y punzante. Sin embargo, no le quedaba más opción que aparentar serenidad.—Mami... —murmuró Jane dirigiéndose a su madre, quien de inmediato captó la intención de su hija.—Cielos, Jade, lo siento mucho, hijo. No quise mencionar... —comenzó a disculparse Ashley, pero fue interrumpida por él.—Tranquila, mami, estoy perfectamente bien, ¿sí? Ya superé todo eso. Además, ya vamos camino a la casa; no hay razón para enfocarnos en momentos tristes.Jade intentó sonar despreocupado, pero su familia podía percibir el pesar en sus gestos y en el timbre de su voz.—Ese es mi hijo. Sé que eres fuerte como yo —intervino David, sacándole una sonrisa a todos.—Por supuesto... todo el mundo sabe que es tu clon y el consentido de papá. ¿No te da pena contigo mismo, Dave? —comentó Ashley, girando los ojos hacia su esposo.El gesto provocó la risa de sus hijos. Sus padres sabían exact







