ログインPOV de VedaSe me revolvió el estómago en cuanto comenzó el primer video. Mostraba a Greer y a Calder en un rincón apartado detrás de su estand en la feria comercial. Él la metió a la fuerza suave en la pequeña carpa de descanso. El ángulo de la cámara los captó demasiado cerca. Estaban demasiado pegados. La mano de Calder se demoró en su brazo y luego le rozó el cabello. El video cambió a otro ángulo donde le besaba la frente despacio, con íntima ternura. Greer lo miraba con los ojos desbordantes de brillo.Otro clip los mostraba en lo que parecía ser un pasillo privado, con los cuerpos prácticamente pegados mientras él le susurraba algo al oído.Indira fue reproduciendo grabaciones seleccionadas una tras otra. En la pantalla aparecían mensajes de texto editados, conversaciones que habían sido armadas meticulosamente para aparentar coqueteos, llamadas a altas horas de la noche y encuentros secretos. Un clip de audio captó la voz baja y posesiva de Calder diciendo:—Hoy concéntrate en
POV de VedaEn el instante en que la puerta de su estudio sonó al cerrarse en la planta alta, perdí el control.Solté un grito desgarrador, un alarido gutural que me brotó de la garganta mientras barría con el brazo todo lo que había sobre la mesa del vestíbulo. Todo rodó por el suelo hecho pedazos: floreros de cristal, fotos con marco y una escultura ridículamente cara que Calder había comprado en uno de sus viajes. El ruido del cristal y la porcelana estrellándose fue gratificante, pero ni de chiste suficiente. ¡¿Cómo putas se atrevía?!Me llevé las manos al cuello a toda prisa, presionando las zonas delicadas donde se me habían quedado marcados sus dedos. Me dolía. Ese infeliz me había puesto las manos encima. A mí. A Veda. La mujer que había elevado su estatus social en escasos meses de matrimonio. Yo le di la elegancia y la imagen impecable que tanto ansiaba, ¿y así me lo pagaba?Empecé a dar vueltas por la sala destrozada como un animal enjaulado, con la bata de seda ondeando al
POV de CalderEl portón de la entrada se azotó detrás de mí con una fuerza que resonó en toda la mansión. La sangre me seguía hirviendo por la feria comercial, por el video que Greer había filtrado y por todos los años de mentiras calculadas de Veda que por fin la habían alcanzado. La casa olía a su perfume caro y a lirios frescos, el mismo aroma que antes enmascaraba su engaño. Esta noche, solo alimentaba mi asco.La encontré en la sala de estar, dando vueltas cerca del piano de cola con una copa de vino tinto en la mano. Se veía impecable, como siempre: el cabello perfectamente peinado, bata de seda de diseñador... la viva imagen de la intocable Sra. Rhys. Pero yo la conocía bien. Siempre la había conocido.—Veda —dije, con voz baja y peligrosa al entrar a la habitación.Ella se giró y un destello de sorpresa cruzó su rostro antes de disfrazarlo con esa ensayada sonrisa condescendiente.—Calder. Llegaste temprano. ¿Cómo estuvo la...?—Cierra la puta boca.Las palabras cortaron el ai
POV de Greer—espeté—. Y como me llegue a enterar de que tú estuviste detrás de la caída de mi marca antes de esta feria... De todo lo que ha estado pasando: las certificaciones, los trolls, los rumores... te juro que me las vas a pagar. Sabías perfectamente que nunca fui tu marioneta, madre. Y no me va a temblar la mano para meterte tras las rejas.Por una fracción de segundo, vi el miedo relampaguear en sus ojos. Parecía casi aterrorizada. Pero se recuperó de inmediato y soltó una carcajada burlona.—¿Crees que me puedes amenazar? —siseó—. No eres nadie sin esta familia.Dio media vuelta y se alejó con la frente en alto, aunque alcancé a notar un ligero temblor en sus pasos.Me quedé allí parada, respirando agitadamente y con los puños apretados a los costados. Cassey me tocó el brazo con delicadeza.—¿Estás bien? —preguntó.Asentí.—Cuídame el estand un minuto. Ya vuelvo.Antes de que pudiera detenerme, fui tras Veda. Mantuve la distancia, escabulléndome entre la multitud con el co
POV de Greer—Creé esta marca porque estaba harta de los productos de belleza que no funcionan para la gente real. Harta de que me dijeran que yo no era suficiente. Esto no es solo cuidado de la piel. Se trata de florecer desde el interior, incluso cuando el mundo intenta mantenerte en la oscuridad.Presenté mis productos con pasión, hablando de los ingredientes naturales, las formulaciones meticulosas y las toallas sanitarias suaves que habían tenido tanto éxito. Hablé de mi camino, de los obstáculos, del odio al que me había enfrentado y de cómo me negué a dejar que me detuviera.Los ojos de Veda no se despegaron de mí ni un segundo. Su pluma se movía sobre la hoja de evaluación, pero su rostro se mantenía inexpresivo. Cuando terminé, el público aplaudió. Algunas personas vitorearon.Bajé del escenario con el corazón aún desbocado, sin saber si había sido suficiente.Cassey me abrazó con fuerza al regresar al estand.—Estuviste increíble —me susurró.Sonreí, pero la angustia no se i
POV de GreerEra el día siguiente, la segunda jornada de la Feria Nacional de la Belleza.Me desperté temprano, con el cuerpo resentido todavía por el caos del día anterior, pero con la mente afilada y enfocada. Hoy sería un día largo. El segmento de la competencia era el evento principal: los creadores de las marcas tendrían que exponer y defender su trabajo frente a los jueces y al público. Cualquiera que no lograra impresionar quedaría descalificado en automático. Sin segundas oportunidades. Sin piedad. Eso significaba simplemente que no merecían estar allí. Sabía que no sería nada fácil.Especialmente con la cantidad de detractores que tenía ahora. Los trolls seguían desatados en internet y estaba segura de que varios de ellos estarían hoy entre el público, esperando a que diera un paso en falso. Y además estaba Indira: sabía que no se daría por vencida. Estaría vigilando, esperando cualquier oportunidad para volver a sabotearme. Tenía que prepararme para lo que fuera.Me quedé ba







