LOGINAl día siguiente, Elisa estaba revisando unos papeles cuando oyó varias voces que provenían del pasillo. Al levantar la vista, se encontró Gael hablando con varias mujeres que habían llegado a la oficina. Todas lucían elegantes y se destacaban por su apariencia hermosa, mientras él estaba en el centro de ellas, mostrando una actitud relajada que parecía hacerlas sentir en confianza. Elisa no tenía intención de prestarles atención, pero justo cuando estaba a punto de volver a su tarea, escuchó claramente lo que él dijo. —Las mujeres son solo para divertirse, no les des mucha importancia. Si empiezas a involucrarte emocionalmente, solo te complicarás la vida. Es mejor mantenerlo sencillo y no esperar demasiado de ellas. Elisa se quedó paralizada por un momento, no necesitó escuchar más. Esa frase bastó para confirmar algo que ya había venido sospechando. Recordó cómo él había celebrado su cumpleaños y todos los pequeños gestos que había tenido con ella.Por un instante, había pens
Elisa arrugó la frente al ver el mensaje. De inmediato se dio cuenta de lo que él quería decir. Había eliminado las fotos donde de manera accidental aparecía una parte de Gael, pensando que a él no le gustaría que alguien supiera que habían ido juntos al concierto. Luego de meditarlo por unos momentos, empezó a teclear. —Pensé que no le gustaría salir en fotos de otras personas. Además, su imagen salía sin intención y creí que preferiría que las borrara. No quise causarte inconvenientes ni que alguien comenzara a hacer indagaciones acerca de nosotros. Gael se encontraba aún en su oficina cuando leyó la respuesta de Elisa. Revisó nuevamente las imágenes que Elisa había publicado y se centró en las que ella había decidido que eliminaría una parte de él. En realidad, no le molestaba salir en ellas; lo que le llamaba la atención era que Elisa había decidido cortar las fotos donde él estaba a su lado. Después de un instante, contestó con una frase que hizo que Elisa arrugara co
Esa misma noche, tras finalizar la reunión con el cliente de Estados Unidos, Gael volvió a su oficina. Ya había pasado bastante tiempo, pero aún quedaban varios documentos esparcidos sobre el escritorio. Se sentó en su silla y, al chequear uno de los informes, la imagen de Elisa en el concierto le sorprendió de manera inesperada en su pensamiento. Rememoró la alegría que expresaba al cantar, su conocimiento de cada canción y aquella sonrisa que iluminaba su rostro. Hacía mucho que no veía a alguien disfrutar con tanta autenticidad. “Ella es tan auténtica” dijo casi sin darse cuenta.Algo en ese recuerdo le trajo una extraña sensación, como si acaso hubiera recuperado una chispa de vida que había perdido hace tiempo. Gael dejó el documento en la mesa y se reclinó en su silla. No comprendía por qué su mente seguía regresando a ella luego de haber vuelto al trabajo. Había llevado a Elisa al concierto solo porque era su cumpleaños, nada más. Eso era lo que se repetía en su cabeza mie
Tras hacer su pedido y compartir el postre, Elisa decidió quedarse un poco más en aquel sitio. La atmósfera era apacible y, después de un largo tiempo, sentía que podía disfrutar de su cumpleaños sin recordar las complicaciones del pasado. Sin embargo, tras acabar su porción, optó por ir al baño antes de irse. Al ingresar, se topó con dos mujeres charlando frente al espejo. Al inicio, Elisa apenas les prestó atención, pero una de ellas la reconoció y le lanzó una mirada inquisitiva. La otra la observó por unos momentos, como si intentara recordar de dónde la había visto. —Tú eres Elisa, ¿no? La chica que llegó con Gael esta noche. No pienses que le interesas solo porque ha celebrado tu cumpleaños; a él le gusta hacer esas cosas con las mujeres. De hecho, hace poco me regaló un coche lujoso, así que créeme cuando digo que no tienes nada de especial. Elisa se quedó paralizada frente al lavabo. No esperaba oír eso y, aunque trató de decirse a sí misma que no debía importarl
Los labios de Gael se crisparon un poco al escuchar lo que Elisa decía. A pesar de que el empleado ya se había ido tras disculparse, su frase parecía haberle dejado una sensación incómoda. Él tomó su bebida con calma y optó por no contestar, mientras Elisa seguía disfrutando de la cena sin que nada pareciera haber alterado su estado. Con el paso de la noche, Elisa fue dejando atrás la incomodidad inicial. Aún recordaba las melodías del concierto y, de vez en cuando, sonreía al rememorar algún instante de aquella actuación. Para ella, había sido una de las celebraciones más memorables de su cumpleaños en un largo tiempo, aunque nunca habría pensado que la compartiría con Gael. Cuando concluyeron la cena, el reloj ya mostraba las once de la noche. Elisa colocó sus utensilios sobre el plato y suspiró con satisfacción. Se sentía fatigada y solo deseaba regresar a su apartamento, quitarse los zapatos y relajarse tras un día tan inesperado. Gael pagó la cuenta sin decir ni una pal
Elisa inhaló profundamente antes de reunir la valentía necesaria para aclarar el malentendido. El trabajador continuaba esperando frente a ellos, así que optó por resolver la situación antes de que se tornara aún más incómoda. —No es mi esposo. Solo es mi jefe, solo eso... El trabajador abrió los ojos desmesuradamente y comprendió de inmediato su equivocación. Su rostro cambió por completo mientras inclinaba levemente la cabeza como muestra de disculpa. —Mis disculpas. Supuse incorrectamente que eran una pareja. No pretendía incomodarlos ni hacer una suposición errónea. —No se preocupe, no pasa nada. El hombre se alejó rápidamente, dejándolos nuevamente solos. Elisa exhaló sutilmente el aire que había estado conteniendo. Sin embargo, al volver su atención hacia Gael, advirtió que su expresión había tomado un tono aún más serio. No parecía sentir vergüenza por lo que había dicho el trabajador, sino que mostraba enojo por algo que ella no lograba entender. “¿Q







