Share

En la puerta

Author: Niki
last update publish date: 2026-09-29 00:26:12

Elisa esperó a que Miguel entrara antes de finalmente abrir la puerta de su departamento.

Elisa abrió su puerta, Gael la siguió en silencio, cerrando la puerta detrás de sí mientras ella soltaba un suspiro de agotamiento.

—En realidad, preferiría omitir el té —comentó Elisa, moviéndose hacia la sala. —Solo deseo descansar un rato. Creo que eso me ayudará a sentirme un poco mejor.

Gael la miró con irritación y ironía. Pero en el rostro de ella había cansancio, eso no podía negarlo después
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • La Novia Fugitiva del CEO Beaumont   En la puerta

    Elisa esperó a que Miguel entrara antes de finalmente abrir la puerta de su departamento. Elisa abrió su puerta, Gael la siguió en silencio, cerrando la puerta detrás de sí mientras ella soltaba un suspiro de agotamiento. —En realidad, preferiría omitir el té —comentó Elisa, moviéndose hacia la sala. —Solo deseo descansar un rato. Creo que eso me ayudará a sentirme un poco mejor. Gael la miró con irritación y ironía. Pero en el rostro de ella había cansancio, eso no podía negarlo después de aquella caída. Se cruzó de brazos y mantuvo el silencio por unos instantes antes de expresar lo que claramente había estado pensando desde que Miguel propuso hacerle el té. —Por supuesto. Seguramente eso lo dices porque yo sería el encargado de prepararte el té —respondió con ironía. —Si hubiera sido Miguel quien hubiese entrado a hacerlo, probablemente lo habrías aceptado sin dudar. Elisa se giró hacia él, impactada por esa acusación. A pesar de su fatiga, no pudo evitar sentirse molest

  • La Novia Fugitiva del CEO Beaumont   ¿Cual de los dos hace el té?

    Cuando las puertas de emergencia se abrieron finalmente, Elisa apareció con una enfermera a su lado. Tenía una pequeña venda blanca cerca de la sien y avanzaba con cuidado, aunque ya lucía mucho más estabilizada que cuando llegó. Al verla, Gael se levantó del sofá casi instantáneamente, mientras que Miguel también enderezó su postura con evidente alivio. —¿Cómo te sientes? ¿Te duele algo? —preguntó Gael con un tono preocupado. — ¿La doctora te dijo que todo está bien? Me asusté cuando no reaccionabas y pensé que la caída podía haberte causado algo grave. Elisa le sonrió levemente para tranquilizarlo, aunque aún sentía algunas molestias en la cabeza, no quería que ninguno de los dos siguiera preocupándose por su estado. Al fin y al cabo, ya había superado lo peor y los médicos le habían confirmado que podía volver a casa. —Estoy bien, de verdad. Solo fue un pequeño golpe y me pusieron esta venda, pero no tengo nada serio —respondió Elisa con serenidad. —Gracias por pr

  • La Novia Fugitiva del CEO Beaumont   El hospital

    Conforme descendía la noche, Elisa finalmente regresó al edificio tras una jornada agotadora. Había pasado todo el día intentando concentrarse en su trabajo, pero la peculiar reacción de Gael durante la reunión con Ricardo Meléndez continuaba ocupando sus pensamientos. Sin embargo, lo único que deseaba en ese momento era llegar a su departamento, darse una ducha y descansar. Al entrar al edificio, caminó directamente hacia los ascensores, soltando un suspiro de cansancio, pero al llegar a las puertas, descubrió un letrero fijado en ellas que anunciaba que el ascensor estaba fuera de servicio. Elisa miró el aviso hacia arriba y cerró los ojos durante unos segundos, resignada ante la situación. —Genial… justo lo que me faltaba después de un día así —dijo con cansancio. —En fin, no hay opción. Tendré que usar las escaleras. Con cierto desgano, se dirigió hacia la escalera y comenzó a subir los primeros escalones. Al principio avanzaba con normalidad, aunque sentía las piernas pes

  • La Novia Fugitiva del CEO Beaumont   Rompiendo un trato

    El hombre de negocios continuaba fijando la vista en Elisa una y otra vez, incluso cuando Gael le hablaba directamente. Elisa, totalmente indiferente a lo que ocurría, no parecía percibir la situación. Sus manos proseguían sus movimientos sobre el teclado mientras anotaba cada detalle crucial. Para ella, este encuentro no se distinguía de cualquier otra negociación que hubiera tenido que documentar como asistente. —Sí, por supuesto. . . comprendo —contestó Ricardo sin prestar mucha atención. Gael cesó de hablar. Por unos instantes, hubo un breve silencio. Elisa levantó ligeramente la vista al notar que Gael se había detenido, pero él mantenía la mirada fija en Ricardo. Su semblante se había vuelto severo de una manera que ella reconocía muy bien. —He determinado que no concretaremos este acuerdo —declaró finalmente. Ricardo parpadeó, notablemente confundido, solo hasta Enticnes puso su completa atención sobre Gael. —¿Cómo dice? ¿Que no cerraremos el trato? —preguntó, incorporá

  • La Novia Fugitiva del CEO Beaumont   Expresión sería.

    Por un par de segundos, pareció debatir si debía preguntar o no, hasta que finalmente giró ligeramente su cara hacia él. —¿Sucede algo? Si es del trabajo puedo ayudarlo con lo que sea. Gael volvió a enfocar la vista en los papeles que reposaban sobre el escritorio, no era capaz de mirarla tan fijamente como ella lo hacía. —Nada en particular, todo está muy bien. Continúa con tu trabajo. Elisa lo observó durante unos instantes, visiblemente escéptica ante su respuesta. No obstante, optó por no insistir. Si Gael prefería mantener su estado de ánimo sin dar explicaciones, ella no sería quien permaneciera allí intentando investigar el motivo. —Está bien —contestó al final. —Procederé entonces con el horario y a reagendar lo necesario Elisa salió de la oficina y cerró la puerta tras de sí, Gael permaneció unos momentos contemplando los documentos sin examinarlos. Finalmente, levantó la vista hacia la puerta por donde Elisa acababa de salir y arrugó el rostro de descontento

  • La Novia Fugitiva del CEO Beaumont   ¿Celos?

    A la mañana siguiente, Gael se presentó en la oficina con un semblante más sombrío de lo usual. Al ingresar a su oficina, depositó varios papeles en el escritorio y se sentó sin siquiera quitarse el saco de tela fina. Adrián, que entró después de él, lo contempló por unos instantes y comprendió al punto de que algo no andaba bien. —¿Qué ocurre? —indagó Adrián con interés. —Llegaste con una expresión que tal que parece ahuyentaras a cualquier persona que intente aproximarse a tu escritorio. No me digas que sucedió algo anoche, pues después de esa cena en la mansión, creí que como mínimo estarías de buen humor. Gael levantó la vista fugazmente y acto seguido retomó la revisión hacia los folios que tenía enfrente. —No me sucede nada —respondió con desinterés. —Únicamente estoy cansado. La comida se extendió más de lo previsto y hoy tengo incontables trabajos pendientes como para desperdiciar tiempo conversando sobre asuntos poco irrelevantes. Adrián no pudo evitar reírse. Conocía

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status