FAZER LOGINEl collar que llevaba Rose dejaba al descubierto el colgante: su anillo de compromiso. Durante el viaje, había colgado el anillo de una cadena para no correr el riesgo de perderlo.El pequeño objeto brillante captó la luz del sol que se filtraba entre las hojas, como una señal de advertencia que resplandecía con intensidad.La mente de Matteo regresó al pasado, a la promesa que había hecho con Aaron.«Quien encuentre primero a Rose, el otro deberá dar un paso atrás».Y Aaron había sido quien encontró primero a Rose y le propuso matrimonio. Rose había aceptado la propuesta de Aaron sin pensarlo dos veces.¿En qué estaba pensando?Matteo volvió bruscamente a la realidad.Retiró rápidamente la mano y la cerró en un puño a su costado. Tragó saliva, sintiendo un sabor amargo en la garganta.—Gracias, Rose —dijo Matteo con voz ronca y formal.—¿Puedes ponerte mis sandalias? ¿Estarás bien con ellas?—Sí, claro. Perdona por causarte molestias.—No pasa nada. Al menos no estás sufriendo. Todav
Rose negó con la cabeza.—No hace falta. Aaron enviará guardaespaldas para mí. Se reunirán conmigo en cuanto puedan.—Está bien, como quieras. Vamos al hotel.Caminaron hacia el hotel en cuestión, que resultó ser el más bonito de la zona. Rose estaba a punto de protestar, pues quería experimentar una «verdadera peregrinación», pero la idea de una ducha caliente y una cama mullida era demasiado tentadora, especialmente después de haber caminado unos veintidós kilómetros.Cuando Rose estaba a punto de pagar su habitación, Matteo ya se le había adelantado. Hizo un gesto indicando que él se encargaría de todo.Aquello volvió a hacer que Rose se sintiera incómoda.Después de recibir las llaves, subieron las escaleras en silencio. La cálida atmósfera que habían compartido antes durante el camino desapareció de repente. Ambos se sintieron incómodos cuando se detuvieron frente a sus habitaciones contiguas.Solo ellos dos, en un hotel, lejos de casa...Y, maldita sea, el recuerdo de cuando hab
Las fotografías de la última vigilancia realizada por el equipo de detectives privados contratado por Aaron estaban esparcidas sobre la mesa. El rostro de Jerry Baxter aparecía en todas las imágenes. En algunas, estaba conversando frente a un club; en otra, junto a un puesto de perritos calientes al borde de la carretera; y en varias más, en distintos lugares.Aaron exhaló al enterarse de que Jerry trabajaba para un jefe de la mafia llamado Rocco.—Dios mío, justo como Rose temía. Su padre sigue involucrado con gente así.Aaron se frotó la sien palpitante. Aunque nunca había tenido tratos con figuras del mundo criminal, el informe del investigador privado era absolutamente claro.Rocco era una leyenda en la ciudad, conocido como «El Carnicero».El jefe de la mafia controlaba el puerto y las operaciones de contrabando, además de ser dueño de un club bastante popular. No era prudente iniciar una guerra con Rocco. Podía hacer desaparecer a los testigos o silenciarlos para siempre.La ame
La niebla matutina aún cubría el casco antiguo de Sarria. El aroma del rocío, la tierra húmeda y el tenue olor a estiércol de vaca proveniente de las granjas cercanas llenaba los sentidos de Rose. En las calles empedradas cuesta arriba, decenas de peregrinos comenzaban a salir de sus alojamientos. El sonido de los bastones de senderismo golpeando contra las piedras creaba un ritmo constante de tap, tap, tap.Rose estaba de pie en la entrada del albergue donde se había hospedado la noche anterior. Se ajustó la chaqueta y acomodó la correa sobre su hombro. Una pequeña nube de vapor blanco escapó de sus labios mientras respiraba profundamente y exhalaba lentamente.—¡Buen Camino! —la saludó una anciana del lugar mientras barría el patio de su casa.Rose sonrió.—¡Buen Camino!Era el primer día de su largo viaje hacia Santiago de Compostela, y el camino se extendía cientos de kilómetros por delante de ella. Rose comenzó a caminar mientras sacaba el mapa que había doblado, asegurándose de
Rose estaba sentada junto a la ventana del tren, contemplando el paisaje de Barcelona que poco a poco desaparecía de su vista. Se puso los auriculares y reprodujo una canción que calmaba su corazón. Era su primera experiencia de ese tipo y jamás la olvidaría.El viaje en tren duraría alrededor de nueve horas, con un transbordo en Madrid y, después, otro tren hasta Sarria. Un trayecto tan largo era más que suficiente para que Rose reflexionara sobre todo lo que estaba sucediendo en su interior, incluso antes de llegar a Sarria.Rose tomó el mapa que descansaba sobre su regazo y comprobó la ruta que seguiría. Una pequeña sonrisa apareció en sus labios. Se sentía emocionada y conmovida por poder realizar finalmente aquel viaje espiritual. En el pasado, Rose siempre había querido ir allí con su madre.Mamá, estás conmigo, ¿verdad? Haremos este viaje juntas, tú y yo, pensó Rose.Rose no se daba cuenta de que, tres vagones detrás de ella, un hombre con un costoso traje que ahora parecía com
En cuanto bajó del avión, Rose fue escoltada por dos guardaespaldas que mantenían una estricta seguridad a su alrededor. Aquello hacía que Rose se sintiera realmente asfixiada. Sin embargo, ese había sido el acuerdo al que había llegado con Aaron.Justo cuando entró en el vestíbulo, Rose vio a uno de los guardaespaldas sujetándose el estómago. El rostro del hombre se había puesto pálido y pequeñas gotas de sudor cubrían sus sienes y su frente.—Oye, ¿estás bien? —preguntó Mark.—Empezó a dolerme anoche. Cada vez empeora más. —Shane soltó un largo suspiro—. Estoy bien, sigamos.—¿No deberíamos ir a una clínica? Me preocupa que tengas algo grave —dijo Rose.Mark negó con la cabeza.—Señorita Rose, tenemos que priorizar su objetivo. No se preocupe.Antes de que Rose pudiera responder, Shane soltó un gemido repentino y cayó de rodillas. Aquello provocó de inmediato el pánico entre el personal del aeropuerto y ellos. Llamaron a una ambulancia de inmediato y se vieron obligados a dirigirse







